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Las palabras más aterrorizantes que podían oír los que profesan ser cristianos sería Jesucristo diciendo: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” (Mateo 7:23). En el día del juicio, estas terribles palabras serán escuchadas por muchos que llamar a Jesús “Señor”, pero que nunca se arrepintió de sus pecados y le pidió que Él fuera verdaderamente el Señor de sus vidas. 

¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede alguien que declara que Jesús es el Señor, y lleva a cabo actividades religiosas en realidad no ser verdaderamente salvos? Así que la pregunta es: ¿Cómo sabes que esto no te va a pasar? Dado que la mayoría de las personas se reaseguran diciendo: “No puede ser yo, porque yo creo en Jesús.” 

La Escritura dice: “¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan,” (Santiago 2:19). La cuestión no es “la fe en Dios”, pero ¿qué tipo de fe tiene usted? Hay dos tipos de “fe” que se describen en la Biblia. Uno se origina en el hombre cuando él da la afirmación de ciertas verdades acerca de Dios. Esta es una fe muerta porque: “¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?. . . Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.” (Santiago 2:14, 17) 

La otra es una fe dada por Dios: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17). Se trata de una fe viva que nace de un corazón nuevo que desea dar fruto para la gloria de Dios: “Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.” (Juan 15:8) 

La palabra de Dios nos dice: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” (2 Corintios 13:5). Si realmente eres un cristiano, será profundizada su seguridad de salvación. Si usted no es un verdadero cristiano, entonces, por la gracia de Dios, puede llamar al Señor antes de perecer para siempre. Cuando una persona llega a ver la base adecuada de la fe y confía con su corazón en lo que Jesús hizo por el en la cruz, esta es la fe salvadora: “Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna”. (Juan 6:40) 

Mucha gente cree en los hechos concernientes a Cristo. Ellos creen que Él es el Hijo de Dios y que Él murió en la cruz por los pecados del mundo. Pero ellos no lo amamos supremamente, ni están dispuestos a obedecerle y seguirle. Esta no es la verdadera fe en Cristo y nunca traerá la salvación. 

Hay otra Escritura que nos dice: “Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios. Y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios, y éste es el espíritu del anticristo.” (1 Juan 4:2-3) 

‘La boca puede confesar fácilmente que Jesucristo vino en la carne, pero el espíritu no puede mentir. Si el espíritu confiesa que Jesús vino en la carne, las acciones y enseñanzas de esa persona se alinearán con las acciones y enseñanzas de Jesús cuando caminó sobre esta tierra.” (John Henderson)

El Señor Jesús dijo que debemos: “Entrar por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición (destrucción), y muchos son los que entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). Esto es seguido por una advertencia urgente: “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15). Parece que son cristianos, pero engañan a la gente con un evangelio distorsionado: “Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado (desertado) a Aquél que los llamó por la gracia de Cristo (el Mesías), para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema (maldito). Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguien les anuncia un evangelio contrario alque recibieron, sea anatema”  (Gálatas 1:6-9). Estos falsos maestros engañan a la gente pidiéndoles que respondan al Evangelio sin el arrepentimiento y la fe. La gente necesita: “¡Arrepentirse y creer en el evangelio!” (Marcos 1:15)

Algunos creen que son cristianos porque respondieron a un llamado al altar, o tomaron la decisión de de seguir a Cristo una sola vez, o repiten la oración del pecador, o fueron bautizados en el agua. Estas respuestas no se encuentran en la Biblia. La única respuesta para la salvación es “arrepentirse y creer en el evangelio.” (Marcos 1:15) 

Jesús dijo: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. No he venido a llamar a justos sino a pecadores para que se arrepientan” (Lucas 5:31-32). Dios está mandando “a todos, en todas partes, que se arrepientan” (Hechos 17:30). La fe que salva es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Dios quiere que los creyentes verdaderos sepan que tienen la vida eterna. (1 Juan 5:13) 

Los verdaderos creyentes nacidos de nuevo son los únicos que verán el reino de Dios, ya que pasan de la muerte a la vida eterna en Cristo (Juan 3:3). Porque Dios ve nuestro corazón, nuestras intenciones y por medio de: “Su gran amor por nosotros, que es rico en misericordia, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. Porque por gracia sois salvos.” (Efesios 2:5) 

“La tristeza que proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte” (2 Corintios 7:10). “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios – no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9) 

Los verdaderos creyentes nacidos de nuevo están agradecidos a Dios por su rescate porque “gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida” (Romanos 6:17). “En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido” (Efesios 1:13). “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (Romanos 8:14). Jesús dijo: “Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. Entonces usted sabrá la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:31-32) 

Conversos falsos no disciernen su peligrosa condición. Ellos permanecen muertos en sus pecados, “porque si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo” (Romanos 8:9). Ellos aman a sí mismos y al mundo; y la advertencia es: “No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.” (1 Juan 2:15) 

Conversos falsos engañan a sí mismos debido a que: “El que afirma: ‘Lo conozco’, pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad” (1 Juan 2:4). Ellos escuchan pero no obedecen: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Santiago 1:22). “Profesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan” (Tito 1:16). No tienen ninguna base sólida y: “como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella.” (Mateo 13:21)  

