Posteado por: mvmspanish | marzo 2, 2015

CÓMO LLEGAR A SER MÁS COMO CRISTO – 1 Juan 2:6

1 Juan 2 vs 6

Si queremos llegar a ser más como Cristo en nuestras vidas, nuestro caminar diario debe ser modelado después de Él.  “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” (1 Juan 2:6). 

Ser más como Cristo es el resultado de nuestra dedicación a Dios. Romanos 12:1-2 dice: “Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” 

Hemos de ser como Jesús en la pureza de nuestras vidas. Pedro escribe “sino, así como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, 16 porque escrito está: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15-16), y Juan afirma “y todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, así como El es puro.” (1 Juan 3:3)  

Y “si andamos en luz, como El está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:7) 

Además, debemos ser como Él en el amor. “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” (1 Juan 4:7-8) 

Tenemos que estar dispuestos a sufrir injustamente sin venganza porque “también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. 22 Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca.” (1 Pedro 2:21-22) 

Para ser como Jesús implica una vida de servicio y humildad. “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, 15 porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” (Juan 13:14-15) 

Si queremos ser como Jesús tenemos que lidiar con nuestro orgullo y cualquier jactancia pues “la actitud de nosotros debe ser como la de Cristo Jesús. (Filipenses 2:5) 

Para ser más como Jesús ha de ser una persona dispuesta a poner a otros antes de nosotros, buscando la sabiduría de Dios, y por la forma en que nos preocupamos y interactuamos con las personas que encontramos en la vida. Tenemos que ser atentos en todo lo que hacemos. 1 Corintios 13:4 dice que el amor es paciente y es bondadoso. Y Hebreos 12:14 dice: “Buscad  la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” 

Debemos cuidar a los demás, y tratarlos como nos gustaría ser tratados (Mateo 7:12); tenemos que pensar más allá de nosotros mismos. 

Jesús perdonó a Pedro a pesar de que Pedro Lo traicionó. Cristo ha perdonado cada uno de nosotros muchas veces, a pesar de que nuestros pecados Lo entristecen profundamente. Él siempre está dispuesto a perdonar y restaurar la comunión, y así debemos hacerlo nosotros. Con su ayuda, podemos emularlo, incluso cuando somos agraviados. Por lo tanto, “sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.” (Efesios 4:32) 

Las Escrituras nos enseñan a ser como nuestro Señor y Salvador en “todo tipo de conversación”, por lo tanto, tenemos que tener cuidado con nuestro tono de voz y las palabras que salen de nuestras bocas. Como creyentes nacidos de nuevo somos testigos terrenales de Cristo, y debemos actuar como un reflejo de Él. 

Como Juan Bautista dijo: “Es necesario que El crezca, y que yo disminuya” (Juan 3:30). Esta debe ser la actitud de cada cristiano nacido de nuevo. Como mi esposo siempre dice, “escóndame detrás de la cruz, para que Jesús sea visto y no yo.” 

Los cristianos que se centran en Cristo siempre recuerdan: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.” (Gálatas 2:20)

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“No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. 20 Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. 21 Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” 

Aquí vemos a Jesús contrastar  “tesoros en la tierra” con “tesoros en el cielo”, y enseña que nuestras posesiones terrenales y adquisiciones son vulnerables y temporales, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. 

Jesús instruyó a los creyentes a “almacenar tesoros en el cielo”, en lugar de la tierra. El uso del término “almacenar” es importante, ya que implica una dedicación de energía y esfuerzo en el tiempo para adquirir recursos. La búsqueda del tesoro terrenal, aunque sin duda es honorable y digno, si se utiliza para proveer para su familia, como alimentos, ropa y una casa, simplemente no va a durar. Los tesoros que durarán son los que tienen un propósito para el Reino de Dios, porque nunca desvanecerán, ni puede ser robado de la poderosa mano de Dios.

Jesús quiere que sepamos que: Donde está nuestro tesoro, allí los deseos de nuestro corazón estará también. 

En Proverbios 4:23 leemos: “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Aquí Salomón nos está diciendo que guardemos nuestros corazones por encima de todo, centrándose en aquellos deseos que nos mantendrán en el camino correcto con nuestro Padre celestial. 

La cuestión del corazón era algo sobre el cual Jesús enseñó muchas veces, como más tarde les da otro ejemplo en la historia del joven rico en (Mateo 19:16-22). Aquí vemos a un hombre joven rico que obedece los mandamientos del Antiguo Testamento; sin embargo su corazón está controlado por sus posesiones. Él es rico y, supuestamente, tiene mucho a su favor, pero él no está dispuesto a dejar sus cosas con el fin de seguir a Jesús. Cuando llegó el momento de amar al Padre y no tener otros dioses (cosas) delante de Él, este joven no está dispuesto a dejar de lado la riqueza que obtuvo aquí en la tierra, con el fin de obtener la vida eternal. 

