Posteado por: mvmspanish | mayo 17, 2017

DESPIÉRTATE TÚ QUE DUERMES – Efesios 5:14

Las Sagradas Escrituras dicen: “Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.” (Efesios 5:14) 

El apóstol Pablo está constantemente exhortando a las iglesias a despertar. En la carta a los romanos él escribe: “Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos” (Romanos 13:11). Él ordena a los corintios que despierten y comiencen a vivir una vida piadosa. Él le dice a los tesalonicenses: “Así que tened cuidado, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:6); y él escribe sobre el mismo tema a la iglesia en Efeso. 

Aquí Pablo ofrece una invitación, un llamado para que aquellos que no son hijos de luz para que vengan a la luz y sean salvos. Las palabras se adaptan de Isaías 60:1, que dice: “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.” Pablo muestra el significado profético de esos textos declarando que “la gloria del Señor (que) ha nacido” no es otro que Jesucristo, el Mesías que tanto esperaba Isaías como todo judío piadoso. 

Despierta, tú que duermes describe al pecador que está durmiendo en la oscuridad del pecado e inconsciente de su condición perdida y destino trágico. Levántate de los muertos es una invocación al arrepentimiento, un llamamiento para apartarse de los caminos del pecado que te llevan a la muerte. 

A medida que analizamos más este versículo, llegamos también a la conclusión de que “despierta, tú que duermes” significa levantarse de un estado de sueño y falsa seguridad. “El sueño y la muerte” son representaciones impresionantes del estado en que las personas se encuentran. En el “sueño” estamos, aunque vivos, insensibles a cualquier peligro que pueda estar cerca; estamos inconscientes de lo que puede suceder a nuestro alrededor. Así es con el pecador, su mente está durmiendo y él no oye ni conoce a Dios, y no tiene sentido de peligro y espiritualmente está muerto. 

Dios a través de Su Palabra está diciendo a la iglesia: ¡Despierta! ¡Estas durmiendo! La muerte está a tu alrededor. La oscuridad te ha envuelto. Despierta y deja que el Espíritu Santo exponga las cosas que están mal en tu vida. Entonces Jesús podrá brillar a través de ti y disipar las tinieblas porque es Su luz que elimina la oscuridad que representa el pecado en tu vida. 

Mientras nosotros como cristianos debemos siempre estar dispuestos a traer el mensaje salvadora de la gracia de Dios al pecador, no debemos ser “partícipes con ellos” (v. 7) en sus pecados y de hecho debemos “no tener nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad” (V.11). En su lugar, debemos “denunciarlas” (v.11), señalando las consecuencias de sus acciones y enfocando su atención en Cristo que “nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios” (v.2) en pago de nuestra penalidad. Todo lo que hay que hacer es aceptar este perdón. Al hacerlo, nosotros que somos “luz en el Señor” (v.8), daremos luz en su oscuridad, porque “todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo” (v.13).

Como hijos de la luz (v.8), nuestras vidas deben exhibir el “fruto de la luz que consiste en toda bondad, justicia y verdad” (v.9). Debemos discernir “lo que es aceptable al Señor” (v.10), “caminando con prudencia, no como necios, sino como sabios “ (v.15), “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (v.16). 

Tenemos que darnos cuenta de que o estamos avanzando hacia la piedad, o nos estamos alejando de ella. Cada momento es una nueva oportunidad para seguir avanzando en la dirección correcta, siempre con nuestros ojos enfocados en Jesús. En Él está la luz, y para conocerlo, debemos buscarlo por medio de Su palabra. No debe haber estancamiento en nuestra caminata hacia nuestro hogar eterno.

El que duerme en nuestro texto, sea él un incrédulo o uno que profesa ser cristiano, está “dormido”, rodeado por la oscuridad; por lo tanto, Jesús les advirtió: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3: 19-21).

Así que, cuando somos salvo, estamos espiritualmente despiertos para una nueva vida con Cristo y Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

Posteado por: mvmspanish | mayo 11, 2017

¿HABLA LA BIBLIA ACERCA DE DANZAR EN LA IGLESIA?

En muchas iglesias cristianas se ha incorporado la danza al culto de adoración. Para justificar tal acción, enfocan su atención a la danza de los tiempos del Antiguo Testamento. Sorprendentemente, no hacen un análisis serio de los pasajes donde la danza era utilizada por los israelitas. Ignoran que la danza NUNCA fue permitida en los servicios religiosos del santuario, del templo, de la sinagoga y ni siquiera fue parte del culto de la iglesia primitiva. Solamente al realizar un análisis de los versículos donde la danza aparece en la Biblia, se podrá entender el papel que esta jugaba en Israel en los tiempos del Antiguo Testamento.  

La primera ocasión en que se menciona la danza en la Biblia fue cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo. Éxodo15:20-21 dice: “Entonces Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó una pandereta, y mientras todas las mujeres la seguían danzando y tocando panderetas, 21 Miriam les cantaba así: Canten al Señor, que se ha coronado de triunfo arrojando al mar caballos y jinetes. Es interesante notar que esta actividad ocurrió al aire libre, como una celebración por la aniquilación del ejército egipcio en el Mar Rojo.

En todos los pasajes del A.T. la danza estaba relacionada con una expresión social y natural dentro de la cultura de los pueblos. En la historia de Israel la danza aparece como una expresión aprendida dentro de la cultura egipcia, y esto también lo podemos ver cuando Moisés bajaba de la montaña después de recibir las tablas de los 10 mandamientos: “Cuando Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y las danzas, ardió en ira y arrojó de sus manos las tablas de la ley, haciéndolas pedazos al pie del monte. 20Tomó entonces el becerro que habían hecho, lo arrojó al fuego y, luego de machacarlo hasta hacerlo polvo, lo esparció en el agua y se la dio a beber a los israelitas(Éxodo 32:19-20). En este caso era una danza de fiesta idolátrica, lo que enfureció a Moisés. 

Casi todos los textos que hablan de la danza, se refieren a una expresión de fiesta, gozo, alegría, vinculada a la cultura hebrea, que posiblemente fue aprendida en Egipto, ya que en Génesis no aparecen acciones o referencias a la misma como practica de los patriarcas. 

La Biblia nos da numerosas referencias invitándonos a que alabemos a Dios. Por ejemplo el  Salmo 105:1-2  dice “Alabad a Jehová, invocad su nombre; dad a conocer sus obras en los pueblos. Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.” Es importante notar que existen muchas referencias como esta en los Salmos, el himnario de Israel, sobre cantar al Señor y proclamar Su nombre, pero las  referencias a danzar delante de Él o para El en los salmos se limitan a solo dos versos de los 150 Salmos, y estas referencias dentro del contexto de celebraciones especiales de Israel. 

En el Nuevo Testamento se nos anima a que hablemos entre nosotros con salmos, con himnos, y con cánticos espirituales, pero nada se nos dice acerca de danzar. Solo los Salmos 149:3 y el Salmo 150:4 son los que instan a alabar a Dios con danza. Son los únicos dos versículos y lugares en toda la vasta Palabra de Dios que mencionan alabar a Dios con danza, y fueron dados en el contexto no de ser una orden o prescripción o mandato de la forma de alabar sino que el énfasis del salmo esta en instar a alabar al Señor con alegría y jubilo. Menciona la danza porque era la forma cultural comunitaria de manifestar alegría en algunas de las fiestas judías. Por el contrario, la danza desempeñó un papel prominente en muchos cultos paganos, como el culto orgiástico de Dionisio. 

