Posteado por: mvmspanish | febrero 8, 2016

NI BEBA VINO, NI SIDRA – Lucas 1:15

Lucas 1 vs 15 S

“Porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.” (Lucas 1:15) 

Si la Biblia claramente ordena o no la abstinencia total de alcohol para los cristianos, el alcohol se reconoce cada vez más como la droga que es más abusado y peligroso de todos – causando más accidentes mortales y personas heridas, más familias destruidas, más promiscuidad sexual, más absentismo del trabajo, y más enfermedades que cualquier otra droga. Sin embargo, es ampliamente promovida socialmente y es cada vez más aceptada incluso entre los cristianos evangélicos. 

El ejemplo de Juan Bautista vale la pena considerar. El ángel Gabriel declaró que sería “grande delante del Señor” y luego agregó que “no beberá vino ni sidra”, lo que implica una conexión entre los dos. En efecto, Cristo llamó Juan Bautista el hombre más grande que jamás había vivido hasta ese momento (Mateo 11:11) – es decir, ¡mayor que incluso Abraham, Moisés o Daniel! 

Nuestro verso continúa diciendo que Juan “será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre”, y él es el único hombre de quien jamás se dijo esto. 

Parece que hay una conexión en estos versos, porque nadie podía beber al mismo tiempo vino o sidra, y también ser lleno del Espíritu. El apóstol Pablo también advirtió en relación con este conflicto cuando dijo: “No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.” (Efesios 5:18) 

El consumo de bebidas alcohólicas con moderación puede o no puede ser admisible, pero eso no lo hace correcto. “Todo me está permitido”, pero no todo es para mi bien. Y Pablo continúa: “Todo me está permitido”, pero no dejaré que nada me domine.  (1 Corintios 6:12). Así que aquí vemos que Pablo no deja que nada le domine. 

Por lo menos en el caso de Juan el Bautista, ser grande ante los ojos de Dios y ser llenos del Espíritu estaban estrechamente asociados con la abstinencia del alcohol. 

El Espíritu Santo nos dice a través del apóstol Pedro: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” (1 Pedro 5:8) 

Consideremos una cosa más. Dios nuestro Padre es el autor de la Sagrada Escritura por la inspiración a Sus profetas, por lo tanto, vamos a leer lo que dice en Su Santa Palabra:

Proverbios 31:4-5 dice: “No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra; No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos.”

Habacuc 2:15 afirma: “¡Ay del que da de beber a su prójimo!…” 

Es nuestro Señor es el rey de Reyes, y a través del Espíritu Santo quien dio a los profetas para escribir estas palabras inspiradas, ¿cómo vamos a suponer que Jesús bebía vino (alcohol) o dio de beber vino a los demás, si Él es el rey más grande que jamás haya existido? Debemos seguir el ejemplo de Jesús con la abstinencia de vino (alcohol), pues Él se refiere a nosotros como un sacerdocio santo a Dios. Sí, Jesús bebió el fruto de la vid, pero era puro zumo de uva no fermentado. El dijo: “que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mateo 26:29; Marcos 14:25; Lucas 22:18) 

Recuerde: “… las borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios….Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” (Gálatas 5:21, 24)

 

 

Extractos tomados del Instituto de Investigación de la Creación – Dr. Henry H. Morris

Posteado por: mvmspanish | enero 29, 2016

COMO VENCER EL MIEDO – 2 Timoteo 1:7

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 

Un cristiano no tiene por qué tener miedo, preocupación o estar ansioso. Pablo dijo: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)

En lugar de un espíritu de temor, se nos ha dado un espíritu de poder, de amor y de dominio propio. Tenemos miedo cuando poseemos ciertos pensamientos negativos sobre nosotros mismos y nuestras circunstancias. Tenemos que recordar que el diablo es el maestro en el uso de nuestros temores. Sin embargo, cuando nos centramos en Jesús, entonces no vamos a tener miedo, porque vamos a tener confianza en Él. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13)

Pablo dice a Timoteo que Dios no nos ha dado un espíritu de temor al hombre y de lo que van a decir o hacer para alejarnos de la obra del Señor y  la predicación del Evangelio. Que no debemos tener miedo a oponernos a los errores de falsos maestros y mantenernos firme en favor de la verdad, y que se nos ha dado el Espíritu de poder para resistir las tentaciones de Satanás, para soportar las dificultades como buenos soldados de Cristo y hacer la voluntad y el trabajo de Dios.

El Espíritu Santo de Dios nos da su amor y poder para obedecer sus leyes. El pecador arrepentido es entonces una persona cambiada, su perspectiva y objetivo son cambiados cuando él es conducido por el Espíritu.

Se necesita el Espíritu de Dios para producir una mente verdaderamente sana. Este versículo también implica que, siempre y cuando la mente está desprovista del espíritu de Dios, no puede ser considerada verdaderamente saludable. Cualquier mente en la cual falta el Espíritu Santo será deficiente en la capacidad de lidiar con la vida de una manera piadosa, porque no puede ver las cosas de una perspectiva adecuada, justa o injusta. En su lugar, tendrá una fuerte tendencia a torcer situaciones hacia su propio punto de vista egoísta.

