Posteado por: mvmspanish | agosto 18, 2014

¿POR QUÉ MURIÓ CRISTO POR NOSOTROS? – Tito 2:11-14

Tito 2 vs 11-14 (s)

La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, 12 y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. 14 Él se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. (Tito 2: 11-14)  

Si alguien le pregunta por qué Jesús murió, un gran porcentaje de los miembros de la Iglesia por lo general diría que Él murió para salvarnos de nuestros pecados. Es cierto que “Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras” (1 Corintios 15:3), pero esto no es la respuesta completa. Muchos cristianos piensan en la muerte de Cristo sólo en términos de lo que significa para ellos, y no lo que significaba para Jesús.  

El versículo 14 nos dice que Cristo murió por nosotros para redimirnos de la iniquidad, no sólo para evitar que vayamos al infierno, sino “para purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” Él quiere personas que lo harán el Señor de sus vidas, que están ansiosos por hacer el bien y ser santos. La muerte de Cristo no fue sólo para salvarnos, sino también para crear un grupo de personas peculiares y especialmente dedicadas a Él mismo.  

“Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, … a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha” (Efesios 5:25, 27). Fue la obra de Cristo en la cruz, cuando Él se entregó por la Iglesia, que la hizo limpia, purificada, gloriosa, sin mancha ni arruga, y apartado para Él.  

“Él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:15). La razón que Cristo murió como nuestro representante, era para que nuestra antigua vida rebelde podría morir en la cruz con Él, y que sería liberado y resucitado con Él para vivir una nueva vida – ya no rebelde, ya no obsesionado consigo mismo, pero ahora viviendo para Él, el verdadero Señor y soberano de todo.  

Si vamos a unirnos a Cristo y así recibir el beneficio de morir con Cristo en la cruz, entonces nuestra antigua vida ha terminado. Somos una persona completamente nueva; y tenemos un nuevo Espíritu dentro de nosotros. Deseamos vivir una vida completamente nueva – ya no para nuestro propio ser rebelde, que ahora está muerto, sino para Cristo que por nosotros murió y resucitó. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20)  

Es por esto que es impensable que vayamos a Cristo en arrepentimiento para el perdón de nuestros pecados… y luego volvemos a nuestros pecados y nos remolquemos en ellos como si nada hubiera sucedido. La razón por la que Dios nos ha rescatado de la potestad de las tinieblas, la esclavitud del pecado, y nos ha trasladado al reino de su Hijo, para que podamos vivir una nueva vida de piedad y santidad ‘en Él’. 

Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. (1 Corintios 10:31)

Posteado por: mvmspanish | agosto 11, 2014

CONFIAR EN DIOS – Génesis 15:5

Genesis 15 vs 5 S

El Señor hizo una promesa a Abram que le diera un hijo y lo llevó fuera, y le dijo: “Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas…así de numerosa será tu descendencia.” (Génesis 15:5) 

Cuando Dios llamó a Abram el tenía setenta y cinco años y en ese momento el Señor prometió que de el haría una gran nación, y lo bendeciría. (Génesis 12:2)  

Ahora Abram tiene 85 años; diez años han pasado desde que Dios le prometió “que haría de él una gran nación”, y él estaba preocupado que todavía no tenia hijos. Así que el Señor vino a Abram en una visión y le prometió descendientes demasiado numerosos para imaginar.  

Cuando Dios hace una promesa, podemos contar con ella. Saray, mujer de Abram también estaba envejeciendo y no tenía hijos, que en esa cultura era muy vergonzoso y considerado una deshonra, por esta razón ella dio a Agar, su sierva egipcia a Abram como un esposa sustituta, que era una práctica común en esta cultura. Un niño que nace de una sierva era considerado el hijo de la esposa. Así que, aunque Abram estaba actuando de acuerdo con la costumbre de la época, su acción mostró una falta de fe en que Dios cumpliría Su promesa.  

Dios nos llama a ser fieles a Él y Su Santa Palabra, independientemente de los hábitos pecaminosos que existían en ese momento o que es aceptable en la sociedad actual como “normal”. El plan perfecto de Dios era, y es que el marido y la esposa deben tener intimidad física sólo entre sí para toda su vida. Cuando una persona casada es físicamente íntima con otra persona; la Biblia lo define como adulterio.  

Dios ha ordenado en Su Palabra “sed santos, porque yo soy santo.” Por lo tanto, la obediencia a la Santa Palabra de Dios es la única forma de vida normal – violaciones de Su Santa Palabra son pecado y son anormales para los creyentes VERDADEROS e hijos de Dios.  

Saray como Abram tenía dificultad en creer las promesas de Dios y tomó el asunto en sus propias manos, dando Agar a Abram, cuando el matrimonio es un compromiso sagrado y contrato entre Dios; un esposo y una esposa.  

