Posteado por: mvmspanish | abril 20, 2015

¡NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS! – Efesios 3:14-21

Nada es imposible para Dios

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. 

La oración de Pablo para que Dios haga las cosas más abundantemente de lo que pedimos o entendemos es una oración para que Cristo habite en los corazones de los creyentes para que podamos comprender Su gran amor por nosotros, para que crezcamos para completar la madurez espiritual. 

En este contexto, Pablo está diciendo: Porque Dios es capaz de hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, debemos orar por lo que promoverá Su gloria a través de Cristo y Su iglesia. 

El poder de Dios se ve en Su trabajo cuando somos incapaces de hacer cualquier cosa. Por lo tanto, el objetivo de la oración es pedir a Dios que haga lo que no podemos hacer en nuestra propia fuerza o habilidad. Tenemos que orar por fortaleza espiritual, puesto que Dios a menudo pone a Su pueblo en situaciones para mostrar Su poder y Su gloria. Estos son algunos ejemplos alentadores de Su Santa Palabra: 

Abraham y Sara eran físicamente más allá de la capacidad de concebir hijos. Incluso cuando eran más jóvenes, Sara había sido incapaz de concebir. Cuando Sara se rió de la idea de que ella concebiría, el Señor se enfrentó a ella con la pregunta retórica, “¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios?” (Génesis 18:14). Dios honró y cumplió Su promesa y ella concibió Isaac. Más tarde, cuando Dios le pidió a Abraham que ofreciera a Isaac como sacrificio, Abraham obedeció “porque pensaba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos…” (Hebreos 11:19). ¡Nada es imposible para el Señor! 

Dios dirigió a Moisés y los israelitas salir de Egipto por una ruta donde tenían el Mar Rojo delante de ellos y el ejército egipcio perseguidor detrás de ellos. No tenían medios humanos de escape. En esa situación imposible, Moisés le dijo al pueblo que estaba en pánico “No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová os dará hoy….” (Éxodo 14:13). El Señor abrió milagrosamente el mar para que los israelitas pudieran pasar, pero destruyó el ejército egipcio cuando Él puso las aguas en su lugar. ¡Nada es imposible para Dios! 

Eliseo fue rodeado por el ejército del rey de Aram, con caballos y carros que habían venido a llevarlo cautivo. Cuando su siervo asustado le dijo que estaban rodeados por el ejército enemigo, Eliseo respondió con calma “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos” (2 Reyes 6:16). Y Eliseo oró, diciendo: “Te ruego, Jehová, que abras sus ojos para que vea.” Jehová abrió entonces los ojos del criado, y éste vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo. ¡Nada es imposible con Dios! 

Hay tantos ejemplos en la Biblia donde vemos que nada es imposible para Dios y como Él bendice continuamente aquellos que confían en Él. En el Nuevo Testamento vemos otra situación que parecía imposible, donde Herodes había encarcelado el apóstol Pedro, y estaba planeando ejecutarlo al día siguiente. Pedro fue encadenado a dos guardias, dentro de una celda cerrada, con más guardias afuera, dentro de una prisión con una puerta exterior de hierro cerrada. El Señor envió un ángel que hizo que las cadenas de Pedro cayeran. Él condujo a Pedro a través de las puertas de hierro abiertas, más allá de todos los guardias, y sale a la calle como un hombre libre. Una vez más, vemos que ¡nada es imposible para Dios! 

Como cristianos, tenemos una esperanza mayor que nunca podríamos pensar y esa esperanza es Cristo morando en nosotros (Efesios 3:17-19). “El poder de Cristo que está trabajando en nosotros es capaz de hacer más de lo que ni siquiera podemos pedir o imaginar”.

Como cristianos, tenemos una mayor esperanza de lo que podríamos pensar, y que la esperanza es Cristo que habita en nosotros, El poder de Cristo que está trabajando en nosotros es capaz de hacer más de lo que incluso podemos pedir o imaginar. (Efesios 3:20) 

Debemos alabar a Dios por la gran victoria sobre el pecado que Él nos ha dado a través de la resurrección de Jesucristo. El punto de Pablo no es simplemente que Dios es capaz de hacer más de lo que esperamos. Nunca debemos sentimos impotentes porque el poder ilimitado de Dios siempre está dispuesto a trabajar a través de nosotros. Por lo tanto, ore por la poderosa conversión de muchos pecadores. Oren por el arrepentimiento y la santidad de Sus santos. Oren para que Él sea glorificado en Su iglesia y empiece agradeciendo a Dios por la respuesta a sus oraciones, porque. . . ¡Nada es imposible para el Señor!

 

Posteado por: mvmspanish | abril 12, 2015

EL HIJO DE DIOS EN EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO – Hebreos 1

Hebreos 1 Spanish

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo y por quien asimismo hizo el universo.” (Hebreos 1:1-2) 

La divinidad única de Jesucristo como el Hijo de Dios se hizo hincapié aquí en Hebreos, capítulo 1. El texto anterior, por ejemplo, introduce el Hijo como el Creador, y luego como la Palabra reveladora, y finalmente como el nombrado Heredero de todas las cosas.

En este capítulo también demuestra que el Hijo de Dios fue reconocido en el Antiguo Testamento. Hebreos 1:5 cita el Salmo 2:7: “Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy” y 1 Crónicas 17:13: “Yo seré para él Padre, y él será mi Hijo” que este hijo no es otro que Dios mismo es confirmado. Este se reafirma en Hebreos 1:8, citando el Salmo 45:6: “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre.” Y que Él es el Creador se afirma en Hebreos 1:10 y se refiere al Salmo 102:25: “Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos.” Y que ahora está bajo el propio trono de Dios se enfatiza en Hebreos 1:13, citando el Salmo 110:1: “Siéntate a mi diestra.” Por lo tanto, Jesús debe ser adorado como Dios. “Que todos los ángeles de Dios lo adoren” (Hebreos 1:6, que se denota en el Salmo 97:7).