Una vez regenerados por el Espíritu Santo, necesitamos ser continuamente guiados por Él, dando fruto espiritual en todas partes de nuestra vida. Si estamos produciendo el fruto del Espíritu, que exhibe una mente sana, sabemos que Él está obrando en nosotros. El Espíritu es la mente y la esencia de la naturaleza divina, y a través de ella Dios lleva a cabo su voluntad. Él faculta a la mente para comprender las cosas espirituales. El Espíritu nos da la fuerza, la voluntad y la fe para superar nuestras debilidades.

Vencer el miedo no es una cuestión de la autodeterminación, es una cuestión de la dependencia en Dios a quien podemos confiar y amar. Se trata de una cuestión de creencia en Sus palabras, Sus promesas y Sus regalos para nosotros.

Posteado por: mvmspanish | enero 10, 2016

DONDE DIOS GUÍA, ÉL PROVEE – Proverbios 3:5-6

1 Donde Dios Guía Él Provee

“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.” (Proverbios 3:5-6) 

Si ejercemos confianza y reconocemos al Señor en cada área de nuestras vidas, Su promesa es que Él nos guiará. 

Para conocer la dirección de Dios, sin embargo, debemos dejar a un lado nuestra propia voluntad y buscar la voluntad de Dios. El principio básico en la determinación de la voluntad de Dios en cualquier situación es vaciarnos de nuestra impetuosidad y nos comprometemos a buscar y obedecer Su voluntad. 

Si pretendemos saber la voluntad de Dios, pero no estamos dispuestos a hacerlo a menos que está de acuerdo con nuestra voluntad, nos estamos engañando a nosotros mismos. Todo lo que realmente queremos es la aprobación de Dios de nuestros planes. Pero nunca sabremos la dirección de Dios de esa manera, porque Dios revela Su voluntad sólo a aquellos que se han comprometido a confiar y obedecerlo. 

Muchas veces no experimentamos la guía de Dios, porque estamos tan ocupados haciendo nuestra propia cosa que no somos capaces de parar y pedir al Señor que revele Su voluntad para nosotros. O nos metemos en nuestra rutina, y una catástrofe es necesaria para que Dios llame nuestra atención – para que Él pueda hacernos saber lo que Él quiere que hagamos en nuestra vida. Por lo tanto, si quieres la ayuda de Dios, párese y pídale, y espere para escuchar lo que Él tiene que decir. “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti. (Salmo 32:8-9) 

Podríamos preguntarnos, pero ¿qué pasa si Dios no dice nada? La respuesta es que cuando buscamos y esperamos la ayuda de Dios y seguimos siendo sumisos a los caminos soberanos de Dios, Él providencialmente orquesta circunstancias de tal manera que nos dan la confirmación clara de cómo debemos proceder. 

Si llegamos a una puerta y no se abre, tal vez Dios nos está pidiendo para esperar porque Él tiene más trabajo que hacer en nosotros primero. O tal vez nos está dirigiendo en otra dirección. No debemos mirar con tanto anhelo en la puerta que está cerrada, que echamos de menos la que está abierta. Nuestra tarea es tener fe, obedecer y confiar. 

Cuántas veces hemos hecho decisiones que deseamos que no hubiéramos hecho. Mientras que tales experiencias no son agradables, el Señor tiene importantes lecciones para enseñarnos si nos sometemos a Sus caminos soberanos. Pero si pensamos, “yo voy hacerlo de la manera que yo quiero”, vamos solamente traen más dolor y decepciones en nuestra vida. 

Para encontrar la voluntad de Dios debemos caminar en constante comunión con el Señor, llevando todo a Él en oración. “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes” (Jeremías 33:3). Debemos darnos cuenta de que nuestros pasos son ordenados por el Señor. Cuando caminamos con Él y estamos comprometidos a Su propósito, Él trabajará en nuestra vida orquestando todo para Su honor y Gloria. 

Si confiamos en Él, el proceso se convierte en una hermosa unión de Su fidelidad y soberanía, y de nuestra confianza y obediencia a Él. 

Nuestro Padre celestial quiere lo mejor para nosotros. Él tiene un plan perfecto para nuestra vida. La clave para vivir Su plan y estar en sintonía con Su voluntad, no es sólo creer en Dios, pero obedecerlo también. Simplemente debemos tener fe y obedecer porque, “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). 

¡Recuerde, donde Dios guía, Él provee!