La pregunta para nosotros es: ¿Es normal adonde vivimos que salgamos a las calles a danzar cada vez que celebramos algo? ¿Es esta una expresión común de nuestra cultura? Ciertamente en muchos sectores y regiones del mundo lo sigue siendo, pero tiende a estar asociado a celebraciones con alcohol, e inmoralidad. Es por esta razón es que cuando las personas vienen a Cristo, cesan de asistir a las celebraciones y fiestas de las que participaron antes, por convicción y motivo de conciencia. 

En 2 Samuel capítulo 6, David juntó hombres escogidos de Israel con el objetivo de trasladar el arca del pacto desde la casa de Abinadab, a Jerusalén. El versículo cinco dice: “Y David y toda la casa de Israel se regocijaron delante de Jehová con toda suerte de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, adufes, flautas y címbalos.”  

En Salmo 68:24-27 se presenta la imagen de un cortejo que se encaminaba al santuario. “Los cantores iban delante, los músicos detrás; en medio las doncellas con panderos.” En Salmo 42:4 se presenta una imagen similar: “…De cómo yo iba con la multitud, y la conducía hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y alabanza del pueblo en fiesta.” Estos dos pasajes son cónsonos con el hecho de que estas procesiones festivas donde el pueblo danzaba y cantaba, ocurrían al aire libre y no en el templo. En el templo, sólo los levitas cantaban las alabanzas y tocaban instrumentos musicales (1 Crónicas 15:16, 19-24; 16:4; 25:6-7; 2 Crónicas 7:6; 29:25; Esdras 3:10-11).  

En ninguno de estos casos fue la danza realizada en el santuario, o en el templo. La danza siempre fue al aire libre y estaba asociada con la victoria de Israel sobre sus enemigos y con las celebraciones culturales y religiosas o festivas de Israel.  

Nunca hubo agitación frenética de bufandas y serpentinas durante la adoración del templo en las iglesias del Nuevo Testamento. Como el mandamiento irreversible de Dios dice: “Pero todo debe ser hecho de una manera honorable y ordenada”, 1 Corintios 14:40. 

El hecho de que el rey David no incluyera la danza en el culto dentro del santuario implica que él distinguía entre la música secular tocada en sus celebraciones festivas, como el cántico y la danza cuando Saúl y David regresaron luego de derrotar a Goliat, y la música del templo.   

Israel era una teocracia, un gobierno establecido por Dios. Toda su vivencia giraba en torno a Dios. Sus canciones y sus celebraciones culturales fueron centradas en Jehová pero sus danzas en la ocasión de los festivales anuales nunca fueron hechas dentro del templo. 

Por cierto, los instrumentos de percusión que eran utilizados en las danzas, no fueron considerados por David cuando la música para el culto fue institucionalizada (2 Crónicas 5:13; Nehemías 12:27). Se menciona en la Biblia que los levitas utilizaron el címbalo (instrumento de percusión) (1 Crónicas 15:19; 25:1; Esdras 3:10; Nehemías 12:27). Según “La Enciclopedia Bíblica Estándar Internacional”, estos se utilizaban sólo para marcar el tiempo (Vol. III, pagina 2101).  

Los instrumentos de percusión, tales como los panderos y los tambores que eran utilizados en las danzas culturales y fueron claramente excluidos del culto.  Los címbalos se utilizaron para marcar la transición entre las estrofas de los himnos y no para acompañar al coro. La lira, o cítara, que son un tipo de arpa fue el instrumento que David y los levitas consideraron el instrumento más noble de todos (El Diccionario del Intérprete de la Biblia (volumen 3, pagina 474).  

En el libro de Apocalipsis, cuando se hace mención de la alabanza en el cielo, se mencionan arpas (5:8; 14:2; 15:2). Durante la inauguración del templo de Salomón no se utilizó la percusión en las alabanzas (2 Crónicas 29:25), ni durante la inauguración del templo en los días de Esdras y Nehemías (Esdras 3:10; Nehemías 12:27-36). Definitivamente, hay que establecer una clara diferencia entre la música que se tocaba en ocasión de estas celebraciones que ocurrían fuera del templo y la música que se tocaba en el culto en el templo.  

Es interesante notar que la danza como forma de alabar a Dios no aparece en todo el Nuevo Testamento. Nunca se nos exhorta en el Nuevo Testamento a danzar. 

En el Antiguo Testamento solo se hace referencia a la danza en ocasiones de celebración especiales, no fue nunca parte de la norma de adoración a Dios semanal. En esta investigación descubrimos que, la danza no era parte de la adoración en la iglesia primitiva. La cultura judía narra acerca del baile en la boda y en la Fiesta de los Tabernáculos, y, por supuesto, hay numerosas referencias a David bailando en el Antiguo Testamento, pero esa danza fue espontánea y de celebración, no litúrgicas. Como resultado, los primeros cristianos de los orígenes Judíos carecían de una tradición de la danza durante la adoración formal. Danzar solo aparece en el Nuevo Testamento en dos contextos: El banquete de Herodes (Marcos 6:21-22, con resultados desastrosos para Juan el Bautista) y la celebración del regreso del Hijo Pródigo (Lucas 15:22-27). 

El programa de adoración semanal a Dios en la sinagoga judía (de la que Cristo y los apóstoles fueron parte) no incluía danza 

Conclusión: Durante 19 siglos de historia de la iglesia de Cristo no existen referencias a la danza ante Dios en un servicio de adoración cristiano. Tenemos miles de escritos de pastores y escritores cristianos a lo largo de 19 siglos de historia cristiana y no hay ninguna referencia a ningún tipo de danza en la adoración semanal de los creyentes. 

Así que es importante entender que la danza cristiana en las iglesias, es un fenómeno reciente. Es una práctica que se ha dado desde el nacimiento de la doctrina Pentecostés en 1906, y del movimiento carismático en 1960.  

Si la iglesia de Cristo adoró al Señor sin danza durante 19 siglos, y el hecho de que la danza como una manera de alabar a Dios no aparece en todo el Nuevo Testamento o durante los primeros 19 siglos, nos muestra que bíblicamente, la danza no es parte de la expresión de la fe cristiana en el santuario; entonces ¿por qué tantas iglesias lo hacen? 

Jesús nunca enseñó acerca de la danza, pero Él cantó himnos como se indica en Mateo 26:30. 

Tenemos que prestar mucha atención a las palabras de la Sagrada Escritura porque es muy peligroso añadir o quitar de la Palabra de Dios, y un día seremos juzgados. 

El desprecio por la Palabra de Dios y la aceptación o defensa de falsas enseñanzas, lentamente pero seguramente enturbia la verdad y destruye la capacidad de alguien de discernir. Con el tiempo hace que aquellos que eligen aceptar algo que les guste o quieran, independientemente de la verdad bíblica, incapaces de reconocer la depravación de su situación. 

El hecho es que las personas que no se adhieren a la Palabra de Dios y hacen afirmaciones no fundadas o apoyadas por la Biblia, no entienden, y creen incorrectamente. 

Esta es una típica práctica de la iglesia emergente. También es lo que hacen los líderes de culto cuando añaden o quitan de la palabra de Dios y luego comienzan a creer sus propias ideas falsas como “revelaciones” auténticas. 

Eso es lo que hacen los que se entregan a una mente reprobada, y esto es lo que esta sucediendo en nuestras iglesias. 

