Posteado por: mvmspanish | agosto 3, 2017

MODESTIA LA ETERNA REVERENCIA PARA DIOS – 1 Pedro 3:3-4

Al describir el modo de vestir apropiado para las mujeres en la iglesia, el apóstol Pablo les exhorta a vestirse modestamente, con “decencia y discreción.” Las mujeres cristianas deben ser notadas por ser gentiles y buenas, no por la manera como ellas peinan su cabello o por sus joyas o ropas extravagantes y mundanas (1 Timoteo 2:9-10). Aunque la Biblia sólo especifica la necesidad de las mujeres de vestirse modestamente, la misma enseñanza se aplicaría a los hombres, porque tanto los hombres como las mujeres deben traer gloria a Dios en su manera de vestir. 

La modestia en la forma en que nos vestimos no es sólo para ir a la iglesia; debe ser el estándar para todos los cristianos en todas las ocasiones. La clave para entender lo que constituye la modestia en el vestido es examinar las actitudes y las intenciones del corazón. Aquellos cuyos corazones están dirigidos hacia Dios harán todo lo posible para vestirse modestamente, decentemente y apropiadamente. Aquellos cuyos corazones están inclinados hacia sí mismos y deseos pecaminosos se vestirán de una manera diseñada para llamar la atención a sí mismos con poca o ninguna consideración por las consecuencias para ellos mismos o para los demás. Sus pensamientos están solamente en la última moda y no en Dios. 

Una mujer piadosa se esfuerza por hacer todo con una perspectiva divina. Ella sabe que Dios quiere que ella se preocupe por Su gloria y el estado espiritual de los demás. Si una mujer profesa ser cristiana y sin embargo se viste de una manera que indebidamente trae atención a su cuerpo, ella es un testigo terrible de Aquel que compró su alma muriendo por ella en la cruz. Ella olvida que su cuerpo ha sido redimido por Jesucristo y ahora debe ser el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20). Ella está diciendo al mundo que ella determina su propio valor en una base puramente física y que su atractivo depende de cuánto de su cuerpo ella les revela. Además, vestirse de un modo inmodesta, exponiendo su cuerpo para que los hombres lo desean, los hacen pecar, algo que es condenado por Dios (Mateo 5: 27-29). Proverbios 7:10 menciona a una mujer “vestida como una prostituta y con intención astuta”. Aquí vemos la descripción de una mujer cuyo corazón se muestra por su forma de vestir.

La Escritura dice que una mujer debe vestirse modestamente, pero ¿qué significa exactamente eso en nuestra sociedad moderna? ¿Una mujer tiene que cubrirse de la cabeza a los pies? Hay sectas y religiones en el mundo que exigen esto de la mujer. Pero, ¿es esto el significado bíblico de la modestia? Una vez más, tenemos que volver a la cuestión de la actitud del corazón. Si el corazón de una mujer se inclina hacia la santidad, ella vestirá ropa que no sea provocativa ni reveladora en público, ropa que no refleja negativamente sobre su testimonio personal como hija de Dios. Todos los demás en su círculo pueden vestirse inmodestamente, pero ella resiste a la tentación de unirse con la multitud. Ella evita ropa diseñada para llamar la atención a su cuerpo y provocar a los hombres y a las mujeres a la lujuria, ya que es lo suficientemente sabia como para saber que este tipo de atención sólo la rebaja. La idea de causar a los hombres pecar contra Dios por la manera de se vestir es aborrecible a ella porque ella busca a amar y honrar a Dios y quiere que otros hagan lo mismo. 

La modestia en el vestir revela una humildad y santidad del corazón, y es la actitud que debe ser el deseo de todas las mujeres (y hombres) que viven para agradar y honrar a Dios. 