Los tesoros terrenales son los que potencialmente puede ser robado, destruidos o consumidos. Jesús se refiere a ellos como la polilla, el óxido y el ladrón. La polilla es un insecto pequeño parecido con la mariposa que aparece no dañar nada, pero puede destruir el tejido más caro que jamás podría tener. El óxido destruye las cosas que se cree indestructible. Y el ladrón siempre está tratando de entrar y robar. 

Durante todo el Sermón del Monte, Jesús nos enseña a arrepentirse, cambiar nuestras mentes y nuestras actitudes. Jesús está hablando de almacenar tesoros eternos que estarán con nosotros para siempre. Nuestra perspectiva debería ser como la de los santos del Antiguo Testamento, como se describe en Hebreos 11:13-16, que confiaron en las promesas que Dios les dio. 

Entonces, “¿cómo podemos almacenar tesoros en el cielo?” La respuesta es, viviendo de la manera que Dios nos ha enseñado a vivir en Su Santa Escritura. El mandamiento más importante en toda la Biblia es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” 38 Éste es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22:37-39) 

Tenemos que entender que cuando nuestra atención se centra en las cosas de la tierra, de manera que estamos poniendo nuestros tesoros por encima de Dios, y estamos sirviendo a ellos en vez de nuestro Salvador, necesitamos investigar nuestros corazones y nos preguntamos: 

  • ¿Tenemos un espíritu terrenal o celestial?
  • ¿Estamos invirtiendo en la eternidad futura, o estamos invirtiendo en el aquí y ahora?
  • ¿Estamos absortos con el temporal, o estamos enfocados en el eterno?
  • ¿Estamos persiguiendo la codicia o caminamos en humilde obediencia a Dios?

Nuestro enfoque determina nuestras prioridades. Si nuestro tesoro está en el cielo, nuestro corazón estará allí también. Estaremos preocupados por la santidad de Dios, llegando a ser más como Cristo, y compartir el evangelio. Vamos a estar muy dispuestos a construir Su Reino y no nuestro reino. Reconoceremos que somos mayordomos y que estamos encargados de la gestión de los bienes terrenales y que no son los nuestros en el primer lugar. Además, estaremos constantemente recordados que como verdaderos creyentes nacidos de nuevo somos extranjeros en este mundo y que nuestro verdadero hogar, está en los cielos con nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

En última instancia, el objetivo del mensaje de Cristo se puede encontrar en la última frase. “Tesoros”, aquí, indica la posición del corazón. Como dedicamos nuestro tiempo, nuestra energía, y nuestro dinero, revela la verdadera naturaleza de nuestros deseos. ¡Qué humillante y convincente! Realmente, la Palabra “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12)

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Esta parábola en Lucas 12:13-21 del rico insensato tiene una lección muy importante para cada uno de nosotros. 

Jesús estaba enseñando cuando alguien en la multitud le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo.” 

Es obvio que por tal interrupción, que este hombre no vino para oír a Jesús Cristo enseñar. Él había llegado por otros motivos. El hombre aparentemente pensó que podía usar a Jesús para mediar en el caso de su herencia. Tenemos que saber que en aquel tiempo era costumbre que la gente llevaba sus disputas a los rabinos para una solución, pero esto fue claramente un acto de egoísmo y avaricia. 

Jesús inmediatamente se niega y responde: “Hombre, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes?” 

Entonces, Jesús se dirigió a la multitud y les dije: “¡Ten cuidado! Absténganse de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” 

Tenemos que recordar que la codicia y egoísmo son mencionados en los Diez Mandamientos, porque es una advertencia a uno de los principales problemas humanos. Donde el egoísmo está involucrado nunca es suficiente y hay el deseo constante de querer más.

Este era un tema que todos necesitan ser conscientes, así que Jesús advierte no sólo al hombre, pero toda la multitud. A continuación, procede a decirles la parábola de un granjero, que tuvo gran éxito en la agricultura. (Lucas 12:16-21). 

“Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas.” (v. 16) 

Cuando leemos la parábola, descubrimos que había tres problemas con este hombre. En primer lugar, usted notará que sólo pensó en sí mismo. En segundo lugar, no cree en Dios y en tercer lugar no tenía ningún plan para ayudar a su prójimo. 

Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? (Yo) no tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”. 18 Entonces pensó: “Ya sé. (Yo) Tiraré abajo mis graneros y (yo) construiré unos más grandes. Así (yo) tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes. 19 Luego (yo) me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’”. 

Este hombre asume que su vida consiste en la abundancia de las cosas que posee; los cultivos son suyos y proveerán para su bienestar durante muchos años por venir, así que él cree. Y él va a disfrutar de la vida y va a comer, beber y festejar. 

“Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”. (v. 20) 

La necedad y el egoísmo del hombre rico se ven porque él no piensa en su “cuerpo”, que es mortal, y que su vida puede terminar en cualquier momento. 

También no considera las necesidades de los demás, porque las necesidades de los pobres él ni siquiera toma en consideración. Él cree sólo de sí mismo como se denota por el número de “yo” y “mi” en estos versículos. Ni una vez él agradece y glorifica a Dios por la abundancia de la cosecha. 