¿Serviría usted a su familia una comida si usted supiera que el veneno había sido rociado en ello? ¿Entonces por qué aceptaría usted las palabras de una persona que ha demostrado consecuentemente que ellos son poco fiables y su enseñanza desafía la Biblia, sólo porque alguien afirma que hay un poco de bien en ello? 

Cuando te entregues a un maestro y a sus enseñanzas, o a un autor y a sus libros, a través de tu inversión de tiempo, dinero y emociones, sin permitir que la Palabra de Dios sea siempre el juez, y luego usted defiende el mensaje aunque sea contrario a la Palabra de Dios, entonces, usted ha permitido a Satanás un punto de apoyo. Pero a menos que haya arrepentimiento, no se detendrá allí, pronto se convertirá en una fortaleza, y en poco tiempo usted se vuelve incapaz de decidir lo que es correcto de lo que está mal. 

¡Iglesia, deja de defender la enseñanza indefendible y vuelve a tus sentidos antes de que sea demasiado tarde! “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Posteado por: mvmspanish | mayo 4, 2017

EL JUICIO EMPIEZA EN LA CASA DE DIOS – 1 Pedro 4:17-18

Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 18 Y ‘Si el justo con dificultad se salva, ¿qué pasará con el impío y el pecador?’ – 1 Pedro 4: 17-18

La mayoría de la gente considera el juicio como algo que ocurre sólo al final de la edad. Sin embargo, la Biblia muestra que los cristianos están siendo juzgados en la actualidad. Al igual que en una corte humana, el juicio es un proceso. Los jueces no toman decisiones sin conocer los hechos y reflejan sobre todos los intentos. Hoy, Dios está poniendo a los cristianos a través de ensayos y pruebas para ver si serán fieles a Él y Su forma de vida. 

¿Estás dispuesto a seguir a Cristo cuando es difícil? ¿Lo seguirás cuando sea peligroso? ¿Lo seguirás si te causa dolor, sufrimiento e incluso la muerte? 

Es tan fácil acostumbrarse a la oscuridad. ¿El pecado y la oscuridad han invadido tu vida? ¿Es tu conciencia lo suficientemente sensible como para reconocer el pecado en su vida y en tu iglesia? “Y ésta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19). 

Pedro advierte que llegará el tiempo en que los cristianos serán juzgados. Con esto, se refiere a persecuciones severas que pondrán a prueba la fe de aquellos que son juzgados. Es evidente que en tales pruebas, no todos van a pasarla. Jesús advirtió que pocos alcanzan el objetivo. “Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). Pablo usó la ilustración de los israelitas saliendo de Egipto para hacer la misma analogía (1 Corintios 10:1-14). Millones de personas se fueron de la tierra idólatra de Egipto; sin embargo, sólo dos adultos que salieron entraron en la Tierra Prometida. 

Pedro entonces pregunta; si es tan difícil lograr el objetivo por la gente que quiere ir al cielo, ¿lo que sucede con los malvados y los que no se preocupan? La respuesta es que no van a llegar al cielo. Si el juicio viene al pueblo de Dios en este mundo a manos de los malos, ¿lo que va a pasar con los malvados cuando se enfrenten al juicio final ante el Dios Todopoderoso? 

Es por eso que debemos estar atentos: “Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-9). 

Y necesitamos: “estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). 

Si los santos apenas llegan al cielo, ¿qué sucede con los impíos? ¿Qué pueden hacer los que no conocen a Dios? ¿Qué pueden hacer los que no conocen el Salvador? ¿Qué pueden hacer los que no tiene el Espíritu de Dios? ¿Qué pueden hacer sin la oración, la Palabra y la promesa de Dios? 

El juicio comienza en la casa de Dios, es decir, la iglesia, y los que están jugando con el pecado tiene que parar antes de que sea demasiado tarde. 

Cualquier persona que está llamado a ministrar el evangelio de Jesucristo no puede abrazar el pecado y permitir el pecado en su iglesia y esperar que no haya consecuencias. Nuestro Dios es un Dios santo y temible, y la única manera de que cualquiera de nosotros va a ser capaz de soportar lo que está por venir, es vivir en santidad. Las Escrituras nos dicen que el temor de Dios es el principio de la sabiduría, y no hay mucho temor de Dios en nuestras iglesias hoy en día, pero de acuerdo a la Palabra de Dios, pronto habrá. 

Se están haciendo excusas para casi todas las formas de inmoralidad sexual que posiblemente puedas imaginar, y además de eso, muchos predicadores están adoptando la doctrina de que nadie va al infierno. 

Dios no puede bendecir a aquellos que son infieles en su relación con Él. La gente necesita humillarse mientras todavía hay tiempo, pero en lugar de humillarse y arrepentirse, se vuelven agresivas y defienden su comportamiento basado en cosas contrarias a la Palabra de Dios. Como dice el Antiguo Testamento: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20). Vivimos en un mundo retorcido donde los pecados se han convertido en derechos, las iniquidades se han convertido en virtudes y el mal es considerado libertad personal. 

Hay una fuerte necesidad de arrepentirse y buscar a una relación correcta con el Señor. Usted está en gran peligro, ya que no estas bajo de la protección de Dios. No trate de mezclar su fe en el Señor con otros sistemas de creencias. No acepte la aceptación social con estilos de vida inmorales. La paciencia del Señor terminará un día, arrepiéntete ahora y pídale perdón porque “si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). 

Tenemos un Dios misericordioso, pero Él tiene límites. En Génesis 6, antes del diluvio, Dios dijo lo siguiente: “Mi espíritu no continuará siendo deshonrado por el hombre.” Y luego se inundó todo el mundo excepto a ocho personas. El Señor estaba advirtiendo a Israel, y Dios todavía nos está advirtiendo, advirtiendo a cualquiera que  oiga, para ni siquiera acercarse a los límites de la paciencia de Dios. Si su corazón sigue siendo sensible al Evangelio, si siente la atracción de Dios para creer en Jesucristo, vuelta de su pecado, se arrepiente de su pecado, y sígalo. Si estás sintiendo eso, entonces ahora es el día de la salvación, 2 Corintios 6:2, ahora es el momento de creer porque nadie puede garantizar cuánto tiempo usted estará vivo.

Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco de tiempo la luz está entre vosotros; andad entretanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. 36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz” (Juan 12:35-36). 

Dios es paciente, pero Él tiene Sus límites. Su Espíritu no contendrá para siempre con usted, y porque no crees, llegará el día en que no puedas creer. Este es un pensamiento aterrador. Por favor, piense en esto mientras todavía hay tiempo. 

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios” (Mateo 5:8). 

“Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).

Posteado por: mvmspanish | abril 27, 2017

NO HAY NADA ENCUBIERTO QUE NO LLEGUE A REVELARSE – Lucas 12:2-3

No hay nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a conocerse. Así que todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad se dará a conocer a plena luz, y lo que han susurrado a puerta cerrada se proclamará desde las azoteas. (Lucas 12:2-3) 

En estos versículos, Jesús nos está diciendo claramente que nada de lo que hacemos está oculto de Dios y todo será revelado. Incluso las cosas que hacemos en secreto y que sólo conocemos, y que creemos que están bien escondidas, se darán a conocer. 

Pablo dice en 2 Corintios 5:10 que “todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos… de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.” Y Romanos 2:6 nos dice que Dios rendirá a cada hombre según sus obras. 