Piense en esto y busque en su mente y en su espíritu si quiere rechazar estas advertencias y continuar caminando en la oscuridad y la decepción. Sin embargo, esperamos que reconozca la necesidad de cambio y busca con diligencia las Escrituras, la verdad y las respuestas de Dios y llega a la conclusión de que: “No me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles.” (Romanos 1:16) 

El único Evangelio de salvación es esta: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras (1 Corintios 15:4), Él ascendió al cielo y Él volverá. (Hechos 1:11) 

Jesús dijo: “¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho.” (Apocalipsis 22:12)

Nadie sabe el día ni la hora en que van a tomar su último aliento, por lo tanto: “Nosotros, colaboradores de Dios, les rogamos que no reciban su gracia en vano. Porque él dice: ‘En el momento propicio te escuché, y en el día de salvación te ayudé.’ Les digo que éste es el momento propicio de Dios; ¡hoy es el día de salvación! (2 Corintios 6:1-2). ¡Ten cuidado, porque mañana podría ser demasiado tarde!

Deuteronomio 31 vs 6 s

“Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará.” Deuteronomio 31:6 

Esta es una invitación a creer y seguir a Dios. Sólo cuando creemos en Dios y seguimos Su liderazgo podemos ser realmente fuertes y valientes. El resultado y el efecto del pecado es siempre debilidad, confusión, conflictos y eventualmente la muerte. “Mas el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros.” (Gálatas 5:22-26) 

Entender la omnipresencia de Dios, lo que significa que Dios está presente en todas partes, nos debe animar en momentos de angustia y guardarnos del pecado porque Él está siempre con nosotros y nos mira. 

La omnipresencia de Dios debe ser de gran comodidad a cada creyente nacido de nuevo ya que no importa el juicio, porque el Señor está allí. A veces Dios puede parecer muy lejos, sino que está realmente allí con ustedes en este momento – donde Él siempre ha sido. Su promesa es: “Nunca te dejaré; nunca te abandonaré.” (Hebreos 13:5) 

Dios está siempre con nosotros para animar y apoyar a nuestro servicio a Él. Cuando Dios llamó a Moisés para proclamar Su mensaje y sacar a Israel de la esclavitud, Moisés protestó por su falta de habilidad para hablar (Éxodo 4:10-12). Pero Dios le dijo: “Yo te ayudaré a hablar y te enseñaré lo que decir.” 

Jesús nos manda: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones. . . Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo(Mateo 28:19-20). Si usted siente que usted no es fuerte y valiente, recuerde lo que Dios dijo a Moisés y lo que Jesús dijo a Sus discípulos. Tenga en cuenta que, como creyentes, tenemos los mismos recursos que tenían, ¡que es la presencia y el poder de Dios! 

Al enfocarnos en la continua presencia de Dios en nuestras vidas, esto también se convierte en un escudo contra el pecado. Por lo tanto; la omnipresencia de Dios también nos debe motivar a la santidad. Porque si pecamos en pensamiento, palabra o acción; pecamos en la presencia de Dios, ya que “los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos ya los buenos” (Proverbios 15:3). “Porque sus ojos observan los caminos del hombre, y El ve todos sus pasos. No hay tinieblas ni densa oscuridad donde puedan esconderse los que hacen iniquidad” (Job 34:21-22). Por lo tanto, tenemos que recordar que no debe hacer nada que no queremos que Dios vea; porque, Él lo verá de todos modos! 

Sabiendo que el Señor nunca nos dejará o desamparará nos da un gran motivo para alegrarse porque: “El Señor es El que me ayuda; no temeré. ¿Quépodrá hacerme el hombre?” (Hebreos 13:6)  

Sin duda, esta es una de las más grandes promesas sumamente preciosas de Dios porque Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para una vida piadosa, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia. (2 Pedro 1:3) 

Tenga cuidado: Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:7)  

Y Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (1 Pedro 5:8-9)

 

Posteado por: mvmspanish | marzo 31, 2014

CONFÍA EN EL SEÑOR – Proverbios 3:5-6

Proverbios 3 vs 5-6

“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas.” (Proverbios 3:5-6) 

Debemos confiar en el Señor con todo nuestro corazón, que significa tener confianza en Él, es la confianza que nos hace dispuestos a poner nuestras vidas en las manos de Dios. Es por eso que Santiago 1:5-7 dice que Dios dará sabiduría a los que pida con fe, sin dudar. No podemos confiar en Dios con todo nuestro corazón y al mismo tiempo dudar de que Él nos dé Su sabiduría. 

Necesitamos la sabiduría de Dios, para que podamos vivir cada día de una manera vibrante y santo, queremos que nuestras vidas reflejen Su honra y gloria en todo lo que decimos, pensamos y hacemos. Dios dará Su sabiduría a todo aquel que se humilla y la recibe por fe. 

Es fácil de poner nuestra confianza total en Dios cuando las cosas van bien. ¿Sin embargo, cuán firme estamos en nuestra confianza cuando las circunstancias se vuelven difíciles o se mueven con demasiada lentitud para nuestro gusto? ¿Qué pasa cuando las situaciones no toman la dirección que esperábamos? ¿Cómo podemos confiar en las cosas que no tienen sentido para nosotros? 1 Pedro 5:7 dice que debemos echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros. 