Además, Hebreos, capítulo 1 señala una descripción múltiple del significado de la divinidad de Jesucristo. Él es el Hijo de Dios por generación eterna, como el “resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza” (v. 3). Él es el Hijo de Dios por la concepción milagrosa (v. 5), también citado en Hechos 13:33 que se refiere a Su divinidad por la resurrección del cuerpo. El versículo 6 se refiere a la proclamación divina de Jesucristo (también en Mateo 3:17; 17:5), y los versículos 8 y 9 de afirman el testimonio de Su santo carácter exclusivo. “Has amado la justicia, y aborrecido la iniquidad.” Por último, como el Hijo, le es prometida la herencia universal a partir de Su Padre (vs. 9, 13). Desde la eternidad hasta la eternidad, ¡Jesucristo es el unigénito Hijo de Dios! Y sin embargo, Dios “dio a su Hijo unigénito” ¡para que podamos tener la vida eterna! (Juan 3:16). 

Tenemos que recordar que hasta que Cristo vino a morir y resucitar, el cielo estaba cerrado, porque nada impuro podía entrar allí y la “muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron” (Romanos 5:12). Incluso aquellos que murieron en la fe sólo podía ser “consolados” en el “seno de Abraham” que estaba profundo “en el corazón de la tierra” (Lucas 16:22, 25; Mateo 12:40), porque “es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados” (Hebreos 10:4), sólo el Hijo de Dios pudo hacer esto por nosotros. 

Entonces Cristo murió y resucitó “para destruir el pecado por el sacrificio de Sí mismo” (Hebreos 9:26). En Su espíritu, “también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra”, y “cuando ascendió a lo alto, llevó cautiva la cautividad” (Efesios 4:8-9), llevando todas las almas de los santos que habían muerto antes del sacrificio en la cruz del Calvario con Él al cielo. Entonces se cumplió la maravillosa escena previsto en el Salmo 24:7: “¡Alzad, puertas, vuestras cabezas! ¡Alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria!” 

Desde ese maravilloso día en que Cristo ascendió al cielo, el alma del creyente que muere ya no tiene que esperar, porque “estar ausentes del cuerpo” es “estar presente con el Señor” (2 Corintios 5:8). El cielo algún día incluso recibir nuestros cuerpos resucitados. Como Pablo dice a los Corintios: “Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados, 53 pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y que esto mortal se vista de inmortalidad.” (1 Corintios 15:51-53)

 

Imagen de fondo por Carden’s Diseño & Fotografía

1 La resurección

En esta época del año, es un buen tiempo para leer tanto la historia de Pascua como la de la Resurrección. Estos se pueden encontrar en Éxodo 12, Mateo 28:1-10; Marcos 16:1-11; Lucas 24:1-12; Juan 20:1-18. 

Es muy inspirador para pensar en el increíble nivel de fe y confianza que Moisés tenía para enfrentar al más poderoso líder mundano del día, Faraón y exigir la libertad de su pueblo. Él necesitaba de mucho coraje para ser resistente incluso después de Faraón negar continuamente sus peticiones. El amor que Moisés tenían por Dios y su pueblo le dio la fuerza para confrontar a Faraón para cumplir la misión que Dios le envió para llevar a cabo. 

Una vez que la primera Pascua ocurrió y los israelitas presenciaron el milagro que Dios realizó para librarlos de la esclavitud, fueron en su jornada a la “Tierra prometida.” A pesar de todos los milagros que Dios presentó en el camino, los Israelitas cuestionaron a Dios, hicieron decisiones infieles y deshonrosas; ellos abiertamente desafiaron y blasfemaron a Dios Todopoderoso y sus pecados se los llevaron más lejos de Dios. Consecuentemente muchos pagaron el precio muriendo en el desierto por su desobediencia e incredulidad. 

Afortunadamente, Moisés fue un poderoso líder ungido por Dios que incluso con la disputa interminable y reacción de su propio pueblo siguió adelante a la Tierra Prometida. Él era un hombre con una misión directa de Dios. 

Al pensar en Cristo, nuestro Cordero Pascual, y sabiendo Su destino, Él siguió adelante para pagar el precio de nuestros pecados en la cruz, para que podamos también algún día llegar a nuestra “Tierra Prometida – el Cielo”. 

Si nos dejamos a nuestros caprichos y deseos individuales, llegamos a ser como los israelitas, que habían visto a Dios hacer milagros, pero continuamente se alejaron de Él. Abandonaron su identidad para perseguir a los ídolos que cumplieron sus deseos auto-gratificante del momento. 

Del mismo modo hoy en día, nuestra sociedad enseña a la gente a perseguir lo que hace sentir bien en el momento, en lugar de vivir una vida disciplinada y llena de fe como los patriarcas bíblicos. En cambio, las personas llenan sus vidas con todo tipo de juguetes, medicamentos, alcohol, actividades sexuales pervertidas y otros deseos auto-gratificante para encontrar la felicidad. El resultado es una sociedad que está llena de deuda, depresión, enfermedad y divorcio. 

Necesitamos menos cosas y más de Dios en nuestras vidas para traer la paz y la orden a nuestros días. Todo lo demás sólo interfiere con el proceso. Sólo Dios por medio de Cristo nos puede dar esperanza: “Así que, hermanos, sed tanto más diligentes para hacer firme vuestro llamado y elección de parte de Dios; porque mientras hagáis estas cosas nunca tropezaréis; 11 pues de esta manera os será concedida ampliamente la entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Pedro 1:10-11) 

El orgullo y incredulidad son los mayores detrimentos y distracciones en nuestra vida. Es lo que causa el estrés negativo que experimentamos. Si miramos hacia atrás a todos los argumentos estúpidos, detalles insignificantes, ofensas y sentimientos mal comunicados que dejamos que nos influyen, nos damos cuenta de cuánto el orgullo drena nuestra vida. 

