Posteado por: mvmspanish | enero 19, 2017

PRUEBA QUE LA BIBLIA ES INSPIRADA POR DIOS – 2 Timoteo 3:16-17

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Existen numerosas evidencias que la Biblia es inspirada por Dios. En 2 Timoteo 3:16-17 leemos que: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Por lo tanto, como creyentes sabemos que cada palabra de la Escritura ha procedido de la boca de Dios.

Los teólogos hablan de la inspiración como el misterioso proceso mediante el cual Dios trabajó a través de los autores de las Escrituras para producir escritos inerrantes y divinamente autoritarios. La inspiración es un misterio porque la Escritura no explica específicamente cómo ocurrió. La única vislumbre que tenemos es de 2 Pedro 1:20-21: “Y tenemos como más segura la palabra profética, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una lámpara que alumbra en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana alboree en vuestros corazones; 20 conociendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura procede de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados (impulsados) por el Espíritu Santo.”

La Escritura no se originó en el nivel humano, sino con el Espíritu Santo, que se movió sobre los autores para escribirlo (versículo 21). Es como los efectos del viento sobre un barco cuando éste sopla contra sus velas y lo mueve a través del agua. Del mismo modo, el Espíritu se movió sobre los escritores bíblicos para producir la Palabra de Dios por escrito a los hombres. Los autores humanos de la Escritura sabían que estaban escribiendo la Palabra de Dios, y lo hicieron con confianza y autoridad. 

A nivel personal, la inspiración garantiza que lo que la Escritura dice es lo que Dios quiere transmitir a Su pueblo. Es Su consejo para nosotros, para que podamos estudiar y obedecer con plena seguridad de que es la pura verdad y nunca nos llevará por mal camino. 

  • Dios habló a los hombres diciéndoles cosas que Él traería en el futuro. La Biblia es el único libro en el mundo que tiene profecía exacta. Algunos de ellos ya han ocurrido y otros no. Hay más de 300 profecías precisas que tratan con el Señor Jesucristo en el Antiguo Testamento que se cumplieran en el Nuevo Testamento. 

No hay duda de que estas son profecías de Dios a causa de manuscritos y rollos que datan antes del nacimiento de Cristo. Estos no fueron escritos después del hecho, fueron escritos de antemano. Citas científicas demuestran esto. Para decir que éstas se cumplen por casualidad es una imposibilidad astronómica. 

  • La Biblia presenta verdaderamente a sus héroes con todas sus faltas y debilidades. No glorifica a los hombres como hacen otras religiones acerca de sus héroes. Cuando lees la Biblia, te das cuenta de que las personas que describe tienen problemas y hacen mal como nosotros. Lo que los hizo grandes fue que confiaron en Dios. Un ejemplo es David. David es descrito como “un hombre según el corazón de Dios” (1 Samuel 13:14). Sin embargo, David cometió adulterio (2 Samuel 11:1-5) y asesinato (2 Samuel 11: 14-26). Esto podría haber quedado fuera de la Escritura para ocultar estos detalles de la vida de David. Pero Dios incluyó estas cosas. 
  • Los hallazgos arqueológicos apoyan la historia registrada en la Escritura. Aunque muchas personas no creyentes a lo largo de la historia han tratado de encontrar evidencia arqueológica para refutar lo que está registrado en la Biblia, han fracasado. Es fácil decir que la Escritura es falsa, pero demostrar que es falso es una historia diferente. No se ha hecho. De hecho, en el pasado la Biblia contradecía las actuales teorías “científicas”, sólo para ser demostrado más tarde que tenia razón. Un buen ejemplo es Isaías 40:22, que declaró que Dios “está sentado sobre el círculo de la tierra”. Isaías no conocía la topografía de la tierra, pero Isaías declaro: “Es Dios quien está sentado sobre el círculo de la tierra.” La palabra para “círculo” aquí significa un globo o esfera. ¿Cómo sabía Isaías que Dios estaba sentado en el círculo de la tierra? … Por inspiración divina. 

No hace mucho tiempo que los científicos afirmaron que la tierra era plana y la Biblia demuestra que están equivocados desde que Isaías escribió esto entre 740 a.C y alrededor de 686 a.C. Y como veremos a continuación, Job vivió por lo menos 1500 años antes de Cristo. 

La Verdad de la Palabra de Dios nos dice que Dios “colgó la tierra sobre nada” (Job 26:7). ¿Cómo sabía Job que la tierra colgaba en el espacio antes de la era de la astronomía moderna y los viajes espaciales? El Espíritu Santo le dijo. 

  • La Biblia se afirma mediante la exactitud histórica. ¿Recuerdas la historia de la escritura en la pared que se encuentra en el capítulo quinto de Daniel? Belsasar organizó una fiesta para miles de sus invitados. De repente, una alarmante mano de juicio apareció de la nada y comenzó a escribir en una pared. El rey se puso muy perturbado y pidió a alguien que interpretara la escritura. Daniel fue encontrado y dio la interpretación. Después de la interpretación Belsasar mandó vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. (Daniel 5:29) 

Basando su opinión en los registros babilonios, los historiadores afirman que esto nunca sucedió. Según los registros, el último rey de Babilonia no era Belsasar, sino un hombre llamado Nabonidas. Y así, dijeron que la Biblia está equivocada. No había un registro de un rey llamado Belsasar. Bueno, las picas de los arqueólogos continuaron haciendo su trabajo. En 1853, se encontró una inscripción en la piedra angular de un templo construido por Nabonidas, al dios Ur, que decía: “Yo, Nabonidas, rey de Babilonia, no pecaré contra ti. Y que la reverencia por ti habite en el corazón de Belsasar, mi hijo favorito primogénito.” De otras inscripciones, se supo que Belsasar y Nabonidas eran co-regentes. Nabonidas viajaba mientras Belsasar se quedaba en casa para dirigir el reino. Ahora que sabemos que Belsasar y Nabonidas eran co-regentes, tiene sentido que Belsasar dijera que Daniel sería el tercer gobernante. ¡Qué maravillosa verdad escondida en la Palabra de Dios! 