Debido a la desobediencia y la falta de fe de parte de Abram y Saray, vino una serie de problemas. Esto sucede invariablemente cuando asumimos la responsabilidad de Dios, tratando de hacer Su promesa una realidad a través de esfuerzos que no están de acuerdo con sus instrucciones específicas. En este caso, el tiempo era la mayor prueba de Abram y Saray a dejar que la voluntad de Dios obrara en sus vidas.  

A veces también nosotros debemos simplemente esperar. Cuando le pedimos a Dios algo y tenemos que esperar, es tentador tomar el asunto en nuestras propias manos e interferir con los planes de Dios.  

Aunque Saray había planeado para Agar tener un hijo por Abram, más tarde culpó a Abram por los resultados. A menudo es más fácil de atacar por la frustración y echar la culpa a la otra persona antes que admitir nuestra culpa y nuestro pecado y pedir perdón. ¿Suena familiar? Adán y Eva hicieron lo mismo. (Génesis 3:12-13)  

Saray lanzó su ira en contra de Abram y Agar y su tratamiento fue duro, lo suficiente como para causar Agar huir. La ira, sobre todo cuando surge de nuestra propia incredulidad, pecado y rebelión contra Dios y Su Palabra es siempre peligrosa y destructiva.  

Agar huía de su señora y su problema. El ángel del Señor le dio el consejo para regresar y enfrentar Saray, la causa de su problema, y someterse a ella. Agar necesitaba corregir su actitud hacia Saray, no importa cuán justificado su pensamiento podría haber sido. Huir de los problemas rara vez los resuelve; es aconsejable volver a nuestros problemas, enfrentarlos, aceptar la promesa de la ayuda de Dios, corregir nuestras actitudes y actuar como debemos. 

Hemos visto tres personas cometer errores graves.  

  • Saray, quien tomó el asunto en sus propias manos. Ella le dijo a Abram par ir a dormir con su criada; violando así la santidad del matrimonio y Abram cometió adulterio con Agar.
  • Abram, que estuvo de acuerdo con el plan y cometido adulterio; sin embargo, cuando las circunstancias empezaron a empeorar, se negó a ayudar a resolver el problema.
  • Y Agar, que huyó del problema.

A pesar de esta situación complicada, Dios demostró Su capacidad de actuar en todas las cosas para el bien de los que le aman (Romanos 8:28). Saray y Abram todavía recibieran el hijo que quería tan desesperadamente, y Dios resolvió el problema de Agar a pesar de la negativa de Abram a involucrarse. Ningún problema es demasiado complicado para Dios, si estamos dispuestos a dejar que Él nos ayude y esté en control.  

El Señor le dijo a Abram. “Yo soy el Dios Todopoderoso, anda delante de mí y sé perfecto,” (Génesis 17:1). Dios tiene el mismo mensaje para nosotros hoy. Debemos obedecer al Señor en todos los aspectos, porque Él es Dios; que es razón suficiente. Si pensamos que los beneficios de la obediencia no valen la pena, considera quien Dios es – el que tiene el poder y la capacidad para satisfacer todas nuestras necesidades.  

Dios no se olvidó del hijo de Agar, Ismael; a pesar de que él no iba a ser el heredero de Abraham, él también sería el padre de una gran nación. Así que, independientemente de nuestras circunstancias, Dios no nos olvida. Necesitamos obedecerle y confiar en Su plan, y recordarnos que las bendiciones de Dios son demasiado numerosos como para nosotros imaginar, y que Su tiempo es siempre el momento adecuado. Por lo tanto: “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.  Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas.” (Proverbios 3:5-6)

Posteado por: mvmspanish | agosto 5, 2014

RECONOCE TU CULPA – Jeremías 3:13

Jeremias 3 vs 13 (S)

Reconoce tu culpa, y que te rebelaste contra el Señor tu Dios. . .  (Jeremías 3:13)  

A menos que una persona reconoce su pecado, ella nunca se arrepentirá o se apartará de él. Y una vez consciente de ello, y la persona se arrepiente, debe admitir y confesar ante Dios, contra quien pecó. Esto es lo que está insistiendo Jeremías. Pedirle a Dios que nos perdone es la cosa más liberadora que podemos hacer, y es lo que va a hacer cada pecador sensible. Y cuando eso ocurre, se logra el perdón, la gracia y la misericordia de Dios se revela. “Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: “Voy a confesar mis transgresiones al Señor”, y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.” (Salmo 32:5)  

Cuando estamos comprometidos a caminar en comunión perfecta con el Señor tenemos que tener siempre en cuenta que el enemigo está constantemente listo para hacernos tropezar y caer; porque él está caminando a nuestro alrededor como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8). Por lo tanto tenemos que pedirle a Dios que “¡crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí!” (Salmo 51:10). Siempre “buscando primeramente el reino de Dios y su justicia.” (Mateo 6:33)  

La experiencia más edificante en nuestra vida diaria es cuando concentramos nuestra mente en “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8)  

Por consiguiente, nuestro enfoque diario debe estar en vivir una vida santa ante Dios y ante los hombres. Pero en el caso de que tropezamos,  y la mayoría de nosotros lo vamos hacer, recordemos que: “Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9)

 

Posteado por: mvmspanish | julio 28, 2014

LA LIBERTAD VIENE DE UN CORAZÓN OBEDIENTE – Salmo 119:44-45

LIBERTAD

Por toda la eternidad obedeceré fielmente tu ley. Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos. Salmos 119:44-45  

La obediencia crea la libertad mientras que la desobediencia lleva a la esclavitud. Cuando buscamos el consejo de la Palabra de Dios, nos dirigimos hacia un camino liberador. A contrario, cuando salimos de la pista y vamos en contra de los caminos de Dios y nos enredamos en los caminos del mundo perdemos de vista lo que es correcto. 