Tenemos que pedirle al Señor que nos advierta cuando el orgullo se infiltra y no dejarlo apoderarse de nuestra mente. “¡Escúchenme, préstenme atención! ¡No sean soberbios, que el Señor mismo lo ha dicho! 16 Glorifiquen al Señor su Dios, antes de que haga venir la oscuridad y ustedes tropiecen contra los montes sombríos. Ustedes esperan la luz, pero Él la cambiará en densas tinieblas; ¡la convertirá en profunda oscuridad!” (Jeremías 13:15-16) 

Por lo tanto, la próxima vez que su orgullo se interpone y usted se ofende fácilmente y inicia discusiones y empieza a quejarse, guardando rencores y discutes cosas de poco valor; pare, tómese un tiempo y lo pase en oración y en la Palabra de Dios. 

Es muy triste y doloroso cuando vemos a personas que toman decisiones imprudentes, abusando de si mismos, sus cuerpos y su futuro. Es por eso que nosotros en el Ministerio Misión Venture tenemos una grande pasión para enseñar y fomentar los principios de la vida por la Palabra de Dios. La salud espiritual es muy importante así como un estilo de vida saludable de comer para cuidar de este templo donde reside el Espíritu Santo. Queremos compartir los caminos de Dios y su amor con todos los que Él pone en nuestro camino. 

Si, hay esperanza para aquellos que buscan sinceramente. 

Así como usted está leyendo estas palabras, tienes que entender que no hay casualidades con Dios, sino que a través de cada circunstancia, Dios está abriendo oportunidades para bendecir y llenar su vida. 

Hay esperanza en los que confían en el Señor. Dios es un sanador y Él puede y quiere sanar, no importa lo que ha sucedido en el pasado, si realmente nos arrepentimos y cambiamos de nuestros costumbres malos, disciplinamos a nosotros mismos y hacemos las cosas correctas que empiezan con obedecer y seguir a Cristo. 

Nuestro Señor y Salvador nos dará la fuerza para defender lo que es correcto, sin importar lo que los demás pueden pensar, decir o hacer. Dios tiene un propósito para todos en la tierra, pero tenemos que anclarnos con fe absoluta en ese propósito y continuamente infundirlo con alegría, amor y esperanza que nos permite cumplir con Su propósito para nuestras vidas.  

Si podemos responder alguna pregunta, estamos disponibles. Deseándoles un día alegre y bendecido. 

¡Jesús ha resucitado, aleluya! 

Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho, 21 pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22 Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.” (1 Corintios 15: 20-23)

Posteado por: mvmspanish | marzo 30, 2015

EL NECIO MENOSPRECIA EL CONSEJO DE SU PADRE – Proverbios 15:5

Proverbios 15 vs 5

“El necio menosprecia el consejo de su padre; el prudente acepta la corrección.” (Proverbios 15:5) 

Muchos versículos en Proverbios son sabias instrucciones dadas a un hijo o hija para evitar que se desvíen del camino correcto. Este versículo dice que el hijo, que escucha a su padre o a su madre por obedecer sus instrucciones y cediendo a su reprobación, será un hijo sabio y prudente. Sin embargo, el hijo que desprecia a sus instrucciones y corrección es un necio. Esto no sólo es cierto en la relación natural de un padre y un hijo, pero también es cierto en la relación con nuestro Padre celestial. Somos bendecidos y sabio cuando permanecemos como un niño dócil, que obedece a su padre y cede a su corrección. 

Es responsabilidad del padre como jefe de la familia para actuar como mentor a sus hijos. Él es el responsable de dirigir, guiar y enseñarles y si es necesario administrar disciplina en el amor. Pero el joven que desprecia esa corrección es descrito como ‘un necio’. 

Proverbios nos enseña a respetar las instrucciones del padre, de la madre, y de la gente que son mayores y más  sabias (Proverbios 1:8; 4:1-6, 13). “El hijo sabio recibe el consejo del padre, pero el insolente no escucha las reprensiones.” (Proverbios 13:1) 

Qué tan bien una persona responde a la disciplina revela su carácter. El contraste aquí es entre el hijo insensato que tiene desprecio por sus padres que los disciplina, mientras que un hijo sabio escucha y presta atención al reproche.

Los niños deben obedecer a sus padres y prestar atención a ellos, ya que:

  • Dios ha dado a los padres autoridad sobre ellos.
  • Por lo general, ellos tienen de veinte a cuarenta años más experiencia en la vida que sus hijos.
  • Ellos tienen mucho más conocimiento incluso si los niños pueden pensar lo contrario.
  • Los padres generalmente tienen los mejores intereses de los niños en mente, mientras que los niños son a menudo motivados egoístamente por sus propios deseos.

Nadie tiene que demostrar un necio para ser un necio; el probará ser uno, cuando él desprecia la disciplina y la reprensión. 

El necio no aceptará instrucción, especialmente de su padre y madre, porque cree que lo sabe todo. Cuando se ofrecen instrucciones, se mira la cara de un niño o joven adultos necio con mucha rebelión, ellos argumentan, y albergan odio en su corazón y probablemente escuchan en silencio con la intención de desobedecer. 

Por el contrario un niño sabio y prudente busca el consejo de su padre y ansiosamente escucha cualquier consejo que puede reunir. Él no se ofende por la corrección, las restricciones, o las repetidas advertencias. Él confía en la experiencia de su padre, su asesoramiento objetivo y el amor que tiene para Dios y para él. 

La voluntad de ser corregido es una característica importante que distingue a los sabios de los necios. “El que ama la instrucción ama la sabiduría; el que aborrece la reprensión es un ignorante.” (Proverbios 12:1) Y Proverbios 13:1 nos dice una vez más que: “El hijo sabio recibe el consejo del padre, pero el insolente no escucha las reprensiones.” 