Hay muchas personas en la iglesia hoy en día que se dice ser un seguidor de Jesús, pero que están cubriendo sus pecados secretos. Se ven bien en el exterior y tienen la apariencia de un cristiano, pero cuando están solos están involucrados en cosas que son pecaminosas y malas. Muchos piensan que pueden salirse con la suya mientras nadie se entere de ellos. Sin embargo, mientras que el pecado puede pasar despistado por el hombre, podemos estar seguros de que no pasa desapercibido por nuestro Dios soberano y un día seremos juzgados en consecuencia, ya sea en el Tribunal de Cristo o en el Juicio del Gran Trono Blanco. 

En el versículo 3 leemos: Así que todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad se dará a conocer a plena luz, y lo que han susurrado a puerta cerrada se proclamará desde las azoteas. 

¿Sabías que cada palabra que dices está siendo registrada en el cielo? La Biblia enseña claramente que los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre. Tus mentiras están siendo escuchadas y registradas en el cielo. 

Cada vez que dices algo desagradable se registra. Cada vez que usted chisme se oye y se graba. Jesús dijo en Mateo 12:36-37, “yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” 

¿Dónde estarás tú en ese Día de Juicio? ¿Serás condenado por tus palabras? ¿O será absuelto por ellos? La verdad es que, aunque lo creas o no, cada una de tus palabras susurradas, aquellas que crees que nadie oye, pero a los que se dirige, serán resonadas en voz alta en el salón de juicio de Dios. 

El Señor sabe exactamente lo que estamos pensando cada momento de cada día, “porque el Señor escudriña todos los corazones, y entiende todo intento de los pensamientos” (1 Crónicas 28:9). En el Salmo 94:11 leemos que el Señor conoce los pensamientos de los hombres. Y Jesús nos enseña en Mateo 5:28 “que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón.” 

Usted será responsable un día, así que tenga cuidado con lo que permite que entre en su mente. Ten cuidado con lo que ves. Tenga cuidado con lo que escucha. Ten cuidado con lo que lees. Ten cuidado con lo que miras. Tenga cuidado de cómo se presenta y tenga cuidado con lo que dice. 

Pablo nos dice en Filipenses 4:8 para pensar en las cosas que son verdaderas, honestas, justas, puras, hermosas, de buen testimonio y digno de alabanza. Si tenemos cuidado con lo que permitimos que entre en nuestra mente nuestra vida va a ser mucho mejor y lo más importante de todo, será pura y agradable a Dios. 

Hoy somos juzgados por otros simplemente de acuerdo a lo que hacemos. Las palabras que salen de nuestras bocas, por los lugares que vamos; por las acciones que la gente nos vea hacer. Pero llegará un día en que todo pensamiento privado quedará expuesto. Todos los deseos ocultos, todas las lujurias, todas las pasiones, todos los motivos, todas las rebeliones, todas las actitudes, todos los pensamientos del corazón serán revelados. 

No es de extrañar que Pablo nos diga que pongamos nuestras mentes en las cosas de arriba; porque no sólo nuestro carácter y nuestras acciones provienen de nuestros motivos y deseos de nuestro corazón, sino que viene un día en que el juicio de Dios llegará a los escondrijos secretos del corazón. Por lo tanto, “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). 

En este ministerio queremos que nuestros pensamientos, motivos, actitudes y deseos sean puros. ¿Y tu ¿qué quieres hacer? 

No hay nada cubierto que no sea revelado, sin embargo, hay buenas noticias, porque Jesús dijo en Juan 3:17, que Él no vino al mundo para condenar. Si estás viviendo en pecado, ya estás condenado, pero Jesús vino para traer salvación y perdón. 

La fe en Jesucristo como el Salvador es el único “paso” hacia la salvación. El mensaje de la Biblia es muy claro. Todos hemos pecado contra Dios (Romanos 3:23). Debido a nuestro pecado, merecemos estar eternamente separados de Dios (Romanos 6:23). Debido a su amor por nosotros (Juan 3:16), Dios tomó forma humana y murió en nuestro lugar, tomando el castigo que merecemos (Romanos 5:8; 2 Corintios 5:21). Dios promete el perdón de los pecados y la vida eterna en el cielo a todos los que reciben, por gracia a través de la fe en Jesucristo como Salvador (Juan 1:12; 3:16, 5:24, Hechos 16:31), y por hacerlo el Señor de su vida. 

Si necesita ser limpiado de sus pecados, ¿por qué no inclina su cabeza y permite que Dios haga ese trabajo en usted hoy?

Posteado por: mvmspanish | abril 20, 2017

SEA VUESTRA PALABRA SEMPRE CON GRACIA – Colosenses 4:6

La fidelidad en nuestro comportamiento cristiano debe ser seguida por la consistencia en nuestro discurso. Pablo no sólo habla aquí de predicar el evangelio, sino nuestra conversación en general. El discurso de los creyentes debe estar siempre lleno de gracia, como lo fueron las palabras de Cristo (Lucas 4:22). 

Si sufre persecución, estrés, dificultad o injusticia, ya sea con su cónyuge, hijos, creyentes o incrédulos – en todas las circunstancias los creyentes deben hacer un discurso lleno de gracia un hábito. 

Hablar con gracia significa decir lo espiritual, sano, apropiado, bondadoso, sensible, complementario, suave, veraz y amoroso. Pablo escribió en Efesios 4:29 que: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” 

Los creyentes también deben saber cómo responder a cada persona. Deben saber cómo decir lo correcto en el momento adecuado. En palabras de Pedro, deben “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros (1 Pedro 3:15). 

El discurso y las acciones del nuevo hombre o mujer nacidos de nuevo son de vital importancia, porque a diferencia de los impíos, que dicen: “Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?” (Salmo 12:4); nosotros como creyentes debemos hacer eco de la oración del salmista en el Salmo 141:3: “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.” 

Nuestro discurso debe ser amable, debe ser una bendición para los demás, con la intención última de llevarlos a Cristo, porque, la gracia de Dios nos ha cambiado. 

Tenemos que darnos cuenta sin embargo, que nuestro discurso no siempre es amable. Incluso después de convertirnos en cristianos podemos cometer errores cometiendo mal uso de nuestra lengua. En Santiago 3:9-12, Santiago señaló cómo algunos cristianos usaron su discurso para maldecir a otros. Él escribió: “Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. 10 De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? 12 Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.”

A pesar de que nuestro discurso debe estar lleno de gracia, debemos estar conscientes porque a veces, el mal intentará atropellarnos. En Hechos 4 el Sanedrín les dijo a Pedro y Juan que no hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús. Pero ellos respondieron: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19-20).

Ellos defendieron la verdad y eso es lo que también debemos hacer. Sus palabras al Sanedrín, aunque contencioso, apelaron a los líderes judíos la comprensión de una gran verdad que el Antiguo Testamento claramente enseñó, que la gente debía obedecer a Dios antes que a los hombres. Fue un enfrentamiento, pero los dirigió a una de sus creencias más profundamente arraigadas. 

Por lo tanto, como Jesús, los apóstoles y todas las personas honestas debemos tener el coraje de exponer y reprender a los hipócritas que viven vidas pecaminosas y abusivas y destruyen la verdad. “Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene. …13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (Tito 1:10-11, 13). 

Sí, debemos ser corteses pero necesitamos resistir el mal y hablar la verdad de Dios en amor. Nuestra intención es ser una bendición para aquellos con quienes entramos en contacto; porque nuestras palabras y acciones revelan nuestra gentileza. 