En segundo lugar, se nos dice, no (confiar) en tu propia inteligencia. Debemos reconocer nuestra debilidad y nuestra dependencia de Dios y buscamos a Él, que por sí sola es suficiente. La confianza debe ser transferida de nuestras propias capacidades humanas y el intelecto al poder y sabiduría de Dios. 

Habrá cosas que simplemente no se entiende porque no vamos a ver el cuadro completo como Dios lo ve.

“Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos, afirma el Señor.  Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes;¡más altos que los cielos sobre la tierra!” (Isaías 55:8-9). Dios ve toda la imagen, mientras que sólo vemos lo que está sucediendo en nuestro espacio, por lo tanto, debemos confiar en Él. 

En tercer lugar, reconócelo en todos tus caminos. Reconocer a Dios no es sólo decir: “Yo sé que Usted está allí.” Nosotros debemos buscar Su dirección, pidiendo Su guía, deseando Su sabiduría y con ganas de saber Su instrucción en cada aspecto de nuestras vidas. Con el fin de reconocer verdaderamente a Dios de esta manera tenemos que ser humildes ante Él y reconocer que sólo Él tiene perfecto entendimiento. Tenemos que admitir nuestra necesidad de Su guía. 

¿Cómo se reconoce a Dios en nuestras decisiones? ¿Qué tan consciente somos de Él en todas las circunstancias? ¿Antes de tomar decisiones, oramos por la dirección? ¿Durante el proceso, buscamos continuamente Su dirección? ¿Después del hecho, Él recibe la alabanza y la gloria? 

Recuerda lo que dijo el Señor: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.” (Salmo 32:8) 

En cuarto lugar, él allanará tus sendas. Esto significa que Dios estará con nosotros cada paso del camino sosteniéndonos y dándonos gracia para hacer lo que Él nos pide. Esto significa que Él nos hará espiritualmente eficaz y eficiente en hacer Su obra cuando Él abre y cierra puertas. Mientras caminamos en Su sabiduría, vamos a ver dónde debemos ir y lo que debemos hacer. 

¿Somos dependientes de Dios? ¡Qué grande es nuestra necesidad de Él? ¿Necesitamos Su guía y protección para mantener nuestro camino recto? ¿Alguna vez hemos seguido nuestro propio camino? ¿Cuál fue el resultado? 

Y el Señor dijo: “Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada,” afirma el Señor. (Jeremías 9:23-24) 

Cada persona debe tomar una decisión si debe vivir su vida de acuerdo a la preferencia personal o de acuerdo a la Palabra inmutable de Dios. Muchas veces no entenderemos cómo Dios está haciendo para que “todas las cosas cooperan para el bien de los que le aman” (Romanos 8:28), pero cuando confiamos en Él con todo nuestro corazón, sabemos que nunca nos fallará “pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla Su buena voluntad.” (Romanos 8:28)

Posteado por: mvmspanish | marzo 24, 2014

ALCANZANDO A LOS PERDIDOS PARA JESÚS – Mateo 9:37-38

Mateo 9 vs 37-38

Entonces dijo a sus discípulos: “A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo 9:37-38 

Observe, que Jesús tomó la iniciativa. No esperaba que la gente venga a Él, sino que fue Él quien los buscaba. 

Ellos no buscan, ellos deben ser buscados – no van a aprender, se les debe enseñar – ellos no vendrán a Jesús, a menos que les traigan. 

Como verdaderos creyentes y seguidores de Cristo, tenemos el Espíritu Santo que vive en nosotros, y tenemos que alcanzar a los perdidos para Jesús como Él lo hizo. 

¿Qué pasaría si Jesús hubiera esperado a que nos acerquemos a Él? ¿Crees que habría venido? ¡Jesús tuvo que buscar cada uno de ellos! Ahora, la pregunta es la siguiente: vamos a alcanzar a las personas que tienen almas eternas – ¿qué estamos haciendo cada día para influir en su decisión y destino eterno? 

En Mateo 9:36 leemos: “Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” 

Los discípulos y Jesús ambos miraron las mismas multitudes, pero Jesús vio algo que los discípulos no miraron. Él vio la angustia de la gente. Vio personas acosadas por presiones, atormentado por su pasado, agotados por el presente y asustados por su futuro. ¿Por qué los discípulos no lo han visto? Ellos vieron con sus ojos naturales y no con los ojos espirituales. 

Mateo dice que Jesús “tuvo compasión” para la gente en su corazón. Jesús, viendo a la gente perdida, tuvo una profunda compasión por ellos. 

Debemos orar para tener la compasión de Cristo, ya que la compasión es amor en acción. (Mateo 22:36-40) 

Debemos ver a la gente con los ojos de Jesús y debemos tratar de actuar. Esto significa ser conscientes de sus lamentos y necesidades. Hay momentos en que las personas son especialmente sensibles a las cosas espirituales. (1) Cuando una persona está recién divorciada. (2) Cuando una persona pierde a un ser querido. (3) Cuando una persona se muda a una nueva ciudad. (4) Cuando una persona se encuentra en medio de las dificultades físicas. Durante estos tiempos traumáticos de la vida, las personas están más abiertas al evangelio. Tenemos que ser sensibles al Espíritu y buscar todas las oportunidades para compartir a Cristo con los que se pierden, o tiene la necesidad de volver a Él. 