Corrección = “reprensión”, “castigo” y “censura” – es una herramienta integral para la educación. El que atiende a la corrección es prudente porque prestando atención a la corrección o la reprensión conduce a la sabiduría. (Proverbios 15:31) 

El padre sabio instruye a su hijo de la palabra de Dios: “hijo mío, no despreciar el castigo de Jehová, no te canses de que él te corrija, 12 porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” (Proverbios 3:11-12) 

El problema con el necio es el siguiente: él o ella en realidad ¡no sabe buen consejo cuando lo vean! Un necio es demasiado tonto para ver la sabiduría. Cuando el necio busca sabiduría, él irá al lugar incorrecto.

Leemos sobre el rey Roboam en 2 Crónicas 10:8-11, que “abandonó el consejo que le dieron los ancianos, y pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio. Y les preguntó:—¿Qué aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: “Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros”? 10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él, le contestaron: —Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo: “Tu padre agravó nuestro yugo, pero tú disminuye nuestra carga.” Así le dirás: “Mi dedo más pequeño es más grueso que la cintura de mi padre. 11 Así que, si mi padre os cargó de yugo pesado, yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, pero yo os castigaré con escorpiones.”

Al igual que el rey Roboam el necio es naturalmente atraído a las personas con labios lisonjeros. El consejo sabio es demasiado duro para él, porque significa que algunos de sus propios pensamientos estúpidos serán desafiados. ¡Esto significa que puede ser reprendido, y él no quiere eso! 

Tenemos que tomar una decisión en nuestra vida cotidiana. Proverbios 15:10 nos dice que aquellos que odian la disciplina morirán. Y Proverbios 15:24 y 31 nos dicen que la sabiduría adquirida por la reprensión nos salvará. 

Cinco veces en este capítulo leemos el refrán: ‘el sabio recibe reprimenda, pero el necio lo desprecia’. Vemos que repite en vs. 15:5, 10, 12, 31 y 32. ¿Por qué Salomón lo repitió tantas veces? No hay ninguna duda de que la sabiduría sólo es adquirida a través de reproche y castigo. Se gana al escuchar las palabras de los sabios, que a menudo no serán las palabras que los necios quieren oír.

Posteado por: mvmspanish | marzo 23, 2015

ESTAR PREPARADO – Proverbios 6:6-9

Proverbios 6 vs 6-9

¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga!  ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge  alimentos. Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado? ¿Cuándo despertarás de tu sueño?  (Proverbios 6:6-9)

Las lecciones en estos versículos son muy importantes y muy apropiadas para lo que está pasando en el mundo de hoy. “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (Santiago 1:5). 

Tenemos que estudiar la manera de las hormigas y ser sabio. Si no nos preparamos, no deberíamos sorprendernos si nos encontramos sin. Estas son las palabras que nuestro Padre Celestial ha dado a Salomón. Él nos está diciendo para prepararse para tiempos difíciles, para observar incluso la pequeña hormiga que es capaz de hacer estas cosas. ¿Entonces cuánto más capaces somos nosotros? 

Como la hormiga, debemos asegurarnos de tener suficiente comida, agua y los elementos que son necesarios para mantener nuestros hogares a través de tiempos difíciles. Siempre debemos estar preparados para posibles desastres naturales o cualquier otra cosa que pudiera suceder de forma inesperada en la vida. 

Algunas personas podrían decir, que la preparación demuestra una falta de fe, sin embargo, la Biblia nos dice lo contrario: 

“Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7). 

La Biblia tiene mucho que decir acerca de los que son como las hormigas y están preparados, y los que son como el perezoso y sin preparación. 

Proverbios está lleno de advertencias acerca de la pereza y la amonestación a la persona perezosa. Proverbios nos dice que una persona perezosa odia el trabajo: “Por mucho que desee, el perezoso acabará en la ruina, porque sus manos se niegan a trabajar”  (Proverbios 21:25). Le encanta dormir: “Así como la puerta gira sobre sus bisagras, el perezoso da vueltas en la cama”  (Proverbios 26:14). Siempre da excusas: “Dice el perezoso: ‘Hay una fiera en el camino. ¡Por las calles un león anda suelto!’” (Proverbios 26:13). El desperdicia tiempo y energía: “El que es negligente en su trabajo  confraterniza con el que es destructivo”  (Proverbios 18:9). Él cree que es sabio, pero es un tonto: “Los perezosos se creen más listos que siete consejeros sabios” (Proverbios 26:16). 

Proverbios nos dice también el final del perezoso: Una persona perezosa se convierte en un esclavo: “Trabaja duro y serás un líder; sé un flojo y serás un esclavo” (Proverbios 12:24). Su futuro es sombrío: “Los que por pereza no aran en la temporada correspondiente no tendrán alimento en la cosecha”  (Proverbios 20:4). El perezoso llegará a la pobreza: El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos(Proverbios 13:4). 

No hay lugar para la pereza en la vida de un cristiano. Somos convencidos de nuestra necesidad de proveer para nuestras familias a través de nuestro trabajo: “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8); y “el que no quiera trabajar, que tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10). 

Como cristianos, sabemos que nuestras labores serán recompensados por nuestro Señor si perseveramos en diligencia: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos” (Gálatas 6:9). 

Al igual que José, que fue vendido como esclavo por sus hermanos y no se dio por vencido, así también nosotros debemos estar preparados. Él vivió su vida con integridad, y prosperó en todo lo que hacia. Él prosperó porque el Señor estaba con él. Al final, le dice a sus hermanos: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente” (Génesis 50:20). 

Por lo tanto, recordemos que a parte de la preparación física tenemos el aspecto espiritual a considerar. ¿Cuán sólido está usted en la palabra de Dios? ¿Confías en Él? ¿Tienes fe en Su palabra? ¿Has aceptado al Señor Jesucristo como su Salvador? 