Posteado por: mvmspanish | enero 3, 2016

UN NUEVO COMIENZO – Efesios 4:22-24

Efesios 4 vs 22-24

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, 23 renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-24) 

Al comenzar el nuevo año, es bueno recordar que podemos renovar nuestro compromiso con las resoluciones que glorifiquen a nuestro Padre celestial. Podemos hacer esto con la ayuda del Espíritu Santo cuando nosotros determinamos que vamos a ganar mayores alturas en nuestra viaje espiritual hacia la semejanza de Cristo. Tenemos que recordar que no importa lo mucho que hemos apostatado, desobedecido y caído por debajo de la expectativa del Señor; que con Su ayuda y nuestra determinación, podemos empezar de Nuevo. 

¿Cómo se puede lograr esto? Los versículos 20-21 básicamente afirman que caminar con el mundo, no es la forma de vida que hemos aprendido, si en verdad lo habéis oído, y habéis sido por Él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 

Jesús dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mateo 11:29) 

Debemos despojarnos del viejo hombre y “vestirnos del nuevo hombre,” que habla claramente de nuestra nueva forma de vida. Al igual que el cambio de la ropa, tenemos que salir de los viejos trapos y dejarlos detrás y poner ropas de justicia. “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia.” (Isaías 61:10) 

Si como creyentes seguimos vestidos de trapos viejos, que este año nuevo nos vea obedecer este pasaje como un acto de fe en el Espíritu viviente de Dios y “al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne.” (Romanos 13:14) 

Nosotros “necesitamos ser renovados en la actitud de nuestra mente” (Efesios 4:23). El hombre nuevo es una nueva creación de Dios modelado después de Él “en la justicia y santidad de la verdad.” 

“Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.” (Efesios 2:10) 

Cuando necesitamos dirección en la toma de decisiones, debemos volvernos a Dios y confiar en que el Señor nos dará fuerza para obedecerlo, porque Dios tiene un plan para nosotros. Él se preocupa de nuestros dilemas, Él escucha nuestras peticiones, y Él nos responderá de una manera que nos asombrará, si simplemente paramos y Lo escuchamos. 

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11) 

Cualesquiera sean las decisiones que tenemos que hacer de este Año Nuevo – simple, compleja o difícil, ellas siempre se deben basar en nuestra decisión de seguir al Señor: “A Jehová, vuestro Dios, seguiréis y a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis y a él le seréis fieles.” (Deuteronomio 13:4) 

Que todos tengamos un gran deseo de seguir a nuestro Rey de reyes y Señor de señores este Año Nuevo y cuando lo hacemos Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. (Isaías 40:29) 

¡QUE USTED TENGA UN BENDECIDO AÑO NUEVO!

Posteado por: mvmspanish | diciembre 24, 2015

LAS PROFESÍAS DE LA VENIDA DE CRISTO

Las profecías de la llegada del Mesias

Durante esta época del año debemos recordar de las profecías notables referentes al nacimiento de Jesús y la forma en que fundamentan Su deidad y la fidelidad de Dios. 

Echemos un vistazo a algunos de ellos. 

LA COMPROBACIÓN DEL NACIMIENTO

El momento del nacimiento del Mesías había sido indicado en Génesis 49:10, en palabras de Jacob en su lecho de muerte a su hijo Judá: “No será quitado el cetro de Judá… hasta que venga Siloh, y a él se congregarán los pueblos.” 

El término “Siloh” fue reconocido por los rabinos judíos como un título mesiánico. El “cetro” se refiere al poder judicial de la nación. Por lo tanto, esta profecía dice que el Mesías vendrá en un momento en que el poder judicial de la nación se ha eliminado. 

Lo que los rabinos no se dieron cuenta es que Jesús el Mesías había nacido alrededor de 6 aC durante los últimos años de Herodes (Mateo 2:1). Así que “Siloh” había llegado poco antes de que partiera el cetro, ¡tal como había sido profetizado! 

EL LUGAR DE NACIMIENTO

 El lugar de nacimiento del Mesías también había sido precisamente profetizado, quinientos años antes por el profeta Miqueas: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel” (Miqueas 5:2). 

¿Te has preguntado lo que el término “Efrata,” significa en este pasaje? Se trata de una denominación geográfica que indique con precisión qué se está identificando a Belén. Es como la diferenciación entre una ciudad con el mismo nombre en un estado como el de otro estado. 

El punto es que había otro Belén en la tierra de Israel en el área al norte, cerca del Mar de Galilea. Esta había sido asignada a la tribu de Zabulón. 

Al especificar el área de Efrata, la profecía de Miqueas dejó en claro que el Belén que iría acoger el nacimiento del Mesías sería el que está en el sur de Israel, cerca de Jerusalén. En cumplimiento de esta profecía muy preciso, Mateo nos dice que “Jesús nació en Belén de Judea” (Mateo 2:1). 