Nuestro gran objetivo es ganar a otros para Jesús y señalarlos a Él, porque la gente necesita a Jesús. No se dan cuenta de la profundidad de su pecado y cómo su pecado los pone en peligro del infierno. Ellos piensan que son buenos en sí mismos y piensan que son lo suficientemente buenos y que son dignos del cielo. Piensan que pueden ganar su camino al cielo; pero no pueden. Necesitamos decirles acerca de Jesús, cómo Él vino y murió en nuestro lugar; y que si creen en Él tendrán vida eterna. 

Qué privilegio nos ha dado Dios como cristianos para ser una bendición para los demás a través de nuestras palabras y acciones. Qué poderosa herramienta es nuestro discurso, por lo tanto, usémosla para la gloria de Dios. 

Posteado por: mvmspanish | abril 13, 2017

LA PUERTA ESTRECHA Y LA PUERTA ANCHA – Mateo 7: 13-14

Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. 14 Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran. (Mateo 7: 13-14) 

Aquí el Señor nos está enseñando que hay dos caminos y dos destinos. Uno es el cielo y el otro es el infierno. 

En el Antiguo Testamento vemos a Moisés diciendo al pueblo: “Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes”  (Deuteronomio 30:19). Y Dios le dijo a Jeremías: “Y a este pueblo adviértele que así dice el Señor: “Pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte” (Jeremías 21:8). 

Josué, que sucedió a Moisés, dijo: “Escoged hoy a quién habéis de servir: si a los dioses que sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa, serviremos al Señor” (Josué 24:15). 

Elías dijo al pueblo en el monte Carmelo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él (1 Reyes 18:21). 

Como vemos, la decisión espiritual más importante que cualquier persona hará en la vida, es la decisión con respecto a su destino eterno, que superan los triviales que la mayoría de la gente se centra en una base del día a día. Como nos dice la palabra de Dios, viviremos para siempre y tenemos dos opciones: el infierno y el castigo eterno, o el cielo y el gozo eterno. 

Jesús nos está enseñando que hay una elección muy seria que necesitamos hacer, una elección que da una finalidad eterna. Mientras leemos las palabras y la enseñanza de nuestro Creador todavía tenemos una oportunidad, pero algún día será demasiado tarde; por lo tanto Su sermón conduce a una elección que debemos hacer mientras todavía hay tiempo. 

Sólo hay una posibilidad para tu destino y sólo hay dos opciones, no muchas, sólo dos. Hay un camino estrecho con una puerta estrecha. Y hay un camino amplio con una puerta ancha. Jesús está hablando de dos destinos: la vida y la destrucción; y de dos grupos de personas, los muchos y los pocos. 

El versículo 13 comienza con una orden: “Entrad por la puerta estrecha”. El Evangelio en sí es un mandamiento, de arrepentimiento y creer en el Señor Jesucristo. El evangelio siempre viene como una orden de obedecer. No es suficiente estudiar la puerta estrecha, admirar lo que Jesús dijo, porque el infierno estará literalmente lleno de personas que admiraron a Jesús y Sus enseñanzas, pero no la siguieron. 

Debes ir más allá de estar fascinado con la obra de Jesucristo y admirarlo, debes entrar por la puerta estrecha de la salvación por medio de la fe en Él. 

Jesús dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Y en Juan 10: 1 Jesús se refiere a la puerta: “Yo soy la puerta, si alguien trata de entrar en cualquier otra forma, es un ladrón y un bandido.” 

En Hechos 4:12 leemos: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos.” Sólo hay una manera de ser salvo, sólo hay una Persona que es el Salvador, por lo tanto, la fe en Él y la obediencia es necesaria para la salvación. 

Sólo Cristo y Cristo es la puerta, sin Él no hay salvación ni el cielo. No hay otra forma de entrar; todas las otras maneras, aunque promovido por falsos maestros como el cielo terminan en el infierno. Cualquier desviación de la persona de Jesucristo, la obra de Jesucristo, o el evangelio de Jesucristo por la fe y la gracia, te llevará al infierno. Usted debe comprometerse a venir a Cristo porque Él es el único camino. 

Cuando seguimos leyendo Mateo capítulo 7 vemos a Jesús haciendo la comparación de los discípulos verdaderos y falsos. Los falsos son los que están en el camino ancho, y que han sido extraviados por falsos profetas, doctrinas y creencias. Ellos le dirán a Jesús un día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” 23 Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” (vs. 22-23). 

Como se nos advierte, cuando estos, que están engañados, llegan al final del camino, la noticia no es buena, como dice el Salmo 1:6 “mas la senda de los malos lleva a la perdición”. 

Por lo tanto, “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” (2 Corintios 13:5). 

Recuerde que: “¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31); a menos que usted haya decidido pasar la eternidad en el infierno y aparte de Él.

 

Posteado por: mvmspanish | abril 6, 2017

COSAS QUE DIOS DETESTA – Proverbios 6:16-19

Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,  18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, 19 El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos. (Proverbios 6: 16-19)

LOS OJOS ALTIVOS 

La palabra altivo es definida por el diccionario como ‘orgullo’. La palabra se utiliza siempre en la Biblia en el sentido de ‘arrogante, condescendiente y ponerse por encima de los demás’; y se establece en contraste con ser humilde. 

Los ojos altivos se describen en Proverbios 21:4 como pecado, y orgullo de corazón. Tener ojos altivos es tener un comportamiento arrogante; es una actitud general del corazón que hace que uno ridiculice o ‘mire con menosprecio’ sobre otros. La persona altanera como Satanás, se pone por encima de los demás, y finalmente sobre Dios. 

Cuando somos altivos, nos convertimos en el centro de atención y todo gira a nuestro alrededor. Hay poca o ninguna preocupación por lo que piensan los demás y no hay ninguna consideración por Dios. Así que, en el orgullo y la arrogancia, es donde comienza todo el pecado. 

Cuando Jesús, que es co-igual con Dios el Padre y el Espíritu Santo desde la eternidad pasada, se encontró con personas cuya vida era un caos absoluto, Él no los miró con desaprobación. Sin embargo, dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma” (Mateo 11:28-29). 

Y en Isaías 66:2 encontramos estas palabras del Señor: “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

Mientras que el orgullo siempre nos aleja de los demás, la humildad atrae a las personas. Jesús vino en humildad porque Su misión implicó atraer a la gente a Dios. Porque Dios ama la humildad, y aborrece los ojos altivos. 

LA LENGUA MENTIROSA

Mentir consiste en hacer declaraciones falsas intencionalmente. Esto demuestra una falta de compasión, porque el justo aborrece la mentira; y el malvado acarrea vergüenza y deshonra (Proverbios 13:5). 

La mentira es la marca de una persona infiel, porque el testigo verdadero jamás engaña; y el testigo falso propaga mentiras (Proverbios 14:5). 

Los mentirosos aman la conversación impura y el malvado hace caso a los labios impíos, y el mentiroso presta oído a la lengua maliciosa (Proverbios 17:4). Los mentiros deben tener cuidado porque; recibirán como herencia el lago de fuego y azufre. Esta es la segunda muerte (Apocalipsis 21:8). 

Como seguidores de Jesucristo, estamos llamados a quitar ‘el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios’, que incluye la mentira (Colosenses 3:9). 

LAS MANOS DERRAMADORES DE SANGRE INOCENTE 

La definición de derramar sangre inocente en referencia a esta escritura es asesinar a alguien que no tiene culpa. Puesto que somos creados a la imagen de Dios, aquellos que derraman sangre inocente no solamente desprecian la vida humana, pero el propio Dios, y al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová (Salmo 5:6). 

