Posteado por: mvmspanish | abril 21, 2019

Bendito Día de la Resurrección – 1 Pedro 1:3

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“Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del Monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!” (Lucas 19:37-38)

Hay un verso similar a este en el Salmo 118:26, que es uno de los grandes salmos mesiánicos, y se cumplió, al menos de manera preliminar, cuando Jesús entró a Jerusalén en un pequeño asno una semana antes de Su resurrección, reconociendo así que Él estaba cumpliendo la profecía de Zacarías: “. . . He aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna(Zacarías 9:9). 

Cuando Jesús entró en la ciudad, muchos tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!(Juan 12:13). Muchos cristianos aún conmemoran esa ocasión, que llaman Domingo de Ramos, una semana antes de la Pascua.

Desafortunadamente, en ese momento la mayoría de la gente, como hoy en día, dudaba, y pronto lo rechazaron por completo, clamando que se le diera muerte. Él sabía, por supuesto, que esto es lo que sucedería, y ya había dicho: “Jerusalén, Jerusalén. . . He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lucas 13:34-35).

Cuando Jesús declara; He aquí, vuestra casa os es dejada desierta.” Estas solemnes palabras se cumplieron literalmente en el año 70 d. C., cuando el general romano Tito destruyó la ciudad y mató a miles de judíos y la nación se dispersó hasta 1948. Como vemos, ¡horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo! (Hebreos 10:31); entonces, cuando Dios abandona una nación o un individuo, ¡esa nación o persona queda verdaderamente aislada!

Jesús no solo emite una advertencia, sino también una promesa, de que la nación lo volverá a ver y que la próxima vez dirán: Bendito el que viene en el nombre del Señor“, que es una cita del Salmo mesiánico (118:26).

En la carta de Pablo a los romanos, este rechazo por parte de los judíos tenía un propósito desde el punto de vista de Dios: como Pablo escribe en Romanos 11:11-32, que en resumen afirma que los judíos se niegan a aceptar la Buena Nueva, por eso son enemigos de Dios. Esto sucedió para ayudar a los no judíos. Pero los judíos siguen siendo el pueblo elegido de Dios, y Dios los ama mucho; Él los ama por las promesas que hizo a sus antepasados como leemos ​​en Isaías 59:20-21: Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.  Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.”

Dios no quita lo que regala, ni retira su invitación a los que él elige. Antes ustedes no quisieron obedecer a Dios, pero ahora reciben la compasión de Dios porque los judíos no quieren obedecer. Ahora ellos son desobedientes y ustedes consiguen compasión, pero esto sucede para que ellos también consigan la compasión de Dios. Dios metió a todo el mundo en prisión por su desobediencia, y lo ha hecho así para poder tener compasión de todos.

Necesitamos recordar que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios (Romanos 8:14), y que “no hay Judío ni Griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús (Gálatas 3:28), que lo han hecho Salvador y Señor de su vida.

Como vemos, aunque Dios ha destinado Israel en juicio durante la presente época de los Gentiles, cuando este período se cumpla, Israel experimentará un gran regreso a Dios justo antes de la segunda venida de Jesús el Mesías. Y en ese momento se cumplirá la profecía de Zacarías 12:10: “Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y Me mirarán a Mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora por un primogénito.

Sin embargo, debemos entender que la advertencia y la promesa de Lucas 13:35 no son sólo para la nación Israel, sino que también se aplican a cada individuo. Si alguien continúa en rebelión contra Dios y rechaza al Salvador que envió, Dios los dejará desolados, no solo en este mundo, sino por toda la eternidad. Pero si alguien se arrepiente de sus pecados y confía en el Salvador que voluntariamente fue a la cruz en obediencia al Padre para salvar a Su pueblo de sus pecados, entonces conocerán el gozo de decir: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

Si te apartas humildemente de tus malos caminos, te arrepientes y le pides a Jesús que sea tu Salvador y el Señor de tu vida, Él te escuchará y te reconciliarás con Dios hoy y para la eternidad; y reinarás con Jesús cuando venga en Su gloria con Sus santos ángeles.

Jesús nos dijo: Yo vengo pronto, y Mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra (Apocalipsis 22:12). Así que estemos listos para el pronto regreso de nuestro Señor y esperamos escucharlo decirnos:¡Bien hecho! Eres un buen siervo y digno de confianza.…” (Mateo 25:23).

¡Alabemos a Dios por la abundante gracia que derramó sobre nosotros, los que pertenecemos a su Hijo amado!
(Efesios 1:6)


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Posteado por: mvmspanish | abril 11, 2019

ADVERTENCIA A LAS NACIONES – Jeremías 11:11

Por eso, así dice el Señor: “Les enviaré una calamidad de la cual no podrán escapar. Aunque clamen a mí, no los escucharé (Jeremías 11:11).

Este versículo le da al lector una advertencia muy severa que nos dice que aquellos que no se someten al mandato de Dios no podrán escapar de Su ira. No hay como escapar de Su justicia, o evitar Su presencia. El mal persigue a los pecadores y los enreda en trampas de las que no pueden liberarse; a menos que se aparten de sus malos caminos y Lo busquen con todo su corazón.

Jeremías es llamado el “profeta que llora” y su corazón está angustiado por lo que su pueblo está haciendo. La nación judía se perdió porque rechazó intencionalmente y deliberadamente a Dios, y su trabajo es de llamarlos de vuelta a Él.

Israel había quebrado el pacto con Dios, y Jeremías tuvo la desagradable tarea de advertirles del juicio venidero.

Hoy vemos que la historia se repite; vemos las mismas cosas sucediendo de nuevo. Así que veamos a qué nos referimos con esta declaración. Primero, eran culpables de sangre inocente.