  • La Biblia fue escrita por aproximadamente 40 autores humanos durante un período de aproximadamente 1.600 años. Estos hombres eran muy diversos. Moisés, líder político y cívico; Josué, un líder militar; David, un pastor; Salomón, un rey; Amós, un pastor y recogedor de frutas; Daniel, un primer ministro; Mateo, recaudador de impuestos; Lucas, un médico; Pablo, un rabino; y Pedro, un pescador; entre otros. La Biblia también fue escrita bajo una variedad de circunstancias. Fue escrito en 13 países diferentes y en tres continentes diferentes. Fue escrita en al menos tres idiomas diferentes por personas de todas las profesiones. La Biblia no se contradice teológicamente, moralmente, éticamente, doctrinalmente, científicamente, históricamente o de cualquier otra manera. 
  • Hay muchas referencias en fuentes no-bíblicas a los eventos descritos en la Biblia. El historiador judío Josefo, nacido en el año 37 d.C, proporciona material de fondo indispensable para el estudiante de la historia del Nuevo Testamento. En ellos, encontramos muchas figuras bien conocidas en el Nuevo Testamento. Algunos de sus escritos proporcionan comentarios directos sobre las referencias del Nuevo Testamento. 
  • Las afirmaciones de que la Biblia fue inspirado por Dios, provienen de los testimonios de algunos testigos muy confiables – sobre todo de Jesús, pero también de otros como Moisés, Josué, David, Daniel y Nehemías en el Antiguo Testamento y Juan y Pablo en el Nuevo Testamento – que afirman la autoridad y la inspiración verbal de las Sagradas Escrituras. Considere los siguientes pasajes: Éxodo 14:1; 20:1; Levítico 4:1; Números 4:1; Deuteronomio 4:2; 32:48; Isaías 1:10, 24; Jeremías 1:11; Jeremías 11:1-3; Ezequiel 1:3; 1 Corintios 14:37; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:16-21; 1 Juan 4:6. 

Finalmente, la Biblia no es un libro del mes, sino el Libro de los siglos. Primer de Pedro 1:25 dice: “Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” Ningún libro ha tenido tanta oposición como la Biblia. Los hombres se han burlado de ella, la han despreciado, quemado, ridiculizado y hecho leyes en contra ella. Pero la Palabra de Dios ha sobrevivido y es aplicable hoy tanto como lo fue ayer y será mañana. 

El poder de la Biblia para transformar a las personas y a las naciones está ampliamente documentado. Dondequiera que la palabra de Dios se ha extendido, ha traído vida, salud y vitalidad. Millones de corazones y vidas de personas han cambiado cuando oyeron y leyeron la palabra de Dios y cuando sus corazones estuvieron abiertos a Dios.

Siempre recuerda que la palabra del Señor es recta; y toda su obra es hecha con fidelidad. El ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de la misericordia del Señor. Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo su ejército por el aliento de su boca. (Salmo 33:4-6)

Posteado por: mvmspanish | enero 12, 2017

EL CAMINO DE LA FE – Isaías 41:8-13

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Introducción: Incluso en tiempos difíciles, los seguidores de Jesucristo pueden optar por caminar en la fe y no en el miedo. Nuestra relación con el Señor nos da la capacidad para hacer frente a las dificultades con confianza en Su provisión y cuidado. Como hijos de Dios, podemos descansar en la promesa del Padre que Él suplirá todas nuestras necesidades. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19) 

I. El miedo no encaja cuando somos hijos de Dios.  

  • El Señor dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré a, seguramente te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).  
  • Un espíritu temeroso no es de Dios como 2 Timoteo 1:7 declara: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Si la ansiedad le impide de descansar en la noche o dificulta su obediencia, no está demostrando confianza en el Señor. La fe genuina y el miedo abrumador son incompatibles. 

II. El miedo afecta a una persona de muchas maneras diferentes. Como: 

Provoca confusión. Una persona temerosa tendrá dificultad de pensar con claridad.Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6)

  • Contribuye a la indecisión. Cuando alguien tiene miedo de cometer un error, él o ella a menudo retrasan tomar cualquier decisión en absoluto.  
  • Nos impide de cumplir la voluntad de Dios. Una persona temerosa pierde oportunidades porque él o ella esperan fracasar.  
  • Hace daños a la confianza. Gente asustada puede parecer insegura e incompetente porque dudan de su capacidad para tener éxito.  
  • Afecta a nuestras relaciones. Nos lleva a hacer errores muy malos, costosos e incluso desastrosos.  
  • Puede dar lugar a un intenso pánico 
  • A veces lleva a la gente al abuso de drogas o alcohol 

III. Dios no quiere que caminemos en el miedo.  

Jesús aseguró a Sus seguidores que ellos no tienen que preocuparse por la comida, la bebida y la ropa – No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  (Mateo 6:31-33) 

  • Temer a Dios no significa estar acobardados por el terror. En su lugar, significa que hemos de respetar, obedecer, reverenciar a Dios y permanecer en el temor de Dios. Sólo aquellos que no han recibido a Cristo o caminan en rebelión deliberada contra Él tiene una razón legítima para temer a Dios.  

IV. ¿Cuál es el camino de la fe?  

  • Centrarse en el Señor, no en la fuente de sus miedos. En vez de pensar en sus problemas, elegir a pensar en la soberanía absoluta de Dios sobre todas las cosas (Salmo 103:19).  

Si usted y yo estamos viviendo vidas piadosas, el Señor hará que todo funcione para nuestro bien –  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8:28)  

Las decepciones pueden venir, pero ellos no tienen que desalentar o derrotarnos. 

Encare los momentos de duda y miedo haciendo las siguientes preguntas.  

  1. ¿De donde se originaran estas dudas? Porque Dios dice que Él no nos ha dado un espíritu de temor, sabemos que no pueden ser de Él.  
  2. ¿Me ha fallado alguna vez Dios en el pasado? Usted puede estar enfrentando una situación difícil, pero debes recordar las muchas veces en que el Señor proveyó para usted.
  3. ¿No dicen las Escrituras que el Padre provea todas mis necesidades? El Señor promete proveer para su pueblo – “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19)
  4. ¿Porque debo imaginar que estoy por mi cuenta cuando trato de hacer lo que Dios exige? Tú y yo podemos tener el poder, provisión y guía del Espíritu Santo, así como los cristianos del Nuevo Testamento lo tuvieron – “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)
  5. ¿Él promete estar conmigo en todo momento? Si usted ha confiado en Jesús como su Salvador personal, usted nunca estará solo de nuevo. Cristo prometió que no dejaría ni te abandonará (Hebreos 13:5).
  6. ¿Es cualquier cosa imposible para Dios? No. Exprese su confianza con audacia y confianza en el Señor.
  7. ¿Es esto una encrucijada, donde mi incredulidad me podría costar una vida de arrepentimiento? Cuando te enfrentas a decisiones importantes, tenga especial cuidado para actuar en fe en lugar del miedo.

Leer y memorizar la Palabra de Dios. Los creyentes son constantemente bombardeados con mentiras mundanas que distorsionan su perspectiva y contribuyen a la ansiedad.

Es por eso que debemos constantemente renovar nuestras mentes con la Palabra de Dios (Salmo 119:97-105). Como nos recuerda la Escritura, tenemos una relación con el Señor que pueden cancelar todos nuestros miedos (Isaías 41:10.); nosotros también tenemos la promesa de que el Espíritu Santo será nuestro Consolador – “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:16-17)

Dios te ama; permite que la Biblia te guíe y consola en los momentos de incertidumbre.  

