Posteado por: mvmspanish | noviembre 25, 2014

DIOS NO QUIRE QUE NADIE PEREZCA – 2 Pedro 3:9

2 Pedro 3 vs 9 (S)

El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan. 2 Pedro 3:9 

Nuestro Dios misericordioso desea que todos conozcan a Cristo a través del arrepentimiento, perdón, fe y una vida intima con Él. Jesús vino la primera vez a la tierra como nuestro Salvador. Antes de ser crucificado, prometió que Él prepararía un lugar para nosotros en la casa de Su Padre y que Él volverá y nos llevará a estar con Él para que también podemos estar donde Él está. (Juan 14:2-3) 

Cristo vendrá otra vez como nuestro juez. Sin embargo, nuestro Padre celestial que es paciente y misericordioso retrasa el retorno de Su Hijo. Jesús espera, para que los incrédulos tengan tiempo para creer y convertirse en hijos  de Dios. La voluntad de Dios es salvación en Jesús y no una eternidad en el infierno aparte de Él. 

Como la puerta del Arca de Noé finalmente cerró, así también la oportunidad de confiar en Cristo poco a poco va escapando para muchos. Las aguas del diluvio, que significan muerte nos ahogará un día. ¿Estaremos listos? La salvación y seguridad sólo pueden encontrarse en nuestro Salvador y Señor Jesucristo. “El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor” (Salmo 103:8). Sí, el amor del Señor es paciente y nos invita a arrepentirse, confiar y no perecer, pero también dice que aunque Él perdona la maldad y la rebeldía, jamás dejará impune al culpable. (Números 14:18) 

Sí, todavía tenemos tiempo para advertir a otros del juicio venidero. Algunos se burlarán, otros actuarán indiferentes, pero algunos buscaran refugio en Jesús. La mayoría “despreciará las riquezas de la bondad de Dios, de Su tolerancia y de Su paciencia, al no reconocer que Su bondad quiere llevar todos al arrepentimiento.” (Romanos 2:4) 

Miles de millones de personas que han hecho cosas religiosas, “oraron la oración de los pecadores”, han dado dinero, sirvieron en las iglesias, pero se perderán eternamente; porque nunca ha hecho Jesucristo el Señor de su vida. 

“Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte.” (Proverbios 14:12) 

Hay verdaderos y falsos discípulos. Jesús dijo: “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” (Mateo 7:21-23) 

La paciencia de nuestro Padre celestial es el modelo que debemos seguir. Estamos rodeados por un mar de personas que necesitan la salvación. Ellos están ahogándose en sus pecados. Ofreciéndoles el salvavidas de fe, esperanza y amor por Jesús podemos rescatar a los perdidos. Un salvavidas sin embargo es inútil a menos que se lanza a las aguas y es alcanzado por aquellos que se están ahogando. 

Debe ser nuestra oración diaria pedirle al Padre para despertar a los perdidos a través del Espíritu Santo. Y que nos diera Su sabiduría para conducir a los que Él ha puesto en nuestros caminos para que podemos a enseñarles de la Escritura acerca de la salvación que recibimos a través de la sangre salvadora de Cristo. Una vez salvado, les ayudamos a crecer en su fe y en el conocimiento de lo que enseña la Biblia, para que puedan vivir una vida fructífera para el Señor. 

Dios nos ama y no quiere que nadie perezca. Jesús enseñó el amor a lo largo de Su ministerio, pero también conocía aquellos que no lo seguiría. 

Un día cuando estaba hablando de los fariseos les dice: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.  En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.” (Mateo 15:8-9) 

Y continuó: “Déjenlos; son guías ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mateo 15:14) 

Aunque Dios quiere que todos se salven y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4). Jesús dijo: “Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado será arrancada de raíz.” (Mateo 15:13) 

Es la esperanza de nuestro Padre que ninguno perezca así que debemos agradecerle por Su paciencia y seguir obedeciendo el orden que el Señor dejó para nosotros antes de ascender al cielo. 

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:19-20)

 

Posteado por: mvmspanish | noviembre 17, 2014

MARÍA LA MADRE DE JESÚS AQUÍ EN LA TIERRA

Mary, Joseph and Jesus

En el principio del Nuevo Testamento, María es revelada como una joven virgen, a través de la cual Jesús Cristo nació (Lucas 1:27). Ella había hallado gracia delante de Dios (Lucas 1:28, 30), y como resultado fue escogida para concebir “el Mesías, el Hijo del Altísimo” (Lucas 1:31-33). 

María era una joven mujer judía de gran carácter moral y espiritual. Al igual que Daniel, que era un hombre muy amado por Dios (Daniel 9:23, 10:11). La Biblia muestra que Dios valoró mucho la reverencia humilde y obediente a Él de María y de Daniel. 