El aborto es algo que prevalece en nuestro mundo de hoy, que se ajusta exactamente a la descripción de la escritura que habla de “las manos que derraman sangre inocente”. Los bebés son inocentes y no han hecho nada que sea digno de muerte, pero tantas personas sienten que tienen el derecho de matar a un niño debido a las molestias que pueden causar. 

La Biblia nos dice no matarás (Éxodo 20:13) 

El mayor ejemplo que vemos en las Escrituras de la pérdida de la vida inocente es Jesús. Cuando fue asesinado, incluso el hombre que lo condenó a muerte sabía que no había nada que Jesús había hecho para merecer la muerte (Mateo 27: 23-24). 

EL CORAZÓN QUE MAQUINA PENSAMIENTOS INICUOS

La maldad se define como algo ‘que es moralmente incorrecto y con una intención deliberada de lastimar a las personas’. 

Esto abarca pensar o tramar mal contra cualquier individuo para beneficio personal u otras malas intenciones. Cualquier pecado es un plan perverso, pero el corazón de un hombre malvado constantemente planea traer a otros a la ruina, ya sea física o espiritualmente. 

El corazón crea planes malignos, debido a la astucia y las tentaciones del diablo. Aquellos “que urden en su corazón planes malvados y todos los días fomentan la guerra. Afilan su lengua cual lengua de serpiente; ¡veneno de víbora hay en sus labios!” (Salmo 140:2-4). 

“Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, 22 la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. 23 Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona (Marcos 7:21-23). 

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Así que todas las intenciones y reflexiones del corazón del hombre son malas por naturaleza si no tienes una relación con su Creador y Salvador – “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). 

PIES PRESUROSOS PARA CORRER AL MAL 

Aquellos cuyos pies se apresuran a precipitarse hacia el mal, no muestran resistencia alguna al pecado y perecerán. 

La Palabra nos dice, “no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11). 

Debemos andar por el Espíritu, y no satisfacer los deseos de la carne, (Gálatas 5:16). “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30). 

Debemos “resistir al diablo y él huirá de ustedes” (Santiago 4:7). 

EL TESTIGO FALSO QUE HABLA MENTIRAS 

Ya hemos visto que Dios odia “la lengua mentirosa”. Aquí tenemos un tipo más específico de mentira. Dios odia a un testigo falso – alguien que comete perjurio, acusando a una persona inocente de algo que ellos no hicieron. 

La prohibición de dar testimonio falso es el noveno de los Diez Mandamientos, y el Nuevo Testamento lo condena igualmente. Porque el testigo falso no quedará sin castigo; el que difunde mentiras perecerá (Proverbios 19:9). 

Los cristianos son nuevas creaciones en Cristo (2 Corintios 5:17), y como tal, reflejan Su naturaleza. Fuimos liberados de nuestro “hombre viejo” con sus malas prácticas, tales como la mentira y el falso testimonio. 

Y EL QUE SIEMBRA DISCORDIA ENTRE HERMANOS 

En muchas situaciones, los conflictos entre hermanos e incluso dentro de la iglesia parece inevitable, pero cualquier persona que intencionalmente cause perturbación de la paz en el cuerpo de Cristo desagrada a Dios, ya que esto da razón para que otros pequen y que ellos sigan pecando (1 Juan 2:9-11; 4:19-21). 

La gente, que chismorrean o calumnian a otros, por lo general se siente plenamente justificados en lo que están diciendo. Pero si una persona se siente justificada o no, lo que estás diciendo es irrelevante porque Dios lo odia cuando alguien siembra discordia. Esto no significa que no debamos lidiar con el conflicto ni amonestarnos. Pero debemos hacerlo de una manera que minimice la discordia. 

Jesús buscó muy intensamente la unidad entre Sus seguidores. Jesús oró por la unidad entre Sus seguidores (Juan 17). De hecho, Jesús oró para que Sus discípulos tuvieran el mismo grado de unidad y solidez que Él tenía con el Padre. 

Debe haber unidad sobre todo en la familia porque: “El hombre que divorcia a su mujer – dice el SEÑOR Dios de Israel – violenta al que debe proteger – afirma el Señor Todopoderoso. Así que cuídense en su espíritu, y no sean traicioneros.” (Malaquías 2:16) 

Para terminar, Dios tiene la cura para todos estos pecados si queremos honrarlo. Éstos son sólo algunos de ellos. 

“La tristeza que proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte” (2 Corintios 7:10). 

“Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. 27 Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes” (Ezequiel 36:26-27). 

Y por último: “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Posteado por: mvmspanish | marzo 30, 2017

CARACTERÍSTICAS DE UN FALSO CONVERSO – Hechos 8:9-24

En primer lugar, hay que entender que la salvación no depende de una oración, un bautismo o el fondo religioso de nuestra familia. Los verdaderos conversos se examinan a sí mismos cómo el apóstol Pablo escribió a los corintios: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” (2 Corintios 13:5). El verdadero convertido tiene un gran deseo de estudiar la Palabra y le gusta estar con otros creyentes que tienen un espíritu similar, y donde Jesús es siempre el centro de atención. 

Vemos en el relato de Hechos 8, que el Felipe mencionado fue uno de los siete diáconos originales seleccionados para servir en la iglesia de Jerusalén (Hechos 6:5). Felipe tenía un corazón para el evangelismo, y cuando la “gran persecución” surgió en Hechos 8:1, Felipe salió de Jerusalén para convertirse en un evangelista en Samaria (Hechos 8:5-12). Y vemos que el Señor lo usó grandemente. 

Ahora, en Samaria, conoció a un hombre llamado Simón, que practicaba la hechicería en aquella ciudad y asombraba a todo el pueblo de Samaria. Se jactaba de ser alguien grande, y todo el pueblo le dio su atención y exclamó. “¡Este hombre es al que llaman el Gran Poder de Dios!” Lo seguían porque por mucho tiempo los había tenido deslumbrados con sus artes mágicas. 

Pero cuando llegó Felipe, comenzaron a escucharlo mientras proclamaba las buenas nuevas del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo; y creyendo, fueron bautizados. 

Incluso Simón mismo ‘creyó’ y fue bautizado. Y siguió a Felipe por todas partes, asombrado de los grandes milagros y señales que veía. 

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que los samaritanos habían aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, porque el Espíritu aún no había descendido sobre ninguno de ellos; solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan les impusieron las manos, y ellos recibieron el Espíritu Santo. 

Cuando Simón vio que el Espíritu fue dado por la imposición de las manos de los apóstoles, ofreció a Pedro y Juan dinero y dijo: “Denme también a mí ese poder, para que todos a quienes yo les imponga las manos reciban el Espíritu Santo.” 

Pedro vio sus intenciones y le dijo: “¡Que tu dinero perezca contigo, porque intentaste comprar el don de Dios con dinero! 21 No tienes arte ni parte en este asunto, porque no eres íntegro delante de Dios. 22 Por eso, arrepiéntete de tu maldad y ruega al Señor. Tal vez te perdone el haber tenido esa mala intención. 23 Veo que vas camino a la amargura y a la esclavitud del pecado.” (Hechos 8:20-23). 

Los falsos conversos no aman verdaderamente a Dios y no les importa si Él finalmente recibe la gloria; en cambio, sólo buscan reconocimiento y atención para sí mismos. Simón no se preocupaba por Jesús; simplemente quería que Jesús le diera los deseos de su corazón carnal. Él malinterpretó completamente la salvación, porque la verdadera salvación requiere un cambio de corazón. Los falsos conversos piensan que es a través de sus acciones que son salvos. Pueden decir que la salvación no viene a través de las obras, pero sus corazones declaran algo completamente diferente. 