  • Avance, no importa lo que diga la gente. A veces otros tratan de disuadirlo de salir en la fe, así que ten cuidado y rechace consejos impíos. Y no permita que la adversidad amortigüe su entusiasmo para buscar a Dios. Siga el ejemplo del apóstol Pablo, quien, a pesar de las dificultades (2 Corintios 11:24-25), nunca dejó de servir al Señor.  
  • Fielmente y valientemente escoja obedecer a Dios. Un creyente que se ha comprometido a seguir a Jesús no tiene nada que temer. Obedeciendo el Señor trae bendición, y Él se compromete a utilizar la adversidad para nuestro bien.  

Conclusión: Cuando usted y yo centramos en nuestras circunstancias, podemos encontrar muchas razones para sentirse asustado. Pero esa no es la voluntad de Dios para Su pueblo.  

Salmo 103:19 dice: “El Señor ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todos.” Como creyentes, tú y yo tenemos la seguridad de que Dios está siempre con nosotros.  

No debemos temer, porque Él nos fortalece y nos ayuda en cada situación.

Posteado por: mvmspanish | enero 4, 2017

DIOS PROTEGE A SUS HIJOS – 1 Juan 4:4

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“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” 1 Juan 4:4 

Este versículo da consuelo a los santos, los verdaderos hijos de Dios. Por lo tanto, no tenemos que temer de ser persuadidos por falsos profetas y anticristos, ya que pertenecemos a Dios. El Espíritu Santo que habita en nosotros es mayor que el que está en el mundo, que consiste en Satanás y todos sus ángeles caídos, demonios y aliados. 

El verdadero creyente es nacido de Dios y tiene el poder de Dios para la salvación como su recurso para la victoria. El es iluminado por el Espíritu Santo y por lo tanto tienen el discernimiento de la verdad y del error. Son como los de Berea en Hechos 17:11 que buscan en la Escritura, y no se dejan llevar por el camino extraviado. Tienen victoria sobre el enemigo, ya que confían en el Espíritu Santo que permanece en ellos en lugar de depender del sistema mundial. 

Como resultado de ser salvos, los creyentes tienen el Espíritu Santo de Dios dentro de ellos en vez de Satanás, quien está detrás de las escenas trabajando a través de sus demonios y transmitiendo falsos mensajes a través de falsos profetas. 

Este versículo es una de las promesas más reconfortantes de la Biblia para el creyente. Porque “somos de Dios” y porque Él está en nosotros a través del Espíritu Santo: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16) 

Así que si usted está en Cristo Jesús, el Espíritu Santo es el que es mayor en usted. Y cuando tenemos el Espíritu viviendo en nosotros tenemos victoria, porque Él es el que nos hace triunfar en cada circunstancia de la vida si le escuchamos y le obedecemos. 

La palabra superar significa vencer, prevalecer, triunfar, tener victoria. Al igual que el Señor tuvo la victoria final cuando Él asumió el trono en el cielo para traer el final de la edad. “Mira, el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha triunfado” – prevaleció o superó (Apocalipsis 5:5). Así que Él nos dio poder para triunfar y vencer también.

Pablo escribe a los Romanos afirmando: “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. (Romanos 5:17) 

Cuando somos de Dios, somos “nacidos de Dios y vencemos al mundo” – y el que vence al mundo es “sólo aquel que cree que Jesús es el Hijo de Dios.” (1 Juan 5:4)

Así como el Señor Jesús ha vencido al mundo, nosotros también venceremos y tendremos victoria sobre el mundo. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33) 

Con el poder que reside en nosotros, somos victoriosos sobre aquellos que, tristemente, se ven obligados a abrazar doctrinas falsas del anticristo y filosofías mundanas, porque: “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Esas son las personas que “aman al mundo” (1 Juan 2: 15-17) y tratan de cautivar al pueblo de Dios. “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8) 

Los creyentes, por otra parte no deben ser vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal (Romanos 12:21), pero los rescatamos con las poderosas “armas de nuestra guerra”, que son la Palabra de Dios y la oración. “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” (2 Corintios 10:3-5)

También debemos: “Tomar toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” (Efesios 6: 13-18)

Para aquellos que caminan en esta verdad, la victoria está asegurada, ellos superan al maligno. Esto significa que el cristiano no tiene lugar para el miedo. Tenemos muchos enemigos espirituales, pero ninguno de ellos es mayor que el Espíritu Santo de Dios que vive en nosotros; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Posteado por: mvmspanish | diciembre 29, 2016

EL CONSTRUCTOR PRUDENTE Y EL INSENSATO – Mateo 7:24-27

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Durante su Sermón del Monte, Jesús contó una historia sobre dos hombres, uno que construyó su casa sobre la roca y otro que construyó su casa sobre la arena. La casa construida sobre una roca resistió la tormenta, y se llama al constructor prudente; pero la casa construida sobre la arena se derrumbó durante la tormenta, y el constructor se llama insensato. 

El significado de esta parábola es bastante obvio; una fundación adecuada es necesaria. Con una casa literal, no es aconsejable construir sobre la arena, porque la fundación será inestable y la casa eventualmente sufrirá grandes daños. La construcción de este tipo de casa es una pérdida de tiempo y recursos, porque eventualmente se derrumbará. Por el contrario, es sabio construir una casa sobre una base segura, porque su anclaje en la roca hace que una casa resista a la prueba de la tormenta. 

Ambos constructores experimentaron la misma tormenta y la misma inundación, es muy probable que estas casas fueron construidas a la vista uno del otro. Posiblemente el hombre que construyó sobre la arena ridiculizó el hombre que planeó, invirtió en el trabajo duro, el gasto y el tiempo que la base sólida requería. 

El hombre tonto perdió sus finanzas, el respeto y su casa. El orgullo y la rebelión vienen con un precio terrible. El hombre necio no planificó para sí mismo ni para su familia; por lo tanto, sufrió una gran pérdida. Podría haber sido diferente si él hubiera humildemente buscado y obedecido el consejo y la guía de Dios. 

El constructor que construyó sobre la arena no planeó para la tormenta y la inundación; por lo tanto, él planeó para fracasar – porque quien no planea según la palabra de Dios termina fallando. Rechazando adorar a Dios en Espíritu y en verdad, y la vida se convierte en un desperdicio y un fracaso; es locura adorar a cualquier dios, excepto al Dios Viviente y Creador. 

Como vemos en esta parábola, la construcción de una casa es simplemente una analogía para construir una vida. El punto es el siguiente: Usted está construyendo su vida, y la fundación que elige es la característica más importante de ella. En los versos que siguen, Jesús ofrece dos opciones para construir-la. 