He aquí un ejemplo de lo que realmente sucedió en una iglesia: 

Una amiga después de volver de un viaje el fin de semana le preguntó a su marido lo que había ocurrido en la iglesia ese domingo, probablemente esperando escuchar sobre la lección del día o sobre el sermón. Lo que obtuvo fue una sorpresa. Su marido confesó que una mujer había venido a visitar la congregación, y su traje había dejado a los hombres sintiéndose… agitados. 

Él le dijo que, lo más interesante de todo es que después de que la mujer se fue, ninguno de los hombres se acordó de su cara, pero todos se acordaron de sus pantalones de cuero bien apretados, su escote enorme revelando una gran parte de sus senos por su blusa transparente que revelaba su ropa interior sexy.

Como vemos, Satanás usa la exposición sexual para destruir la atmósfera de la verdadera y santa adoración a Dios. 

Las mujeres necesitan ser más conscientes de cómo se visten en la iglesia. Pues, cuando vamos a la iglesia se supone que es un tiempo en que los cristianos deben sentirse seguros de la tentación, sin preocuparse de si se sentará junto a ellos, frente a ellos o será exhibida antes de ellos en el “equipo de adoración”. 

Necesitamos realizar que hay un enorme daño causado al cuerpo de Cristo por ropa inmodesta. Sí, eso hará que otros luchen con la lujuria, pero peor aún, roban la gloria de Dios. 

Como mujeres cristianas, nuestro mayor deseo debe ser el de agradar a Dios en todo lo que hacemos. Primera de Pedro 3:3-4 nos recuerda: “Y que vuestro adorno no sea externo: … sino que sea el yo interno, con el adorno  incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.” Pero las mujeres se están preparando para ir a la iglesia y se visten de maneras que no agradan a Dios. 

Por favor, piense en eso: ¿La ropa que elegimos hacen que todos los ojos – especialmente los ojos de los hombres – estén en nosotros? 

Si usted es una verdadera cristiana, tome un tiempo para mirarse en el espejo antes de salir de su casa todos los días; y vea si estás realmente honrando al Señor y Salvador Jesucristo por la forma en que estás vestida. Si no estás vestida modestamente, estarás irrespetando a Dios, a otros ya ti misma, si te sales de esa manera. 

Usted debe preguntarse: ¿Estoy representando a Dios a quién debo honrar, de la manera correcta? 

Aquí hay algunos consejos para ayudarle a comprobar su nivel de modestia. 

¿Está cubierta el área de su pecho? Tenga cuidado con el escote. Si es necesario, agregue una pequeña muestra de tejido debajo de su blusa o vestido para cubrir sus senos. Inclínese y vea lo que el espejo revela antes de salir de la casa.

 

¿Estás mostrando parte de su barriga debido a la moda? ¿Sus pantalones cortos son demasiado cortos? ¿Su falda está demasiado encima de su rodilla? Si es así, elija algo diferente y apropiado para una mujer cristiana vestir.

 

Cubra sus hombros si usa blusa, vestido o camisa sin mangas o tipo correa espagueti como un medio de mostrar respeto en los cultos de la iglesia. Lleve un pañuelo o un suéter ligero con usted para ese propósito – además, incluso en días calurosos los edificios con exceso de aire acondicionado pueden estar bien fríos.

 

¿Su ropa se ajusta bien en general? Si usted sube de peso, no intente exprimirse en un tamaño muy pequeño. En primer lugar, usted parece ridícula, y en segundo lugar la gente te va a mirar.

 

Incluso si usted usa una camisa de manga larga sin escote revelado – como tal – pero está hecho de un material transparente que no deja nada a la imaginación, usted falló la prueba de la modestia. 

Los hombres también necesitan ver el ajuste de su ropa. ¡Los pantalones y las camisas que son muy apretadas no son apropiados! 

Necesitamos ser conscientes de cómo nos vestimos y nos comportamos, en nuestra representación de ser hijos de Dios. Si nos vestimos de forma inmodesta, pero hablamos de la pureza y principios bíblicos, somos culpables de un doble estándar y de hecho somos hipócritas. 