La Biblia habla de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que son eternos. Dios nunca fue “nacido” y nunca he tenido una “madre”. Sin embargo, Jesús tuvo un inicio en Su ministerio terrenal, cuando fue concebido en el vientre de María y nació; pero desde la eternidad pasada Él siempre ha sido el Hijo de Dios. (Juan 1:1-5) 

Filipenses 2:6-7 nos da un poco más de conocimiento sobre lo que ocurrió cuando Jesús dejó el cielo para convertirse en hombre. “Aunque Él era Dios, Él no pensó en ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. En su lugar, Él renunció a Sus privilegios divinos; Él tomó la posición humilde de un siervo y nació como un ser humano”. 

El deseo de ser la madre del prometido Mesías era común entre las mujeres jóvenes en Israel. Así que la elección de María, de veras demostró que Dios la estaba bendiciendo a ella. Pero no debemos considerar más que el hecho de que era un gran privilegio para ella. 

Es bíblico para decir que María fue la madre del Señor Jesucristo durante Su encarnación en la tierra. El lado humano de Jesús vino de María, el lado divino vino del Espíritu Santo. Así, mientras que Aquel a quien ella dio a luz era Dios, Su divinidad no vino través del proceso humano de nacimiento. Ella no fue la madre de Su divinidad que siempre ha existido. 

Cuando se estudia la historia aprendemos que la iglesia primitiva, cuando se habla de este asunto en el Concilio de Éfeso (431 dC), llegó a la decisión de que María no debería ser llamada ‘la madre de Dios’, sino más bien la ‘portadora de Dios’ (Theotokos). Pero incluso esto lleva consigo el peligro de ver a María como de alguna manera trayendo a Dios al mundo, mientras que fue el Espíritu Santo quien trajo a Dios al mundo, en unión con el ser humano y fue concebido por María. María no podía de ninguna manera concebir a Jesús que era eterno, sólo por un acto de Dios por intermedio del Espíritu Santo que esto fue posible. 

Nunca encontramos en la Escritura donde Jesús se dirigió a María como madre y en ocasiones Jesús recordó a María de la distinción entre la relación humana y Su origen divino y misión. 

María y José llevaron a Jesús a Jerusalén cuando tenía 12 años para celebrar la Pascua. Después que la fiesta había terminado, y comenzaron su viaje de regreso a casa descubrieron que Jesús no estaba con ellos, se volvieron a Jerusalén, y lo buscaron. Ellos lo encontraron en el templo escuchando a los grandes maestros, y haciéndoles preguntas. Cuando Sus padres le vieron, se quedaron atónitos. Su madre le dijo: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando angustiados! ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron lo que les decía. (Lucas 2:41-51). Está claro que María estaba muy perpleja. Sin embargo, como madre, ella guardó todo y muy probablemente recordó lo que Él había dicho y finalmente entendió después de Su resurrección. 

En las bodas de Caná (Juan 2) Jesús la llama “mujer”. Esto no era falta de respeto, pero era como dirigiéndose a ella como “Señora”. María dijo a los sirvientes: “Haced lo que Él os ordene” (Juan 2:5). Eso fue el sólo mandamiento de María. 

A pesar de que María sabía la verdadera identidad de su primogénito, leemos acerca de una ocasión en la que se dejó influir por los incrédulos hermanos de Jesús (Marcos 3:20-21). 

Sí, María tuvo otros hijos como la Biblia señala. Ella no sigue siendo un “virgen perpetua.” Jesús tenía cuatro hermanos: Santiago, José, Simón y Judas (Mateo 13:55). La Biblia también nos dice que Jesús tuvo hermanas, pero no se nombran (Mateo 13:56). En Juan 7:1-10, Sus hermanos van a la fiesta, mientras que Jesús se queda atrás. En Hechos 1:14, Sus hermanos y madre perseveraban unánimes en oración y ruego con los discípulos. Y en Gálatas 1:19 es mencionado que Santiago era el hermano de Jesús. 

Sí, Jesús tenía medios hermanos, que eran los hijos de José y María. Esa es la enseñanza clara e incuestionable de la Palabra de Dios. 

No hay ninguna razón bíblica para creer que estos hermanos son nada más que los hijos reales de José y María. Quienes se oponen a la idea de que Jesús tenía medio hermanos lo hacen, no a partir de una lectura de la Escritura, sino de un concepto preconcebido de la perpetua virginidad de María, que es claramente antibíblico: “Pero (José) no la conoció (María) hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS” (Mateo 1:25). 

En la cruz, vemos una vez más Jesús dirigiéndose a Su madre como “mujer”. “Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo a Juan: He ahí tu madre” (Juan 19:26-27). En este punto, Jesús rompió todos los lazos filiales con María y los transfirió a Juan.

La última vez que leemos de María en la Biblia, ella obedeció el mandato de Jesús y se encontraba en el aposento alto, a la espera de la promesa del Espíritu Santo (Hechos 1:14). 