Jesús nos prometió que hay una cosecha abundante. El único problema es que: “Los obreros son pocos.” Sin embargo, Dios está buscando a los “trabajadores “ que quieren cosechar Su cosecha. Note que Jesús no llama a pastores, misioneros, evangelistas, líderes o expertos; Él llama a los “trabajadores”. 

La cosecha requiere esfuerzo y Jesús relaciona este pasaje al trabajo agrícola, que es muy similar al trabajo espiritual, hay que tener paciencia y perseverancia. Lamentablemente, la aplicación de estas cualidades en acción carece en muchos creyentes. Sin embargo, Jesús llama a usted y a mí a la última cosecha de hombres, mujeres, niños y niñas que necesitan a Jesús. 

La cosecha no es una actividad glamorosa o llamativo que genera aplausos – ¡es un trabajo duro! 

¿Usted va a trabajar para la cosecha? Es la única ocupación que merece la pena dedicar la vida. En 9:38, Jesús termina con estas palabras penetrantes: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. 

Aunque la cosecha ya es de Él, debe ser recogida. Para este fin, necesitamos trabajadores generosos ​​(Mateo 10:1-42). Esta es una orden clara, y la realidad del infierno debe ser una motivación muy grande para cada uno de nosotros para alcanzar a los perdidos, recordando que, en última instancia, es el Espíritu Santo, que es el verdadero ganador de almas. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad de compartir la Palabra de Dios con aquellos que no conocen a Cristo. El Espíritu Santo entonces usa su Palabra para señalar el pecado de la persona y la justicia disponible a través de Cristo. 

Jesús dijo a sus discípulos poco antes de ascender al cielo que recibirían poder cuando el Espíritu Santo vino y que deberían ser Sus testigos en Jerusalén y en las partes más remotas de la tierra. (Hechos 1:8) Por lo tanto como Suyos tenemos que alcanzar y enseñar a otros a llegar a conocer al Salvador que murió por todos nosotros. Porque todos hemos pecado y están destituidos de la gloria de Dios, (Romanos 3:23). 

Sólo hay una vida que pronto pasará. Y sólo lo que se hace por Cristo durará.

Posteado por: mvmspanish | marzo 17, 2014

EL SEÑOR ES MI PASTOR – Salmo 23

Salmo 23 S

Salmo 23 representa una bella imagen de Cristo como Pastor. En este capítulo se encuentra su exposición del Nuevo Testamento, en Juan 10:1-30, donde Cristo se identifica a sí mismo como “el buen pastor” que “da su vida por las ovejas.” (Juan 10:11) 

  • Versículo 1. El Señor es mi pastor, nada me faltará. ¡Qué increíble relación!

“El Señor es mi pastor.” Aquí David utiliza el término pastor para el Señor. Como el pastor cuida de sus ovejas, así el Señor cuida de los que son Suyos. David mismo había sido un pastor, y entiende tanto las necesidades de las ovejas como de las muchas preocupaciones de un pastor. 

“Nada me faltará.” Cuando hacemos realmente el Señor nuestro Pastor, entendemos y sabemos que Él es capaz de suplir todas nuestras necesidades, y Él, sin duda esta dispuesto a hacerlo, porque Su corazón está lleno de amor. Así “nada me faltará”, ¡debido a que el creyente tiene todo en Él! “Porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis.” (Mateo 6:8) 

  • Versículo 2. Él me hace descansar en verdes pastos, me conduce hacia las aguas tranquilas. Aquí vemos que Dios busca para consolar a Su pueblo cuando se han agotado y les da descanso.

Cuando por fe encontramos descanso en Sus promesas, somos como las ovejas que se acuestan en medio de los pastos; consecuentemente, encontramos disposiciones, paz, descanso, tranquilidad y satisfacción en Él. “Él me conduce hacia las aguas tranquilas.”” ¿Cuáles son estas “aguas tranquilas”? Se trata de la influencia y la gracia de Su bendito Espíritu. Porque el Espíritu Santo ama la paz. Nuestro Señor nos lleva al lado de estas “aguas tranquilas” porque no podemos ir allí por nosotros mismos, necesitamos tener Su dirección y como pastor Él camina con nosotros y nos guía. 

La responsabilidad del pastor es proteger y proveer para las necesidades de sus ovejas, y la responsabilidad de cada oveja es seguir y obedecer al pastor. 

  • Versículo 3. El restaura mi alma; me guía por senderos de justiciapor amor de su nombre. Dios provee la seguridad y orientación para Su pueblo en tiempos muy difíciles y peligrosas y Él sana y restaura nosotros.

“Él restaura mi alma.” Cuando estamos cansados y nos falta el coraje con los problemas de la vida, Él nos restaura y refresca. “Me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre.” Nosotros, como ovejas, no siempre somos conscientes de hacia dónde vamos, por lo que el Buen Pastor nos guiará por sendas y Su camino conduce a Su justicia. No sólo por nosotros, sino por Su gloria y por “amor de Su nombre”, ya que uno de los principales propósitos de la humanidad es el de glorificar a Dios por amor de Su nombre. 