Los verdaderos cristianos nacidos de nuevo tienen el deseo de obedecer a fin de ¡llegar a ser como su Maestro! Cristo no sólo nos ha llamado a conocer la verdad, amarlo, confiar en Él y servirle; también nos ha llamado a obedecerlo. El tema bíblico de la salvación no se puede separar de la llamada de Dios para la obediencia. Mientras que las buenas obras no nos salvan, somos salvos por buenas obras. “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. 10 Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.” (Efesios 2:8-10)  

La razón de nuestra obediencia es nuestra respuesta a la acción de la gracia de Dios en Cristo. La raíz de nuestra obediencia es agradar a Dios por amor para que Dios sea glorificado en todas las cosas. Sólo una persona regenerada por el Espíritu es capaz de tal obediencia. El que obedece los mandamientos de Cristo es el que verdaderamente ama a Cristo (Juan 14:21) y al hacerlo, demuestra ser Su discípulo.  

A medida que aprendemos a obedecer a Dios más y más, nos quedamos cada vez más libres del poder del pecado en nuestras vidas. El amor de Dios por nosotros es lo que permite nuestro amor a Dios: “Nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19); y nuestro amor por Dios permite nuestra obediencia a Él.  

Estar controlado por el Espíritu “ser llenado por el Espíritu” (Efesios 5:18) es esencial, si vamos a desarrollar el auto-control, que nos permite obedecer a Dios. La libertad moral – el poder de hacer lo que debemos – está directamente relacionada con la obediencia: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32).  

El proceso de aprender a obedecer a Dios es un proceso de larga duración y el resultado de este proceso es que llegamos a ser conformados a la conducta y carácter de Jesucristo. Vivir una vida cristiana obediente significa estar en contacto con la realidad en todo momento y experimentar toda la bendición asociada a ella (Juan 13:17).  

A medida que nos comprometemos a obedecer a Dios, estamos permitiendo a Dios que haga de nuestra vida lo que Él desea que lleguemos a ser. Al hacerlo estamos viviendo hasta el potencial que Dios tiene para nosotros. Cuando tenemos una relación de amor con el Señor, Sus mandamientos no son difíciles de cumplir (1 Juan 5:3).  

La obediencia es el punto de partida y la meta de nuestra vida cristiana y es lo que nos devuelve a nuestro destino inicial. 

  • La obediencia es uno de los rasgos del carácter cristiano – 1 Juan 2:4
  • Es la verdadera prueba de nuestro amor a Cristo – Juan 14:21
  • La obediencia es el camino a la bendición – Juan 13:17
  • La obediencia es lo que significa amar a Dios – 1 Juan 5:3
  • La obediencia es la puerta de entrada a la libertad – Juan 8:32-36
  • Y la marca de un verdadero discípulo de Cristo – Juan 8:32
  • La obediencia es una gran fuente de alegría – Juan 15:11
  • La obediencia es el resultado de una profunda humildad y sumisión – Filipenses 2:5-8
  • La obediencia es el estudio de la Palabra de Dios – Santiago 1:22
  • Y la forma en que cumplimos con la Gran Comisión – Mateo 28:18-20
  • Y es un requisito previo para conocer la voluntad de Dios – Juan 7:17

La obediencia es más que una acción específica; es compromiso con una forma de vida y sólo es posible cuando nos sometemos a la fuerza del Espíritu Santo.

 

Posteado por: mvmspanish | julio 21, 2014

ELEGIR EL CAMINO DE LA VERDAD – Juan 8:32

Juan 8 vs 32

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” – Juan 8:32  

Cada vez que el enemigo nos bombardea con mentiras, tenemos que aprender a aconsejar a nuestros corazones según la verdad de la Palabra de Dios y actuar en la verdad, sin importar lo que nuestra razón humana o nuestros sentimientos nos dicen.  

Cuando nos encontramos cediendo al cansancio, la frustración o la carne; cuando nuestra mente y las emociones se arremolinan con cosas que sabemos que no son ciertas, debemos tratar de detener e identificar la Verdad que contrarreste esas mentiras.  

Debemos decir la verdad a nosotros mismos; a veces en voz alta, y si es necesario más que una vez, hasta que la verdad desplaza y reemplaza las mentiras que estamos creyendo. Debemos clamar a Dios por la gracia de actuar en lo que sabemos que es verdad. Muchas veces, nos quedamos impresionados con el poder de la Verdad para calmar nuestras emociones turbulentas y para restaurar la cordura a nuestros pensamientos confusos.  