Cuando estudiamos acerca de María nos damos cuenta de lo humilde y dedicada a Dios que era, de haber sido elegida para ser el vientre que concebiría su Salvador. Aquí leemos sus palabras, “Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:47). Sí, María sabía de la profecía de que el Mesías iba a venir y también sabía que ella necesitaba el Salvador; al igual que nosotros lo necesitamos. 

Como todos nosotros María fue salvada por la sangre de Cristo y encontró perdón en Su nombre. Ella comparte con todos los ‘santos’, (verdaderos creyentes y seguidores de Jesucristo) los beneficios de los méritos de Su muerte, resurrección e intercesión en el cielo para nosotros. 

Es importante recordar las últimas palabras de Jesús registradas en la Biblia, que son: Yo testifico a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: si alguien añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.  Y si alguien quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro. El que testifica de estas cosas dice: “Sí, vengo pronto.” Amén. Ven, Señor Jesús. 

La gracia del Señor Jesús sea con todos. Amén. (Apocalipsis 22:18-21)

Posteado por: mvmspanish | noviembre 9, 2014

VIVIR EN ARMONÍA – Efesios 4:32

Efesios 4

La Biblia nos dice: “Sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo.” (Efesios 4:32) 

UN MENSAJE PODEROSO PARA CONSIDERAR

Esta historia, de un autor desconocido fue publicada en la sección “Rincón de los Niños – Estudios Bíblicos”, y enseña una gran lección de la cual todos podemos aprender, no importa la edad que tengamos. 

Que este mensaje de amor toque su corazón, como tocó lo nuestro.

* * * * * * *

Había una vez dos hermanos. Su padre tenía una granja muy grande y cuando él llegó a ser demasiado viejo para trabajar, llamó a sus dos hijos y les dijo.

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“Soy demasiado viejo para continuar trabajando, voy a dividir mi granja en medio y dar a cada uno de ustedes la mitad. Sé que siempre trabajarán juntos y van a ser siempre buenos amigos.”

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Cuando los hermanos empezaron a cultivar en su pedazo de la granja, eran los mejores amigos y compartían todo.

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Entonces, un día hubo un desacuerdo entre los dos hermanos y dejaran de hablar él uno al otro.

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Durante muchos años, no se habló una palabra entre ellos.

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Un día, temprano en la mañana, uno de los hermanos estaba en su casa cuando un carpintero le vino a la puerta y dijo: “Me gustaría hacer algo de trabajo. ¿Tiene usted algún trabajo que yo puedo hacer?”

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El hermano pensó por un momento y luego respondió: “Me gustaría que usted construya una cerca en mi propiedad. Constrúyalo allí abajo cerca del arroyo que separa mi granja de la propiedad de mi hermano.

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No quiero ver a mi hermano más y me gustaría que usted construya una cerca alta allí por favor. Me voy a la ciudad y volveré esta tarde.

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Cuando regresó aquella tarde, se sorprendió al ver que el carpintero no había seguido sus instrucciones. En lugar de construir un cerca alta, el había construido un puente sobre el arroyo.

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El hombre se acercó a echar un vistazo en el puente, y mientras lo hacía, su hermano, que se preguntaba lo que estaba siendo construido caminó hasta el puente para ver lo que estaba sucediendo. Cuando vio a su hermano, se dirigió hacia él desde el otro lado y dijo: “Después de todas las cosas terribles que he hecho a usted todos estes años, no puedo creer que usted desea construir un puente y darme la bienvenida.”

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Él se acercó a su hermano y le dio un fuerte abrazo.  

El hermano luego regresó a su casa de campo para hablar con el carpintero.

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“¿Puedes quedarte?”, preguntó. “Yo tengo más trabajo para que usted pueda hacer.” El carpintero respondió: “lo siento, pero no puedo quedarme. Me tengo que ir, porque tengo muchos otros puentes por construir.” 

A veces tenemos un desacuerdo con nuestros hermanos y hermanas. Cuando eso sucede, a menudo construimos una cerca entre nosotros y ellos.

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Dejamos de hablar con ellos. No queremos verlos. No queremos estar cerca de ellos. Pero eso no es lo que Jesús quiere que hagamos. Él dijo que “nos amemos unos a otros como Él nos ama,” (Juan 15:12). En lugar de cercas, Jesús quiere que construyamos un puente de amor entre nosotros.

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Querido Padre, sabemos que es Su deseo de que vivamos juntos en paz y armonía. Ayúdanos a amarnos unos a otros. Amén.  

* * * * * * * 

Esta historia fue adaptada de un Autor Desconocido.

Lucas 11 vs 27-28 (s)

Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: “¡Bienaventurado el vientre que te llevó y los senos que mamaste!” Pero él dijo: “¡Antes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen!” (Lucas 11:27-28)

Jesús acababa de exponer a Sus críticos “religiosos” en frente de una multitud (Lucas 11:14-26), y cuando Él llegó al final de esta enseñanza, una mujer que había sido conmovida por todo lo que había oído y la bendición que ella había recibido levantó la voz y le dijo,  “Bienaventurado el vientre que te llevó y los senos que mamaste.  