Este hombre vive como si Dios no existiera, y Dios no es un factor en su vida o en las decisiones que él hace. Él no busca el consejo Santo y él no ora. Él racionaliza y determina que mantendrá todo, y luego lo consumirá en autoindulgencia. En su mente, su tierra, sus bienes y su vida están bajo su control. La tendencia es que una persona exitosa está más enfocada en el momento y ven su seguridad solamente en su riqueza. 

Tenemos que tener mucho cuidado cómo vivimos, ya que nunca sabemos cuándo va a terminar nuestro tiempo aquí en la tierra. 

Jesús continúa explicando que quien almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios es un necio, como este rico insensato. (v. 21) 

Si nuestros planes para el futuro se centran sólo en uno mismo y no en Dios y en las necesidades de los demás, no somos diferentes que el rico insensato. Es prudente planear, pero debemos hacerlo con sabiduría y con la ayuda de Dios a través de la dirección del Espíritu Santo mediante la oración y la lectura de la Biblia. 

El granjero rico es un tonto no porque es rico o porque guarda para el futuro, sino porque parece vivir solamente para sí mismo, y porque cree que él puede preservar su vida con sus abundantes posesiones.  

La lección de la parábola es que el hombre rico no preparó para la vida eterna y no se dio cuenta que todo es creado por Dios. Él no tenía ninguna relación con el Dios vivo. En su planificación el no tuvo ningún respeto por el Dios que lo creó y le había dado las posesiones y la administración de la tierra. 

Esta parábola nos enseña que las riquezas terrenales no son la respuesta a nuestra seguridad eterna. Lo importante es que seamos ricos espiritualmente para heredar la vida eternal. 

Tenemos que asegurarnos que nuestro corazón esté en el lugar correcto. Jesús dijo: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. 20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. 21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6:19-21)

Posteado por: mvmspanish | febrero 9, 2015

TODA LA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS – 2 Timoteo 3: 16-17

2 Tim 3 vs 16 (S)

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia. (2 Timoteo 3:16-17) 

El mensaje bíblico inspirada por Dios, es Su revelación en forma escrita con el fin de preservar y propagar la verdad. La palabra revelación significa un descubrimiento, un retiro del velo, una revelación de lo que antes era desconocido. La revelación de Dios es la manifestación de Sí mismo a la humanidad de tal manera que los hombres y las mujeres pueden conocerlo y tener comunión con Él. 

La Biblia declara, cientos de veces, que es la Palabra escrita de Dios. Las escrituras del Antiguo Testamento fueron reconocidos por Cristo y los apóstoles como divinamente inspirados y completamente infalible. Cuando Jesús dijo: “y la Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35), Él estaba hablando de la Palabra escrita de Dios. Los eventos, acciones, mandamientos, y las verdades de Dios se dan a nosotros y no se puede romper. 

El Señor Jesucristo identifico la verdad con la Palabra escrita. En Su gran oración sacerdotal (Juan 17:17), Él dijo: “Santifícalos en tu verdad; Tu palabra es verdad.” Esto fue consistente con las declaraciones en las que el Espíritu Santo continuamente proclama que la revelación de Dios es la verdad: “La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre” (Salmo 119:160). No hay ninguna otra fuente aparte de las Escrituras a la que se aplica tal declaración. Solamente esa fuente, la Sagrada Escritura, es el estándar de verdad para el creyente. En realidad, la Biblia es la única fuente fundacional de la verdad. 

En la tentación, el Señor Jesús se resiste a Satanás tres veces diciendo: “Escrito está” (Mateo 4:4-10). Al afirmar “está escrito,” el Señor usó exactamente la misma frase que es utilizada en la Santa Biblia en numerosas ocasiones. Por lo tanto, la persistencia de la frase repetida subraya su importancia. 

La gente tiene que ser muy cautelosa con respecto a tradiciones religiosas, porque muy a menudo intentan de dar a las tradiciones humanas autoridad superior a la Palabra de Dios. Este fue el caso de los Judíos de la época de Jesús y lamentablemente es cierto de muchas religiones hoy día también. Al refutar los errores de los saduceos, la Escritura registra el Señor diciendo: “Ustedes andan equivocados porque desconocen las Escrituras y el poder de Dios” (Mateo 22:29). Jesús continuamente reprendía y reprochó a los Fariseos porque ellos dieron a sus tradiciones el poder igual a la Palabra de Dios. Al hacerlo, estaban corrompiendo la base misma de la verdad. Así que Él les declaró: “Por la tradición que se transmiten entre ustedes, anulan la palabra de Dios. Y hacen muchas cosas parecidas.” (Marcos 7:13) 

Ya que solamente la Escritura es inspirada por Dios Todopoderoso, así que por sí sola es la máxima autoridad y no la tradición. 

La Palabra del Señor dice como un mandamiento: “Probada es toda palabra de Dios; El es escudo para los que en El se refugian. No añadas a sus palabras, no sea que El te reprenda y seas hallado mentiroso.” (Proverbios 30:5-6) 

Dios manda que no hemos de añadir a Su Palabra; esto muestra enfáticamente que solamente la Palabra de Dios que es puro y sin adulterar. Jesús tiene una severa advertencia para nosotros también en Apocalipsis 22:18-19. 