Simón quería dones espirituales para que pudiera ser el centro de atención y sentirse orgulloso de sí mismo. Cristo, por otra parte, enseña a Sus discípulos que “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.” (Marcos 9:35) 

Pedro expuso las intenciones de Simón y el estaba preocupado por las consecuencias de sus acciones, pero no porque decepcionara al Salvador, sino porque no quería lo que Pedro le dijo que le sucedería. Así que respondió: “Rueguen al Señor por mí, para que no me suceda nada de lo que han dicho.” (Hechos 8:24) 

El no sólo estaba preocupado por sus consecuencias, sino que también malinterpretaba cómo funciona el arrepentimiento; que es un deseo constante de ser puro delante de Dios. El arrepentimiento no necesitaba que otros intercedan por el, sino que es el acto de una persona que se humilla ante su Padre y pide perdón y desea cambiar. Y esto no sucede solamente en el momento de la conversión; esto es continuo cada día a lo largo de la vida del creyente. 

El falso converso odia la exposición y confrontación. Se defienden, o mejor aún, atacan con el fin de mantener la confrontación y la distancia apropiada. No pueden creer que pudieran haber pecado de alguna manera. El falso converso es orgulloso y nunca se hace responsable de los pecados que comete. En otras palabras, es ciego a sus pecados. 

Simón tuvo todos los motivos equivocados al venir a Cristo, y aunque no fue evidente al principio, su verdadero carácter fue descubierto a su debido tiempo. 

Los verdaderos conversos confían en Cristo y buscan llegar a ser más y más como Él todo el tiempo. Aquellos que dicen ser cristianos deben demostrar las características de los verdaderos cristianos que son: la sana doctrina, la obediencia a la Palabra de Dios y el amor. Deben trabajar diligentemente para difundir las buenas nuevas del evangelio, como estamos llamados a hacer (Mateo 28:19-20), sabiendo bien que podrían ser burlados y ridiculizados por muchos en estos tiempos cada vez más secular. Y aunque a veces los falsos cristianos pueden engañarnos, ciertamente no pueden engañar a Dios, ya que nada en toda la creación está oculto de Su vista. “Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas” (Hebreos 4:13). Al final de la edad, Sus ángeles separarán a los conversos verdaderos de los falsos, tal como la parábola nos dice que separa el trigo de la cizaña. 

Por lo tanto, el verdadero creyente produce el fruto de un nuevo estilo de vida, un estilo de vida que es agradable a la vista del Dios Todopoderoso. Si estamos enraizados y fundados en Cristo, esto debe ser evidente. Jesús dijo, “Yo soy la vid, ustedes son las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste da mucho fruto.” (Juan 15:5)

 

 

Posteado por: mvmspanish | marzo 23, 2017

EL TRIGO Y LA CIZAÑA – Mateo 13:24-30

“El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.” (Mateo 13:24-30)

Aquí Jesús está hablando de un tema familiar para Su audiencia. En la sociedad agrícola de la época de Cristo, muchos agricultores dependían de la calidad de sus cultivos. Después de descubrir que su campo había sido saboteado, el dueño de este campo en esta parábola sabiamente esperó hasta la cosecha. Después de cosechar todo el campo, la cizaña sería separada y quemada, mientras que el trigo sería recogido y guardado en el granero.

Sus discípulos no pudieron entender el significado de la parábola, así que le preguntaron a Jesús y Él, les dijo: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (

“El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.” (Mateo 13:24-30)

Aquí Jesús está hablando de un tema familiar para Su audiencia. En la sociedad agrícola de la época de Cristo, muchos agricultores dependían de la calidad de sus cultivos. Después de descubrir que su campo había sido saboteado, el dueño de este campo en esta parábola sabiamente esperó hasta la cosecha. Después de cosechar todo el campo, la cizaña sería separada y quemada, mientras que el trigo sería recogido y guardado en el granero.

Sus discípulos no pudieron entender el significado de la parábola, así que le preguntaron a Jesús y Él, les dijo: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (Mateo 13:37-40)

La similitud de apariencia entre estas dos plantas es tan grande que en algunas regiones, la cizaña se conoce como “trigo falso”. Es una hierba, relacionada con el centeno, que lleva semillas que producen un veneno narcótico. 

Las propiedades de alto valor y salud del trigo son opuestas a las propiedades dañinas de la cizaña, pero en la parábola de Cristo el dueño del campo permite que ambos crezcan juntos. Una razón es porque el trigo y la cizaña son exactos en sus apariencias durante el crecimiento. Ambas plantas son de un verde exuberante y sólo se pueden distinguir cuando maduran y producen frutos.

Las bayas de trigo son grandes y doradas, mientras que las bayas de la cizaña son pequeñas y de color gris. Por lo tanto, si el agricultor intentaba desarraigar la cizaña antes de la madurez, haría daño al trigo. 

El trigo espiritual y la cizaña crecen de la misma manera dentro de la iglesia de Dios, y son idénticos en apariencia, y tratar de desarraigar la cizaña resultaría en arrancar parte del trigo también. Así como la diferencia cualitativa entre el fruto maduro del trigo y de la cizaña es diferente, sólo por el fruto puede el verdadero creyente ser conocido (Mateo 7:15-20). Incluso después de la madurez, sólo Dios, y nadie más, tendrá la cizaña removida y las destruirá en el fuego (Mateo 13:30). 

La parábola de Cristo contiene al menos dos advertencias que son importantes para la manera en que tratamos la posible cizaña dentro de la iglesia de Dios. En primer lugar, tenemos que ser conscientes de que la cizaña son falsos “cristianos”. Y en segundo lugar que son una realidad. Los creyentes falsos existen y están trabajando en la iglesia de Dios; Cristo mismo lo dice. El hecho de que estén presentes requiere que estemos en guardia, aferrados a la verdad de la Palabra de Dios para que no seamos engañados. 

Además de falsos “creyentes”, la cizaña en muchos casos también son falsos ministros y falsos líderes de la iglesia, enseñando falsas doctrinas de demonios. La cizaña en la iglesia disemina actitudes destructivas e ideas que pueden influir en los débiles, verdaderos creyentes, hacia la negatividad, la sospecha, el cinismo, el sarcasmo y la duda. Cristo nos advierte de tal engaño en Mateo 24:24, “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.”

La parábola de Cristo nos advierte no sólo de tener mucho cuidado para evitar las falsas instrucciones y actitudes de la cizaña, sino también para ser conscientes de cómo tratamos el “trigo” joven e inmaduro que podemos confundir con la cizaña. Debemos ser lentos para juzgar, recordando que los miembros de la iglesia están en diferentes etapas de su caminar con Cristo. Aunque puedan ser puros de corazón, a veces ni siquiera el trigo puede actuar correctamente. De manera similar, algunos de los “creyentes” citados pueden actuar correctamente, pueden parecer siempre hacer las cosas correctas, pero sus corazones permanecen inconversos y corruptos, pero Dios sabe a los que son suyos y quién no pertenecen a Él (2 Timoteo 2:19), y Él permite que ambos crezcan juntos.