  • Versículo 4. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento. A través de las pruebas y de la fe, Dios nos muestra cómo encontrar seguridad y protección en Él en los momentos difíciles.

El Señor nos guía a través de los valles oscuros de angustia y problemas al igual que a través de pastos verdes. Su presencia está con nosotros, a través de los valles oscuros en los que nos encontramos a la sombra de la muerte y nos ayuda a superar nuestro miedo. En estas ocasiones el pastor sirve como nuestra guía personal. David reconoció también la consola y la protección de Dios. La vara del pastor se utilizó contra los animales que amenazaban el bienestar de las ovejas. El cayado se utiliza para guiar las ovejas por el camino correcto. Estas herramientas representan la protección y provisión. 

  • Versículo 5. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando. Dios provee gentilmente y proporciona nuestras necesidades en abundancia. Él nos protege, nos da esperanza y nos consagra.

El pueblo del Señor celebra y comen en Su mesa, mientras que Satanás y los malos no son capaces de destruir a sus comodidades, mientras que están ungidos con el Espíritu Santo, y beben la copa de la salvación que está siempre llena. 

  • Versículo 6. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor moraré para siempre. Dios ve Su relación con nosotros como uno de un amigo íntimo, que viven juntos en Su casa, como parte de Su familia; bendiciéndonos y manteniéndonos seguros para toda la eternidad.

Con un sentido de certeza, David entendió que la misericordia que borra los pecados y la bondad que suple nuestras necesidades lo seguiría. No sólo mientras que él era el rey, sino todos los días de su vida, así que sabía que iba a habitar en la casa del Señor para siempre. Esta es una revelación del Antiguo Testamento acerca de lo que está por venir para los que son suyos. Es una profecía que se cumple por Cristo en la muerte física de todos los creyentes. Vamos a habitar en la casa del Señor, que es el Reino de Dios, por los siglos de los siglos. 

Este hermoso salmo está lleno de grandes promesas, provisiones y propósito. El Señor es mi pastor. ¿Qué más me faltará?

Posteado por: mvmspanish | marzo 10, 2014

¿QUIÉN ES UN DISCÍPULO DE CRISTO? – 1 Pedro 2:21

Quien es un discipulo de Cristo

“Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.”  1 Pedro 2:21 

En el cristianismo, el término discípulo se refiere principalmente a los estudiantes de Jesús y sólo se encuentra en el Nuevo Testamento en los Evangelios y el libro de los Hechos. El Nuevo Testamento registra muchos seguidores de Jesús durante Su ministerio, pero sólo algunos se convirtieron en discípulos. 

El ‘Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento’ define la palabra griega (mathetes) que se traduce como “discípulos” como un aprendiz. Se recurre a ‘aquel que sigue la enseñanza de alguien’. Un “discípulo” no sólo era un alumno, sino un creyente, un siervo obediente a su maestro. “Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.” 1 Pedro 2:21 

Los discípulos comienzan como seguidores de Jesús en su nuevo nacimiento (creyentes nacidos de nuevo), y aprenden rápidamente que para crecer en Cristo lleva tiempo con Él. Al igual que Jesús pasó tiempo con el Padre, un discípulo tranquilamente pasa tiempo con Jesús en la oración, (Marcos 1:35; Mateo 14:23; Lucas 6:12). Discípulos observan y aprenden del Señor a través de Su Santa Palabra. Por otra parte, los discípulos de Jesús no están obsesionados con los hombres y mujeres dotados de fe. Ellos respetan y aprenden de estos líderes con experiencia, pero sólo con el propósito de crecer en su devoción a Jesucristo. Los discípulos son llamados y ordenados a seguir a Dios y no al hombre. Al igual que Juan Bautista, los líderes cristianos humildes y sabios toman el enfoque de ellos mismos y señalan la gente a Jesús. 

Juan Bautista dijo: “A Él [Jesús] le toca crecer, pero a mí [Juan] menguar.” (Juan 3:30) 

Los apóstoles y discípulos de Jesús aprendieron de Él, cuando han estado con Él durante más de 3 años. ¡Qué bendición sería tener a Jesús como su maestro de escuela Bíblica por tres años! Jesús los enseñó por la manera Santa en como Él vivió, queriendo decir con Su ejemplo. Los insruyó con palabras y ellos le hicieron preguntas. 

Le preguntaron acerca de las Escrituras (Mateo 17:10), sobre lo que quiso decir con lo que había dicho (Lucas 8:9, sobre cómo vivir (Marcos 10:10), de sus fracasos (Marcos 9:28) y acerca de Su voluntad (Lucas 9:54). Como sus discípulos, debemos hacer lo mismo, mediante la búsqueda en las Escrituras, aprendiendo de consejeros sabios y piadosos y pasar tiempo en oración. Recuerde que Jesús nos enseñó: “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta “ (Lucas 11:9). Cuando pedimos la sabiduría, el discernimiento y el conocimiento Él es tan amable para darnos por el Espíritu Santo. 