Tenemos que darnos cuenta de que la Escritura sólo puede entenderse correctamente a la luz de las Escrituras, ya que por sí sola es incorrupta. Es sólo con la luz del Espíritu Santo que la Escritura puede ser comprendida correctamente. El Espíritu Santo hace que aquellos que son del Señor para comprender las Escrituras y Jesús nos prometió que: “El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Juan 14: 26). Por lo tanto, “el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.” (1 Juan 5:6) 

Si usted quiere ser fiel a Dios en este asunto tan importante, siga Sus instrucciones, “Respondan a mis reprensiones, y yo les abriré mi corazón; les daré a conocer mis pensamientos” (Proverbios 1:23). Sea asegurado que si usted añora para la verdad el Señor no despreciará un corazón roto y arrepentido. (Salmo 51:17)  

Cuando nos fijamos en la Escritura versus a la tradición leemos que la Escritura es el registro autoritativo que Dios Santo ha dado a su pueblo. Por lo tanto, para apelar a una tradición por la autoridad, cuando Dios no lo dio, es inútil. La idea de que de alguna manera dichos y hechos del Señor se han registrado en la tradición simplemente no es verdad. Si usted desea aclarar su teología, lea y estudie la Biblia con cuidado. 

“Respondió Jesús y le dijo: “El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió.” (Juan 14: 23-24) 

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.” (Mateo 24:35) 

Jesucristo miró solamente a la autoridad de las Escrituras, como lo hicieron Sus apóstoles después de Él. Ellos confirmaron el mensaje del Antiguo Testamento. “Porque la palabra del Señor es recta; y toda su obra es hecha con  fidelidad” (Salmo 33:4).

El creyente debe ser fiel al camino del Señor, siguiendo sólo lo que está escrito, “Porque la palabra del Señor es recta y verdadero.” AMÉN

Posteado por: mvmspanish | febrero 2, 2015

EL QUE CREE NO ACTUARÁ PRECIPITADAMENTE – Isaías 28:16

Isaías 28 vs 16 (S)

“Por eso, Jehová, el Señor, dice así: “He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable. El que cree no actuará precipitadamente.” (Isaías 28:16) 

He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra. Dios es quien pone una piedra y se nos pide a contemplar la fundación de Dios y construir nuestra vida sobre ella. 

Es tan fácil correr delante de Dios, en vez de esperar por Su dirección. Con buenas intenciones y celo admirable, los cristianos planean muchas cosas y se involucran en mil-y-una buenas actividades, todo en el nombre de Cristo y para Su reino. Muchos sienten una gran urgencia, porque creen que el tiempo es corto y sienten que deben apresurarse sin consultar primero con el Señor y descansar en Él mientras que aguardan Su respuesta e instrucciones. 

¿Qué es esta fundación? 1 Pedro 2:6 aplica este pasaje directamente al Mesías, Jesucristo. Él es el fundamento de nuestra vida y sólo con una base segura y estable puede algo duradero ser construido. Cualquier cosa “agregada”, no edificada sobre la fundación, es seguro que terminan en ruinas. 

La piedra angular lleva el peso de la estructura. Si es establecida correctamente, el peso del edificio se distribuye de manera uniforme y la estructura se mantiene sólida. Una base sólida y nivelada es una absoluta necesidad, porque sin esa base fuerte, la pared eventualmente caerá. 

Jesús nos enseñó este principio en la parábola de la casa construida sobre la roca (Jesús) en comparación con la que fue construido sin fundación sobre la arena y fue grande su ruina. (Mateo 7:24-27) 

En esta gran profecía mesiánica del Antiguo Testamento, Dios prometió un Salvador que sería el fundamento seguro del templo eterno de Dios; sin embargo, llevo 700 años antes de que se cumpliera la promesa. Dios no “actuó precipitadamente”, pero Su promesa, sin embargo, fue cumplida. Sin duda, muchos Judíos creyentes se preguntaban por qué estaba llevando tanto tiempo, “pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo…” (Gálatas 4:4). 

Nuestro Mesías era una piedra probada. Jesús fue juzgado, fue probado y demostró que Él era el glorioso y obediente Hijo de Dios en todas las cosas. 

Jesús piedra angular, preciosa. Nuestro Mesías es precioso y es nuestra piedra angular. La piedra angular proporciona las líneas y el patrón para todo el resto de la construcción. La piedra angular es recta y verdadera, y todo el edificio se alinea en referencia a la piedra angular. 

Nuestro Mesías un cimiento estable. Jesús es nuestro fundamento seguro y podemos construir todo en Él sin temor. 

Si confiamos, obedecemos y creemos, no vamos a actuar precipitadamente y Dios será exaltado: “Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en Él.” (Isaías 30:15) 

Y una vez que tengamos la certeza completa de Su liderazgo no debemos dejar de seguirlo, porque Él nos conducirá a través del Espíritu Santo y de Su Palabra. 