A veces el enemigo comienza a causar estragos en nuestras mentes y emociones y todo lo que podemos pensar es en lo equivocado que la otra persona ha sido, y lo profundamente herido que somos. Empezamos a dejar que los pensamientos rencorosos y vengativos se arraiguen en nuestra mente y reviven otros delitos del pasado que creíamos que habían ido. Tenemos la tendencia de obsesionarnos con tratar de encontrar la manera de reivindicar a nosotros mismos y demostrar nuestra inocencia. Cuando eso sucede nuestras emociones empiezan a girar fuera de control y entran en una espiral de ira y autocompasión creyendo una serie de mentiras del enemigo. Esto sólo conduce a horas o días de agitación y lucha interna.  

Cuando dejamos esta agitación y lucha interna y empezamos a nos centrar en Dios tenemos un encuentro con la verdad:  

Bienaventurados los mansos. . .

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. . .

Bienaventurados los pacificadores. . .

Mateo 5:5, 7, 9 

Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. . . Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen. . .

Mateo 5:39, 44 

Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 6:14-15 

Ahora tenemos una opción. ¿Debemos seguir creyendo las mentiras, o vamos a abrazar la Verdad? Aquí es cuando comienza la verdadera batalla. Nuestras emociones quieren aferrarse a la infracción y quieren amamantar al rencor y continuar enojado. Queremos justicia propia, pero en nuestro corazón sabemos que este tipo de elección sólo conducirá a la esclavitud.  

Cuando nos arrodillamos delante del Señor, con la Biblia abierta lidiamos con la Verdad, sabemos que tenemos que perdonar y que debemos liberar el delincuente y el delito. Nos damos cuenta de que el problema no es que no podemos perdonar; es que no queremos perdonar. Mientras dejamos que el Espíritu Santo nos guíe sabemos que tenemos que renunciar a cualquier derecho de vengarse o para retener el amor de aquellos que nos han herido.  

A medida que nuestra mente continúa siendo abierta por el Espirito Santo, somos recordados de las consecuencias de negarse a perdonar; de la misericordia que perdemos si nos negamos a extender compasión a los demás, y de las bendiciones que recibiríamos si estamos dispuestos a obedecer Sus mandamientos. En nuestro orgullo y obstinación es difícil dejar ir, pero debemos para estar en comunión con el Señor.  

Tenemos que seguir buscando y diciendo la verdad en nuestro corazón y tomar la decisión de actuar en la Verdad. Al hacer esto, nuestras emociones siguen poco a poco y nuestro espíritu es puesto en libertad.  

Con el tiempo, Dios nos da una mayor comprensión de la situación original; Él arroja luz sobre por qué reaccionamos de esta manera y nos muestra algunos problemas más profundas que no nos hemos dado cuenta y que es necesario abordar.  

Tenemos que estar agradecidos de que el Señor nos ama lo suficiente para orquestar las circunstancias para llevar estos problemas a la superficie, para que Le demos gracias por utilizar estas experiencias para hacernos más como Jesús.

 

FUENTE  

Nancy Leigh DeMoss

 

Posteado por: mvmspanish | julio 14, 2014

DANDO GRACIAS A DIOS POR SU BONDAD – 1 Crónicas 29:11-13

Dando gracias a Dios

“Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo. De ti proceden la riqueza y el honor; tú lo gobiernas todo. En tus manos están la fuerza y el poder, y eres tú quien engrandece y fortalece a todos. Por eso, Dios nuestro, te damos gracias, y a tu glorioso nombre tributamos alabanzas.” 1 Crónicas 29:11-13  

Cuando tenemos gratitud en nuestro corazón hacia Dios esto elimina todo tipo de sentimientos negativos. El descontento, la auto-compasión, la envidia y el orgullo, estos no son rivales para la gratitud divina. Gratitud a Dios tiene su origen en la realización de quién es Dios y lo que Él ha hecho por nosotros. Todo es de Dios, y todo viene de Dios. Su majestuosa creación se postra y le adora como un reflejo de Su gloria. Las naciones y los gobernantes, consciente o inconscientemente, están bajo Su autoridad y tenemos que darnos cuenta de que Dios es el dueño de todas las cosas.  