Jesús comienza diciendo que debes “oír” Sus palabras, pero Él no se detiene ahí. Él continúa diciendo que debes actuar según Sus palabras. Si vas a construir sobre una base sólida debes hacer lo que Jesús te enseña en Su Palabra. El fundamento adecuado para la vida son las palabras de Jesús, y no debes sólo escucharlas, sino oírlas y luego ponerlas en acción. Santiago escribe: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22) 

Pero si solo escuchamos las maravillosas palabras de Jesús y sin embargo seguimos en nuestro propio camino y no hacemos lo que El dice, entonces somos como un necio que construye su casa sobre la arena. Piense en esto, ¿quién querría construir una casa sobre la arena? 

¿Acaso el hombre necio pensó que estaba a salvo? Su casa estaba de pie en el principio y todo iba bien. Pero cuando llegaron las inundaciones no tuvo esperanza, su casa se derrumbó y gran fue su destrucción. 

¿Qué pasa con nuestras vidas? Cuando Satanás nos trae tentaciones y pruebas, ¡puede sentirnos como si estuviéramos siendo vencidos por una inundación! Como dice Isaías 59:19: “…porque vendrá el enemigo como río…” 

Así que cuando la inundación de tentación o prueba viene, ¿te caes como ese hombre insensato que edificó su casa sobre la arena? O quieres ser como el hombre prudente que obedeció y oyó lo que Jesús tenía que decir. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” (1 Corintios 3:11) 

El constructor sabio dice: “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” (Salmos 18:2) 

¡Jesús es nuestra Roca! Él es la base firme sobre la cual podemos construir nuestra vida. Y si obedecemos a Jesús y seguimos lo que Él nos enseña, tenemos la seguridad de que no importa que lluvia nos golpee, no importa lo feroz que puedan llegar las tormentas de la vida Él nunca nos dejará ni nos abandonará. (Hebreos 13:5; Deuteronomio 31:8) 

Dios quiere que construyamos con seguridad sobre la Roca eterna, la palabra de Dios. Si usted ha sido solo un oyente, por favor ponga en práctica esta importante lección de Cristo. El que es oyente y no hacedor de la palabra, Cristo compara al hombre que edificó su casa sobre la arena. Sólo necesita la tempestad de la tentación para romper tal vida, y la fundación que supuestamente era tan segura es destruida. Cuán grande es la pérdida de esta alma. Podrían haber tenido vida eterna con Dios, si hubiesen atendido solamente a Su palabra y construido sobre el firme fundamento que es Jesucristo. 

Desafortunadamente, muy pocas personas construyen sobre el fundamento de las palabras de Cristo. Pero si construyes tu vida según los códigos de construcción de Cristo, no te decepcionarás. 

Tanto los prudentes como los necios oyen las palabras de Jesús. Pero ponerlas en práctica, como el que construye una casa sobre una fundación sólida, es la única manera de demostrar una relación segura con Jesús.  

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6)

Posteado por: mvmspanish | diciembre 21, 2016

EL SEÑORÍO DE JESUCRISTO – Filipenses 2:9-11

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Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:9-11)

Jesús vino del cielo a la tierra, nació en Belén, vivió una vida perfecta y murió en una cruz, que fue una muerte de sacrificio expiatorio, fue sepultado en una tumba, resucitó victoriosamente, y ascendió al cielo para ocupar Su trono en la gloria donde Dios Lo tiene altamente exaltado y le dio el Nombre que está sobre todo nombre.

El señorío estaba en el corazón de la obra redentora de Jesús en la cruz. Pablo lo aclara en Romanos 14:8-9 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

Llegará un día en que toda persona que haya vivido se inclinará y reconocerá que Jesucristo es Rey de reyes y Señor de señores. Pero para el cristiano la gran confesión debe ser una realidad cotidiana. Un cristiano debe vivir momento tras momento en sumisión fiel al señorío de Jesucristo recordando que no hacemos a Jesús Señor – ¡Él es Señor! 

El mensaje fundamental de la Biblia es que “Jesucristo es Señor”, y la verdad más importante en relación con la experiencia cristiana es el señorío de Jesucristo. 

Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, implica el reconocimiento de Su señorío. Lo recibimos como Señor y Salvador. Nunca debemos dejar de comunicar el “consejo entero de Dios”, porque Él es tanto Salvador como Señor. 

¿Qué significa decir que Jesucristo es Señor? 

Para que Jesús sea el Señor de nuestra vida significa que Él es el dueño de toda nuestra vida. No puede ser Señor de una parte; Él debe tener control sobre toda nuestra vida. 

El Apóstol Pablo escribió: “Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:23). Jesús desea ser Señor de lo visible y lo invisible, de los aspectos privados de nuestra vida y de los aspectos públicos de nuestra vida. Él quiere ser Señor de nuestra vida espiritual y de nuestra vida física. 

¿Qué debe hacer una persona para que Jesucristo sea Señor de su vida? La respuesta es, entregar su vida a Él. Esto implica quitarte las manos de los controles de tu vida y permitirle que Él tenga el control.

Para que Jesús se convierta en Señor de la vida de una persona implica una entrega absoluta y total a Su señorío. Y además de la rendición absoluta, también debe haber un reconocimiento de que somos Su propiedad: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 6:19-20)

Un verdadero creyente nacido de nuevo pertenece a Jesús. Somos Su posesión comprada. Cuando una persona se rinde al señorío de Jesucristo, reconoce que es Su propiedad y renuncia a sus derechos personales. La palabra ‘doulos’ en griego significa esclavo, por lo tanto, cuando Jesús es nuestro Señor, somos Su esclavo no somos nuestros, fuimos comprados con un precio. Un sirviente da servicio a alguien, pero un esclavo pertenece a alguien. Y como verdaderos creyentes nacidos de nuevo pertenecemos a nuestro Señor y con gusto queremos obedecer y complacer a Él en todo lo que pensamos, decimos y hacemos. 

Ceder al señorío de Jesucristo también implica obediencia total y sin reservas. Si Él es el Señor de nuestra vida, vamos a hacer lo que Él nos dice que hagamos. El señorío implica la obediencia. 

Jesús hizo una pregunta muy importante: “¿Por qué me llamas Señor, Señor, y no haces lo que digo?” (Lucas 6:46). ¿Estás haciendo lo que el Señor te ha mandado hacer? ¿Le estás obedeciendo? 

El señorío de Jesucristo también implica un servicio voluntario. Debe haber un tiempo en su vida cuando, como el profeta Isaías, estás dispuesto a decir: “Aquí estoy, Señor, envíame.” 

El señorío de Jesucristo implica nuestra voluntad de ir donde Él nos envía, cuando Él nos envía, sin importar el costo. ¿Es Jesús el Señor de esta área en tu vida? ¿Puedes decir honestamente, “en cualquier momento, cualquier cosa, en cualquier lugar para Jesús porque Él es tan digno?” 

La vida cristiana es una vida maravillosa. Cristo ha hecho todas las provisiones para que Sus hijos vivan una vida plena y abundante, pero hay un costo involucrado, requiere que muramos a nosotros mismos. 