Tenemos que estar absolutamente seguro de que estamos siguiendo el liderazgo del Señor, porque con demasiada frecuencia hacemos decisiones precipitadas que resultan en confusión y arrepentimiento.  

La próxima vez que somos tentados a actuar antes de que hayamos escuchado o considerado todos los hechos y circunstancias, recordemos la profunda amonestación y aliento de Dios que se encuentra en Su Palabra. 

“¡Espera en Jehová! ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera en Jehová!” (Salmo 27:14) 

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar Su poder a favor de los que tienen un corazón perfecto para con Él.” (2 Crónicas 16:9)

Posteado por: mvmspanish | enero 26, 2015

SEÑOR HAZME CONOCER TUS CAMINOS – Salmo 25:4-5

Salmo 25 vs 4-5 (S)

Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! (Salmo 25:4-5) 

Cuando esperamos en Dios esto demuestra un espíritu de intimidad y humildad, de obediencia, de esperanza y confianza, de una amistad más íntima y de la más profunda reverencia por nuestro Creador. 

Esperando en Dios fue una de las razones porque David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”. Dios era su seguridad y él confiaba en Él en cada aspecto de su vida. Él le confió para orientación e instrucción (v. 5), en busca de ayuda y defensa (Salmo 33:20), por la victoria sobre sus enemigos y vindicación (Salmo 37:7-9), por la liberación de dificultades y la destrucción (Salmo 40:1), y mucho más. 

Nada prueba nuestra fe como esperar en Dios por respuestas a la oración, porque cuando esperamos damos prueba de nuestra sumisión a Él. 

Esperar no significa necesariamente la abstención de toda actividad; es la obediencia a Dios, porque Él tiene el plan correcto para nosotros. Esperar en Dios significa que toda nuestra vida se pone bajo la autoridad y dirección de Dios. Si corremos delante de Dios, vamos a experimentar ansiedad, agotamiento y fracaso. Cuando tomamos el asunto en nuestras propias manos, puede haber algunas consecuencias irreparables y hay muchos ejemplos en la Biblia como Abraham y Sarai no esperando la promesa de Dios y Saúl de usurpar el papel de un sacerdote. 

La Palabra de Dios dice: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios” (Salmo 46:10). Entonces ¿qué aprendemos mientras esperamos? Aprendemos a confiar en la expectativa de Su revelación, porque Dios está a cargo de cada detalle de nuestra vida. Su tiempo es perfecto si realmente queremos que Él muestre y nos enseñe Sus caminos. Él es omnisciente, y nos da la confirmación de Su omnipresencia a través de la morada del Espíritu Santo que nos guía y nos enseña si Lo permitimos. 

Dios nos da el aseguramiento de Su poder real y nos da la gracia para esperar Sus propósitos hasta el momento preciso en que Él da la evidencia de que Él estaba trabajando todo el tiempo. Sin esta fe, es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan. (Hebreos 11:6) 

La respuesta a la espera es mediante la oración, con fuerza y coraje (Salmo 27:14). Y nos regocijamos y confiamos en Su Santo Nombre y en Su misericordia (Salmo 33.18-24). 

Nuestro mayor deseo debe ser aprender a ser paciente y obediente, deseosos de conocer la verdad de Dios. Necesitamos creer expectantemente y fielmente en Su promesa y saber que si pedimos y esperamos con el motivo correcto que recibiremos. 

El Señor declaró: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé.” (Jeremías 29:11-12) 

E Isaías 40:31 nos dice: “Pero los que confían en El renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”. 

Esperar no es fácil, pero si aprendemos a esperar en Dios vamos a vivir una vida más gratificante y libre de estrés. Tener paciencia y confiar en el Señor es uno de los grandes principios de la vida que debemos aprender. 

“Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas.” (Proverbios 3:5-6)

Posteado por: mvmspanish | enero 19, 2015

NO TEMAS, PORQUE YO ESTOY CONTIGO – Isaías 41:10

Isaías 41 vs 10   No temas

No temas, porque Yo estoy contigo; No desmayes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia. (Isaías 41:10)

En este versículo Dios esta hablando con ternura y esta nos prometiendo; no temas, porque yo estoy contigo. La primera cosa que el Señor quiere impartir a nosotros a través de este versículo es que Él no quiere que tengamos miedo “Yo estoy con contigo.” Él está con nosotros en todo momento y dondequiera que vayamos. Al igual que Dios le dijo a Josué:  “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9). Y Jesús dijo: “Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20) 

No desmayes, porque Yo soy tu Dios.” Cuando le damos al Señor Su legítimo lugar en nuestras vidas, Él se hace responsable de nuestro bienestar. Él se convierte en nuestro Protector y Proveedor. Él pelea nuestras batallas por nosotros.  Y Él se hace disponible para nosotros cada momento de cada día. Si vamos a dejar que Dios sea Dios en nuestras vidas día a día, Él realizará Sus propósitos para nosotros, y nos bendecirá más allá de nuestras expectativas.

“Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré.” A veces, podemos sentir como si hemos estado apegados por un golpe repentino o un dilema, pero nada de lo que sucede en nuestra vida es una sorpresa para Dios. Eso nos dará gran consuelo en momentos de angustia. Antes de que tengamos un problema, Dios ya tiene una solución preparada para nosotros. Y sabemos que no importa lo que pase, podemos soportarlo y superarlo cuando confiamos en Dios para fortalecernos y ayudarnos.

El Señor sabe que mientras la fe en Él y Su Palabra abre la puerta a Sus planes y propósitos para nosotros, el miedo puede abrir la puerta a Satanás.  Si mantenemos estas cosas en mente, cuando la adversidad nos confronta, haremos todo lo que esté en nuestro poder para resistir ser temeroso, incluyendo orar, alabar, y sumergirnos en la Palabra de Dios.

Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia.” La Biblia nos dice repetidamente que nuestro Dios es un Dios de justicia. Debido a eso, Él está comprometido a ver que sus fieles son sostenidos por Su justicia.  Cuando miramos a la vida de José y Daniel vemos dos grandes ejemplos alentadores para nuestra vida. Dios sostuvo estos dos hombres en Su mano derecha justa y Él hará lo mismo para nosotros, si como José y Daniel confiamos en Él y obedecemos Sus mandamientos.

Memorice esta promesa preciosa y reclame la con fe. De esta manera vamos a abrir el camino para que nuestro amoroso y poderoso Dios para revelarse a nosotros ¡como nunca antes!

Dios mantendrá firmemente a los que Le han aceptado como su Señor y Salvador. Y Él no nos dejará ir. Él nos sostendrá firmemente en Sus manos. No hay nada que nos pueda quitar de Sus manos y eso hace que este sea el lugar más seguro que jamás podríamos estar.

Jesús dijo: Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y Me siguen. 28 Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano. 29 Mi Padre que Me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. 30 Yo y el Padre somos uno.” (Juan 10: 27-30)

Libérate para vivir la vida que Dios quiere que vivas. Asevere que cada día es una bendición de Dios y afirme la fuerza que es suyo en el Señor.

 “Cuando vivimos bajo Su Señorío estamos seguros en Su amor insondable.”

  ¡NO TEMAS, PORQUE DIOS ESTÁ CON USTED!

Posteado por: mvmspanish | enero 11, 2015

DONDE DIOS GUÍA, ÉL PROVEE – Proverbios 3:5-6

1 Donde Dios Guía Él Provee

“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.” (Proverbios 3:5-6) 

Si ejercemos confianza y reconocemos al Señor en cada área de nuestras vidas, Su promesa es que Él nos guiará. 

Para conocer la dirección de Dios, sin embargo, debemos dejar a un lado nuestra propia voluntad y buscar la voluntad de Dios. El principio básico en la determinación de la voluntad de Dios en cualquier situación es vaciarnos de nuestra impetuosidad y nos comprometemos a buscar y obedecer Su voluntad. 

Si pretendemos saber la voluntad de Dios, pero no estamos dispuestos a hacerlo a menos que está de acuerdo con nuestra voluntad, nos estamos engañando a nosotros mismos. Todo lo que realmente queremos es la aprobación de Dios de nuestros planes. Pero nunca sabremos la dirección de Dios de esa manera, porque Dios revela Su voluntad sólo a aquellos que se han comprometido a hacerlo. 

Muchas veces no experimentamos la guía de Dios, porque estamos tan ocupados haciendo nuestra propia cosa que no somos capaces de parar y pedir al Señor que revele Su voluntad para nosotros. O nos metemos en nuestra rutina, y una catástrofe es necesaria para que Dios llame nuestra atención – para que Él pueda hacernos saber lo que Él quiere que hagamos en nuestra vida. Por lo tanto, si quieres la ayuda de Dios, párese y pídale, y espere el tiempo suficiente para escuchar lo que Él tiene que decir. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.” (Romanos 8:14) 

El Señor dice: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti. (Salmo 32:8-9) 

Podríamos preguntar, pero ¿qué pasa si Dios no dice nada? La respuesta es que cuando buscamos y esperamos la ayuda de Dios y seguimos siendo sumisos a los caminos soberanos de Dios, Él providencialmente orquesta circunstancias de tal manera como para confirmar Su voluntad. 

Si llegamos a una puerta y no se abre, tal vez Dios nos está pidiendo para esperar porque Él tiene más trabajo que hacer en nosotros primero. O tal vez nos está dirigiendo en otra dirección. No debemos mirar con tanto anhelo en la puerta que está cerrada, que echamos de menos la que Dios se abrirá en el momento adecuado. Nuestra tarea es tener fe, obedecer y confiar. 

Cuántas veces hemos hecho decisiones que deseamos que no hubiéramos hecho. Mientras que tales experiencias no son agradables, el Señor tiene importantes lecciones para enseñarnos si nos sometemos a Sus caminos soberanos. Pero si pensamos: “Yo voy hacerlo de la manera que yo quiero”, vamos solamente traen más dolor y decepciones en nuestra vida. 