Los discípulos de Cristo deben “dar mucho fruto.” ¿Qué quiso decir Jesús con “fruto”? ¿Qué clase de “fruto” es que un discípulo produce? ¿Cómo glorifica el fruto de un discípulo a Dios el Padre? “Él dijo: Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” (Mateo 5:16) 

Al igual que un niño aprende a medida que crece también aprendemos, a medida que crecemos en Jesús. Crecer y madurar en Cristo es ser cada día más como Jesús. Así como Sus primeros discípulos aceptaron la invitación de Jesús a venir y aprender y caminar con Él, Jesús nos invita a venir y hacer lo mismo. Por lo tanto, como discípulos de Cristo necesitamos pasar tiempo con Él y escuchar Su voz. 

A medida que aprendemos y maduramos en Cristo, debemos invertir tiempo en las personas que nos rodean para ayudarles a crecer en su fe. Dios, a través de su Espíritu Santo nos hace discípulos a ser facilitadores en el desarrollo de la fe de otros. Debemos escudriñar las Escrituras juntos por las respuestas de Dios a las preguntas de la vida. Los discípulos son hechos por su Creador para crecer el uno con el otro y permanecer fieles. 

Al igual que Pablo, después de predicar el evangelio ellos volvieran a Listra, Iconio y Antiochin debemos fortalecer y animar a los nuevos discípulos a permanecer firmes en la fe. (Hechos 14:22) 

Los discípulos son capacitados por el Espíritu Santo para seguir la dirección del Espíritu. Aprenden a hacer mucho de su maestro Jesús y hacer menos de sí mismos. Discípulos educados por el Espíritu producen el fruto del Espíritu, y ellos son hechos para invitar a otros a encontrar a su Salvador Jesucristo. 

Tenemos que ir y hacer discípulos dondequiera que Dios nos ha llamado y los bautizamos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, una vez que entiendan, acepten lo que Jesucristo ha hecho por ellos y se puede ver claramente una transformación en su vida. 

Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: “Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” Juan 8:31-32

Posteado por: mvmspanish | marzo 2, 2014

CANTAD ALEGRES A DIOS – Salmo 100

Salmo 100 vs 1-2 S

“Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante Su presencia con regocijo” Salmo 100:1-2 

Este es uno de los salmos que expresan gratitud por la bondad y la misericordia de Dios. Se extiende a todos los habitantes de la tierra. Hemos de saber que el Señor es Dios. Él es quien nos hizo, y somos suyos, somos Su pueblo, tanto judíos como gentiles creyentes y nosotros somos las ovejas de Su prado (Salmo 100:3). Él nos da toda Su gracia, que debemos reconocer, cuando la recibamos todos los días. 

Si estamos más atentos y nos detuvimos a mirar a nuestro alrededor, vemos que siempre hay algo más que Dios está haciendo por nosotros, pero desafortunadamente la mayoría de las veces no lo reconocemos o buscamos. Sin embargo, si prestamos atención, veremos que cada nuevo amanecer Dios está dispuesto a ofrecer algo único y lleno de Su gracia. 

En el Nuevo Testamento, la “gracia ” adquiere un sentido redentor especial en el que Dios pone a disposición Su favor en nombre de los pecadores, que en realidad no lo merecen. El hecho es que la salvación humana es el resultado de la Gracia de Dios. 

Sin duda, nuestro Creador nos da todas las mañanas las bendiciones ricas y llenas de gracia de la vida, y las oportunidades necesarias para cumplir y superar los desafíos y obtener la victoria sobre derrotas y nuestros enemigos. Por lo tanto, aquellos que confían en Él tienen una nueva esperanza que se encuentran firmemente en su Palabra. Romanos 8:28 dice: “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman… “ 

Así que cuando sentimos que todo ha salido mal y todo está en contra de nosotros, tenemos que: “Entrar por Sus puertas con acción de gracias; vengan a Sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben Su nombre. Porque el Señor es bueno y Su gran amor es eterno; Su fidelidad permanece para siempre,” (Salmo 100:4-5). Debemos recordar que siempre hay una razón para estar agradecidos a Dios. 

Cuando realmente confiamos, Él siempre nos sorprende con Sus acciones que nos ayudan en medio de nuestras luchas y sufrimientos. Porque si confiamos, aunque todo aparentemente va mal, sabemos que Dios está trabajando a nuestro favor. Una vez que la solución es visible a nuestros ojos, vemos Su fidelidad y que Su liberación llegó “a tiempo” porque el tiempo de Dios es siempre el momento adecuado. Es un reconocimiento gozoso cuando vemos a nuestro Señor en el trabajo y nos hace más dependientes de Él, mientras descansamos a la sombra del Todopoderoso y nos damos cuenta de que: “Él es mi refugio y mi fortaleza, mi Dios, en quien confío.” Salmos 91:2 

Tal vez conozcas a alguien que está pasando por pruebas y debemos animarlos con la seguridad de que Dios los está observando y está planeando su liberación en este momento. Debemos tener fe y confianza en Dios y dar a otros la esperanza que viene sólo del Señor. Él nos dio Su vida para que pudiéramos tener vida eterna y Él está siempre a nuestro lado. Sin embargo, para recibir aún mayores bendiciones, debemos rendir totalmente e incondicionalmente nuestras vidas a Su Señorío y estar decidido a obedecer Su Palabra. 