Jesús no puso en duda la veracidad de la declaración de la mujer, pero señaló a una mayor verdad. Antes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.”  

La verdadera bendición está reservada para aquellos que prestan atención a la Palabra de Dios y la obedecen; y demostramos la verdad de nuestra alabanza y adoración a través de nuestras acciones y la obediencia. 

En el Antiguo Testamento leemos Samuel diciendo a su pueblo: “¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros.” (1 Samuel 15:22)  

Jesús se centra en la importancia de la obediencia a la palabra de Dios. En otra ocasión Jesús hizo casi el mismo punto: “Entonces su madre y sus hermanos vinieron a Él; pero no podían llegar hasta Él por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo: “Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.” Él entonces respondiendo, les dijo: “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.” (Lucas 8:19-21)  

Una vez más, leemos que los que siguen Sus mandamientos son verdaderamente bendecidos porque conocen Dios Todopoderoso personalmente y encuentran gozo en escuchar y obedecer Su palabra.  

Nuestro objetivo en la vida, la razón por la que fuimos creados, es para la unión y comunión con Dios. Fuimos creados para Dios, y hasta que confiamos y descansemos en Él somos considerados incompletos y anormal.  

Nuestra adopción como hijos e hijas de Dios por medio de la sangre derramada por Jesús en la cruz transforma nuestras relaciones mundanas y requiere un nuevo orden de fidelidad a Dios y a Su reino.  

Por lo tanto, si usted dice que ama a Dios, demuestre a Él por honrarlo y obedecer Su palabra. Deje que Su luz brille a través de usted para que los que no Lo conozcan también puedan tener el deseo de seguirlo, y glorificar al Dios Todopoderoso.  

Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.” (Mateo 5:6)

Posteado por: mvmspanish | octubre 27, 2014

CRISTIANOS DEBEN CAMINAR EN LA LUZ – 1 Juan 1:5-10

1 Juan 1 vs 5-10

1 Juan 1:5 – Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna.

La luz representa lo que es bueno, puro, verdadero, santo y confiable. Oscuridad representa lo que es malo y pecaminoso. Dios es luz significa que Dios es perfectamente santo y verdadero y que sólo Él puede guiarnos de la oscuridad del pecado. Luz se refiere a la verdad y esa luz expone lo que existe, si es bueno o malo. En la oscuridad, el bien y el mal se parecen; en la luz pueden ser claramente distinguidos. 

Al igual que la oscuridad no puede existir en presencia de la luz, el pecado no puede existir en la presencia de nuestro Dios Santo. Si queremos tener una relación con Dios, debemos dejar nuestra forma de vida pecaminosa. Si afirmamos que pertenecemos a Él pero, a continuación, vivimos para nosotros mismos es hipocresía. Cristo expondrá y juzgará tal engaño. 

Jesús dijo, “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Juan 8:12) 

1 Juan 1:6 – Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. 

Aquí Juan está diciendo que nadie puede pretender ser un cristiano y vivir una vida malvada e inmoral. No podemos amar a Dios y vivir y desear el pecado al mismo tiempo. 

Muchos declaran que tienen comunión con el Señor, que lo aman, que le sirven, ¡aún están viviendo en pecado! Juan dice que están mintiendo. Ellos están engañando a sí mismos por continuar viviendo la vida antigua, caminando de acuerdo con los deseos de la carne, mientras profesan tener nueva vida en Cristo. 

1 Juan 1:7 – mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. 

Nueva vida en Cristo nos saca de la oscuridad hacia la luz y el verdadero compañerismo los unos con los otros en Jesús. Por lo tanto, la comunión con Dios es posible por el valor eterno de la sangre de Cristo. 

Un cristiano genuino habitualmente camina en la luz que equivale a la verdad y santidad y no en la oscuridad que es la falsedad y pecado. Su caminar también resulta en la purificación del pecado porque el Señor continuamente perdona Sus hijos. Ya que aquellos que caminando en la luz comparten en el carácter de Dios, estos serán habitualmente caracterizados por Su santidad (Juan 3:11), lo que indica su verdadera comunión con Él (Santiago 1:27). Un cristiano genuino no camina en la oscuridad, pero sólo en la luz. Jesús es la luz. Si andamos en el reflejo de Su luz, cumpliremos con las escrituras que dice que vosotros sois la luz del mundo. (Mateo 5:14) 

1 Juan 1:8 – Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. 

Aquí vemos a Juan abordar la falsedad de la creencia de que no tenemos pecado. La negación de la existencia del pecado en nuestras vidas es auto engaño y embota nuestra capacidad para arrepentirnos del pecado. 