Porque ellos me han abandonado. Han profanado este lugar, quemando en él incienso a otros dioses que no conocían ni ellos ni sus antepasados ni los reyes de Judá. Además, han llenado de sangre inocente este lugar. Han construido santuarios paganos en honor de Baal, para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos a Baal, cosa que yo jamás les ordené ni mencioné, ni jamás me pasó por la mente (Jeremías 19:4-5).

Es difícil creer que estas personas se vuelvan tan duras de corazón que queman a sus hijos como un sacrificio a un dios, pero eso es lo que hicieron. Tomaron a los bebés recién nacidos inocentes e indefensos y los mataron de una manera horriblemente dolorosa.

Hoy no es diferente a medida que leemos relatos crecientes de sacrificios de niños a Satanás, el dios de este mundo; junto con las prácticas horribles de aborto que mata a millones de bebés cada año.

Las personas sin corazón y mal informadas llaman a los bebés de un pedazo de carne, cuando la Biblia nos dice que Dios creó nuestro ser más íntimo; y tejiste cada uno de nosotros en el vientre de nuestra madre (Salmo 139:13).

El juicio definitivamente está llegando a cualquier nación desobediente. Jeremías escribe: Pero a la nación que no obedezca, la desarraigaré por completo y la destruiré, afirma el Señor (Jeremías 12:17).

Jeremías también advierte que el juicio vendrá debido a las prácticas sexuales. Él sabía lo que enseñaban Levítico y muchas otras escrituras: Si alguien se acuesta con otro hombre como quien se acuesta con una mujer, comete un acto abominable y los dos serán condenados a muerte, de la cual ellos mismos serán responsables (Levítico 20:13).

Note que este pecado fue llamado una “abominación”. Todo pecado es rebelión y todo pecado es terrible, sin embargo, este pecado fue destacado como una “abominación” para Dios. Aquellos que apoyan este pecado son rápidos para atacar la Palabra de Dios, pero si leen cuidadosamente lo que sucedió en Sodoma y Gomorra y se dan cuenta de que fueron aniquilados debido a esta gran abominación, puede haber esperanza para las personas que deciden estudiar la palabra de Dios y hacer un cambio radical de estilo de vida.

La Biblia está llena de advertencias como leemos en otro pasaje del Nuevo Testamento. “¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Corintios 6:9-11); entonces, como vemos, hay esperanza.

Jeremías también nos dice que Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” (Jeremías 17:9)

Cuando observamos muchas naciones en este mundo, vemos que esos países están siendo rápidamente juzgados porque, como sociedad, hemos votado para expulsar a Dios de nuestra tierra. Hemos votado para hacer claramente lo que sabemos que Dios abomina. Sin embargo, “cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, ellos te preguntarán: “¿Por qué ha decretado el Señor contra nosotros esta calamidad tan grande? ¿Cuál es nuestra iniquidad? ¿Qué pecado hemos cometido contra el Señor nuestro Dios?” Entonces les responderás: “Esto es porque sus antepasados me abandonaron y se fueron tras otros dioses, y los sirvieron y los adoraron. Pero a mí me abandonaron, y no cumplieron mi ley —afirma el Señor. Pero ustedes se han comportado peor que sus antepasados. Cada uno sigue la terquedad de su corazón malvado, y no me ha obedecido (Jeremías 16:10-12)

El juicio de Dios venía sobre los israelitas debido a muchos pecados, incluyendo el sacrificio de niños y la homosexualidad; y porque estas personas habían rechazado a Dios; ellos rechazaron Sus reglas y mandamientos; ellos rechazaron Su pacto con ellos. Los Estados Unidos y muchos otros países del mundo han hecho lo mismo. Lo que la Biblia proclama a través de Jeremías sobre Israel, proclama sobre todas las naciones desobedientes.

Desde el principio hasta el final del libro de Jeremías, vemos a Dios suplicando, implorando e invitando a Su amado pueblo a volver a Él. De nuevo y de nuevo, Él les ruega que regresen para que Él pueda bendecirlos. Pero ellos obstinadamente siguen su camino pecaminoso.

Dios está implorando a nuestro país también. Pero, como, Israel, nosotros no estamos oyendo. El aborto es una ley de la tierra. Muchos estados han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Muchos estados están exigiendo que estas prácticas pecaminosas sean enseñadas en la escuela para nuestros hijos. Dios fue removido de nuestros salones legislativos y de nuestros tribunales. Estamos creando un país de personas egoístas, rebeldes y hedonistas que toleran todo, menos Dios y el cristianismo.

Entonces, ¿qué vamos a hacer al respecto? Aquí hay algunas sugerencias:

Necesitamos humillarnos y darnos cuenta de que estamos lejos de Dios y muy cerca de Su juicio final. Necesitamos desesperadamente deshacernos de todo orgullo y humillarnos ante el Señor. Necesitamos someternos a Dios y resistir al diablo, y él huirá de nosotros (Santiago 4:7).

Tenemos un Dios misericordioso y perdonador que quiere que nos acerquemos a Él; no deseando que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

Necesitamos hacer una evaluación de nuestra vida, admitir nuestro pecado y apartarnos de él; recordando que el pecado impide nuestra vida de oración y nos roba el poder espiritual.

Necesitamos decir la verdad con amor y necesitamos orar diariamente por nuestra nación.

Dios quiere perdonar y restaurar, Él no quiere destruirnos. Él no quiere juzgarnos. Él dice: Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. Me dejaré encontrar —afirma el Señor…” (Jeremías 29:11-14).