LA NATURALEZA DEL NACIMIENTO 

También se había profetizado que el niño especial nacido en Belén sería a la vez humano y divino. Daniel hizo hincapié en la humanidad del Mesías cuando se refirió a Él como “el Hijo del hombre” (Daniel 7:13). Isaías enfatizó Su divinidad cuando dijo que el Mesías sería llamado “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Isaías 9:6) 

Su naturaleza divina también se indicó en otras profecías acerca de Su nacimiento. Por ejemplo, la primera profecía mesiánica en la Biblia es uno por el mismo Dios en el Jardín del Edén cuando le dijo a Satanás que un día sería derrotado por El que nacería de “la simiente de la mujer” (Génesis 3:15). Esto parece ser una clara indicación de que el Mesías nacería milagrosamente a través de una virgen. Miles de años más tarde Isaías profetizó específicamente que se produciría el nacimiento de esta manera: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo…” (Isaías 7:14) 

Se predijo además por Isaías que el Mesías se le daría un nombre que significaría su divinidad. Será llamado “Emanuel”, dijo Isaías, que significa “Dios con nosotros” (Isaías 7:14). Seiscientos años después, cuando el ángel Gabriel se le apareció a María para decirle que ella sería la madre del Mesías, él especificó que ella debía llamar al bebé Yeshua (Lucas 1:31). Ese nombre en hebreo significa “La salvación de Dios” (Mateo 1:21). 

Otros detalles profetizaron sobre el nacimiento del Mesías incluyen la presentación de regalos a Él por reyes (Salmo 72:10-11 y Mateo 2:1-12), la matanza de los infantes de Su lugar de nacimiento (Jeremías 31:15 y Mateo 2:16), y su estancia en Egipto (Oseas 11:1 y Mateo 2:11-15). 

LA CELEBRACIÓN DEL NACIMIENTO 

La concepción y el nacimiento del Mesías se celebraban en algunos himnos proféticos notables. María profetizó en una canción de regocijo que el niño había concebido era evidencia de Dios “Y su misericordia es de generación en generación” (Lucas 1:50). Ella llegó a profetizar que Él “De sus tronos derrocó a los poderosos, mientras que ha exaltado a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los despidió con las manos vacías.” (Lucas 1:52-53).

Su pariente, el sacerdote Zacarías, también cantó una canción profética de celebración cuando su hijo, Juan el Bautista, nació. Refiriéndose a la bebé en el vientre de María, proclamó que Dios “nos levantó un poderoso Salvador” (Lucas 1:69). A continuación, declaró que su propio hijo sería llamado “el profeta del Altísimo,” y profetizó que su hijo “irás delante del Señor para preparar sus caminos” (Lucas 1:76). Concluyó su canción con una de las más hermosas profecías poéticas sobre el Mesías que se pueden encontrar en cualquier lugar de la Escritura: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz” (Lucas 1:78-79).

La siguiente canción profética de celebración se cantó en la noche del nacimiento del Mesías cuando un ángel se apareció a los pastores de Belén y proclamó: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor (Lucas 2:10-11). Este ángel fue súbitamente acompañado por una multitud de ángeles que cantaba un coro triunfal: “¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor” (Lucas 2:13-14).

La última canción profética relacionada con el nacimiento del Mesías fue cantada por un “hombre justo y piadoso” de Jerusalén por el nombre de Simeón. El Espíritu Santo había venido sobre él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías (Lucas 2:25-26). Se le dio ese privilegio glorioso cuarenta días después del nacimiento del Mesías cuando los padres de Jesús llegaron al templo en Jerusalén para dedicar su bebé a Dios. 

Simeón tomó al niño Jesús en sus brazos, dio las gracias al Señor, y luego cantó: “Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la vista de todos los pueblos: luz que ilumina a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.” (Lucas 2:30-32). 

LA IMPORTANCIA DE LAS PROFECÍAS DE NACIMIENTO 

El cumplimiento de todas estas profecías en la vida de una persona, Jesús de Nazaret, es una prueba positiva de que Él era quien decía ser, es decir, el Mesías de Dios (Marcos 14:62 y Lucas 22:70). 

La fidelidad de Dios en el cumplimiento de cada una de estas profecías en detalle también es importante, ya que nos da la seguridad de que Él asimismo cumplió fielmente todas las profecías que él ha dado a los cristianos en relación con el regreso pronto de Jesús. 

Nuestro Dios conoce el futuro y Él lo proclamó (Isaías 46:10). Él también tiene el poder de ver que lo que Él proclama sucederá (Isaías 46:11). Lo más importante, Él es fiel (1 Corintios 1:9), para que podamos descansar en Sus promesas. 

Alegrémonos de que el nacimiento de Belén que ocurrió hace tanto tiempo es una prueba positiva de que Él que nació allí, pronto volverá en gloria como Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16). 

Bendiciones para usted en esta Navidad. 

 

Extractos tomados del Ministerios del Cordero y León – ¡Gracias!

 

Posteado por: mvmspanish | diciembre 19, 2015

LA URGENCIA DE LA SALVACIÓN – 2 Corintios 6:2

2 Corinthians 6 vs 2 (Spanish)“Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.” (2 Corintios 6:2) 

Quizás el pecado más mortal de los no creyentes es el de la dilación. Satisfecho con su vida actual, la persona deja de lado su necesidad espiritual. Incluso si él entiende el evangelio y da cuenta de su necesidad de salvación, él todavía prórroga su decisión.