El pecado siempre rompe la comunión con Dios. La rebelión contra la verdad de Dios siempre nos lleva al error y auto engaño. No engañamos a nadie sino nosotros mismos. Tenemos que ser honestos sobre el pecado que está en nuestras vidas para que podemos tratarlo con eficacia. “Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.” (Gálatas 6:3) 

1 Juan 1:9 – Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad. 

Cuando caminamos en la luz, permaneciendo en Jesús, la sangre de Jesús nos limpia de toda injusticia. Confesando nuestros pecados antes de Dios abre la puerta para Su perdón y Su luz purificadora para limpiar nuestros corazones y restaurar nuestra comunión con Él. 

1 Juan 1:10 – Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso y su palabra no está en nosotros. 

Para negar el pecado no es sólo una cuestión de engañar a nosotros mismos, es hacer Dios un mentiroso al negar Su palabra. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento subrayan la universalidad del pecado del hombre. 

“No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.” (Salmo 14:3) 

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23) 

Cuando tenemos verdadera comunión con el Señor, vamos a caminar en la luz. Cuando nos convertimos en un cristiano, no debemos vivir en pecado porque nos damos cuenta de que: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20)

Salmo 68 vs 5 (S)

“Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa.” (Salmo 68:5) 

Instintivamente los seres humanos tienen una necesidad de un padre, que nos alimentan cuando estamos hambrientos, nos ama cuando estamos solos y cuida de nosotros cuando estamos llorando. Anhelamos un papá, que nos escucha cuando tenemos preguntas, nos anima cuando estamos desanimados y nos disciplina cuando nos equivocamos. Un padre que se preocupa y también lleva tiempo con las pequeñas cosas; que extiende de sabiduría cuando estamos preocupados, y sobre todo que ora y busca comprender la voluntad de Dios y Su dirección antes de actuar por su cuenta. 

Dios puso en nosotros un deseo de ser amado por nuestro padre. Algunos padres hacen bien y otros no. Algunos son extremadamente exitosos, y otros fallan miserablemente. 

Afortunadamente, Dios es el modelo perfecto de un padre fiel y Él llena los vacíos dejados por nuestro padre terrenal cuando Lo buscamos cada día. Por lo tanto debemos escucharlo y honrarlo en todo lo que pensamos, decimos y hacemos. 

Los padres deben aprender a tener un relacionamiento con Dios, mismo si no tuvieron o no tienen una relación con su padre terrenal. Esto se realiza a través de la lectura y la comprensión de las Escrituras, donde un padre adelantará y crecerá en sabiduría, tolerancia y la capacidad para criar hijos para la gloria de Dios. 

Los padres que han hecho de Jesucristo su Señor y Salvador son hijos de Dios y aprenden de Él y a su vez enseñan a sus hijos las verdades y los tesoros de la Biblia. 

Nuestro padre celestial merece nuestro respeto y ordena nuestro amor porque Él siempre está ahí para nosotros y es totalmente confiable. Lo que Dios dice, Él hace. Nuestro Padre no nos defraudará, Él sabe lo que necesitamos y cuando lo necesitamos. A veces puede sentirse como si Él no está ahí, pero Él está. Probablemente está hablando, pero no estamos escuchando. O puede ser que Él se queda silencioso porque quiere crecer nuestra fe y confianza en Él. 

Los padres terrenales necesitan ser aprendices toda la vida de cómo ser padres fieles; y es necesario recordar que cada temporada de ser papá es diferente. Lo que funcionó en la última fase de la vida de su hijo debe modificarse a través de la palabra de Dios para la próxima. 

Por la fe, un padre debe ser flexible. Los bebés, necesitan un toque suave. Los niños, necesitan paciencia e instrucciones. Los adolescentes, necesitan el ejemplo de amor, obediencia y perdón. En todas las fases de la vida, los niños necesitan de la santa sabiduría, amistad, tiempo y confianza de su padre.  

Padres necesitan buscar al Padre para la orientación y consuelo. Ser un padre fiel no significa perfección, pero sí significa que usted confiar en Él Perfecto. Los padres necesitan apoyarse en el Señor para Su cuidado amoroso, así que ellos puedan extender el mismo. 

Entonces, ¿qué se necesita para ser verdaderamente digno de tal honor? Bíblicamente hablando, empieza cuando un hombre sabiamente elige una esposa cristiana, entonces cuando es papá el es instado a “instruir” a sus hijos “en el camino que deben seguir” (Proverbios 22:6). Por lo tanto, la instrucción divina es principalmente la responsabilidad del padre cristiano, aplicado con una mano tierna y firme para criar a sus hijos “en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).  

La clave para ser un buen padre es su compromiso con el Padre, que produce, sabiduría, discernimiento, obediencia y una vida y liderazgo piadoso. 

“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, no te canses de que Él te corrija, porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” (Proverbios 3:11-12)

Posteado por: mvmspanish | octubre 13, 2014

SENTADO EN LUGARES CELESTIALES EN CRISTO JESÚS – Efesios 2:6

Ephesians 2 vs 6 (S)

Y Dios nos resucitó con Cristo y nos sentó con Él en los lugares celestiales en Cristo Jesús. (Efesios 2:6)  

¿Cómo nos afecta este versículo?  