¿Cree usted que Jesús puede salvarte, si de ninguna manera te sometes a Él como Señor? La perfecta obediencia no es posible en esta vida, pero si tu vida no refleja de ninguna manera el señorío de Cristo, entonces la Biblia dice que no tienes fe verdadera. Confiese Cristo y confíe en Él como tu Salvador, y sométase a Él como Señor de tu vida.

Aquí hay una advertencia, refiriéndose a aquellos que no están interesados en hacer a Cristo, Señor de su vida. “Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? 26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.” (Lucas 9:25-26)

¿Te conoce Jesús personalmente? ¿O has estado viviendo de tal manera que estás negando al Señor? 

No es suficiente tener un conocimiento principal de quién es Jesús o simplemente decir que usted cree. Si usted ha afirmado que Jesús es importante en tu vida, comience demostrándolo por tus acciones. Ser cristiano significa transformarse en la imagen de Cristo, no moldearlo en la imagen que crees que es correcta.

Entonces, ¿qué vas a escuchar cuando finalmente te encuentres cara a cara con Dios cuando mueras? ¿Será “mi bueno y fiel siervo”, o le dirá Jesús: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23)

¿ES JESÚS REALMENTE EL SEÑOR DE TU VIDA?

 

 

Posteado por: mvmspanish | diciembre 14, 2016

¿POR QUÉ NACIÓ JESÚS? – Juan 3:16

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¿Alguna vez se ha detenido a pensar en el significado más profundo del nacimiento de Jesucristo? Aunque muchas personas han oído la historia del nacimiento de Jesús, su significado real es mal entendido por muchos. 

Empecemos desde el principio. 

Dios creó a Adán y Eva y los colocó en el hermoso Jardín del Edén que proveía todas sus necesidades. Allí, Dios mismo caminó con ellos y les enseñó todo lo que necesitaban saber. (Génesis 2:8-25) 

Tenían todo, entonces ¿qué ocurrió? 

Dios dio a los seres humanos el regalo de la libre elección. Les dio la habilidad de decidir si Le obedecerían o no. Trágicamente, Adán y Eva siguieron al padre de la mentira, Satanás, y ambos comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal. Esta elección equivocada, esta rebelión contra su Creador, rompió su relación cercana con Él, y Dios tuvo que expulsarlos del Jardín del Edén. (Génesis 3) 

Desde el principio aprendemos que el pecado significa – una desobediencia directa a los mandamientos de Dios. 

Cristo tuvo que nacer porque después de que Adán y Eva pecaron al no cumplir el mandato de Dios de glorificarle en sus vidas; la humanidad habría sido eternamente perdida, apartada de Dios. Pero, porque el Padre nos ama tanto Jesús vino a la tierra para ser sacrificado para salvar a la humanidad del infierno que es la separación eterna de Dios. 

Entonces, ¿por qué Jesús tuvo que ser sacrificado por nuestro pecado? 

En el Antiguo Testamento Abraham, Isaac y Jacob ofrecieron sacrificios a Dios. Cientos de años antes del nacimiento de Jesús, Dios reveló a través de su fiel servidor Moisés un sistema religioso que incluía sacrificios y ofrendas de animales. Dios instruyó a Su pueblo a participar en los rituales físicos de los sacrificios de animales no porque eliminaran los pecados de la gente, sino porque los sacrificios eran necesarios debido a los pecados de la humanidad. Sin embargo, Hebreos 10:4 nos dice que la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Jesús tenía que nacer porque, sin el Verdadero Sacrificio, la humanidad estaba condenada. Todos morirían, sin esperanza. 

Bajo la Nueva Alianza, Dios reemplazó los sacrificios del sacerdocio levítico con el sacrificio final de Jesús mismo. La muerte de Jesús, su último sacrificio, hizo posible el perdón de los pecados, lo que a su vez nos permite mirar hacia adelante a vivir y reinar con Cristo en el Reino de Dios. Sin el nacimiento de Jesús, nada de esto sería posible. 

A través de Cristo, Dios ha restaurado lo que se perdió en el Jardín del Edén. Dios ha hecho posible que toda la humanidad, cada persona, llegue voluntariamente a una relación íntima con Él. Esto no podría haber sido posible, en el gran plan de Dios, sin el nacimiento y posterior sacrificio de Su Hijo, Jesucristo. 

La salvación de la humanidad dependía de que Jesús viniera a la tierra y viviera una vida perfecta, luego muriera en la cruz como el sacrificio perfecto por los pecados del mundo entero. 

La Biblia nos dice que “la paga del pecado es muerte, pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 6:23), y que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23) 

El nacimiento de Cristo no fue el nacimiento común de un hombre ordinario. El nacimiento de Jesucristo fue la encarnación de Dios mismo. En otras palabras, nuestro Creador se hizo hombre. El significado de esto es profundo y llevará toda la eternidad para que podamos apreciar. 

Entonces, ¿por qué nació Jesús? Él vino porque estamos perdidos en nuestros pecados y ofensas contra Dios. No podemos salvarnos a nosotros mismos, porque nuestros pecados nos han condenado y necesitamos un Salvador. Jesús nació para que pudiéramos tener vida después de la muerte. Él conquistó la muerte y el pecado por nosotros para que pudiéramos tener la vida eterna con Él en el cielo. 

Juan 1:14 dice que la Palabra, el Dios eterno mismo, se hizo carne, es decir, el hombre Jesús. Cuando esto sucedió, el Dios eterno salió de la eternidad en el tiempo para convertirse en un hombre de carne y hueso. Jesucristo era de hecho un hombre, pero al mismo tiempo, Él era Dios. Él es a la vez completamente Dios y completamente hombre. 

Aquí hay varias otras razones por las que Jesús nació: 

  • Jesucristo vino al mundo para buscar y salvar a los perdidos. “Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10) 
  • Él vino a ser una Luz en el mundo. “He venido como una luz en el mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” (Juan 12:46) 
  • Jesús les dijo: “Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.” (Juan 6:35) 
  • “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10) 

Y lo más importante es que Jesucristo vino al mundo para hacer la voluntad de Su Padre. “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38) 

Él vino al mundo como una demostración del amor de Dios. “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.” (1 Juan 4:10) 

El Padre envió a Jesús por su amor por nosotros. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.” (Juan 3:16-17) 

Pero recuerden que: 18 El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3:18) 

Oramos para que durante esta temporada navideña usted reflexione sobre lo que Jesús hizo por cada uno de nosotros y re-dedique su vida a Él o lo acepte como su Señor y Salvador. 

Por favor, se de cuenta de que la Biblia dice que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo (Romanos 10:9). Pero tú también tienes que hacerle Señor de tu vida porque Jesús dijo: “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21) 

¡Que vuestra Navidad esté llena de las bendiciones de Dios!

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Posteado por: mvmspanish | diciembre 8, 2016

LA GLORIOSA CREACIÓN DE DIOS – 1 Crónicas 29:11-12

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“Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh Señor, y tú te exaltas como soberano sobre todo. 12 De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos.” (1 Crónicas 29:11-12). 