Como creyentes en Cristo Jesús nuestra vieja propensión hacia la pereza y todo otro pecado, ha sido reemplazado por un deseo de vivir una vida piadosa: “El que robaba, no robe más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad” (Efesios 4:28). 

Recuerde: “El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias” (Proverbios 27:12)

Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes” (1 Corintios 16:13).

Posteado por: mvmspanish | marzo 16, 2015

COMO SER UN EMBAJADOR EFICAZ PARA JESUCRISTO – 2 Corintios 5:20

Embajador para Jesucristo

“Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros.” (2 Corintios 5:20) 

El trabajo de un embajador es representar a alguien o algo. Por lo tanto el trabajo de un embajador de Cristo es la de representar el propio Rey en todo lo que decimos y hacemos.

El apóstol Pablo fue un gran modelo para todos los que desean ser un embajador eficaz para Jesucristo. Él sirvió con humildad y compasión. Él fielmente sirvió a Dios a pesar de la persecución y las pruebas que tuvo que soportar como consecuencia de la oposición implacable de los hipócritas y los líderes religiosos. 

Pablo enseñó públicamente de casa en casa, declarando que todos deben volverse a Dios en arrepentimiento y tener fe en el Señor Jesús (Hechos 20:20-21). El llevó el mensaje de Cristo a todo el mundo adonde iba. A medida que iba de un lugar a otro, daba testimonio del Evangelio de la gracia de Dios (Hechos 20:24). Él proclamó fielmente todo el consejo y el propósito de Dios (Hechos 20:27). 

Una otra parte importante del ministerio de Pablo es que el advirtió a los cristianos acerca de hipócritas y falsos maestros que estaban distorsionando la verdad con el fin de atraer a los discípulos (Hechos 20:30). Pablo ya había confrontado “cristianos profesantes” que habían enseñado y abrazado una distorsión del Evangelio de Dios. Él condenó con anatema cualquier persona que se atreve a pervertir el Evangelio de Dios. Esto incluyó incluso él mismo o cualquier apóstol que distorsionaría el único medio de Dios para salvar a los pecadores (Gálatas 1:6-9). 

Pablo se enfrentó a los judaizantes e hipócritas que superficialmente enseñaron acerca de Jesús, pero pervirtieron el Evangelio mediante la adición de obras de la ley como otro requisito para la salvación. Cualquier esfuerzo humano que se agrega al Evangelio anula la gracia de Dios, que es el único medio que los pecadores puedan ser salvos. Por esta razón Pablo proclamó lo que el Evangelio es, así como lo que no es. Este método es tan importante cuando testificamos a los “que profesan ser cristianos”, pero que han sido desviados por una perversión del verdadero Evangelio. 

La enseñanza de Pablo declara que la salvación es por gracia y no por obras (Efesios 2: 8-9) y por la misericordia de Dios y no obras de justicia (Tito 3:5). Si seguimos el ejemplo de Pablo advertiremos que: 

  • Pecadores son justificados por la fe en Jesús, no por el bautismo en agua, o tomando la comunión, ni por asistir a la iglesia, dando dinero o realizando rituales religiosos y otras obras religiosas.
  • Pecadores son purificados por la sangre preciosa de Jesús, SOLAMENTE y no por otros medios; y
  • Pecadores tienen sus pecados expiados SOLAMENTE por la obra redentora de Jesús y no por los esfuerzos humanos como muchas religiones falsas enseñan.

Para seguir el ejemplo de Pablo es alcanzar y enseñar a “los cristianos profesantes” equivocados la verdad, para sacarlos del amplio camino que conduce a la destrucción mientras que les apuntamos en dirección hacia el estrecho camino que conduce a la vida eternal. 

Pablo también instó a los creyentes a no ser partícipes o socios con engañadores (Efesios 5:6-7). Desafortunadamente, este elemento vital de contender por la fe y exponiendo el engaño no es practicado por muchos en el cuerpo de Cristo hoy. De hecho hay muchos creyentes que abrazan religiones falsas como una denominación cristiana válida. Como resultado, la iglesia ha dado al enemigo rienda suelta para sembrar la cizaña entre el trigo (Matthew 13:25). Muchas iglesias tienen más cizaña que trigo y así reflejan una imagen del mundo en lugar de un santuario sagrado de los creyentes. 

Pablo siendo conscientes de los muchos creyentes falsificados, que habían creído en vano y continuaban en el pecado, los exhortó: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos” (2 Corintios 13:5). Los que creyeron en vano son los que se apartaron del Evangelio que Pablo entregó: Cristo murió para salvar a los pecadores, Cristo resucitó de entre los muertos y Cristo apareció a muchos testigos (1 Corintios 15:1-4). Pablo proclama la Palabra de Dios en todo su poder. Él no hablaba con palabras de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia (1 Corintios 1:17). 

El enfoque de Pablo y su compromiso con la evangelización se refleja en sus escritos: “Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. 23 Todo esto lo hago por causa del Evangelio, para participar de sus frutos” (1 Corintios 9: 22-23). Él dijo: ¡Ay de mí si no predico el Evangelio! (1 Corintios 9:16). Pablo no se avergonzaba del Evangelio y su acercamiento extraordinario a Dios. 

Por revelación divina Pablo sabía que sólo había un mensaje de esperanza, un solo Evangelio. Porque en el Evangelio se observa el mayor cambio en la historia humana, el pecado del hombre por la justicia de Dios. Pablo resumió esta sustitución clemente y misericordiosa en un verso: “Al que [Jesús] no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en Él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Corintios 5:21). 

Al seguir el ejemplo de Pablo busquemos a “conocer a Cristo y éste crucificado” y proclamar este poderoso mensaje a aquellos que han abrazado un otro Evangelio (1 Corintios 2:2). Pablo instó a sus discípulos para sujetarse firmemente al Evangelio que él predicaba. Los que lo hicieron tenían la certeza de la vida eterna. Aquellos que abrazaron otros Evangelios no tenían ninguna seguridad, y por lo tanto creyeron en vano (1 Corintios 15: 1-4). 