Para encontrar la voluntad de Dios debemos caminar en constante comunión con el Señor, llevando todo a Él en oración. “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes” (Jeremías 33:3). Debemos darnos cuenta de que nuestros pasos son ordenados por el Señor. Cuando caminamos con Él y estamos comprometidos a Su propósito, Él trabajará en nuestra vida orquestando todo para Su honor y gloria. 

Si confiamos en Él, el proceso se convierte en una hermosa unión de Su fidelidad y soberanía, y de nuestra confianza y obediencia a Él. 

Nuestro Padre celestial quiere lo mejor para nosotros. Él tiene un plan perfecto para nuestra vida. La clave para vivir Su plan y estar en sintonía con Su voluntad, no es sólo creer en Dios, pero obedecerlo también. Simplemente debemos tener fe y obedecer porque: “Sin fe es imposible agradar a Dios.” (Hebreos 11:6) 

¡Recuerde, donde Dios lleva, Él provee todas las necesidades! Cada promesa de Dios tiene una condición que debemos cumplir antes de poder reclamar la promesa.

Posteado por: mvmspanish | enero 1, 2015

UN MENSAGE DE ESPERANZA PARA EL AÑO NUEVO – Filipenses 4:6-7

Año Nuevo 2015

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” – Filipenses 4:6-7

Este es uno de los textos más reconfortantes y alentadores de la Biblia. Los creyentes siempre pueden encontrar fuerza renovada aquí. La maravillosa verdad es que Dios está siempre con nosotros. Él está cerca de todos los creyentes cada momento de cada día y Él sabe lo que está pasando.

Por nada estéis afanosos, contrasta con la preocupación que revela una falta de confianza en la soberanía y el poder de Dios. Como creyentes, tenemos que darnos cuenta que nuestra confianza en la vida no proviene de nosotros mismos, sino del Dios todo poderoso del universo. Por eso Pablo nos dice que no te preocupes por nada. Si nos preocupamos básicamente estamos diciendo que Dios no puede manejar la situación. Por el contrario debemos llevar todo a Dios en oración y su paz guardará nuestros corazones y mentes. Los creyentes, que están firmes en Cristo, responden a los ensayos y soportan las dificultades con la oración agradecida.

Pero en todo por la oración y ruego. Pablo enfatiza nuestra necesidad de llevar todas las cosas, sin excepción, a Dios en oración. Tan pronto como tenemos una necesidad o un problema debemos llevarlo al Señor en oración. Presentamos nuestras peticiones al Señor con confianza dependiendo de Su provisión segura para ayudarnos en nuestros momentos de necesidad.

Con acción de gracias presenten vuestras peticiones delante de Dios. La actitud que debemos tener al presentar nuestras súplicas al Señor es una de agradecimiento, confiando en Él para la respuesta que nos revelará a través de Su Espíritu Santo. Dios hace que todo funcione para nuestro bien y Su gloria.

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Dios nos dará una paz más allá del entendimiento que guardará nuestro corazón y nuestra mente a medida que resistimos y nos mantenemos firmes en el Señor.

Podemos tener esta paz maravillosa como creyentes. Dios responderá a nuestras peticiones en Su manera y en Su tiempo, y nos dará Su paz que sobrepasa todo nuestro entendimiento. Es una paz que es mayor que cualquier cosa que podamos imaginar. Se trata de un factor de estabilidad y que nos dará descanso en el Señor soberano. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:16)

Es necesario que haya rendición diaria, y un compromiso renovado con El único que nos guía y nos mantiene fuerte. Una vez que tengamos paz con Dios, entonces podemos ir a disfrutar la paz de Dios cada día. “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

La Biblia dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”  (Santiago 4:8)

Oramos para que usted se acerque al Señor en este año nuevo y sentir Su amor y disfrute la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, que sólo Dios puede dar en Cristo Jesús

Que tengas un 2015 bendecido

David y Elena

Hombre-Pecado-Dios

La Biblia nos enseña que el mayor problema del hombre es su separación de Dios. Este problema se resuelve sólo cuando realmente nos arrepentimos de nuestros pecados y aceptamos a Cristo como nuestro Salvador y le hacemos el Señor de nuestra vida. 

Cuando Dios creó al primer hombre y mujer, Él puso en ellos el deseo y la necesidad de sentir que su vida tenía sentido. A Adán y Eva se les dieron un trabajo que hacer. Debían cuidar el jardín que Dios había plantado para ellos. Tenían comunión diaria con su Creador. Tenían verdadero significado porque sabían que eran parte del gran plan de Dios para el mundo. 

Pero Adán y Eva se rebelaron contra Dios. En lugar de hacer la voluntad de Dios, optaron por desobedecerle. Esta decisión afectó a toda la humanidad porque Adán y Eva pasaron su naturaleza egoísta e independiente a toda la raza humana. La Biblia dice que: “… todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23) 

Desde que el hombre ha rechazado la autoridad de Dios y Su plan, él ya no tiene un propósito en la vida que le hace sentir importante. Así, el hombre trata de hacer muchas cosas en su esfuerzo para satisfacer su necesidad de significado. 