Dios tiene planes maravillosos para nosotros. Él quiere prosperarnos. Él quiere darnos esperanza. Él anhela una relación amorosa con nosotros; pero, tenemos que volvernos hacia Él y buscarlo mientras Él todavía puede ser encontrado.

¿Cómo puedes escapar de los horrores del infierno? El plan es tan simple como:

  1. Admita que eres una persona perdida y pecadora y no puedes salvarte del pecado y del infierno.
  2. Cree que Jesucristo sufrió en la cruz para pagar por todos tus pecados.
  3. Confiesa que Dios resucitó a Jesús de la tumba – confiesa que quieres que Jesucristo sea el Señor absoluto de tu vida.

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Posteado por: mvmspanish | abril 6, 2019

EN VEZ DE CULPA TENEMOS LIBERTAD EN CRISTO – 2 Corintios 3:17

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2 Corintios 3:17)

Los verdaderos cristianos irradian la santidad de Dios; vivimos en Su presencia y el Espíritu Santo vive en nuestro cuerpo.

Estamos dotados de Sus atributos y Su personalidad; y vivimos en y con la dignidad, pureza, sabiduría, humildad, integridad, amor y compasión de Dios. Somos hijos de nuestro gran Padre, Creador y Rey; somos sacerdotes para nuestro Santo Dios y Salvador. 

Si eres un verdadero cristiano – viva de esta manera cada momento de su vida – viva como un hijo del Rey.

Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu (2 Corintios 3:18).

Radiantes están los que a él acuden; jamás su rostro se cubre de vergüenza (Salmo 34:5).

A Satanás le gusta tratar de condenar a los verdaderos cristianos con falsa culpa por los pecados pasados que han cometido; pero podemos contrarrestar esos ataques de nuestro enemigo con la verdad de la Palabra de Dios.

Romanos 8:1-2, La vida a través del Espíritu – Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.
 
Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Corintios 6:11).

Todo verdadero cristiano nacido de nuevo tiene una sepultura en su pasado; la vieja persona está muerta y enterrada. Usted es una nueva persona en Cristo; entonces no permita que Satanás haga resucitar a una persona muerta que ya no existe.

Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna (Romanos 6:22)

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí (Gálatas 2:20).

 

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Posteado por: mvmspanish | abril 4, 2019

LA GRANDEZA DE LA CREACIÓN DE DIOS – Salmo 8:1, 3-4

¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos! Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” (Salmo 8:1, 3-4).

Al principio, Dios echo los cimientos de la tierra. . . y marcó sus dimensiones. . . mientras cantaban a coro las estrellas matutinas y todos los ángeles gritaban de alegría (Job 38:4-7). Todo lo que creó fue una obra de arte, una obra maestra. Él diseñó un mundo hermoso impresionante y lo declaró “muy bueno” (Génesis 1:31); y todo esto para nutrir nuestra alma con Su amorosa presencia.

Toda la creación da testimonio de la bondad de Dios. La tierra, los cielos, los océanos, los árboles y montañas, el sol, la luna y las estrellas hablan de la belleza y la perfección de Dios. En el relato de Génesis leemos cómo después de cada día de la creación, Dios miró sus obras y las llamó buenas.

La naturaleza nos revela la belleza, la gloria, el poder, la sabiduría, la presencia, la creatividad de Dios y, sobre todo, Su cuidado amoroso. Por eso debemos pasar tiempo en la belleza de la naturaleza y disfrutar de su creación. Jesús hace un uso continuo de la naturaleza en Sus parábolas que nos dan la bienvenida para encontrar vida con Él en el Reino de Dios. La revelación de Dios en la naturaleza prevalece tanto que el apóstol Pablo advierte que si no nos damos cuenta y honramos a nuestro Creador, no tenemos excusa (Romanos 1:20); porque a través de la naturaleza, Dios puede enseñarnos, hablarnos y proveer para nosotros.

El universo entero da testimonio de Dios como Creador. Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.  Un día comunica el mensaje a otro día, y una noche a otra noche declara la noticia. No es un lenguaje de palabras, ni es oída su voz. Pero por toda la tierra salió su pregón, y hasta el extremo del mundo su lenguaje. En ellos puso tabernáculo para el sol;… y de un extremo de los cielos es su salida, y su órbita llega hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor (Salmo 19).

El sol que brilla en el cielo da testimonio de la existencia y del cuidado de Dios porque sin él no habría vida en la tierra; y las verdades sobre la obra de Dios están por todas partes, para que todos las veamos.

Tenemos un Dios maravilloso que nos ama. La próxima vez que tenga la oportunidad de pararse al pie de una cascada, un río o en la cima de una montaña; tome tiempo para reflexionar sobre el poder del Creador. Otra manera maravillosa de hacer esto es contemplar un cielo lleno de estrellas en una noche sin luna.

¿Alguna vez te has tomado el tiempo para observar los detalles de una flor? ¿Te tomaste el tiempo para reflexionar sobre las magníficas obras de arte que Él pinta tan bellamente en el cielo al amanecer o al atardecer?

Desde el más pequeño hasta el más grande, Dios se revela a nosotros; ya sea desde el átomo más pequeño o desde la galaxia más grande, desde la forma de vida más simple hasta la más compleja, nuestro Dios vivo se está haciendo conocer constantemente a la humanidad.

La Biblia testifica que la creación da testimonio claro de la existencia de Dios. Todos, en todas partes, tienen este testimonio. La revelación de la naturaleza es más que suficiente para responsabilizar a la humanidad y mostrarles que están “sin excusa”. En consecuencia, los humanos deben intentar descubrir quién es su Creador y qué es lo que Él requiere de ellos. Desafortunadamente, muchas personas han corrompido la revelación de Dios en la naturaleza y han elegido adorar y servir a la creación en lugar del Creador. En vez de adorar a Dios, han convertido la creación en un dios. Para esto, Dios ha pronunciado juicio sobre ellos (Romanos 1).