En este pasaje, David alaba la incomparable gloria de Dios. Él dice que todo en el cielo y la tierra pertenece a Dios. Nuestro Dios vivo, nuestro Creador, está por encima de todo y de todos. Él gobierna sobre cada parte de la creación y cada uno y todo le pertenece a Él. Y David también dice que todo lo que realmente tiene grandeza, poder, esplendor, gloria y majestad es Su posesión solamente. En el versículo 12 Dios es descrito como la única fuente real de riqueza, de honor, de fuerza y poder. Él da estas cosas a quien quiera. Él solo actúa completamente según Su voluntad. 

Los atributos más importantes, gloriosos y perfectos de Dios son Sus atributos espirituales, intelectuales, morales y soberanos. El Apóstol Pablo resume los atributos de Dios en 1 Timoteo 1:17 – “Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Y en 1 Timoteo 6:15-16 dice: “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, 16 al único inmortal, que vive en luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén.” 

Dios conoce el universo tal como existía en Su plan eterno antes de que existiera, y como ahora existe como una realidad finita en el tiempo y el espacio. Él sabe todo lo que existía en el pasado y el presente y existirá en el futuro. El Creador ve todo en su totalidad, mientras que sólo podemos ver en nuestras mentes finitas. Dios sabe todo en el corazón de cada persona y conoce todos nuestros caminos. “El Señor conoce los pensamientos del hombre, sabe que son sólo un soplo.” (Salmo 94:11) 

La gloria de Dios se expresa en Su fidelidad – “Si somos infieles, El permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo. (2 Timoteo 2:13) 

La bondad de Dios se expresa en Su amor y Su gracia – “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Y en Efesios 1:6-7 leemos acerca de Su gracia – “… para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia.” 

La bondad de Dios también se muestra en Su misericordia: “Que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; 23 son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad!” (Lamentaciones 3:22-23) 

Y la gloria de Dios se expresa en Su santidad: 

  • ¿Quién como tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas? (Éxodo 15:11)
  • No hay santo como el Señor; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios. (1 Samuel 2:2)
  • El Señor reina, estremézcanse los pueblos; sentado está sobre los querubines, tiemble la tierra. El Señor es grande en Sion, y exaltado sobre todos los pueblos. Alaben tu nombre grande y temible; El es santo. (Salmo 99:1-3)
  • Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos. (Isaías 57:15)

La santidad de Dios es un asunto de gran importancia para cada alma viviente; y todo cristiano debe preocuparse especialmente por la santidad de Dios. Como hijos nacidos de nuevo, Él quiere que también nosotros seamos santos: “Porque yo soy el Señor vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo.” (Levítico 11:44; 1 Pedro 1:16) 

Cuando nos tomamos el tiempo para mirar el cielo nocturno como el salmista y David lo hizo, debemos estar asombrados de nuestro grande y santo Dios y Su asombrosa obra maestra:

¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos! . . . Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad! Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies… (Salmo 8:1, 3-6)

Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos. (Salmo 19:1) 

Que la alabanza y la adoración surgen de nuestro espíritu a Dios al contemplar el glorioso esplendor de Su majestad y Sus maravillosas obras. ¡Aleluya! 

Para una hermosa experiencia de la grandeza de Dios nuestro Creador, por favor haga clic en el video a continuación titulado – Respuestas en génesis – El universo, Galaxias, Planetas y Estrellas. Los cielos declaran la gloria de Dios. (Solo lo tenemos en ingles) 

https://www.youtube.com/watch?v=eGd7G92Gv00    

También tenemos otro vídeo en portugués titulado:

QUAL O TAMANHO DE DEUS EM SUA VIDA

¿CUAL ES EL TAMAÑO DE DIOS EN SU VIDA?

https://www.youtube.com/watch?v=H4HVSRtZ-T0&t=1s

He aquí algunas fotos para que reflexionen sobre la grandeza de nuestro Dios.

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COMPARANDO UNA CÉLULA CEREBRAL VS EL UNIVERSO

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COMPARANDO UNA CÉLULA VS UNA NEBULOSA

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COMPARANDO UN OJO VS UNA NEBULOSA

 

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Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con Mis ojos puestos en ti. (Salmo 32:8) 

Dios nos enseña y nos instruye similar a un padre que cuida amorosamente a sus hijos enseñándoles y guiándolos. Este versículo es un gran reflejo del modelo perfecto de lo que debería ser la crianza de los hijos. 

Debe ser natural que deseemos estar cerca de Dios, nuestro Padre Celestial, porque cada niño quiere tener la seguridad de estar cerca de sus padres, pero muchos por lo que pasó durante su formación se preguntan si realmente pueden acercarse a Dios Padre, porque nunca tuvieron un verdadero padre que los amó y les dio la enseñanza y la atención que necesitaban. 

La Biblia declara que Dios nos ama y quiere escuchar a nuestro corazón, quiere consolarnos, y aconsejarnos como un padre. Como dijo el salmista: “El Señor está cerca de todos los que Lo invocan, de todos los que Lo invocan en verdad.” (Salmo 145:18) 

Así como todos los padres saben la importancia de llamar la atención de un niño, así Dios también se relaciona con nosotros. 

Necesitamos tomar tiempo para estar con el Señor, como dice el Salmo 46:10: “Estad quietos y sabed que yo soy Dios.” Dios siempre está disponible para nosotros, pero no podemos realmente conocerlo hasta que nos concentramos específicamente en Él y Sus Santos atributos. 

La promesa en Salmo 32:8 abarca todo lo que necesitamos saber para tomar la decisión correcta. 