Pablo no está hablando aquí literalmente y físicamente, él está hablando espiritualmente. Él nos dice que a través del poder salvador de Dios demostrado en la resurrección de Cristo nosotros ya disfrutamos la participación a través del Espíritu Santo en los lugares celestiales donde Dios y Cristo habitan. Este es uno de los beneficios de la vida “en Cristo” y Su resurrección y ascensión. Estar “en Cristo” hace que todo esto sea posible. Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, somos totalmente y eternamente unidos con Cristo. Por lo tanto, estar “en Cristo” significa que cuando Dios nos mira Él no ve nuestros pecados, Él ve a Cristo. “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3:3)  

Estar y reinar con Cristo es una posición de autoridad, honor y triunfo – y no de fracaso, depresión y derrota. Dios hizo el creyente en Jesucristo, para ser triunfante, porque somos partícipes de la victoria de Cristo sobre Satanás.  

Para el creyente, estar sentado con Cristo es parte de nuestra herencia ahora. Las palabras “nos resucitó” en nuestro versículo está escrito en tiempo pasado, por lo tanto, nuestra posición en Cristo es ya un hecho consumado. Eso significa que debemos vivir como embajadores de Cristo y compartir la buena noticia con todos los que entramos en contacto, y exhibir una vida semejante a Cristo a la gente que conocemos.  

Cuando nos damos cuenta de nuestra posición en Cristo, esto hace una gran diferencia en nuestras vidas y ya no nos sentimos derrotados.  

Tenemos que recordar sin embargo, que ninguna de estas cosas son posibles por nuestra cuenta. Es sólo a través de nuestra unión con Cristo, que esto es alcanzable. Nuestra victoria en la vida cristiana depende de nuestra dependencia en Cristo y no en nosotros mismos, para que ya no caminemos “según la corriente de este mundo,” pero de acuerdo a la vida de Cristo; y “andemos en novedad de vida.”

Dios nunca juega juegos de palabras con nosotros; Él hará exactamente lo que promete. Cuando nos enfocamos en las palabras que Pablo oró por los efesios, nos damos cuenta de las palabras inspiradas y transformadoras que cambian la perspectiva de nuestra vida. Estos versículos nos muestran una vez más el inmenso amor que Cristo tiene por nosotros para que seamos llenos de toda la plenitud de Dios.

Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra, 16 que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior; 17 de manera que Cristo more por la fe en vuestros corazones; y que arraigados y cimentados en amor, 18 seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, 19 y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

20 Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, 21 a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén. (Efesios 3:14-21)

Posteado por: mvmspanish | octubre 6, 2014

LA PRIORIDAD MÁS IMPORTANTE DE NUESTRA VIDA – LUCAS 10:38-42

Lucas 10 vs 38-42 (S)

Mientras iban ellos de camino, El entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a El, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 42 pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada. (Lucas 10:38-42)

Jesús y Sus discípulos habían estado ministrando cuando viajaban al sur en dirección a Jerusalén. Jesús se detuvo en la casa de Marta en Betania, a unos tres kilómetros de Jerusalén. Su hermana María vivía allí, junto con su hermano Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (Juan 11:5).

Marta, María y Lázaro siempre tenían su casa abierta a Jesús y son recordados por su hospitalidad.  

Mientras iba de camino con Sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.”  

Marta estaba mostrando la hospitalidad típica de aquella cultura cuando abrió su casa a Jesús, que era su amigo de mucho tiempo.  

Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que Él decía.”  

Sentado a los pies de alguien era la postura habitual de un discípulo que se estaba enseñando. El punto clave de este pasaje es que María hizo de Jesús y de su Palabra su primera prioridad. 

Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos.”  

Marta siendo la más vieja tenía la tendencia a hacerse cargo. Se preocupaba por los detalles y ella deseaba agradar a Jesús, pero al hacerlo se encontró con dificultades para relajarse y disfrutar de la visita de su invitado. Era aún más difícil para ella aceptar la falta de cooperación de parte de María en todos los preparativos.  

Así que se acercó a Él y le dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola?” ¡Dile que me ayude!”  

La frustración de Marta era tan intenso que ella finalmente le preguntó a Jesús para resolver el asunto. Ella demanda Jesús, “¡Dile, pues, que me ayude!” Marta está diciendo a Dios Todopoderoso lo que Él debía hacer. Su ira y frustración se han hecho cargo. Marta está enojada y ella es grosera a su invitado de honor.  

María probablemente había estado ayudando en los preparativos de la comida en algún momento. Pero tan pronto como llegó Jesús, ella tomó la decisión de ir a escuchar a Jesús. Ella sabía que cada palabra que Él decía era preciosa y el tiempo era corto, ya que Él había hablado de su muerte inminente.  