El profeta Nehemías escribe: Sólo Tú eres el Señor. Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos con todo su ejército, la tierra y todo lo que en ella hay, los mares y todo lo que en ellos hay. Tú das vida a todos ellos y el ejército de los cielos se postra ante Ti (Nehemías 9:6); y así lo harán todos aquellos que han confiado en Él como su Señor y Salvador, cuando Él nos llame para estar con Él.

Dios diseñó nuestro mundo para que a través de Él pudiéramos conocerlo, Su belleza, Su poder y majestad, Su atención al detalle, Su creatividad interminable y mucho más. E hizo todo esto para acercarnos a Él para que pudiéramos experimentar el increíble amor que Él tiene por nosotros.

Si bien es el Espíritu Santo el que nos comunica este testimonio, debemos preparar nuestros corazones para recibirlo. Necesitamos entender y creer que, Desde la antigüedad Tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de Tus manos(Salmo 102:25).


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Hay un gran tema que se describe a través de las Escrituras sobre la responsabilidad del hombre de buscar la verdad de la palabra de Dios ya que “El pagara a cada uno conforme a sus obras” (Romanos 2:6). 

Dios no obliga a alguien a ser salvo o a hacer lo correcto; tampoco nos obliga a amarlo. Él le da a cada persona la oportunidad de elegir por sí mismos su propio destino eterno, tal como Josué declaró cuando guió a los israelitas a la Tierra Prometida: Y si no les parece bien servir al Señor, escojan hoy a quién han de servir: si a los dioses que sirvieron sus padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitan. Pero yo y mi casa, serviremos al Señor (Josué 24:15); así también debemos elegir amar y obedecer a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Necesitamos entender que sería imposible para el corazón humano amar a Dios sin que el Espíritu Santo de Dios nos capacite. Dios inicia nuestro amor por Él pues, nadie puede venir a Mí si no lo trae el Padre que Me envió (Juan 6:44); Dios nos da el deseo de amarlo, “pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad” (Filipenses 2:13). Y Dios nos da el poder de amarlo, pues el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad(Gálatas 5:22).

Como la Biblia enseña que el hombre no busca a Dios por su cuenta (Romanos 3:11), Dios toma la iniciativa. Él se revela a Sí mismo en la creación, y aunque el hombre sabe esto, todavía se niega a honrar a Dios. Pero lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón (Romanos 1:19-21). Así que Dios, en su amor, nos busca porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10) y Juan 3:16 nos dice que Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

Mientras Cristo atrae a todos los hombres a través de Su obra en la cruz, el Espíritu expone la verdad que se enseña en la Palabra. Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio… (Juan 16:8-11).

El Espíritu Santo usa la persuasión divina para convencer, reprobar, agitar, atraer y amar a una persona. Pero eso no garantiza que todos los que oyen la verdad la recibirán. Una persona puede oír y leer sobre la verdad y, sin embargo, rechazarla. Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!  Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida(Juan 5:39-40). Pero quien responde positivamente y busca a Dios será recompensado, porque  sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan (Hebreos 11:6).

Dios también usa a las personas como instrumentos. Dios ha elegido usar a las personas como agentes para enseñar la Palabra de Dios y el Espíritu Santo nos guía para convencer al mundo. Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo (Romanos 10:14, 17).

Cualquiera que sea la razón por la cual la gente rechaza a Jesucristo, su rechazo tiene consecuencias eternas desastrosas porque en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos (Hechos 4:12). Y aquellos que lo rechazan, por cualquier razón, se enfrentan a una eternidad en la oscuridad del infierno donde habrá “llanto y crujir de dientes” (Mateo 25:30).

Dios no impone la salvación a nadie, sino que utiliza diversos medios para atraer a las personas a responder con fe a Jesucristo. Por lo tanto, debemos predicar el evangelio de Dios sobre la vida eterna, confiando en el Espíritu Santo para convencer a las personas de su verdad y atraer las a Cristo.

Aunque es verdad que Dios no fuerza a nadie a amarle o aceptar la salvación por la cual Jesús fue torturado hasta la muerte. Él puede traer algunas acciones dolorosas en su vida para despertarlo y advertirle que usted está en camino a una eternidad en el Lago de Fuego.

Saulo, quien se convirtió en el apóstol Pablo, experimentó una experiencia muy dolorosa y vergonzosa cuando Jesús lo hizo caer al suelo en el camino a Damasco y lo cegó por unos días.

Si usted continuamente rechaza la oferta de salvación de Jesucristo, un día usted morirá y acabará en el infierno. ¡Por favor, no espere hasta que usted salga de esta vida para descubrir que el infierno es real! ¡Mañana podrá ser demasiado tarde! Como la Biblia nos dice: No te jactes del día de mañana, porque no sabes lo que el día traerá (Proverbios 27:1).

Y Proverbios 14:12 nos dice que: Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte.” Y eso significa la muerte eterna en el Lago de Fuego.

Muchas personas mueren cada segundo, cada minuto, cada hora y van a la eternidad; ¡sea el cielo o el infierno! La muerte puede ocurrir inesperadamente a través de un accidente, un ataque cardíaco, un derrame cerebral o cualquiera que sea la razón. Si usted muere sin Jesucristo, será el peor error que usted jamás cometió.