Porque Él es dueño de todo, Él es el últimamente responsable y por lo tanto en Él qué ponemos nuestra confianza. Al hacer esto disfrutamos, Su creación, Sus recursos, Su libertad, y unos a otros. Hay un agradecimiento glorioso que entra en nuestro ser cuando reflexionamos sobre las riquezas gloriosas de Dios. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19) 

Gratitud a Dios es uno de los mayores secretos para vivir la vida cristiana. Gratitud significa nunca olvidamos de lo que Él ha hecho por nosotros, lo que está haciendo por nosotros, y lo que Él va a hacer por nosotros. Es recordar Su fidelidad en el pasado, presente y futuro. La gratitud es transformacional, porque es centrado en Dios. Las preocupaciones de este mundo se disipan cuando enfocamos nuestra mente en gratitud al Señor. Nuestro agradecimiento a nuestro Padre celestial se expresará en humilde adoración y alabanza para Él, además de nuestra determinación para vivir en comunión sin rotos y obediencia a Él. Jesús nos prometió: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios.” (Mateo 5:8) 

No importa dónde estamos en la vida. No importa cuál sea nuestra situación o circunstancia, tenemos algo que podemos dar gracias a Dios todos los días de nuestra vida y siempre debemos tener una actitud de acción de gracias a nuestro Creador. 

Cuando vemos y reconocemos el hecho de que Él siempre está con nosotros; siempre proviniendo para nosotros, y nos protegiendo, la intimidad que compartimos con Él aumentará y nuestros temores se reducirán. “Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos y él hará derechas tus veredas.”  (Proverbios 3:5-6)  

La gratitud entiende lo que podría haber pasado a nosotros si no fuera por la gracia de Dios. Pero, por la intervención del Señor, Él nos libró y nos dio la vida eterna a través de Jesucristo. Dios siempre está ahí para nosotros y Él anhela tener comunión con cada uno de nosotros, si Lo reconocemos y Lo permitimos.  

El Señor es digno de alabanza, gratitud y adoración. ¡Qué gran y poderoso Dios es al que servimos!  

“Gracias te damos, Dios, gracias te damos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas.” (Salmo 75:1)

 

Posteado por: mvmspanish | junio 24, 2014

LA ORACIÓN FERVIENTE Y EFICAZ – Santiago 5:16-18

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Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. 17 Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio. 18 Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos. (Santiago 5:16-18)

Aquí, se nos instruye a orar unos por otros, especialmente para aquellos que están luchando físicamente y espiritualmente. Y a medida que continuamos leyendo, Santiago nos recuerda que Elías era un hombre como nosotros, que era capaz de orar y llevar a cabo los propósitos de Dios como nos debemos. Él oró con fervor y su oración era llena de pasión. La Palabra de Dios nos dice que oró “con fervor” y el buscaba a Dios con todo su ser.   

¿Qué motivó a Elías a orar con tanta pasión? En primer lugar, su comprensión de Dios lo movió a orar fervientemente. Elías sabía a quien él estaba orando. Él sabía que Dios tiene todo el poder. Él entendió que el Señor podía hacer lo imposible. Elías oró fervientemente porque su fe estaba en Dios y no en sus oraciones.  

La comprensión de cada persona acerca de Dios determinará su fuerza y ​​perseverancia en la oración. Dios nos ha dado el poder de Su Espíritu Santo para que nos guíe en la oración y para enseñarnos cómo debemos orar. “De la misma manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos lo que debemos pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros, aunque no sabemos cómo poner nuestros deseos en palabras.” (Romanos 8:26)  

Para muchos, Dios es “demasiado pequeño” y dudan de Su poder y habilidad. Ellos carecen de la fe y sus oraciones no son contestadas. Por otro lado los que crecen en el conocimiento y comprensión de Dios Todopoderoso, Su grandeza, soberanía y santidad aprenden a orar con fervor y con eficacia.  

La situación en la cual Elías vivía y estaba siendo confrontado, lo llevó a buscar la guía y dirección de Dios; por lo tanto, esperó en Dios para hablar y contestar sus oraciones. Deberíamos hacer lo mismo. Cuando miramos alrededor y vemos los perdido, personas lastimadas y heridas, esto debe llevarnos a orar fervientemente. Cuando vemos personas que niegan la voluntad y la Palabra de Dios, esto debería desafiarnos y movernos para orar con todo nuestro corazón. Cuando vemos la iglesia impotente e ineficaz, debería acelerar nuestra búsqueda de Dios.  

Debemos, sin embargo, no dejar que las condiciones que nos rodean nos abruman; tenemos que buscar a Dios y descansar en Él. Sería fácil quedar abrumado si nos fijamos en las condiciones que nos rodean. La necesidad es enorme y puede ser desalentadora. Sin embargo, esto es porque debemos buscar a Dios. Es por esto que debemos correr a Él y descansar en la sombra del Omnipotente. Es sólo cuando nos corremos a Él, descansamos en Él, y derramamos nuestro corazón a Él que podemos enfrentar y resolver las condiciones que nos rodean y ser fortalecido para hacer Su voluntad, y alcanzar a los perdidos.  

Jesús nos enseñó a orar con fe: “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán”  (Marcos 11:24). Por lo tanto, cuando oramos según la voluntad de Dios y con fe en Sus promesas, tenemos que seguir perseverando y no perder de vista lo que se ha solicitado hasta que Dios ha cumplido Su promesa. (1 Reyes 18:43-44)  

Debemos perseverar en nuestras oraciones. Sin embargo, hay obstáculos que dificultan el cumplimiento de la promesa; pecado no confesado que nos separa de Dios, de modo que Él no oiga, (Isaías 59:1-2). Luego está Satanás, y su constante oposición a los planes de Dios, como vemos en (Daniel 10:12-13). Puede ser también que nuestro corazón necesita ser purificado porque quien cierra sus oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda, (Proverbios 21:13). Sea lo que sea, tenemos que arreglar las cosas con Dios y en seguida tenemos que perseverar hasta que llegue la respuesta.  