Sintiendo compasión por Marta, Jesús de modo tranquilizador consigue su atención:  

Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada. 

Él elogió a María por haber elegido la parte buena, la Palabra Santa, la verdad y la fe en Jesucristo, que le nunca será quitada.  

Porque hay tan pocas cosas en la vida que realmente importan, es vital que nos concentremos en aquellas cosas que durarán por la eternidad.  

Debemos seguir el ejemplo de María y desear la verdad de Dios por encima de todo lo demás. Lo importante a destacar es que Marta como María también podría haber optado por sentarse a los pies de Jesús en lugar de estar preocupada por impresionar a su invitado. Cuando Jesús es el foco de nuestra atención todo se resolverá en el momento cierto. 

Marta y María eran ambos devotos discípulos de Jesús (Juan 11:24, 27). Sin embargo, con demasiada frecuencia, somos como Marta y estamos demasiado ocupados con el mundo para centrarnos en lo que es realmente importante en la vida. Tenemos que aprovechar las oportunidades que el Señor nos ofrece, mientras que todavía hay tiempo, de lo contrario estaremos tristes cuando nos damos cuenta de las oportunidades que hemos perdido.  

Tenemos que entender que tenemos un Dios grande y maravilloso. Cuando estamos preocupados y molestos por tantas cosas como Marta, tratando de hacer todo bien, perdemos oportunidades. Tenemos que parar, pensar y “confiar en el Señor con todo nuestro corazón, y no nos apoyemos en nuestro propio entendimiento. Reconócele en todos nuestros caminos, y El enderezará nuestras sendas.” (Proverbios 3:5-6)  

Recuerde, Jesús nos dijo para “buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Eso es lo que hizo María, ella buscó a Jesús primero y eso es lo que debemos hacer también.  

¿Entonces, la pregunta es? ¿Tenemos nuestras prioridades en orden? ¿Estamos preocupados o ansiosos acerca de muchas cosas, o nos centramos en Jesús? ¿Hemos puesto nuestra devoción a Cristo y Su palabra en primer lugar, o estamos más preocupados por hacer buenas obras para impresionar a los demás?  

Para un estudio bíblico más profundo por favor haga clic en el siguiente enlace: “LA PRIORIDAD MÁS IMPORTANTE DE NUESTRA VIDA

Posteado por: mvmspanish | octubre 1, 2014

NINGUNA ARMA FORJADA CONTRA TI PROSPERARÁ – Isaías 54:17

Isaías 54 vs 17 (S)

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su justificación viene de mí,” declara el Señor. 

En este texto glorioso, el Señor Dios le promete a cada creyente completa y perfecta protección, reivindicación, y justificación. Al caminar en la justicia de Dios, no hay arma que viene contra nosotros y prosperará, y nada de lo que se dice contra nosotros tendrá ningún valor y se demostrará que es falso en el final.  

Desde el principio de los tiempos los santos de Dios han sido objeto de odio en este mundo. Desde los días de Caín, creyentes como Abel han sido perseguidos y asesinados por sus hermanos envidiosos y malvados. “Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Pero no tenemos ninguna razón para tener miedo, porque Dios declara que, “ninguna arma forjada contra ti prosperará.”  

  • Salmo 37 dice que no nos preocupamos por aquellos que son malos porque como la hierba serán pronto cortados y como la hierba verde se secarán. Y el Salmo 91 nos consuela que Jehová es el refugio y fortaleza, de los que confían en Él.
  • Proverbios 12:21 nos dice que ninguna adversidad le acontecerá al justo, pero los malvados serán colmados de males.
  • Jesús dijo: “Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo uno somos.” (Juan 10:28-30)
  • Pablo nos dice: Que somos más que vencedores por medio de Jesús, que nos amó. Y estaba convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:37-39)

Podemos estar seguros de que ningún mal que experimentamos, no hay enemigos que enfrentamos, no hay problemas que soportamos, no hay armas formadas contra nosotros que puede hacernos daño, porque tenemos:

  • ¡La Providencia de Dios!
  • ¡La Sangre de Cristo!
  • La morada del Espíritu Santo – El Sello.
  • La intercesión de Cristo – “Padre, cuida …” (Juan 17:11)
  • Los ángeles de Dios – “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti.” (Salmo 91:11)
  • ¡La presencia de Dios!

El verdadero pueblo de Dios enfrentará a acusaciones falsas como hicieran para nuestro Señor. Jesús fue llamado un borracho, un blasfemo, y un diablo. Si lo seguimos, no tenemos que esperar un mejor trato de los hombres. Jesús nos dijo: “Bienaventurados seréis cuando por mi causa os insulten, os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.” (Mateo 5:11)

Como creyentes tenemos promesas de reivindicación completa de todos nuestros acusadores de Dios porque Él “condenará toda lengua que se alce contra ti en juicio.”

En Cristo cada creyente es hecho justo y Dios promete justificación completa de todos nuestros pecados y este es el mensaje que Dios le está dando a Isaías: “Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá,” declara el Señor.”