Si desea evitar tomar este riesgo, tal vez todavía hay esperanza mientras usted aún está respirando y nos gustaría contarle más sobre como usted puede ser salvado haciendo clic en este enlace. CÓMO SER SALVO

Por favor, tome este mensaje en serio; porque viene directamente de la palabra de Dios. Nuestro gran deseo es que seas salvo y que lo encontremos un día en la gran cena de las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:6-9).

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Mentir significa hacer una declaración falsa con la intención de engañar, para crear una impresión falsa o engañosa; implica deshonestidad. La Biblia es clara que mentir es un pecado y Dios odia el pecado. El primer pecado en este mundo involucró a Satanás, el padre de las mentiras cuando le mintió a Eva y la engañó para que desobedeciera a Dios.

Cuando los Diez Mandamientos fueron dados a Moisés, leemos que el noveno mandamiento dice: “No darás falso testimonio (es decir, mentira) contra tu prójimo” (Éxodo 20:16).

Cuando estudiamos la Biblia, vemos que no está permitido mentir incluso en situaciones de vida o muerte. No importa lo que nos pase, no debemos temer a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28). Nuestra alma y nuestra salvación importan más que ir al infierno por decir una mentira; Jesús dijo: Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma? (Mateo 16:26).

A veces las personas mienten para evitar herir los sentimientos de alguien. ¿Se adhirió Jesús a esa práctica? De ninguna manera. Sin embargo, muchas personas mienten y lo llaman “una pequeña mentira blanca” y no piensan en las consecuencias de su decisión. Ellos creen que no es gran cosa, todos lo hacen, y creen que realmente puede ahorrar a alguien de dolor.

Pero debemos darnos cuenta de que mentir es incorrecto, en cualquier forma. Es una transgresión de la ley de Dios. Mentir puede lastimar a otras personas. Puede destruir tu reputación y puede dañar a la iglesia. Pocas cosas dañan a la iglesia del Señor más que a alguien que dice ser cristiano y luego no vive como tal.

En Hechos 5, el Señor mostró su desprecio por mentir cuando un hombre llamado Ananías y su esposa Safira mintieron sobre una propiedad que habían vendido. Afirmaron que estaban dando todo el beneficio a la iglesia, pero en realidad se quedaron con parte del dinero para ellos mismos. Es posible que hayan pensado: “No es gran cosa. Hemos dado dinero para ayudar a la obra del Señor; sólo mentimos sobre el porcentaje. No le hizo daño a nadie, ¿verdad? “¿No es así como muchos piensan hoy? Pero Dios hizo una poderosa declaración acerca de cómo Él considera la mentira, e instantáneamente ambos murieron.

Aquí está un punto muy importante que nunca debemos olvidar. Mentir puede costar al hombre su alma. Proverbios 21:6 dice que amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte.

Necesitamos entender que pensar que está bien mentir es un error muy serio para un cristiano creer. Esto muestra una incomprensión de Dios mismo. Mentir es siempre incorrecto. Proverbios 6:17 dice: “Dios odia la lengua mentirosa.” Proverbios 12:22 dice: Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento. También leemos en Levítico 19:11, No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro.” Proverbios 13:5 dice: Los justos odian las mentiras.” Colosenses 3:9 dice: Dejen de mentirse unos a otros. Estos versículos y muchos otros nos enseñan que Dios odia la mentira.

Los mentirosos son hijos de Satanás y terminan por pasar la eternidad en el Lago de Fuego con él, porque el malvado hace caso a los labios impíos, y el mentiroso presta oído a la lengua maliciosa (Proverbios 17:4).

¡Mentir es y siempre estará mal a los ojos de Dios porque es un pecado! Mentir sin arrepentirse y pedirle perdón a Dios es tan horrible que conduce a la “segunda muerte” descrita en Apocalipsis, que dice: todos los mentirosos recibirán como herencia el lago de fuego y azufre. Esta es la segunda muerte. (Apocalipsis 21:8).

Entonces usted necesita arrepentirse mientras todavía hay tiempo. Por favor, recuerde que cuando usted miente, usted está fuera de comunión con Dios, lo que causa oraciones sin respuesta pues son las iniquidades de ustedes las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar. Ustedes tienen las manos manchadas de sangre y los dedos manchados de iniquidad. Sus labios dicen mentiras; su lengua murmura maldades (Isaías 59:2-3).

Así como a uno le disgusta que alguien le mienta, lo mismo sucede con el Señor, así sea fiel a las enseñanzas de la Biblia y si ha mentido, busque el perdón de aquellos a quienes ha mentido, obedezca el Evangelio y sepa que Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad (1 Juan 1:9; Mateo 5:23-24).

El Salmo 24:3-5 hace la pregunta: ¿Quién estará en el lugar santo de Dios? Los que tienen las manos limpias y un corazón puro. Aquellos que no han elevado su alma a la falsedad y no han jurado engañosamente; este es el que será bendecido por el Señor.

Mentir es verdaderamente una abominación al Señor. Él odia una lengua mentirosa. ¿Y tú y yo? ¿Tenemos lenguas mentirosas como Dios odia? ¿O seremos capaces de estar ante nuestro Dios Santo porque decidimos no aceptar la falsedad y el engaño en nuestro corazón y vida?

Como verdaderos seguidores de Jesucristo, estamos llamados a dejar de lado la vieja naturaleza con sus costumbres, que incluyen mentir (Colosenses 3:9), y tener en cuenta que el testigo falso no quedará sin castigo; el que difunde mentiras perecerá (Proverbios 19:9).

 

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Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Mateo 15:8-9

Llega un momento en que se hace necesario dejar una iglesia con el deber de obedecer a Dios y no a los hombres, y por el bien de la propia conciencia.