Dado que todos los verdaderos cristianos han sido confiado el Evangelio, seamos exhortados por las palabras de Pablo: “No tratamos de agradar a la gente sino a Dios, que examina nuestro corazón” (1 Tesalonicenses 2:4). 

El verdadero Evangelio perturbará aquellos que lo oyen, porque habla del cielo y del infierno. Se informa a los pecadores de la justicia de Dios y su demanda para el pago de una deuda infinita causado por el pecado. Con esto en mente, nuestra principal motivación siempre debe ser glorificar a Dios reflejando con precisión el corazón de Su revelación a la humanidad.

Gálatas 1 vs 8 (S)

La Biblia nos advierte con frecuencia sobre los peligros de predicar un evangelio que no sea el evangelio bíblico como fue dado por Jesucristo y sus discípulos. Todas las advertencias de las Escrituras son muy fuertes. Considere las palabras de Pablo: “Si alguien —ya sea nosotros o incluso un ángel del cielo— les predica otra Evangelio diferente del que nosotros les hemos predicado, que le caiga la maldición de Dios.” (Gálatas 1:8) 

Pablo también reprendió a los corintios por permitir que esto ocurra: “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis.” (2 Corintios 11:4) 

Así que alguien que afirma ser un predicador, un maestro, o un ministro del Evangelio, debe ser muy cuidadoso, ya que deben predicar solamente la verdad de la Biblia. Hay que enseñar sin adiciones y sin sustracciones a ella. Esta es una advertencia bíblica, que debe ser dirigida a muchas iglesias del siglo XXI: “Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” (Apocalipsis 22:18-19) 

Por lo tanto, si se aparta de las claras enseñanzas de Jesús y sus mandamientos, entonces en verdad está enseñando otro evangelio – un falso evangelio. 

Lamentablemente esto está ocurriendo hoy día a un ritmo alarmante. Pablo nos advirtió que: “El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,” (1 Timoteo 4:1). Hay nuevas “iglesias” y cultos surgiendo y floreciendo por todo el mundo. Hay predicadores en las mega-iglesias y otras dándonos un evangelio que no guardan semejanza alguna con las enseñanzas de Cristo, y las palabras del Nuevo Testamento. Tenga en cuenta que este es otro evangelio, y en las palabras de Pablo estos falsos maestros, predicadores, sacerdotes o lo que se llaman son malditos. (Gálatas 1:8) 

“Jesús” es también muy popular entre la gente mundana hoy, pero no es el verdadero Jesús. El Jesús popular puede ser el “niño Jesús en el pesebre en Navidad”, o el “amigo Jesús de la música “evangélica” Country del Estados Unidos”, o el “Jesús de éxito de los pensadores positivos.” Él puede ser el “Jesús rítmico del rock cristiano “, pero ninguno de estos son el Jesús predicado por el apóstol Pablo a través del Espíritu Santo en la Escritura, y por lo tanto no es el verdadero Jesús que salva a los hombres y las mujeres de sus pecados. 

Durante uno de sus sermones, John MacArthur alertó a su congregación sobre una nueva “Iglesia Tecno.” Ella presenta un Jesús bailarín de “break dance” y está atrayendo a mucha gente. Cuando se reúnen, todos traen sus cosas, sus apoyos religiosos y sus álbumes de rap. La gente salta y baila mientras que las luces de discoteca se proyectan sobre ellos. Se trata de todo tipo de personas que se sienten como si estuvieran conectados al Jesús bailarín del “break dance.” Esta es una tragedia absolutamente absurda y ridícula allá de todas las tragedias. 

La Biblia deja muy claro que Cristo vino a lidiar con el problema del pecado de la humanidad. Él vino a salvar a los pecadores, para que el hombre pueda tener una vez más comunión in-interrumpida con Dios. Pablo deja esto absolutamente claro cuando dijo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” (1 Timoteo 1:15) 

El Señor Jesucristo, es el Creador del universo (Colosenses 1:16), que tuvo que morir como hombre en la cruz para redimirnos a través de Su sangre derramada (Colosenses 1:14, 20), y que luego resucitó de entre los muertos para establecerse “muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque.” (Efesios 1:21) 

Tenemos que despertar mientras aún tenemos aliento en nosotros y necesitamos de realizar que Jesús es nuestro Salvador. Tenemos que saber también que Él es nuestro Juez. Es Jesús “que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino, “ (2 Timoteo 4:1). Él es el Dios Todopoderoso, el Hombre Perfecto, el único Salvador, el Rey eterno, y Señor de señores. 

Los maestros llamados por Dios no predican un Jesús imaginario que apela a la carne, sino más bien el verdadero Cristo de la creación y de la salvación. 

La Biblia, a través de los escritos de Pablo nos manda a exponer los falsos maestros y reprenderlos severamente. 

Usted podría estar preguntándose ¿cómo podemos saber el verdadero Jesús? ¿Cómo podemos evitar de ser engañados por todas las diferentes enseñanzas, cuando la mayoría de las religiones utilizan la misma Biblia para probar su punto? 

La manera de reconocer a un falso “Jesús” es conocer el Verdadero, y esto sólo se logra al pasar tiempo con Él. No debemos sólo aprendemos hechos acerca de Él, pero, como María, la hermana de Lázaro, debemos dedicar tiempo a Sus pies, lo que significa que tenemos que leer Su Palabra y pedirle que nos muestre la verdad de Su Sagrada Escritura a través de la iluminación de el Espíritu Santo. 

La Novia de Cristo lo conocerá tan bien que no puede ser engañada en recibir “un otro Jesús” o “un otro mensaje.” 