La Biblia nos habla de un hombre que tenía todo que su corazón podría desear. Su nombre era Salomón. Él era el rey más sabio y más rico que jamás haya vivido. 

En el libro de Eclesiastés, Salomón dice cómo acumuló plata y oro sin medida. Haciendo uso de su gran riqueza y poder y se dedicó a muchos proyectos. Plantó jardines y huertos, construyó ciudades, y construyó un elaborado palacio. Su mayor proyecto fue la construcción del templo del Señor. Fue el más magnífico edificio y más caro, que el mundo haya visto. 

Sin embargo, con todas sus posesiones y logros, Salomón no estaba satisfecho. Sus necesidades profundas no se cumplieron. Salomón dijo: “Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento….Por tanto, aborrecí la vida…” (Eclesiastés 2:11, 17) 

Hoy en día, la gente sigue buscando algo que les dará una sensación de importancia. Algunas personas trabajan duro para acumular dinero, porque sienten que el dinero les da un sentido de importancia. Pero el dinero no puede satisfacer nuestras necesidades profundas. 

Otras personas buscan satisfacer las necesidades de su corazón a través de la acumulación de cosas, tales como automóviles, casas y propiedades. Pero, “cosas” no pueden satisfacer las necesidades profundas de nuestro corazón. El Señor Jesús dijo: “… La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” (Lucas 12:15) 

Muchas personas buscan propósito y satisfacción en la religión, sin embargo la religión nunca puede traer satisfacción; pero, una relación personal con Dios a través de Jesús, su Hijo traerá gran propósito, alegría y satisfacción. 

La manera en que Dios satisface nuestra necesidad de significado es esta: Él nos pone en Cristo. Él hace que cada creyente es un miembro vital del cuerpo de Cristo. Dios da a los creyentes dones y oportunidades de utilizar esos dones espirituales. De esta manera, cada creyente es significativo porque se convierte en parte del gran plan eterno de Dios. 

En el libro de Efesios, Dios nos dice que todos los verdaderos cristianos son miembros del cuerpo de Cristo. Así como vivimos y trabajamos a través de nuestro cuerpo, el Señor Jesús hace Su obra a través de Su cuerpo. Cada creyente nacido de nuevo es diferente de los otros creyentes, pero cada uno es miembro del cuerpo de Cristo y por lo tanto es importante. 

En nuestro cuerpo tenemos muchos miembros diferentes, como los ojos, las orejas, las manos y los pies. Cada miembro es diferente a los otros miembros, pero cada uno tiene una función vital en el cuerpo. Nuestras manos no pueden tomar el lugar de nuestros ojos y nuestros ojos no pueden hacer el trabajo de nuestras manos, sin embargo, todos los miembros de nuestro cuerpo son importantes. 

El cuerpo de Cristo tiene igualmente muchos miembros. Cada miembro es diferente de los otros miembros, pero cada uno tiene una función vital. La Biblia dice que “todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” (Efesios 4:16) 

Dios no sólo tiene una obra para todos los creyentes, sino que también los equipa para hacer ese trabajo. Cada creyente recibe un don o dones por medio del Espíritu Santo, a fin de que pueda contribuir al crecimiento y la salud del cuerpo de Cristo. La Biblia dice: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos.” (1 Corintios 12:7) 

Debemos saber que la iglesia local no es el único lugar donde se puede servir a Dios. Muchos cristianos son testigos eficaces de Cristo en sus lugares de trabajo. Algunos tienen estudios bíblicos en sus hogares. Otros dan su vida a servir a Dios como misioneros. Otros están ganando a la gente a Cristo y están enseñándoles la Palabra de Dios al compartir a través de la Internet. Las oportunidades de servir son prácticamente ilimitadas, pero hay que buscar lo que Él quiere que hagas. 

En Cristo, Dios ha provisto a cada creyente con una oportunidad de servirle. Si usted se está preguntando por qué no ha encontrado el trabajo que Dios tiene para ti, puede ser porque nunca se ha dado totalmente a Él. Dios no requiere que cada cristiano deje de lado a su trabajo y predique el evangelio a tiempo completo, pero requiere que seamos totalmente consagrados a Él. 

Nos debemos entregarnos a Él por completo, como dice la Biblia: “Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:1-2) 

Dios nos ha comprado con la sangre de Su propio Hijo y pertenecemos a Él si lo aceptamos como nuestro Salvador. (Juan 3:16)

Romanos 3 vs 23

Por lo tanto, Dios espera que vivamos de tal manera que Su presencia está siempre delante de nosotros para que nuestra caminata, nuestro estilo de vida y comportamiento sea perfecto, completo, entero, sano, sin que nada inhiba nuestra relación con Él. 

Seréis santos porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo. (Levítico 19:2)

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