Por favor, entienda que sólo porque un determinado lugar es llamado de iglesia no significa que justifique el nombre. Necesitamos reconocer que, mientras que ninguna iglesia es perfecta porque está compuesta de personas imperfectas, sin embargo, las iglesias que no enseñan y que carecen de fundamentos bíblicos no son lugares sanos para frecuentar.

Necesitamos entender que una iglesia que honra a Dios debe ofrecer una adoración centrada en Cristo, es una comunidad que está marcada por el amor, enseña la verdad de la Santa Palabra y su misión es cumplir la Gran Comisión.

Entonces, ¿cómo sabes cuando Dios te está llamando para ir a otro lugar?

En primer lugar, necesitamos orar unos por los otros, para la iglesia, el pastor y los que están conduciendo el rebaño, sobre todo cuando vemos que el liderazgo está se desviando de sus funciones espirituales. Una oración muy buena se encuentra en Colosenses 1:9-12.

Segundo, después de muchos meses de oración y de traer importantes errores bíblicos a la atención de su pastor y nada cambia, llega un momento en que ya no lo respetas y ni a su liderazgo. Pablo describió cómo un verdadero pastor humilde y honesto se conducirá y cómo se comportará: Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar…” (1 Timoteo 3:2). Él debe enseñar las profundas verdades de la Biblia con una comprensión clara de la palabra de Dios, lo que significa que se adhiere a la sana doctrina bíblica.

Por lo tanto, debes tener cuidado con un pastor que confunde la verdad bíblica con su punto de vista personal; porque, un pastor piadoso “debe enseñar de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1).

Tercero, la familia del pastor está fuera de control. Pablo enseñó que si un hombre no puede liderar y supervisar a su propia familia, entonces él no tiene ningún negocio tratando de pastorear una iglesia: “Él debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto (1 Timoteo 3:4).

Pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? (1 Timoteo 3:5). Cualquier pastor o anciano debe probar que puede disciplinar a su propia familia antes de que pueda guiar y dirigir a otros. Él necesita ser capaz de resolver conflictos, crear unidad y mantener el amor tanto en su hogar como en la iglesia. Si no puede hacer estas cosas esenciales y no ve los errores de su camino, es hora de ir a otro lugar donde las verdades bíblicas fundamentales están siendo enseñadas y defendidas.

Cuarto, hay peleas y disensiones en la iglesia que el pastor pasa por alto para mantener la “paz” o mejor, para que no tenga que extender la energía para que el rebaño vuelva a la armonía y esté bajo la verdad de la Palabra de Dios; cuando el objetivo bíblico es siempre llevar a la persona que está equivocada al conocimiento de la verdad.

Pablo estaba profundamente preocupado de que un pastor pudiera enseñar bien la Biblia, ya que Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17).

Quinto, la iglesia que se niega a disciplinar a los miembros que están cometiendo un pecado flagrante; tolera la vida profana y se caracteriza por un desprecio intencional por la Escritura, cuando la palabra dice: Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios (Efesios 5:3).

Si estamos verdaderamente en la fe, debemos tener cuidado de no mantener compañía con aquellos que desprecian los mandamientos de Dios porque Dios no será burlado: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella (Salmos 1:1-2).

Sexto, la iglesia está marcada por flagrante hipocresía, hablando de boca sobre el cristianismo bíblico, pero rechazando reconocer su verdadero poder – Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas! (2 Timoteo 3:5).

Séptimo, el tiempo de adoración de la iglesia es un desempeño teatral orgulloso y auto-absorbido cuando debería llevar a la congregación a – la Sala del Trono del Cielo. Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón(Colosenses 3:16).

Cuando nos fijamos en el significado de la adoración, existen numerosas definiciones de la palabra; sin embargo, uno en particular resume la prioridad que debemos darle a la adoración como una disciplina espiritual. En otras palabras, la adoración verdadera se define por la prioridad que asignamos a quién es Dios en nuestra vida y dónde está Dios en nuestra lista de prioridades. La verdadera adoración es una cuestión del corazón expresada a través de un estilo de vida de santidad. 

Pregúntese si su iglesia honra o no a Dios viviendo una vida santa, fomentando la adoración verdadera, enseñando la verdad de Su Santa Palabra, está construyendo relaciones significativas entre sí y alcanzando a los perdidos. 

Si esto no está sucediendo donde estás asistiendo, entonces ore al respecto y deje que el Espíritu Santo te guíe porque Dios podría estar te alertando para que te vayas a otro lugar.

NOTA: La falta de humildad e integridad en los líderes religiosos es un problema universal en las iglesias cristianas evangélicas y ha llevado a un número muy grande de cristianos verdaderos a dejar las iglesias organizadas y comenzar estudios en hogares para que puedan tener estudios bíblicos precisos y honestos.

Este movimiento “fuera de la iglesia” ahora ha crecido mucho, y estamos escuchando más y más sobre él todos los días. Por favor, no te sientas como si estuvieras solo, ya que en todo el mundo, hay miles de Cristianos que están en la misma situación. No importa si vives en una ciudad grande o pequeña; el evangelio se está diluyendo en todas partes y el énfasis está en complacer a las multitudes en lugar de honrar al Señor.

Personalmente hemos estado en contacto con muchos que se sienten de esta manera. Estos son cristianos que una vez enseñaron en la escuela dominical, dirigieron el coro e incluso pastores que salieron de la iglesia. Estos son todos cristianos comprometidos, perspicaces y dedicados al Señor, que se han cansado de los juegos que se juegan dentro del sistema de la iglesia, ​​de la atmósfera ostentosa, de la burocracia interna, y han decidido que ya no quieren ser parte de ella. 