Recuerde que sin santidad nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14)

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Cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús. Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder. (2 Tesalonicenses 1:7-9) 

¿Debería un Dios Santo permitir que la gente continúe pecando, burlándose de Él, maldiciéndole y abandonándolo? Dios no quier que nadie vaya al infierno – la gente elige ir al infierno. Muchas religiones literalmente quieren sacar al infierno de la Biblia, pero, simplemente porque la gente no le gusta esta realidad, no deja de ser la verdad. Nadie piensa que va al infierno hasta que se encuentren allí. 

Hay muchas opiniones diferentes y conceptos erróneos sobre el infierno. Es un tema que la mayoría de nosotros probablemente tratamos de evitar enseñar a nuestros hijos, porque tenemos aprensión de causarles miedo. Los amamos demasiado para dejarlos nerviosos, ¿verdad? Pero nos falta un punto importante; que es exactamente eso, lo que Satanás quiere. El quiere que mantengamos el pensamiento del infierno silencioso y oculto. 

Piense de esta manera, si tu niño esta en peligro, usted haría todo para detenerlo, ¡cierto! Entonces, ¿por qué nosotros como padres no hacemos todo lo que podemos para advertir a nuestros hijos sobre el peligro de ir al infierno? 

Es importante estudiar y entender esta realidad tan importante en la Biblia y poder explicarla a nuestros hijos y a otros. 

La primera pregunta que sus hijos pueden hacerle es: “Si Dios nos ama, ¿por qué quiere que alguien vaya al infierno?” 

Por lo tanto, es importante enseñarles a sus hijos que Dios no quiere que nadie vaya al infierno. Este lugar esta preparado para Satanás y sus ángeles malvados que se rebelaron contra Dios en el cielo. El infierno nunca fue preparado para nosotros. Pero desde que Adán y Eva desobedecieron a Dios al escuchar a Satanás, el pecado vino al mundo y ahora muchas personas eligen no obedecer a Dios y seguir a Satanás. Así que el infierno es la terrible recompensa que Satanás, el diablo, ofrece a los que pecan, se rebelan, desobedecen y son sus siervos. 

Muchas personas dicen que no hay infierno y que son sólo historias o fábulas. Dicen que son salvos y van al cielo, – por lo que debemos preguntar – ¿salvado de qué? ¿Del infierno? 

Si crees en la Biblia, no puedes escoger las partes que te gustan o “aceptas” para formular tu propia versión. Sí, Dios es amoroso y misericordioso, pero también habla más en las Escrituras sobre el infierno que sobre el cielo. Entonces, ¿por qué no estamos hablando de este tema? ¿Y por qué no estamos advirtiendo no sólo a nuestros hijos, sino también a los demás? 

Podría ser porque no queremos asustar a nuestros hijos. El infierno es espantoso porque es una oscuridad espiritual y separación de Dios junto con el tormento eterno. 

Sí, la Escritura habla del infierno, no porque Dios quiere enviarnos allí, sino porque nos está dando una advertencia de que existe. Nosotros advertimos a nuestros hijos acerca de no tocar la estufa caliente o correr hacia la calle transitada, así que ¿cuánto más debemos estar dispuestos a hacer lo que sea necesario para mantenerlos de una eternidad en el infierno? Dios nuestro Padre celestial nos advierte del infierno. Por lo tanto; como padres necesitamos decirles a nuestros hijos la verdad sobre la existencia del infierno. 

Podemos empezar contándoles la historia que se encuentra en Lucas 16:19-31 de LAZARO Y EL HOMBRE RICO . El hombre rico vivía de lujo mientras Lázaro yacía a las puertas de la casa del rico con llagas por todo el cuerpo. Ambos murieron. Lázaro fue llevado al cielo mientras el Hombre Rico fue enviado al Hades. Tan pronto como el rico comprendió su destino, ésta fue su respuesta: “Entonces te ruego, padre, envía a Lázaro a mi familia, porque tengo cinco hermanos. Que los advierta, para que no vengan también a este lugar de tormento.” 