  • En primer lugar, promete instruirnos con la verdad. El mundo e incluso las personas religiosas nos ofrecen consejos e ideas que están llenos de errores, pero la orientación del Señor siempre nos guía en el camino correcto. “Tus oídos oirán detrás de ti estas palabras: “Este es el camino, anden en él,” ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda.” (Isaías 30:21)
  • Cuando abrimos Su Palabra, el Señor nos enseña y nos ayuda a entender su significado. Sin embargo, tener información es sólo el principio. Para beneficiarse de ello, debemos aplicar lo que aprendemos a la situación que estamos enfrentando. Dado que algunas de nuestras decisiones no son una cuestión de bien o mal sino de lo que es mejor para nuestras vidas, también necesitamos sabiduría y discernimiento para tomar las decisiones correctas. El Espíritu Santo dentro de nosotros ha prometido guiarnos en toda verdad (Juan 16:13). Su meta es dirigirnos a hacer la voluntad de Dios mostrándonos la diferencia entre la verdad y el error y ayudarnos a distinguir entre lo que es bueno y lo que es mejor. Porque Él conoce el futuro y ve lo que resultará de tomar un giro equivocado, Él nos guía en caminos que conducen a las bendiciones que vienen de la obediencia a Dios. Cuando seguimos Sus indicaciones, no sufriremos los inevitables arrepentimientos que siguen las decisiones equivocadas.
  • “Te aconsejaré con Mis ojos puestos en ti. Esta promesa nos muestra la cercanía de Dios porque el asesoramiento implica una relación. También revela que caminamos bajo la mirada circundante del Señor. Como Padre amoroso, Él cuida de nosotros, dando consejo sabio para la vida. Una vez que sabemos que Él nos ama, que Él tiene pleno conocimiento del futuro y siempre quiere lo mejor para nosotros, es tonto ignorar Su sabiduría y tomar decisiones basadas en nuestro propio conocimiento y entendimiento. Hay tantos aspectos de la situación que no podemos ver, pero Dios los conoce a todos, por lo tanto, debemos buscar Sus instrucciones del camino que debemos seguir.
  • Los ojos de Dios sobre nosotros también demuestra Su protección y vigilancia sobre nosotros, dondequiera que estemos y lo que hagamos. Él ve lo que nos espera cada día y nos muestra el camino correcto, incluso cuando otro camino parece ser el que debemos tomar. Nuestra responsabilidad es seguir mirando hacia arriba y fijar nuestras mentes en Dios. Cada decisión debe instarnos a preguntarle qué es lo que Él quiere que hagamos.
  • Y si otros vienen a nosotros en busca de orientación, tenemos que buscar inmediatamente la sabiduría del Señor. Cada vez que ofrecemos consejos, debemos confiar en esta promesa porque somos responsables ante Dios por el consejo que le damos.

Recuerde que Dios desea estar cerca de Sus hijos y cuando nos acercamos a Él, Él se acercará a nosotros (Santiago 4:8). 

Él mira hacia adelante a nuestras oraciones, y también mira hacia adelante a nuestra escucha de lo que Él tiene para decirnos. Tenga en cuenta que Dios nos diseminará las cosas claramente; Él nos permitirá alcanzar Su propósito para nosotros. Él nos ha dado una maravillosa promesa en este versículo para animarnos cuando necesitamos Su guía. 

Si nos acercamos a Él buscando y creyéndole, Él nos dará instrucción y enseñanza para cualquier situación a la que nos enfrentamos. Manténgase cerca de Dios y Él se acercará a usted y le guiará a lo largo de su vida.

Posteado por: mvmspanish | noviembre 24, 2016

EL SIGNIFICADO BÍBLICO DE LA ACCIÓN DE GRACIAS – Salmo 100:4-5

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Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones. (Salmo 100:4-5)

Debemos estar agradecidos porque Dios es digno de nuestra acción de gracias. Es justo darle crédito por “todo don bueno y perfecto” que Él da (Santiago 1:17). Cuando estamos agradecidos, nuestro enfoque se mueve fuera de los deseos egoístas y fuera del dolor de las circunstancias actuales. Expresar gratitud nos ayuda a recordar que Dios está en control. La gratitud, entonces, no sólo es apropiada; en realidad es saludable y beneficioso para nosotros. Nos recuerda que pertenecemos a Dios y que hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual (Efesios 1:3). En verdad, tenemos una vida abundante (Juan 10:10), y la gratitud es nuestra expresión de amor por nuestro Creador. 

Veamos un par de puntos bíblicos sobre por qué debemos estar agradecidos con nuestro Padre celestial. 

Porque honra a Dios. Cuando somos agradecidos, reconocemos que Dios existe, y la verdadera gratitud reconoce nuestra total dependencia de Dios y proviene de darnos cuenta de que todo lo que sucede en nuestras vidas y todo lo que tenemos es producto del control soberano de Dios, la sabiduría infinita, los propósitos y la gracia. “Porque todo esto es por amor a ustedes, para que la gracia que se está extendiendo por medio de muchos, haga que las acciones de gracias abunden para la gloria de Dios.” (2 Corintios 4:15) 

Una persona humilde es una persona agradecida y una persona agradecida será una persona humilde, por lo tanto, saben que todo lo que ellos tienen proviene de nuestro amoroso Padre Celestial. 

Porque está ordenado en la Escritura. Dios nos manda a desbordar con acción de gracias. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento están llenos de versos acerca de la acción de gracias como nos dice nuestro versículo; y el apóstol Pablo nos enseña a orar “sin cesar. 18 Den gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5: 17-18) 

También encontramos estas hermosas palabras en Colosenses 3:15-17 – Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. 16 Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones. 17 Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre.”

Debemos dar gracias por Dios y por Su soberana actividad y control sobre el universo. Qué mundo desesperado sería esto si todas las cosas no tuvieran ningún propósito y fueran meramente el producto del tiempo y la casualidad. Como vemos de nuevo en Colosenses 1:12-14, debemos dar gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en la Luz. 13 Porque El nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, 14 en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.

Debemos dar gracias por nuestra salvación a través de Cristo y por las riquezas insondables que son nuestras en Él (Efesios 3:8). Y somos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, y somos completos en Él (Efesios 1:3, Colosenses 2:10). Como Pablo lo ha ilustrado tan a menudo en la salutación de sus epístolas, debemos dar gracias por otros que conocen al Salvador y están creciendo y sirviendo al Señor. Y debemos continuar compartiendo las buenas nuevas con aquellos que están perdidos y con tanta necesidad de nuestro Salvador. 

¿Por lo tanto, estamos respondiendo con un corazón de gratitud que se centra en el Señor? ¿Estamos activamente dando gracias por lo que Dios ha hecho, está haciendo y va a hacer, y estamos tratando de servir al Salvador? Tal respuesta sólo puede llegar cuando comenzamos a comprender verdaderamente la gracia de Dios en Cristo, y estamos tratando de conocerlo íntimamente en todas las situaciones de la vida cuando nos enfrentamos a ellas, y estamos descansando en Su gracia soberana.

Debemos alegrarnos como David lo hizo – Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra. Sirvan al Señor con alegría; vengan ante El con cánticos de júbilo. Sepan que El, el Señor, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado. Entren por Sus puertas con acción de gracias, y a Sus atrios con alabanza. Denle gracias, bendigan Su nombre. Porque el Señor es bueno; para siempre es Su misericordia, y Su fidelidad por todas las generaciones. (Salmo 100)

Alentémonos unos a otros y vayamos gozosamente delante del Señor, adorándole con alegría y cantos. Al hacerlo, el enemigo huye de nosotros y nuestros corazones están llenos de esperanza y alegría. 

Tenemos que recordar que la acción de gracias debe ser la actitud del creyente en todo momento porque: La alabanza, acción de gracias y adoración es nuestra expresión de amor para el Señor.

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Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, haced todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz. (Efesios 4:2-3) 

¿Cómo vivir de una manera digna de la vocación cristiana? Este versículo nos dice como – por ser completamente humilde, gentil, paciente y soportar unos a otros con amor. Estas son palabras poderosas; ¿imagínese cuántos de los que nos rodean querrían cambiar para ser más parecidos a Cristo, si elegimos reaccionar de una manera humilde y amable? 