En el Monte Carmel, Elías oró siete veces; el amigo insistente que vino a la medianoche imploró hasta que recibió (Lucas 11:5-8). La viuda que insistía al juez injusto en pedirle: “Hágame usted justicia contra mi adversario” (Lucas 18:1-5). Estés son ejemplos de perseverancia en la búsqueda de respuestas. Así que, si creemos en la promesa de Dios sin dudar, oramos hasta que recibamos la respuesta, recordando que sólo la perseverancia en la oración puede triunfar.  

Tenga en cuenta que Elías tenía la misma naturaleza que tenemos, pero el oró con poder y positivamente. Podemos hacer lo mismo. Si aprendemos a perseverar en la oración, su fruto es siempre más abundante, cada vez más evidente, y vamos obtener, como Jesús lo obtuvo, que traerá el honor y gloria al Padre.  

El verdadero poder en nuestras vidas comienza con la humildad. Y la humildad ante Dios Todopoderoso puede resultar en que Su Santidad ser impartida a nosotros. Consecuentemente la santidad traerá sanación, felicidad, salud, alegría, coraje, paz y la vida eterna.  

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo.” (1 Pedro 5:6)

1 Corinthian 15 vs 33 S

No se deje engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” (1 Corintios 15:33) 

En su primera carta a los corintios, el apóstol Pablo escribió acerca de los falsos maestros que habían entrado en la iglesia de Corinto enseñando que la resurrección de Jesucristo no era verdadera. Estas personas, como los saduceos negaban la vida después de la muerte y la resurrección (Lucas 20:27). Como resultado, su punto de vista moral y distorsionado de la vida influyó el resto de los creyentes de Corinto. 

Pablo nos está diciendo que, al asociarse con falsos maestros, las personas débiles y mal informadas se verán influidas negativamente por ellos. Es importante entender que las falsas enseñanzas no conducen a la santidad. Como tal, es muy importante que seamos cuidadosos con quien formamos relaciones y con quien elegimos a adorar. Las iglesias y las personas que no están fundadas en la verdad de la Palabra de Dios harán que los que no están firmemente basados en las Escrituras a vacilar en su fe y afectan negativamente su caminar con Cristo y su testimonio al mundo. Por eso Pablo nos dice: “No se deje engañar.” 

Esta es su segunda amonestación a los corintios a no ser “engañados”. Anteriormente Pablo les advirtió: “¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales” (1 Corintios 6:9). Él les advirtió de no asumir las formas de vida de la gente corrupta que no heredarán el reino de Dios. Pablo sabía lo fácil que es para la gente a ser influenciadas por tales enseñanzas adversas, al igual que lo son hoy. Si las personas no construyen su casa sobre la roca sólida – Jesucristo (Mateo 7:24-25); van a empezar a adoptar las ideas y conductas perversas como normal. Por esta razón, Pablo cita este proverbio bien conocido por el poeta griego Menandro: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” No hay duda de que era bien conocido entre los griegos de la época. 

El punto que Pablo hace, es pertinente a todas las personas de todas las edades. Cuando los que no están fundados en la Palabra se asocian con o se deleitan en la compañía de la gente con la moral del mundo, corren el riesgo de imitar sus comportamientos, su lenguaje y sus costumbres. En poco tiempo ya no están  siguiendo a Cristo, porque su casa fue construida en la arena y carece de una base sólida. (Mateo 7:26-27) 

Cuando esto sucede, la gente retrocede de nuevo a la manera del mundo, negando y rechazando la Biblia como la Palabra de Dios. Esto es especialmente pertinente para los jóvenes que están por lo general fácilmente influenciados por sus compañeros. Personas de todas las edades pueden ser muy débiles y fácilmente influenciables por los falsos maestros, entidades demoníacas y cristianos débiles que son desinformados y que no han desarrollado un estilo de vida basado en la Biblia. 

Por eso es de vital importancia para los padres de niños y adolescentes estar especialmente en guardia contra la influencia de las malas compañías, falsos maestros en las sectas, y las llamadas iglesias “cristianas”; que van a destruir su fe en Jesucristo, y van explotarlos en su codicia y con malas doctrinas e ideas. 

Así que, ¿qué vamos a hacer? Pablo nos da la respuesta en 1 Corintios 15:58: “Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.” 