Jesús dijo: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)

Posteado por: mvmspanish | marzo 2, 2015

CÓMO LLEGAR A SER MÁS COMO CRISTO – 1 Juan 2:6

1 Juan 2 vs 6

Si queremos llegar a ser más como Cristo en nuestras vidas, nuestro caminar diario debe ser modelado después de Él.  “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” (1 Juan 2:6). 

Ser más como Cristo es el resultado de nuestra dedicación a Dios. Romanos 12:1-2 dice: “Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” 

Hemos de ser como Jesús en la pureza de nuestras vidas. Pedro escribe “sino, así como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, 16 porque escrito está: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15-16), y Juan afirma “y todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, así como El es puro.” (1 Juan 3:3)  

Y “si andamos en luz, como El está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:7) 

Además, debemos ser como Él en el amor. “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” (1 Juan 4:7-8) 

Tenemos que estar dispuestos a sufrir injustamente sin venganza porque “también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. 22 Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca.” (1 Pedro 2:21-22) 

Para ser como Jesús implica una vida de servicio y humildad. “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, 15 porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” (Juan 13:14-15) 

Si queremos ser como Jesús tenemos que lidiar con nuestro orgullo y cualquier jactancia pues “la actitud de nosotros debe ser como la de Cristo Jesús. (Filipenses 2:5) 

Para ser más como Jesús ha de ser una persona dispuesta a poner a otros antes de nosotros, buscando la sabiduría de Dios, y por la forma en que nos preocupamos y interactuamos con las personas que encontramos en la vida. Tenemos que ser atentos en todo lo que hacemos. 1 Corintios 13:4 dice que el amor es paciente y es bondadoso. Y Hebreos 12:14 dice: “Buscad  la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” 

Debemos cuidar a los demás, y tratarlos como nos gustaría ser tratados (Mateo 7:12); tenemos que pensar más allá de nosotros mismos. 

Jesús perdonó a Pedro a pesar de que Pedro Lo traicionó. Cristo ha perdonado cada uno de nosotros muchas veces, a pesar de que nuestros pecados Lo entristecen profundamente. Él siempre está dispuesto a perdonar y restaurar la comunión, y así debemos hacerlo nosotros. Con su ayuda, podemos emularlo, incluso cuando somos agraviados. Por lo tanto, “sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.” (Efesios 4:32) 

Las Escrituras nos enseñan a ser como nuestro Señor y Salvador en “todo tipo de conversación”, por lo tanto, tenemos que tener cuidado con nuestro tono de voz y las palabras que salen de nuestras bocas. Como creyentes nacidos de nuevo somos testigos terrenales de Cristo, y debemos actuar como un reflejo de Él. 

Como Juan Bautista dijo: “Es necesario que El crezca, y que yo disminuya” (Juan 3:30). Esta debe ser la actitud de cada cristiano nacido de nuevo. Como mi esposo siempre dice, “escóndame detrás de la cruz, para que Jesús sea visto y no yo.” 

Los cristianos que se centran en Cristo siempre recuerdan: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.” (Gálatas 2:20)

T in heaven (S)

“No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. 20 Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. 21 Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” 

Aquí vemos a Jesús contrastar  “tesoros en la tierra” con “tesoros en el cielo”, y enseña que nuestras posesiones terrenales y adquisiciones son vulnerables y temporales, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. 

Jesús instruyó a los creyentes a “almacenar tesoros en el cielo”, en lugar de la tierra. El uso del término “almacenar” es importante, ya que implica una dedicación de energía y esfuerzo en el tiempo para adquirir recursos. La búsqueda del tesoro terrenal, aunque sin duda es honorable y digno, si se utiliza para proveer para su familia, como alimentos, ropa y una casa, simplemente no va a durar. Los tesoros que durarán son los que tienen un propósito para el Reino de Dios, porque nunca desvanecerán, ni puede ser robado de la poderosa mano de Dios.

Jesús quiere que sepamos que: Donde está nuestro tesoro, allí los deseos de nuestro corazón estará también. 

En Proverbios 4:23 leemos: “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Aquí Salomón nos está diciendo que guardemos nuestros corazones por encima de todo, centrándose en aquellos deseos que nos mantendrán en el camino correcto con nuestro Padre celestial. 

La cuestión del corazón era algo sobre el cual Jesús enseñó muchas veces, como más tarde les da otro ejemplo en la historia del joven rico en (Mateo 19:16-22). Aquí vemos a un hombre joven rico que obedece los mandamientos del Antiguo Testamento; sin embargo su corazón está controlado por sus posesiones. Él es rico y, supuestamente, tiene mucho a su favor, pero él no está dispuesto a dejar sus cosas con el fin de seguir a Jesús. Cuando llegó el momento de amar al Padre y no tener otros dioses (cosas) delante de Él, este joven no está dispuesto a dejar de lado la riqueza que obtuvo aquí en la tierra, con el fin de obtener la vida eternal. 

Los tesoros terrenales son los que potencialmente puede ser robado, destruidos o consumidos. Jesús se refiere a ellos como la polilla, el óxido y el ladrón. La polilla es un insecto pequeño parecido con la mariposa que aparece no dañar nada, pero puede destruir el tejido más caro que jamás podría tener. El óxido destruye las cosas que se cree indestructible. Y el ladrón siempre está tratando de entrar y robar. 

Durante todo el Sermón del Monte, Jesús nos enseña a arrepentirse, cambiar nuestras mentes y nuestras actitudes. Jesús está hablando de almacenar tesoros eternos que estarán con nosotros para siempre. Nuestra perspectiva debería ser como la de los santos del Antiguo Testamento, como se describe en Hebreos 11:13-16, que confiaron en las promesas que Dios les dio. 