Recuérdense que es peligroso para contar demasiado en el futuro. “Cuando no sabéis lo que será mañana. ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece” (Santiago 4:14). El pecado de la dilación puede convertirse fácilmente en el pecado de negligencia, a continuación, de la indiferencia, y por último el imperdonable pecado de rechazo irrevocable e incredulidad. “Mi espíritu no permanecerá en el ser humano para siempre” (Génesis 6:3). Esta advertencia fue dicho en el mundo antediluviano y sin duda es cierto hoy, cuando tenemos mucho más conocimiento y la evidencia de la verdad de Dios y de Su voluntad que la gente tenía en los días de Noé. 

“Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón” (Salmo 95:7-8). Esta advertencia del salmista se consideró tan importante que el escritor de Hebreos lo citó tres veces en (Hebreos 3:7-8, 3:15; 4:7). Tal énfasis sugiere en efecto, que hay un gran peligro en la resistencia a la llamada de Dios a la salvación. Talvez puede haber otra oportunidad, pero es presuntuoso y peligroso para imponer demasiado tiempo en la misericordia paciente de Dios. 

Hoy es el día de la salvación. ¡El tiempo aceptable es ahora! “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisotee al Hijo de Dios, y tenga por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado y ofenda al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:29) 

Recuérdate que es una “¡Horrenda cosa caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31)

Tenemos que ser conscientes de que todos nuestros mejores planes están siempre sujetos a la voluntad y la dirección de Dios, porque Él es nuestro Creador y Él da la vida y la quita. Se nos ha dado libre albedrío y por tanto somos dueños de nuestro propio destino eterno. Así ya que no sabemos lo que pasará mañana, es de vital importancia para obedecer al Señor Jesucristo y aceptar Su regalo de salvación antes que sea demasiado tarde.

Para ser salvo usted necesita estar bien con Dios y depender solamente de Su palabra la Biblia y no en las doctrinas del hombre y las tradiciones, porque la palabra de Dios es inmutable de eternidad en eternidad. Esto es lo que la Biblia nos dice que debemos hacer:

  • Admite que eres un pecador“No hay justo, ni aun uno… por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:10, 23)

Pida perdón a Dios. “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” (Romanos 10:13)

  • Crea en Jesús – Ponga su confianza en Él como su única esperanza de salvación. “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Conviértete en un hijo de Dios al recibir a Cristo – “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12)

  • Confiesa que Jesús es Señor de tu vida“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” (Romanos 10:9-10)

Clama a Jesús y pídele que te salve antes de que sea demasiado tarde. Jesús prometió: “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” (Mateo 7:8)

Jesús también dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:20-21)

Verdaderos discípulos de Cristo son transformados por el Espíritu y sus vidas están marcadas por la obediencia al Señor y el amor por los demás.

Posteado por: mvmspanish | septiembre 1, 2015

¡CONSUMADO ES!- Juan 19:30

Consumado es - Juan 19 vs 30

La noche antes de que el Señor Jesucristo fue a la cruz Él oró a Su Padre y le dice que Él había “acabado la obra que me diste que hiciera” (Juan 17:4). Si tenemos en cuenta todo lo que Jesús tenía que hacer para salvar a los pecadores, Su grito de victoria, “consumado es,” lo dice todo. La justicia tuvo que ser perfeccionado, la justicia divina tuvo que conformarse, Jesús tuvo que derramar Su sangre, la redención tenia que ser pagada, pecados tuvieron que ser perdonados, la reconciliación tenía que llevarse a cabo, la muerte tuvo que ser conquistado, la salvación tenía que ser asegurado, y el cielo tenía que ser abierto. Todo esto se lleva a cabo a la perfección para que la vida eterna se pudiera ser ofrecida como un regalo gratuito de la gracia de Dios para aquellos que confían en el todo suficiente Salvador. 

Sólo cuando los pecadores se dan cuenta de su condición desesperada que ellos pueden empezar a entender las gloriosas promesas reveladas en el Evangelio de Jesucristo. Todo lo que el hombre nunca pudo hacer fue totalmente cumplida por nuestro Señor Jesucristo. Su misión para buscar y salvar a los perdidos culminó en la cruz. La obra de la salvación había terminado. La deuda de pecado eterno fue pagada en su totalidad. Desde que era una deuda eterna, era imposible para el hombre a pagar. Pero Dios nos perdonó “todos nuestros pecados, anulando la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz.” (Colosenses 2:13-14) 

Jesús “se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo” (Hebreos 9:26). Sin embargo, muchas religiones falsas rechazan la Palabra de Dios mediante la enseñanza de que debe hacer algo más, como obras, penitencia, etc., para remediar sus pecados. 

Al añadir a la obra perfecta y suficiente de Cristo estas falsas religiones han anulado la gracia de Dios, que es el único medio por el cual Dios salva a los pecadores. La Palabra dice: “si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no sería gracia. Y si es por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no sería obra” (Romanos 11:6). El propósito por lo cual Cristo vino y se hizo nuestro Redentor y sufrió una muerte atroz fue para expiar el pecado, una vez por todas, por medio de Su sacrificio perfecto. 