La verdad siempre prevalecerá. Las personas chismean y dicen cosas que no son ciertas para arruinar nuestra reputación y hacen muchas otras cosas malas contra nosotros. Pero la verdad será revelada, el error de su discurso y los motivos detrás de ello serán expuestos. Podemos tentar no escuchar a estas mentiras, porque sabemos la verdad, sabemos nuestros propios motivos y sabemos que estamos caminando rectamente ante Dios y tenemos la conciencia tranquila. Podemos estar en paz sabiendo que Dios sacará a la luz la verdad y nos reivindicar. “El hipócrita, con la boca daña a su prójimo, pero los justos se libran con la sabiduría.” (Proverbios 11:9)

Padre Santo, te pedimos especialmente hoy para Sus siervos que están compartiendo el evangelio en lugares difíciles. Algunos de estos preciosos santos están encarcelados. Algunos se enfrentan a la tortura. Otros se enfrentan ostracismo. Algunos enfrentan a ser despedido de su puesto de trabajo. Por favor, dé les fuerza y librarlos de las malas intenciones del enemigo. Protégelos con Tu mano poderosa y entregarlos, como Daniel, de la boca del león para Su gloria. En el nombre de Jesús le pedimos. Amen

Posteado por: mvmspanish | septiembre 22, 2014

LA IMPORTANCIA DE LA ESCRITURA EN LA VIDA CRISTIANA – 2 Timoteo 3:16

2 Timoteo 3 vs 16

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16)  

La Biblia es llamada la Palabra de Dios, ¡porque eso es exactamente lo que es! Fue grabado fielmente por hombres inspirados de todos los ámbitos de la vida, que vivían en tres continentes, y compiló los textos en un período de mil quinientos años sin contradecirse entre sí. Dios habló a continuación, a través de la Escritura y todavía está hablando a través de ella ahora. 

La mayoría de los cristianos pasan poco tiempo en la Palabra del Señor, y esto es una gran tragedia. Leer la Biblia es el alimento necesario para la salud y la alegría en nuestra vida espiritual. “La leche espiritual no adulterada” (1 Pedro 2:2) es para los que “tienen necesidad de leche” y el “alimento sólido” es para aquellos que no son “inexperto en la palabra de justicia” (Hebreos 5:12-13). “Tus palabras” son también “la miel a mi boca” (Salmo 119:103), y “cada palabra que salía de la boca del Señor” es el pan por el cual “el hombre vive” (Deuteronomio 8:3).  

Es la Palabra de Dios, que trae convicción de la propia necesidad de salvación, y este es el primer paso indispensable para salvación. “Pues por medio de la Ley viene el conocimiento del pecado.” (Romanos 3:20) 

Es también a través de las Escrituras que se llega a un entendimiento de la salvación: “Las sagradas escrituras. . . son las cuales que te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Además, es la Palabra que genera la fe salvadora: “Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).  

Las Escrituras también proporcionan la dirección diaria para aquellos que usan sus direcciones: “Tu palabra es una lámpara a mis pies y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).  

Todo cristiano debe ser un testigo que siembra semilla para Cristo, porque “la semilla es la palabra de Dios” (Lucas 8:11).  

En la armadura del cristiano, la única arma ofensiva es “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17), y esto significa una vida victoriosa y testimonio para el cristiano que lo utiliza.  

El maravilloso testimonio de Pablo en nuestro texto es el equivalente en el Nuevo Testamento de la gran afirmación de David en el Salmo19:7-9: “La ley del SEÑOR es perfecta: reanima el alma. El testimonio del SEÑOR es firme: da sabiduría al ingenuo. Los preceptos del SEÑOR son rectos: alegran el corazón. El mandamiento del SEÑOR es puro: da luz a los ojos. El temor del SEÑOR es bueno: permanece para siempre. Los decretos del SEÑOR son verdaderos, y todos ellos justos.”  

Cuando descuidamos a conocer a Dios en las palabras que Él preservó para nosotros perdemos nuestra dirección en la vida, y Él parece distante. Pero la maravillosa verdad es que Dios es eterno y Él todavía está hablando a través de la Biblia para aquellos que quieren tomar el tiempo para leerlo y acercarse a Él. “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).  

Recuerde, que no es sólo un libro, más bien, es un tesoro de la verdad que está viva y eficaz, y es una fuente de agua viva y nuestra fuente de fortaleza. Sin embargo, la Escritura sólo puede ser rentable para nosotros cuando se interpreta correctamente. Necesitamos instrucción del Espíritu Santo (que nos lleva a toda la verdad). Y para la Escritura ser realmente eficaz en la convicción de pecado, la corrección de errores y para instruir en justicia, debe ser aplicada a nuestras vidas. Tenemos que alinear nuestras vidas a lo que dice la palabra de Dios. Entonces seremos completos y completamente equipados para toda buena obra.

 

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