Entonces, “¿cómo podemos almacenar tesoros en el cielo?” La respuesta es, viviendo de la manera que Dios nos ha enseñado a vivir en Su Santa Escritura. El mandamiento más importante en toda la Biblia es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” 38 Éste es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22:37-39) 

Tenemos que entender que cuando nuestra atención se centra en las cosas de la tierra, de manera que estamos poniendo nuestros tesoros por encima de Dios, y estamos sirviendo a ellos en vez de nuestro Salvador, necesitamos investigar nuestros corazones y nos preguntamos: 

  • ¿Tenemos un espíritu terrenal o celestial?
  • ¿Estamos invirtiendo en la eternidad futura, o estamos invirtiendo en el aquí y ahora?
  • ¿Estamos absortos con el temporal, o estamos enfocados en el eterno?
  • ¿Estamos persiguiendo la codicia o caminamos en humilde obediencia a Dios?

Nuestro enfoque determina nuestras prioridades. Si nuestro tesoro está en el cielo, nuestro corazón estará allí también. Estaremos preocupados por la santidad de Dios, llegando a ser más como Cristo, y compartir el evangelio. Vamos a estar muy dispuestos a construir Su Reino y no nuestro reino. Reconoceremos que somos mayordomos y que estamos encargados de la gestión de los bienes terrenales y que no son los nuestros en el primer lugar. Además, estaremos constantemente recordados que como verdaderos creyentes nacidos de nuevo somos extranjeros en este mundo y que nuestro verdadero hogar, está en los cielos con nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

En última instancia, el objetivo del mensaje de Cristo se puede encontrar en la última frase. “Tesoros”, aquí, indica la posición del corazón. Como dedicamos nuestro tiempo, nuestra energía, y nuestro dinero, revela la verdadera naturaleza de nuestros deseos. ¡Qué humillante y convincente! Realmente, la Palabra “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12)

Rich fool - bigger barns (S)

Esta parábola en Lucas 12:13-21 del rico insensato tiene una lección muy importante para cada uno de nosotros. 

Jesús estaba enseñando cuando alguien en la multitud le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo.” 

Es obvio que por tal interrupción, que este hombre no vino para oír a Jesús Cristo enseñar. Él había llegado por otros motivos. El hombre aparentemente pensó que podía usar a Jesús para mediar en el caso de su herencia. Tenemos que saber que en aquel tiempo era costumbre que la gente llevaba sus disputas a los rabinos para una solución, pero esto fue claramente un acto de egoísmo y avaricia. 

Jesús inmediatamente se niega y responde: “Hombre, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes?” 

Entonces, Jesús se dirigió a la multitud y les dije: “¡Ten cuidado! Absténganse de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” 

Tenemos que recordar que la codicia y egoísmo son mencionados en los Diez Mandamientos, porque es una advertencia a uno de los principales problemas humanos. Donde el egoísmo está involucrado nunca es suficiente y hay el deseo constante de querer más.

Este era un tema que todos necesitan ser conscientes, así que Jesús advierte no sólo al hombre, pero toda la multitud. A continuación, procede a decirles la parábola de un granjero, que tuvo gran éxito en la agricultura. (Lucas 12:16-21). 

“Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas.” (v. 16) 

Cuando leemos la parábola, descubrimos que había tres problemas con este hombre. En primer lugar, usted notará que sólo pensó en sí mismo. En segundo lugar, no cree en Dios y en tercer lugar no tenía ningún plan para ayudar a su prójimo. 

Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? (Yo) no tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”. 18 Entonces pensó: “Ya sé. (Yo) Tiraré abajo mis graneros y (yo) construiré unos más grandes. Así (yo) tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes. 19 Luego (yo) me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’”. 

Este hombre asume que su vida consiste en la abundancia de las cosas que posee; los cultivos son suyos y proveerán para su bienestar durante muchos años por venir, así que él cree. Y él va a disfrutar de la vida y va a comer, beber y festejar. 

“Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”. (v. 20) 

La necedad y el egoísmo del hombre rico se ven porque él no piensa en su “cuerpo”, que es mortal, y que su vida puede terminar en cualquier momento. 

También no considera las necesidades de los demás, porque las necesidades de los pobres él ni siquiera toma en consideración. Él cree sólo de sí mismo como se denota por el número de “yo” y “mi” en estos versículos. Ni una vez él agradece y glorifica a Dios por la abundancia de la cosecha. 

Este hombre vive como si Dios no existiera, y Dios no es un factor en su vida o en las decisiones que él hace. Él no busca el consejo Santo y él no ora. Él racionaliza y determina que mantendrá todo, y luego lo consumirá en autoindulgencia. En su mente, su tierra, sus bienes y su vida están bajo su control. La tendencia es que una persona exitosa está más enfocada en el momento y ven su seguridad solamente en su riqueza. 

Tenemos que tener mucho cuidado cómo vivimos, ya que nunca sabemos cuándo va a terminar nuestro tiempo aquí en la tierra. 

Jesús continúa explicando que quien almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios es un necio, como este rico insensato. (v. 21) 

Si nuestros planes para el futuro se centran sólo en uno mismo y no en Dios y en las necesidades de los demás, no somos diferentes que el rico insensato. Es prudente planear, pero debemos hacerlo con sabiduría y con la ayuda de Dios a través de la dirección del Espíritu Santo mediante la oración y la lectura de la Biblia. 

El granjero rico es un tonto no porque es rico o porque guarda para el futuro, sino porque parece vivir solamente para sí mismo, y porque cree que él puede preservar su vida con sus abundantes posesiones.  

La lección de la parábola es que el hombre rico no preparó para la vida eterna y no se dio cuenta que todo es creado por Dios. Él no tenía ninguna relación con el Dios vivo. En su planificación el no tuvo ningún respeto por el Dios que lo creó y le había dado las posesiones y la administración de la tierra. 

Esta parábola nos enseña que las riquezas terrenales no son la respuesta a nuestra seguridad eterna. Lo importante es que seamos ricos espiritualmente para heredar la vida eternal. 

Tenemos que asegurarnos que nuestro corazón esté en el lugar correcto. Jesús dijo: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. 20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. 21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6:19-21)

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