Estos devotos cristianos fueron fieles a asistir a la iglesia; sin embargo, están cansados ​​de no ser alimentados y de tener que oír diez a veinte minutos de chistes e historias. ¿Dónde está el tiempo destinado a aquellos que están sufriendo y necesitando oír sobre su maravilloso Salvador, ellos preguntan? Muchas veces hay sólo quince minutos asignados al sermón y el mensaje ni siquiera es bíblicamente correcto. La iglesia está llena de ostentación, pero está destituida del Espíritu Santo. 

Hay tantos nuevos programas modernos que vienen y van, y no enseñan la verdad de la Palabra de Dios. No hay interacción en los estudios bíblicos. Muchas veces se configura el DVD y usted escucha una lección grabada sólo para llenar el tiempo, ya que aquellos que deberían estar enseñando les resulta más fácil sentarse y escuchar, en lugar de preparar un estudio significativo para aquellos que están participando. La cosa que los verdaderos cristianos están percibiendo es que la iglesia está cada vez más alejada de las enseñanzas de la iglesia primitiva.

No solo estos devotos cristianos tienen hambre de la palabra y no están siendo alimentados; pero, ¿qué pasa con los que son bebés en Cristo? Ellos necesitan oír la verdad de la palabra de Dios y aprender cómo construir una base sólida; y no de base construida en la arena movediza. Si la iglesia no hace su trabajo, entonces necesitamos enseñar a la gente a construir una fundación sobre la roca sólida de Jesucristo.

Muchos dejaron su iglesia y han buscado otro lugar para adorar. Sin embargo, después de visitar otras iglesias, tristemente descubrieron que no eran “mejores” que el lugar que habían dejado.

Varias de estas personas se han juntado con otros cristianos en busca de la verdad y han comenzado estudios en su hogar. Otros han optado por quedarse en casa y esperan encontrar un mensaje a través de la radio o la televisión que sea fiel a la Palabra.

Si ha experimentado esto, no se sienta solo, hay miles de personas como usted en el mundo. Agradecemos sus comentarios relacionados con este tema, o cualquier otra pregunta que pueda tener.

El Señor te bendiga y te guarde;

El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

El Señor alce sobre ti Su rostro, y te dé paz.

Números 6:24-26

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Posteado por: mvmspanish | marzo 7, 2019

CEGUERA ESPIRITUAL – Juan 5:39-40

Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí! Pero ustedes no quieren venir a Mí para que tengan esa vida.” (Juan 5:39-40)

Al comienzo de este capítulo, Juan narra la época en que Jesús estaba en Jerusalén, para una fiesta de los judíos. Durante esta ocasión, encontró a un hombre inválido que era paralítico hacía treinta y ocho años.

El Señor preguntó al hombre: “¿Quieres ser sano?” Después de una breve conversación, Cristo le dijo al hombre: “Levántate, toma tu camilla y anda.” Al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y comenzó a andar” (Juan 5:1-9).

Esto ocurrió en un sábado, por lo tanto, los líderes judíos intentaron acusar al Señor de violar la Ley de Moisés y comenzaron a perseguirlo (Juan 5: 10-18).

En este mismo día, después de un discurso prolongado durante el cual Jesús afirmó Su relación divina con el Padre, Cristo dijo a los judíos: Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí! Pero ustedes no quieren venir a Mí para que tengan esa vida” (Juan 5:39-40).

Como sabemos por las Escrituras, muchos de los líderes judíos, particularmente los escribas, eran orgullosos de su rico conocimiento de las Escrituras. ¿Por qué, entonces, fueron incapaces de reconocer a Jesús de Nazaret como el Mesías prometido, ya que las narraciones del Antiguo Testamento estaban llenas de profecías que se centraban en Él? 

Bien, la razón por la que no pudieron ver al Cristo del Antiguo Testamento fue por sus nociones preconcebidas de cómo debería ser el Mesías y qué esperaban que hiciera. Esto fue lo que los cegó a hacer una evaluación objetiva de Su carácter, palabras y milagros.

Nos enfrentamos a esta misma situación hoy. Hay muchos eruditos religiosos que han pasado toda su vida perfeccionando el hebreo, el arameo y el griego; que han estudiado tierras y culturas bíblicas; que se han convertido en expertos en exégesis; y sin embargo, no conocen al Hijo de Dios.

Algunos saben de Él, pero no están dispuestos a venir a Jesús porque se niegan a pagar el precio que Él requiere; porque, si sigues a Cristo, debes estar dispuesto a abandonar todo lo que está en conflicto con los requisitos del Cielo. Una persona debe estar dispuesta a negarse a sí misma, tomar su cruz diariamente y seguir a Jesús (Lucas 9:23).

El Salvador pidió a los hombres que contase el costo antes de asumir el papel del discipulado, porque aquel que no está dispuesto a renunciar al mundo no puede ser un seguidor de Cristo (Lucas 14: 25-35).

Un ejemplo trágico es el del joven rico. Él estaba consumido por el materialismo. Cuando, por lo tanto, el Señor dijo: “Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que posees y da a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé Mi discípulo.” Pero al oír el joven estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes (Mateo 19:16-22). ¡Él no estaba dispuesto a pagar el precio!

Lamentablemente, él pasó algunos momentos con Jesús en la tierra, en vez de una eternidad con Él en el cielo.

Los espiritualmente ciegos son simplemente incapaces de entender la Palabra de Dios; como Jesús dijo: Y éste es el juicio: que la Luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la Luz, y no viene a la Luz para que sus acciones no sean expuestas. Pero el que practica la verdad viene a la Luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios” (Juan 3:19-21).