Como padres y tutores, debemos exponer estos falsos maestros, (lobos con piel de cordero). Y es vital que nos mantengamos firmes contra las influencias impías que pueden corromper a nuestros hijos, y los creyentes débiles e inmaduros. Como verdaderos creyentes nacidos de nuevo, tenemos que mantenemos firmes contra los que tiene el propósito de corromper nuestro caminar con Cristo. Y también debemos defender nuestra posición contra las falsas enseñanzas y presentaciones de un evangelio diluido que llevan a otros a apartarse de la verdad. En todas las cosas, hemos de “practicar el dominio propio y maternos alerta” porque nuestro “enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quien devorar.” (1 Pedro 5:8) 

Pablo también nos dijo que no es de extrañar, “ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz. Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia. (2 Corintios 11:14-15) 

¿Eliges amigos y una iglesia sobre la base de la cantidad de dinero que tienen, o lo popular que son? ¿O usted elige su iglesia y sus amigos en función de su carácter, lealtad, honestidad y la capacidad de enseñar y animar a la gente a crecer en Cristo? Este último es el tipo de iglesia y amigo que Dios quiere que tengamos. Por lo tanto; no se deje engañar, tome tiempo para orar y dejar que el Espíritu Santo le guíe en la elección de sus amigos y la iglesia en la que Dios es honrado y adorado con el respeto que Él merece. “Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. (1 Timoteo 1:17) 

Tenemos que recordarnos que: Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.” (Salmo 7:11) Así que debemos “seguir la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (Hebreos 12:14)

 

Posteado por: mvmspanish | junio 9, 2014

LA REALIDAD DE LA IRA DE DIOS – Romanos 1:18-20

La ira de Dios - Romanos 1 vs 18-20

Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. 19 Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. 20 Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. (Romanos 1:18-20) 

Pablo nos dice que “la ira de Dios viene revelándose desde el cielo….” Así que vamos a centrarnos y ver lo que la “ira de Dios”, significa. La Biblia enseña claramente que nuestro Padre celestial es un Dios de amor. Por lo tanto, algunas personas son perturbadas por la idea de un Dios de amor que posee la ira. Ellos ven esos atributos como estando en conflicto. Pero los atributos de Dios están en equilibrio. Dios es perfecto en su amor y Él también es perfecto en su santidad y su justicia. Habacuc escribió: “Tú eres de ojos demasiado puros para mirar el mal, ni puedes ver el agravio” (1:13). 

Dios nos ama a todos, “porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16), pero la ira de Dios es contra el pecado. Por lo tanto, la justicia de Dios reacciona con ira contra el pecado. Esta ira surge de Su santidad, porque un Dios santo no puede tolerar el pecado. “Has amado la justicia y odiado la iniquidad.” (Hebreos 1:9) 

La ira de Dios es diferente de la ira humana. La Biblia declara que Él es lento para la ira. Su ira no explota rápidamente, o impredecible; hay una gran cantidad de advertencias y Él contendrá por lo general Su ira para darnos más tiempo para arrepentirse.”El Señor es paciente para con nosotros…, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Pero a medida que la humanidad practica el pecado, y sigue rechazándolo, podemos estar seguros de que Su ira está creciendo hasta el punto de que algún día estallará en contra de este mundo impío, tan claramente descrita en el libro de Apocalipsis. 

No debemos dejarnos engañar en pensar que Dios no va a finalmente hacernos responsables por nuestros pecados. Por lo tanto, es prudente creer en la realidad de la ira de Dios, porque una persona o nación que ignora las advertencias de Dios se encuentra en grave peligro. 

Si alguien cree que el único y verdadero Dios no es un Dios de ira, entonces ellos van en contra de lo que Dios ha revelado con claridad acerca de Sí mismo. Cuando llega el día del juicio ninguna reclamación de la ignorancia servirá como excusa. 

La Palabra del Señor “mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Romanos 2:15). Por lo tanto, como está escrito, la conciencia de la gente les convence de que han pecado contra el Todopoderoso, el Dios Santo; y este hecho debería llevar a un sentimiento de culpa y dolor y el deseo de reconciliar con Él.

Sin embargo; la Palabra de Dios nos advierte que muchas personas han llegado a ser tan rebelde y mala que ya no tienen conciencia – “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia.” (1 Timoteo 4:1-2)

Por ejemplo: muchas personas malvadas en la Iglesia Católica Romana, que se llaman de sacerdotes, obispos, cardenales, monjas y papas han criminalmente molestado, violado, torturado y asesinado a cientos de miles de preciosos niños inocentes, mujeres y hombres a través de la existencia de su institución malvada en el nombre de Jesús. 

Dios nos ha advertido acerca de estas personas malvadas, y el juicio de que sus crímenes merecen; ya que, “hablan mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición.” (2 Pedro 2:12) 

Estos criminales malvados y millones como ellos están poseídos por demonios y tienen “su conciencia cauterizada con un hierro caliente” (1 Timoteo 4:2). La advertencia de Dios a estos mentirosos malvados endemoniados llenos de doctrinas de demonios; es que el juicio de Dios está llegando a cada uno de ustedes – rápido y seguro. 