Además de proporcionar instrucción en Su parábola, Jesucristo ofrece el ejemplo perfecto de cómo tratar e interactuar con la cizaña. Él tuvo que lidiar con una cizaña cerca de Él a lo largo de Su ministerio. Juan escribe que Jesús dijo: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? 71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.” (Juan 6:70-71)

La manera como Cristo trató a Judas es el ejemplo de cómo debemos tratar con la cizaña reconocida; debemos orar para que vean la luz y tengan un cambio de corazón. Jesús conocía a Judas; conocía su carácter y su corazón. Sin embargo, a Judas se le dieron deberes como se les dio a los otros discípulos. Judas parecía ser tan religioso como los otros once, pero Judas era sólo como ellos en apariencia, no en carácter. 

Jesús nunca reveló a los otros discípulos que Judas era una cizaña. Incluso en Juan 6:70-71, específicamente identificando a quien El quiso exponer; Cristo sólo menciona la presencia de una cizaña, forzando a los discípulos a mirar hacia dentro y a evaluar sus propios corazones. Está claro que los discípulos no eran conscientes del carácter corrupto de Judas, incluso después de pasar más de tres años con él. En la Pascua final, los discípulos no tenían idea de quién traicionaría al Maestro. Cada uno de ellos comenzó a decir a Cristo, “Señor, ¿soy yo?” (Mateo 26:22). Si le hubiera revelado la naturaleza de Judas, o si los discípulos hubieran sido lo suficientemente sabios como para adivinar, no tendrían necesidad de hacer esta pregunta. 

En lugar de distinguir a Judas y tratarlo mal, Jesús le mostró amor y bondad, Su propio discípulo que lo traicionaría. Cristo mostró a Su enemigo cortesía, respeto y humildad, e incluso en una posición de servidumbre, lavó los pies de Judas. Nunca reveló la cizaña entre ellos, sino que permitió a Judas exponer su propio carácter a través de sus acciones finales. 

Aunque debemos probar todo espíritu y exponer a los falsos maestros (1 Juan 4:1; 2 Corintios 11:12-15), Dios, en Su infinitamente mayor sabiduría que la nuestra, será el Único que separará el trigo de la cizaña; porque sólo el Segador puede hacer la cosecha – Apocalipsis 14:14-19. 

Como trigo, nuestra responsabilidad es crecer en el conocimiento bíblico, la bondad, la paciencia y el amor piadoso, produciendo frutos sanos y buenos. Debemos compartir Su Palabra y Su amor, lo cual requiere una actitud de servicio humilde y piadoso. Más importante aún, tenemos la responsabilidad de crecer en la imagen perfecta de nuestro Salvador Jesucristo, que nos recuerda a seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14)

 

 

 

 

 

Posteado por: mvmspanish | marzo 16, 2017

HONRANDO A DIOS EN SU RELACIONAMENTO – 2 Corintios 6:14

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14) 

¿Qué significa ser un yugo desigual y qué tipo de guía debo tener? 

El concepto de “yugo” le da la clave. El yugo era una pieza de madera y se utilizaba para sujetar los bueyes al carro de granja o al arado.Pablo está diciendo que los creyentes no deben estar unidos con los incrédulos. Y compara el creyente y el no creyente como una asociación entre la justicia y la injusticia. Y continúa diciendo que la luz y la oscuridad no tienen compañerismo. En los siguientes versículos Pablo hace la pregunta: ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente. (2 Corintios 6:15-16)

El punto es que si usted está en el mismo yugo, tirando el arado por la misma zanja, es decir, si usted está trabajando lado a lado en el mismo proyecto y tiene asociación con un incrédulo…tienes un problema. 

En una relación de noviazgo puedes preguntarte qué camino honra al Señor. Pregúntese objetivamente; ¿Existe acuerdo en la fe, la familia y valores mutuos en esta relación? Donde se hacen preguntas sinceras, las parejas se conocen mejor, discuten temas de fe y familia y se preparan para una relación que tiene éxito y complace a Dios. 

El noviazgo sabio espera lo mejor de Dios y no es repentinamente herido por los sentimientos superficiales, sabiendo que si se enamoran de alguien que no practica la fe en Jesucristo, las probabilidades de una relación exitosa a largo plazo son extremadamente bajas y probablemente inexistentes. 

Ya es bastante difícil de trabajar a través de las diferencias de personalidad, diferentes orígenes de la familia sin añadir el desacuerdo sobre la cuestión fundamental de la fe en Dios y la obediencia a Él. 

Usted debe comenzar con la creencia en Jesucristo y el amor por Él como su punto de partida para estar juntos en una relación de noviazgo, y cuando lo hace, usted tiene una buena base para empezar a construir. 

Las relaciones de cristianos comprometidos no son perfectas, pero perseveran porque tienen un objetivo común de honrar al Señor Jesucristo. 

Tenga cuidado de no dejar que el sentimiento de “estar enamorado” oscurezca la realidad de que la otra persona sea un verdadero cristiano. 

Las emociones pueden acelerar la mala toma de decisiones, si no son moderadas por la sabiduría y la responsabilidad. Esta es la razón por la cual los jóvenes sabios llevan a cabo la sabiduría y el consejo de sus padres y siguen la palabra de Dios. Elegir a tener una novia o novio no es como comprar espontáneamente lo que está a la venta; es un proceso prudente que implica la oración. 

Es mucho mejor parar una relación imprudente en sus etapas iniciales, que después tener que desentrañar una compleja red de emociones y posibles indiscreciones físicas. Sea prudente y salga en grupos; no estén juntos solos en situaciones comprometedoras. 

Por último, el noviazgo sabio honra al Señor honrando su cuerpo con pureza. El amor verdadero no se prueba en la intimidad sexual, porque “el amor es paciente” (1 Corintios 13: 3). Cuando esperas hasta el día de tu boda; estarás honrando tu matrimonio y el Señor. 

Si usted enfoca su energía y entusiasmo en el crecimiento espiritual, no tendrá remordimientos. El noviazgo sabio reconoce por medio de la oración un objetivo mayor que se ha propuesto en Cristo. 

La Biblia también dice: “No se dejen engañar: ‘Las malas compañías corrompen las buenas costumbres’”. (1 Corintios 15:33). Tener cualquier tipo de relación íntima con un incrédulo puede convertirse rápidamente en algo que es un obstáculo para su caminar con Cristo. 

Sí, estamos llamados a evangelizar a los perdidos, pero no ser íntimo con ellos. No hay nada de malo en tener una buena amistad con los incrédulos, pero eso es todo lo que debería ser. Si estuvieras saliendo con un incrédulo, ¿cuál sería honestamente su prioridad, romance o ganar un alma para Cristo? Si estuvieras casado con un incrédulo, ¿cómo cultivarían una intimidad espiritual en tu matrimonio? ¿Cómo podría construirse y mantenerse un matrimonio de calidad si no están de acuerdo con el tema más crucial del universo; el Señor Jesucristo? 

Tenga en cuenta que la decisión más importante en la vida es si serviremos a Dios o al diablo. 

La segunda decisión más importante en la vida es con quién nos vamos a casar. Un buen matrimonio puede traer felicidad, alegría, seguridad, verdadera amistad, compañerismo y honor a Dios. El compañero de matrimonio incorrecto puede literalmente destruir nuestra vida y traer nada más que miseria, pobreza, estrés, deshonra y podría incluso destruir nuestra salud. 

El matrimonio es un contrato de pacto de por vida entre Dios, un esposo y una esposa. Dios odia el divorcio, así que no te cases con alguien que no planeas a vivir con, por toda tu vida, Malaquías 2:16.

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