Esta es una descripción de la ceguera de todos los seres humanos en el mundo que se niegan a venir a la luz. La razón por la que las personas no salen a la luz es que aman la oscuridad. No se mantienen de la luz contra su propia voluntad, sino que, son precisamente sus fuertes preferencias por la oscuridad lo que los mantiene alejados de la luz.

Los fariseos conocían las Escrituras; tenían un entendimiento de Dios y de Su Palabra, pero no podían llegar a aceptar a Jesús como Dios y Salvador. Entonces Jesús les da una advertencia: “Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos (Juan 9:39).

Por lo tanto, necesitamos comprender que los espiritualmente ciegos no pueden entender las Escrituras. Ellos pueden leerla e incluso hacer algún sentido de ella, pero no pueden entenderla. ¿Por qué? “El hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente (1 Corintios 2:14).

Los espiritualmente ciegos aman el mundo pecaminoso y son fuertemente atraídos hacia él. Necesitamos recordar que el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios (2 Corintios 4:4).

Si usted es espiritualmente ciego y quiere ver, hay esperanza, porque cuando alguien se vuelve al Señor, su ceguera es removida (2 Corintios 3:16).

Por favor, comprenda que nadie ama a Cristo hasta que crean que Cristo los ama. “Nosotros amamos porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Es el amor de Dios despertado en nuestro corazón por el Espíritu Santo lo que quita nuestra ceguera y nos hace ver.

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Posteado por: mvmspanish | febrero 28, 2019

LA IMPORTANCIA DE NUTRIR NUESTRA ALMA Y NUESTRO CUERPO – Mateo 5:6

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados. (Mateo 5:6)

A Dios realmente le importa cómo tratamos nuestra alma y nuestro cuerpo, y nos ha dado un plan de salud gratuito para que podamos seguir: ¡la Biblia! La Biblia califica nuestro bienestar cerca de la cima de la importancia. La mente, la naturaleza espiritual y el cuerpo de una persona están interrelacionados y son interdependientes. Lo que afecta a uno afecta al otro. Si se maltrata el cuerpo, la mente y la naturaleza espiritual no pueden convertirse en lo que Dios planeó que deberían ser, y no podremos vivir una vida abundante. Jesús dijo: El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10).

Dios nos ha dado principios de salud porque sabe lo que es mejor para el cuerpo humano. Dios, que hizo nuestros cuerpos, nos dio el perfecto “manual de operaciones”, que es la Biblia. Ignorar el “manual” de Dios generalmente resulta en enfermedad, daño e incluso muerte. Sin embargo, si seguimos los principios de Dios, resultará en vida – “He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia (Deuteronomio 30:19).

Todos entendemos que la alimentación sana nutre nuestro cuerpo. ¿Pero qué alimenta nuestra alma?

Dios nos ha dado alimento espiritual en abundancia; Él se ha revelado a nosotros a través de las Escrituras, que proporcionan el alimento espiritual que nuestra alma necesita. De la misma manera que necesitamos una dieta saludable de alimentos físicos para nutrir nuestro cuerpo, también necesitamos una dieta saludable de alimentos espirituales para nutrir nuestra alma.

No pensaríamos pasar una semana sin comer, porque es una necesidad para la vida física. Sin comida, nos debilitamos y eventualmente nos enfermamos y morimos. La falta de alimento espiritual produce los mismos resultados en nuestra vida espiritual.

Jesús dijo: Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo” (Juan 6:48-51).

De la misma manera, el elemento principal para que los creyentes estén sanos y crezcan en su vida espiritual es alimentarse de la Palabra de Dios. Nada es más importante para nuestra vida cristiana que ser alimentados con la Palabra de Dios. La principal preocupación de Dios por nosotros es que debemos vivir y crecer al tomar la Palabra de Dios como nuestro alimento espiritual.

Por lo tanto, para mantenernos saludables debemos nutrir nuestro cuerpo y nuestra mente. Podemos nutrir nuestra alma de varias maneras: 

  • Permitiendo que el Espíritu Santo controle y capacite nuestra vida diaria (Gálatas 5:16-17)
  • Oyendo a Dios en oración diaria (Juan 15:7)
  • Obedeciendo a Dios en cada momento (Juan 14:21)
  • Leyendo la Palabra de Dios diariamente (Hechos 17:11)
  • Confiando en Dios para cada detalle de nuestra vida (1 Pedro 5:7)
  • Testificando para Cristo por medio de nuestras acciones y palabras (Mateo 4:19, Juan 15:8)

Cuando practicamos todo esto, nos convertimos y permanecemos espiritualmente sanos.

Cuando infringimos las leyes espirituales y físicas, pagamos un precio, ya que la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23).

La Biblia dice: Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente (3 Juan 1:2). Obviamente, Dios está muy interesado en nuestra salud espiritual, pero Él también quiere que seamos físicamente sanos, por lo tanto, debemos crear el hábito de nutrir tanto a nuestra alma como a nuestro cuerpo con lo que Dios tan amablemente nos ha dado.

Debemos llenarnos de alegría con la Palabra de Dios a primera hora cuando nos despertemos por la mañana; y debemos seguir volviendo por más todo el día. Como dijo Jesús, Este es el pan que bajó del cielo. Los antepasados de ustedes comieron maná y murieron, pero el que come de este pan vivirá para siempre (Juan 6:58).

Recuerda: No seas sabio a tus propios ojos, teme al Señor y apártate del mal. Será medicina para tu cuerpo
y nutrición para tus huesos
(Proverbios 3:7-8).

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