Muchos también rechazan una otra obra terminada por Cristo – la purificación de los pecados. La Palabra de Dios declara “habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:3). Solamente los que confían en Cristo se purifican de todo pecado, por Su sangre (1 Juan 1:7), que es todo lo que es necesario, no hay nada más que añadir, de lo contrario, nuestro Señor y Salvador Jesús murió en vano. Es importante entender que todas estas falsas religiones que enseñan lo contrario están robando a Jesucristo de Su gloria, que es una doctrina que viene directamente de Satanás. 

Después de terminar Su trabajo todo-suficiente en la cruz, Jesús ofrece ahora Su justicia como un regalo para todos los que creen porque: “Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.” (Romanos 5:17) 

La única manera de recibir el regalo es por la fe en Cristo solamente. Los que están cegados por el engaño religioso debe hacer lo que el apóstol Pablo hizo. Él cambió su religión para una relación con Cristo. Él escribió: “todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe.” (Filipenses 3:8-9) 

AQUÍ ESTÁN ALGUNAS ESCRITURAS QUE VALIDAN EL TRABAJO TERMINADO DE CRISTO PARA SU PUEBLO 

  • Él declaró a la verdad; ¡Escúchale! (Juan 14:6; 18:37; Hechos 3:22)
  • El vino a dar vida a las personas que están espiritualmente muertos. (Juan 14:6)
  • Él nos dio acceso al Padre. (Juan 14:6; Mateo 27:51)
  • Él dio Su vida como rescate por muchos. (Mateo 20:28)
  • Él llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero. (1 Pedro 2:24)
  • Él murió por los impíos. (Romanos 5:6)
  • Él se entregó por nosotros como un sacrificio a Dios. (Efesios 5:2)
  • Él murió para que podamos vivir juntos con Él. (1 Tesalonicenses 5:9-10)
  • Él se entregó por nosotros para purificar a su pueblo. (Tito 2:14)
  • Él murió por nuestros pecados, una vez por todas, para llevarnos a Dios. (1 Pedro 3:18)
  • Él intercambió nuestro pecado por Su justicia. (2 Corintios 5:21)
  • Él ha perdonado todos nuestros pecados. (Colosenses 1:14)
  • Él nos purifica de todos los pecados. (1 Juan 1:7; )
  • Él nos ha reconciliado con Dios. (Efesios 2:14-18)
  • Él nos redimió del poder del pecado. (Gálatas 3:10-14)
  • Él nos salvó de la condenación. (Juan 3:18, 5:24)
  • Él nos ha librado de las tinieblas a Su reino. (Colosenses 1:13)
  • Él satisfizo la justicia divina por nuestro pecado. (1 Juan 2:2)
  • Él nos hizo en nuevas creaciones. (2 Corintios 5:17)
  • Es el único Nombre por el cual el hombre pueda salvarse. (Hechos 4:12)

¡Qué glorioso y todo suficiente Salvador que tenemos en Cristo Jesús!

 

Fuente: Adaptado de Proclamación del Evangelio (Proclaiming the Gospel)

Posteado por: mvmspanish | agosto 4, 2015

¿ESTÁS DE PIE EN EL BORDE DE UN ACANTILADO? – Salmo 46:1

Salmo 46 vs 1(S)

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, una ayuda siempre presente en problemas.” (Salmo 46:1) 

¿Alguna vez has estado de pie bien cerca a un acantilado o un pozo sin fondo? 

Yo lo hice y cuando me arriesgue más cerca y miré abajo mi equilibrio pareció hacerse inestable y casi lo perdí. Es en ese momento usted siente que su corazón latía con fuerza en el terror y rápidamente usted se aleja a un terreno más seguro. 

La curiosidad nos puede sacar hacia la oscuridad y el peligro del pecado. ¿Con qué frecuencia los hombres y las mujeres se han vuelto demasiada cerca de la orilla, perdiendo su equilibrio y cayendo en la oscuridad (el pecado)? Al hacerlo, han destruido sus familias, reputaciones y carreras a través de las drogas, tomando bebidas alcohólicas o teniendo relaciones adúlteras que comenzaron con un “mero” coqueteo pero luego progresan a pensamientos y acciones. Mirando hacia atrás, casi siempre dicen: “Nunca pensé que llegaría a esto.” 

Creemos que podemos flirtear con la tentación, aproximarnos muy cerca de la orilla, y luego alejarse, pero eso no es el caso para la mayoría de nosotros. Algunos de nosotros sabemos que nuestra acción está mal y sin embargo seguimos pensando en él, en lugar de alejarse y huir del pecado, pidiendo ayuda a Dios. 