Sé humilde.” La humildad bíblica se basa en él carácter de Dios, por lo tanto, el cristiano debe emular el ejemplo de mansedumbre y humildad de Cristo: “Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas.” (Mateo 11:29) 

Y amable.” Una persona amable tiene una disposición sensible y un comportamiento amable inducido por el amor. Ser amable se centra en la forma en que respondemos a las personas con las que tenemos diferencias o que están teniendo un mal día. 

Sea paciente.” La paciencia es una virtud acerca de la cual se habla en la Biblia en el Antiguo y Nuevo Testamento. Según 1 Samuel “la falta de paciencia puede hacer que pierdas las bendiciones.” Cuando somos pacientes, no vamos a explotar tan fácilmente o reaccionar contra otros. En cambio, nos permite exudar un espíritu bondadoso en una situación difícil. 

Soportándose unos a otros en amor.” Necesitamos mostrar tolerancia a todos a través del poder del amor de Cristo. Debemos perdonar como Él nos ha perdonado. Se trata básicamente de una gracia cristiana en la semejanza con Dios. Significa que podemos estar felices y contentos cuando no estamos en control o dirigiendo las cosas a nuestra manera. Necesitamos esto para que los errores inevitables que se producen entre las personas en la familia de Dios no funcionen contra el propósito de Dios de reunir todas las cosas en Cristo. 

Necesitamos hacer un compromiso para amar a Jesucristo por encima de todas las cosas y de sacrificar todas nuestras mini-agendas por Su causa: “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.(Gálatas 2:20). Cualquier otra cosa debe tomar el segundo lugar a la prioridad de vivir una vida que refleja el amor de Cristo y modela Su humildad y bondad hacia todos los que han puesto su confianza en Él. 

Hagan todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz.” El apóstol Pablo era un constante defensor de la unidad de los cristianos, el sabía que requeriría esfuerzo y trabajo para caminar en unidad. 

Pablo hace una apelación similar en su primera carta a los Corintios. En el versículo 10 del capítulo 1, él escribe: “Les ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén enteramente unidos en un mismo sentir (de una misma mente) y en un mismo parecer.” Palabras similares se pueden encontrar en Filipenses 2:2 y Colosenses 2:2-3. ¡Pablo estaba constantemente instando a los cristianos a perseguir la unidad! 

Es esencial darse cuenta de que la gente no crea la unidad – es Dios que lo hace. Así que; cuando el pueblo de Dios es guiado por y lleno del Espíritu Santo, la paz, la humildad, el amor y la unidad cristiana se convierten en realidad. En Efesios 4:3, Pablo no nos llama a “crear la unidad”, o “hacer la unidad”, sino que dice: “Haced todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz”. La verdadera unidad cristiana se origina en la unidad de la Santísima Trinidad. Esta unidad es dada al creyente por el Padre a través del Espíritu por lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Como Efesios 2:22 promete, “En Cristo también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”. 

Debemos señalar que la unidad cristiana es radicalmente diferente de cualquier cosa que el mundo tiene que ofrecer. Los no cristianos pueden reunirse con pasión y eficacia en torno a diferentes causas, incluyendo agendas políticas, cuestiones morales como la pobreza o el racismo, o muchas otras razones. En contraste, la unidad cristiana no se forma alrededor de una causa; se centra en una Persona – el Señor Jesucristo. Al contemplar la inmensidad del amor y sacrificio de Jesús por nosotros, así como la gloria de Su deidad, debemos ser inspirados a perseguir una unidad que sobrepasa cualquier cosa que el mundo pueda planear. “Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito” (Filipenses 2:1-2). Los cristianos nunca deben aceptar las malas prácticas del sistema anticristo de este mundo con el propósito de una falsa “unidad.” 

Dios ha ordenado a Sus hijos verdaderos para exponer el mal dondequiera que esté, incluso en nuestras iglesias. “No participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas (repróchenlas). (Efesios 5:11) 

La unidad requiere un compromiso para desarrollar el carácter de Cristo, especialmente en la humildad y la sumisión. El orgullo es el gran enemigo de la unidad. Por eso, muchos pasajes de las Escrituras llaman a la unidad en el cuerpo de los creyentes y también nos urgen a cultivar la humildad y la sumisión mutua. Justo antes de que Pablo nos llame a la unidad en Efesios 4:3, nos insta a “ser completamente humilde y amable; sean pacientes, portándose unos con otros en amor ” (v. 2). Nos advierte en Romanos 12:3: “No piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.” Y en Filipenses 2:3-4, Pablo nos exhorta a “No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.” 

Mantener la unidad es un compromiso de esforzarse seriamente y en oración para perseguir la paz, resolver conflictos y preservar las relaciones a pesar de las diferencias personales. Habiendo plantado numerosas iglesias cristianas, el apóstol Pablo sabía que el conflicto frecuentemente amenazaba la unidad y el testimonio de las congregaciones locales. Por lo tanto, la mayoría de sus cartas contienen una exhortación como la que se encuentra en Efesios 4:2-3: “Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, haced todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz.” Debemos ser siempre pacientes con los verdaderos cristianos que todavía están tratando de desarrollar su fe y entendimiento del plan de Dios para la alegría, la paz y la victoria en la vida cristiana. 

Pablo y otros escritores del Nuevo Testamento sabían que Satanás siempre está tratando de sembrar las semillas del conflicto, la ofensa y la división en el cuerpo de creyentes, con la esperanza de destruir nuestro testimonio de Cristo. Como Pablo enseña, la mejor manera de prevenir que estas semillas de conflicto crezca es ser humilde y amable con aquellos que nos irritan, pasar por alto pacientemente las ofensas menores, soportar a los que nos defraudan y corregir con amor a aquellos cuyos pecados son demasiado graves para ignorar. Hay algunas personas que dicen que son “brutalmente honestas”. Satanás también las utiliza, por lo tanto, cuando se enfrentan a este tipo de personas, deberíamos preguntarles ¿qué aspecto les gusta más de administrar – la honestidad o la brutalidad? ¡Tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. (Lucas 17:3)

Una de las más bellas descripciones de la unidad de los cristianos se encuentra en Hechos 2:42-47: “Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración. 43 Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales (milagros) se hacían por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; 45 vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. 46 Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.

Como muestra este pasaje, la verdadera unidad cristiana puede proporcionar un poderoso y atractivo testimonio al mundo. Revela el poder redentor y reconciliador del Salvador. Muestra que las relaciones pueden soportar las decepciones y dolores de la vida cotidiana. La unidad también permite al cuerpo de los creyentes resistir las presiones del mundo, cuidar a los necesitados y llevar el evangelio a todo el mundo (Mateo 28:19-20).

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