La ira de Dios está en contra de las personas como éstas “que detienen con injusticia la verdad” (v18), debido a que no quieren someter su voluntad a la voluntad de Dios a pesar de que “lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo manifestó.” (v19) 

En el Día del Juicio, nadie puede afirmar que eran ignorantes de Dios, e ignorante de su responsabilidad de buscarlo, adorarle y obedecerle “porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.(v20)

Tenemos que recordar lo que Jesús enseñó y dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23)

Sin embargo, existe un antídoto para la ira de Dios. Es por eso que Dios en Su inmenso amor por nosotros envió a Su Hijo para pagar el precio de la ira por nosotros. Nadie tiene que vivir un día más en el peligro de que la ira de Dios, que Él nos ha revelado con claridad del cielo, ya que, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él ” (Juan 3:36). Recordando una vez más los versículos anteriores, “no todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21)

La verdad de la ira de Dios debe motivar al creyente nacido de nuevo para compartir el Evangelio. Debemos animarnos a orar por los perdidos. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres.(2 Corintios 5:10-11)

Que Dios nos dé el deseo de alcanzar almas y proclamar la verdad de Su Palabra fielmente a los que se pierden; ya que la Escritura está llena de advertencias de la ira de Dios por aquellos que continúan en su pecado sin arrepentirse, y “la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.” (Colosenses 3:6)

 

 

 

 

Pearls - Matthew 7 vs 6 (s)

“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen.” (Mateo 7:6) 

Esta analogía se utilizó por Cristo para demostrar cómo reacciona la gente cuando ellos están viviendo en abierta rebelión contra el Dios Todopoderoso; personas rebelde, que obstinadamente rechazan Su verdad y cierran sus mentes y corazones para el conocimiento espiritual. 

Jesús enseñó esto durante su Sermón del Monte, y para entender su significado, tenemos que entender su contexto y colocación dentro del sermón. Cristo sólo terminó de dar instrucciones a la multitud acerca del juicio y la corrección: “No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá.” (Mateo 7:1-2), y ” ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano (Mateo 7:5). Luego, en el versículo 6, Cristo nos muestra la diferencia entre el “juicio” y “discernimiento.” 

Para entender una relación entre los perros y los cerdos vemos una ilustración en el libro de los Proverbios, a la que Pedro se refiere. “Dice el proverbio: “El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.” (2 Pedro 2:22)  

Los perros y los cerdos aquí son representativos de los que ridiculizan, rechazan y blasfema el evangelio una vez que ha sido dado a ellos. Por lo tanto, no hemos de poner adelante el evangelio de Jesucristo a alguien cuyo propósito es pisotear y volver a sus malos caminos. Sin embargo; nosotros, como verdadero creyentes nacidos de nuevo necesitamos identificar a esas personas a través del discernimiento, porque “el que es espiritual lo juzga todo…” (1 Corintios 2:15). Mientras que “la persona sin el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir sólo a través del Espíritu.” (1 Corintios 2:14)  

Esto no significa que nos abstenemos de la enseñanza del Evangelio. El mismo Jesús comía con los pecadores y publicanos y los enseñaba (Mateo 9:10). La misma instrucción que Jesús da en Mateo 7:6, Él dio a Sus apóstoles cuando dijo: “Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies” (Mateo 10:14). Por lo tanto, no hay necesidad de presentar el evangelio a los que tienen actitudes negativas hacia Dios. 

Cristo estaba dando instrucciones a los discípulos a no tratar de convertir las multitudes. A menos que Dios está abriendo la mente de alguien para la comprensión espiritual, ellos van a tratar la verdad de Dios de la misma manera que los cerdos tratarían perlas – como nada más que suciedad. Un cerdo ni podría entender o apreciar la gran belleza y el valor de las perlas. Tampoco podría una persona que no fuera llamada por Dios, comprender el gran valor de las verdades de Dios. Él, en sentido figurado, iría “pisotear la Palabra de Dios bajo sus pies.” 

Dios nos advirtió a través de los escritos de Pedro de que algunas personas son tan malos, malvados y depravados que son como “animales irracionales “ que deben y serán destruidos por Dios Todopoderoso. “Esos hombres, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición.” (2 Pedro 2:12) 

Equilibrar el juicio con el discernimiento, es la sabiduría que Jesús habla en Mateo 10:16: “Yo os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas.”  

No debemos tratar de forzar las verdades de Dios a los demás. En su lugar, se debe “… estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). Como cristianos, debemos estar preparados para responder a las preguntas que otras personas puedan tener, si es que están pidiendo con sinceridad y no con el propósito de debatir. Muchas veces, cuando la gente sinceramente desea comprender lo que enseña la Biblia, puede ser una indicación de que Dios está abriendo la mente de esa persona. 

En Mateo 13:45-46, Cristo compara una vez más las verdades de Dios a las perlas, donde Él declara, “También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.” Al igual que el comerciante, que vendió todo lo que tenía para comprar una perla de gran valor, Dios espera que nosotros tratemos a Su verdad como un valioso tesoro de valor incalculable.

 

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