Cuando no obedecemos las instrucciones de Dios, somos atraídos hacia las perversiones más profundas y más oscuras. Jesús lo dijo simplemente: “Todo aquel que comete pecado es esclavo del pecado.” (Juan 8:34) 

Cuando vemos la necesidad de la ayuda de Dios, tenemos que orar como lo hizo David: “Preserva también a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí.” (Salmo 19:13) 

Si nos alejamos de nuestros pecados y nos volvemos a Jesús, Él limpiará nuestras vidas. Él nos permitirá dejar de pecar y vivir vidas puras y piadosas. Así que a medida que buscamos a Jesús y aceptamos Su vida y muerte para nosotros, podemos recibir “la justicia que es de Dios” (Filipenses 3:9); para que podemos contemplar “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29) 

Cuando venimos a Él en arrepentimiento por nuestro pasado pecaminoso, somos “justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24), y entonces vamos a empezar a caminar con Cristo y tener una vida en Cristo. Nosotros Lo elegimos en lugar de nuestros antiguos caminos pecaminosos. 

Cuando pecamos, sin embargo, tenemos que pagar las consecuencias de nuestros pecados y de la separación de Dios. La Biblia dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” (Gálatas 6:7-8) 

Cristo murió en el Calvario para impartir la gracia, para que usted y yo podemos obedecer a Dios y vivir vidas piadosas y puras. 

Si la pureza de corazón es lo que queremos, entonces tenemos que venir a Jesús. Sólo Él puede perdonar nuestros pecados, ningún hombre o sacerdote lo puede hacer. Sólo Cristo puede impartir a nosotros la gracia para que podamos limpiar nuestra vida, y convertirnos en Su hijo humilde y obediente. Sólo Él puede traer la felicidad genuina en nuestra vida. 

Sí, vamos a tener pruebas y problemas. Todos nos encontramos con ellos en esta vida. Pero después de haber entrado en la nueva vida de sumisión y obediencia a Cristo como un creyente, hijo obediente y humilde, vamos a tener el confort y la guía del Señor a través de Su Espíritu Santo. Cuando caminamos todos los días con Él y oramos a Dios, vamos a experimentar Su amor, guía y ayuda para todas nuestras necesidades diarias. 

Recuerde: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, una ayuda siempre presente en problemas.” (Salmo 46: 1) 

“No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:15-16)

Posteado por: mvmspanish | julio 27, 2015

JESÚS PAGÓ EL PRECIO – Mateo 20:28

Mateo 20 vs 28

Jesús pagó el precio por nuestros pecados a causa de Su obediencia a Su Padre y Su increíble amor por nosotros. 

“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:28) 

¿Alguna vez has pensado en la realidad de que Jesucristo es el Creador de este mundo? 

Las Sagradas Escrituras nos dicen que: “En el principio era el Verbo;. . . Todas las cosas por Él fueron hechas;. . . y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no le conoció.” (Juan 1:1, 1:3, 1:10) 

Romanos 11:36 repite el mismo mensaje: ¡Todo en el cielo y la tierra fue creado por Él y para Él! 

Y en el último libro de la Biblia, Jesucristo es llamado “el Principio de la creación de Dios.” (Apocalipsis 3:14) 

Jesucristo no sólo es el Creador del mundo, pero Él es también nuestro Salvador, que vino a redimir a los pecadores perdidos de una prisión eterna en el infierno, que ocurrió cuando Adán y Eva pecaron y fueron expulsados ​​del Jardín de Edén, y fueron separados de la increíble comunión que tenían con el Señor. 

Tenemos que entender que Dios anhela tener una relación in-interrumpida con los hombres, por lo que envió a Su único Hijo para dar Su vida en rescate por el hombre, para que todo aquel que acepta el don gratuito del perdón eterno puede tener su relación con Dios restaurada. 

La Palabra nos dice que: “Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, 19 sino con la preciosa sangre de Cristo…” (1 Pedro 1:18-19). En el Antiguo Testamento, los rescates fueron pagados por diversas razones, tales como liberar esclavos y en el Nuevo Testamento Jesús pagó el precio del rescate de la esclavitud al pecado. 

Oseas escribió sobre el rescate que presagió lo que Jesús haría por nosotros. “Lo haré libraré del poder de la tumba y los redimiré de la muerte.” (Oseas 13:14) 

Así que ¿a quién pagó Cristo el rescate? Jesús vino a esta tierra como un bebé y Él estuvo con nosotros durante 33 años y medio, donde enseñó y realizó muchos milagros y finalmente se fue a la cruz para dar Su vida en rescate por muchos. Tenemos que entender que Jesucristo fue obediente hasta la muerte y pagó el rescate por nuestros pecados a Su Padre. (Juan 3:16) 

En el Antiguo Testamento, los rescates se habían pagado en parte “por la sangre de machos cabríos y de becerros” ofrecidos en el altar como una cubierta temporal por los pecados. Pero eso fue sólo hasta que el verdadero rescate podría ser pagado: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu eterno El mismo se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?” (Hebreos 9:14) 

Cuando pecamos intencionalmente, lo que significa que nuestra mente nos dice que no debemos hacerlo y lo hacemos de todos modos, estamos deliberadamente pisoteando la sangre del pacto de Cristo. Por lo tanto, tenemos que estar conscientes de lo que la Biblia nos ADVIERTE: ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merecerá el que ha pisoteado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:29) 

Si usted tiene un problema con el consumo de alcohol, uso de drogas, la pornografía, y siempre miente o lo que sea; ponte de rodillas y pídele a Dios que te perdone a través de la preciosa sangre derramada de Su Hijo. Pídele que te dé fuerzas para vencer el pecado y Él es fiel para hacer eso, pero usted debe estar dispuesto a hacer su parte también. 