Que podemos ser testigos de la infinita bondad de Dios, Su presencia, gracia y poder, y que podemos ser “más que vencedores” en la bendita persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 

Vamos a animarnos unos a otros y llegar con alegría ante el Señor, adorarlo juntos con alegría y canciones. Al hacer esto el enemigo huye de nosotros y nuestros corazones están llenos de esperanza y alegría. 

“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas.” Proverbios 3:5-6

Posteado por: mvmspanish | febrero 24, 2014

EL AMOR NO GUARDA RENCOR – 1 Corintios 13:05

1 Corintios 13 vs 5 S

El amor está directamente conectado con el perdón que Jesús dijo: “Cuando tú has sido perdonado mucho, amas mucho.” (Lucas 7:47) 

El perdón significa que el delito es perdonado, lo que nos libera para amar a esa persona otra vez. Cuando miramos a Jesús, vemos que algunas de sus últimas palabras fueron para pedir perdón a Dios por los actos ignorantes de sus agresores: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). El mayor acto de amor de Cristo fue el perdón que Él llevó a cabo en su muerte voluntaria en la cruz (1 Juan 3:16). Jesús describe su propio acto de amor cuando dijo: “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos” (Juan 15:13). Jesús fue y es la personificación del amor y perdón.   

El perdón fluye cuando usted ha sido auténticamente y completamente perdonado. Es la gracia de Dios y la fe en Él, que impulsa el perdón en los seguidores de Cristo. Debemos darnos cuenta de que nuestra capacidad de amar está directamente ligada a nuestra disposición para recibir el perdón de Cristo. 

El perdón se olvida del pasado, se involucra en el presente, y tiene esperanza en el futuro. Tenemos que extender el perdón indiscriminadamente y recibirlo con gracia. Debemos rechazar la tentación para el resentimiento y humildemente recibir la gracia de Dios en su lugar. 

La palabra de Dios nos dice: “se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.” Colosenses 3:13 

Y el Señor nos ordena: “Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados” (Marcos 11:25). Necesitamos amar con hechos y de verdad y no con palabras o discurso.” 1 Juan 3:18 

El Señor dice: “Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?” Isaías 43:18-19  

Tenemos que lidiar con los problemas de inmediato y de una manera amorosa, y no darles espacio para enconarse: “Si se enojan, no pequen.” (Perdonen) No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo.” Efesios 4:26-27 

Tenemos que determinar para: “ser bondadosos y compasivos unos con otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó.” Efesios 4:32 

Nunca debemos: “Pagar a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. . .No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: ‘Mía es la venganza; yo pagaré’, dice el Señor.” Romanos 12:17, 19

Por difícil que parezca debemos: “Amar a nuestros enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan.” Lucas 6:27-28 

Porque: “… El Señor, el Señor, Dios es compasivo y clemente, lento para la ira y grande en amor y fidelidad…” Éxodo 34:6 

Como hijos de Dios, llenos de Su amor tenemos que seguir Sus instrucciones como Él nos ha mandado a hacer, recordando siempre que el amor no guarda rencor – EL AMOR PERDONA.

Hageo 1 vs 4-6

“¿Es acaso para vosotros tiempo de habitar en vuestras casas artesonadas, mientras esta Casa está en ruinas? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, pero recogéis poco; coméis, pero no os saciáis; bebéis, pero no quedáis satisfechos; os vestís, pero no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto.” (Hageo 1:4-6) 

Hageo está escribiendo a los hijos de Israel que han regresado a la tierra después de su tiempo de permanencia en cautiverio en la tierra de Babilonia. A su regreso, actuaron bien al principio, y de inmediato comenzaron a reconstruir el templo del Señor en Jerusalén. Sin embargo, después de una cierta oposición, dejan de construir la casa de Dios y comenzaron a trabajar en sus propios hogares. 

Cuando su prioridad cambió de Dios para sí mismo, sus bendiciones se detuvieron y su arduo trabajo centrado en sí mismo no les llegó a adquirir mucho, simplemente porque ya no estaban poniendo al Señor en primer lugar en sus vidas. 

Este pasaje tiene muchas similitudes con lo que está sucediendo hoy en día en nuestro mundo, cuando vemos que las posesiones se vuelven más importantes que Dios. Nunca ha habido un momento en la historia cuando la gente está tan ocupada como hoy. Muchas familias tienen ambos cónyuges trabajando, y algunas personas que trabajan dos y tres puestos de trabajo. El trabajo es bueno y la Biblia dice que los hombres tienen que trabajar para poder comer, pero cuando nuestro trabajo reemplaza a Dios, o seriamente interfiere con nuestra adoración a Él, algo está mal. 

Cuando esto ocurre, tenemos que preguntarnos: ¿Está haciendo Dios a nosotros lo que hizo a los israelitas de la antigüedad que tenían prioridades extraviadas? ¿No vamos a la iglesia regularmente debido al trabajo, o porque estamos demasiado cansados​​? ¿O tal vez porque hay otras prioridades que tienen el primer lugar en nuestra vida? 

El problema es que estamos tan condicionados por este mundo que estamos ciegos a lo que está sucediendo. Hemos estado tan acostumbrados a centrarnos en uno mismo, que no nos damos cuenta de que hemos perdido nuestro primer amor y lo hemos reemplazado con algo por encima de Dios en nuestras vidas. 