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (nueva creación) es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17) 

La verdadera salvación siempre trae una transformación espiritual. 

Recuerda esto, tenemos que caminar cerca del Señor en cada momento de nuestras vidas y aún más cuando nos estamos hundiendo y el enemigo nos está dominando. Busquen al Señor y Su fortaleza; Busquen Su rostro continuamente. (1 Crónicas 16:11) 

Mantenga su mente fija en Jesús y memorice este versículo hermoso y alentador: “No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia.” (Isaías 41:10) 

Y recuerda lo que Pablo dijo a los Filipenses: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13) 

La obra de Dios en nosotros no termina cuando recibimos la salvación, simplemente acaba de empezar.

Posteado por: mvmspanish | julio 20, 2015

ESPERA EN JEHOVÁ – Salmo 27:14

Wait on the Lord (s)

“¡Espera en Jehová! ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera en Jehová!” (Salmo 27:14) 

Cuando esperamos en el Señor, esto significa que confiamos en Su tiempo, y sabemos que Él contestará nuestras oraciones. Tenemos que aprender a esperar en el Señor porque está escrito que Sus pensamientos no son nuestros pensamientos, ni Sus caminos son nuestros caminos (Isaías 55:8) y que Dios responderá en Su tiempo y para nuestro propio bien. Por lo tanto, nuestras oraciones pueden demorarse en llegar. Así que no debemos dejar que esto causa la desesperación en nuestras vidas. En su lugar, tenemos que aprender a ser paciente y esperar en Dios. 

Daniel tuvo que esperar pacientemente durante 21 días antes de recibir una respuesta a su oración y había una razón por la demora:

El ángel le dijo: “Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que he de decirte y ponte en pie, porque a ti he sido enviado ahora.” Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. 12 Entonces me dijo: “Daniel, no temas, porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. 13 Más el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. 14 He venido para hacerte saber lo que ha de sucederle a tu pueblo en los últimos días, porque la visión es para esos días.” (Daniel 10:11-14)

Así como Daniel esperó pacientemente tres largas semanas para recibir una respuesta, así también tenemos que esperar y confiar en Dios. 

Esperar es una de las cosas más difíciles para muchos de nosotros que vivimos en esta sociedad de ritmo rápido. No nos gusta esperar. Pero en nuestra vida espiritual, la espera es importante. Debemos confiar en el tiempo de Dios y esperar en Su intervención cuando nos enfrentamos a pruebas de la vida. Esto significa que tenemos un espíritu de expectativa confiada, y sabemos que nuestro Padre celestial orquesta todas las cosas para Su gloria. 

Por no esperar, estamos mostrando la falta de confianza en Dios, cuando en efecto Él tiene nuestro mejor interés y propósito en mente. 

En Lucas 18:1-8: “Jesús les contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Les dijo: «Había en cierto pueblo un juez que no tenía temor de Dios ni consideración de nadie. En el mismo pueblo había una viuda que insistía en pedirle: “Hágame usted justicia contra mi adversario.” Durante algún tiempo él se negó, pero por fin concluyó: “Aunque no temo a Dios ni tengo consideración de nadie, como esta viuda no deja de molestarme, voy a tener que hacerle justicia, no sea que con sus visitas me haga la vida imposible.”

Continuó el Señor: «Tengan en cuenta lo que dijo el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Les digo que sí les hará justicia, y sin demora. No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” 

Confiar y esperar en el Señor es una intensa actividad espiritual de un creyente nacido de nuevo. Esto significa que creemos que Dios cumplirá Sus promesas y nos suministrará con la paciencia que tenemos que esperar en Él. Recuerde lo que Pablo dijo: “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19) 

Y el salmista dijo: “Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en Su palabra he puesto mi esperanza.” (Salmo 130:5) 

Aquí tenemos una base para una vida exitosa. 

RÍNDASE, al Señorío de Jesús. 

CONFIE, que Dios te ama y quiere darte lo mejor de todo. 

OBEDEZCA, determine que va a hacer lo que Dios te dice que hagas. 

ORE, hasta que esté seguro de que Dios responderá a sus oraciones y satisface sus necesidades. 

No te adelante de Dios queriendo una respuesta inmediata porque cuando lo hace, usted siempre tiene que se conformar con menos de lo mejor que Dios tiene para usted.

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