Tenemos que ser honestos con nosotros mismos y preguntarnos: ¿Hemos de poner algo delante de Dios, como nuestro trabajo, nuestros hijos, nuestro placer? ¿Qué está causando que perdamos toda la bendición de Dios en nuestra vida? Tenemos que despertar y poner a Dios de vuelta a donde pertenece. Él merece y exige el primer lugar. Después que los israelitas se arrepintieron y empezaran a trabajar de nuevo en el templo, Dios dijo: ” Yo estoy con vosotros.” 

Cuando un creyente profesante nunca parece tener suficiente, y su bolsa de dinero parece estar lleno de agujeros, es el momento de considerar cuidadosamente sus caminos delante de Jehová. Pues, nuestro Dios es dueño de todo y Él es muy capaz de suplir todas nuestras necesidades. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33) 

Si estas necesidades de la vida no están siendo proporcionadas, urgentemente tenemos que considerar nuestros caminos. ¿Es el reino de Dios y su justicia realmente nuestra principal preocupación? 

La Biblia enseña que “mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Pero debemos recordar que esta promesa fue dada a un grupo de cristianos cuya “abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad”, porque “a sí mismos se dieron primeramente al Señor.” (2 Corintios 8:2, 5) 

Al igual que las personas de la generación de Hageo, cuando no somos capaces de centrarnos en las prioridades de Dios, la vida toma un giro y nuestras bolsas parecen tener “agujeros” en ellos, en el sentido de que el dinero que ponemos en ellas desaparece antes de que podamos pagar todas nuestras cuentas. 

Los cristianos que están perdiendo los regalos generosos de Dios en trivialidades y en el egoísmo, tendrán mucho que responder, cuando el Señor regresa.

Posteado por: mvmspanish | febrero 10, 2014

PERMANECER EN CRISTO – 1 Juan 2:5-6

1 Juan 2

En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamenteen la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió. (1 Juan 2:5-6) 

En esta carta, Juan hizo hincapié en la necesidad de que sus lectores a permanecer en el Señor Jesucristo. Permanecer en Jesús significa descanso, confiar en Él y en Su obra redentora y transformadora, y su tremendo amor por nosotros. 

Permanecer en Cristo retrata una relación íntima, no sólo un conocimiento superficial. En Juan 14:4-7, Jesús dice a sus discípulos que la salvación es esencial, usando la imagen de ramas unidas a la vid. Porque sin una unión vital con Cristo que proporciona la salvación, no puede haber vida y no hay productividad. Significa obedecer a Jesús, y evaluar todo lo que pensamos, decimos y hacemos. Debemos obedecer sólo por la fe, la esperanza y el amor de Cristo y no hacer nada sobre la base de cualquier otra cosa, sobre todo, no por nuestra propia culpa, miedo y ansiedad. 

Permanecer en Jesús es identificarnos como hijos de Dios y confiar en Él cuando en el futuro, lo veremos tal como Él es. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. (1 Juan 3:2) 

Es por la esperanza en la obra de Dios en nosotros que entregamos todas nuestras preocupaciones, pecados, ansiedades, esperanzas, temores, etc. a Él. Ya no actuamos sobre estas preocupaciones, pero en la verdad, que es que nuestras vidas y nuestras identidades vienen sólo por el poder transformador de nuestro Dios trino. Es por poniendo a nosotros mismos en Él que somos purificados y curados. “Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.” (1 Juan 3:3) 

Permaneced en Jesús significa confesar que somos pecadores, que somos todavía imperfectos y necesitamos Su trabajo constante de restauración en nosotros: “Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” (1 Juan 1:8-9) 

Esto también significa que ya no creemos que nuestra identidad esté ligada a nuestro pecado. Tenemos una nueva relación con Dios y el pecado ya no nos gobierna, porque cuando vemos el pecado en nuestras vidas, reconocemos un nuevo deseo de ser sanado, en lugar de ceder a el. Dios es quien obra en nosotros para ayudarnos a ver más y más claramente el carácter infructuoso, la destrucción y el dolor que viene de mirar en otra parte para nuestra identidad y vida. 

Permanecer en Jesús significa ver a los demás como Jesús los ve, creciendo en nuestra habilidad para no compararnos con otros sino para regocijarnos en el crecimiento de los demás tanto como en nuestro propio crecimiento. Significa que estamos aprendiendo a amar a los demás “con hechos y de verdad”, en lugar de simplemente “de palabra y de labios.” (1 Juan 3:18) 

Cuando elegimos a caminar como Cristo, debemos obedecer Sus enseñanzas y seguir Su ejemplo en la obediencia total a Dios, de esta manera permanecemos en Él y Él en nosotros. “El que obedece sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. ¿Cómo sabemos que él permanece en nosotros? Por el Espíritu que nos dio.” (1 Juan 3:24) 

Recuerde que cuando decidimos permanecer en Él que Él vive en nosotros, así que tenemos poder sobre el enemigo, “porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo. (1 Juan 4:4) 

Cuando elegimos a caminar como Cristo, debemos obedecer sus enseñanzas y seguir su ejemplo en la obediencia total a Dios de esta manera permanecemos en Él y Él en nosotros.

 

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