Su primera respuesta fue querer compartir una advertencia con los que amaba. Estaba experimentando la realidad del tormento y no quería que su familia acabara sufriendo como él. 

Sería maravilloso si pudiéramos proteger a nuestros hijos de saber acerca de un lugar tan terrible, pero es una verdad que deben saber. Los niños necesitan entender lo que Jesús hizo por ellos en la cruz. Necesitan entender que si lo aceptan como su Salvador y le obedecen, que puedan estar con Jesús por toda la eternidad cuando vayan al cielo. Para explicarles más sobre el cielo por favor haga clic en el siguiente enlace: AVERIGÜEMOS ACERCA DEL CIELO

Es evidente que muchos niños, que están pensando en el infierno, están preocupados de que vayan allí. Pero después de explicarles el PLAN DE SALVACIÓN y hacerles saber que: Si públicamente afirman que Jesús es Señor y creen en su corazón que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, ellos serán salvos. Porque es por creer en su corazón que son justificados ante Dios, y es declarando abiertamente su fe que son salvos. 

Explíqueles también que si hacen algo malo e inmediatamente piden perdón que nadie pueda “accidentalmente” perder su salvación e ir al infierno porque la Biblia nos dice así: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; 28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28). 

Tenemos que recordar que si las personas nos dicen que el infierno no es real, están llamando a Dios de un mentiroso. La Biblia nos dice: “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará”  (Gálatas 6:7). 

Recordad siempre esta hermosa promesa de esperanza: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. . .  El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él (Juan 3:16-17, 36).

 

La Escritura nos da tres referencias sobre este tema. El apóstata de la Biblia habla acerca de que no son simplemente los no creyentes, pero son los maestros de las doctrinas apóstatas, que propagan sus rechazos destructivos, tales como la negación de la Trinidad, el nacimiento virginal, la deidad de Cristo, y la segunda venida.

EN PRIMER LUGAR, se lee en 2 Juan 7-11 que el creyente no debe tener comunión con tal persona.

Muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne.  Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis la recompensa completa. Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis: “¡Bienvenido!”, porque el que le dice: ‘¡Bienvenido!” participa en sus malas obras.

Así que si alguien se ajusta a la descripción ilustrada aquí, el compañerismo es prohibido, hasta el punto de no permitir que la persona entre en nuestra casa.

EN SEGUNDO LUGAR, se trata de la iglesia local. Si un miembro se encuentra proclamando una enseñanza destructiva, ha de ser expulsado de la iglesia, como dice Pablo en Gálatas 1:8-9:Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.”

Como leemos en el versículo 9, si alguien en su iglesia es descubierto ser un apóstata, él o ella debe ser declarado anatema, que significa “maldito” y debería ser expulsado de la iglesia. También encontramos este consejo en Proverbios 22:10: “Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.”

LA TERCERA REFERENCIA es donde el creyente se enfrenta a una iglesia donde los apóstatas se encuentran en el control de la dirección de la iglesia y no puede ser depuesto. En este caso, la obligación del creyente consiste en separarse de la apostasía. En 2 Timoteo 3:5, después de caracterizar la apostasía como “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” Timoteo es amonestadoa éstos evita. Timoteo se instó a separarse de la apostasía.

También vemos a Pablo escribiendo a los Corintios acerca de esto: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Y vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: “Habitaré y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. Por lo cual, “Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo impuro; y yo os recibiré y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” – 2 Corintios 6:14-7:1

Este es un paso importante que advierte al creyente a separarse de los apóstatas y no seguir a congregarse con ellos. Como vemos, NO puede haber comunión entre la justicia y la injusticia. Los creyentes son parte de la justicia, mientras que los no creyentes son parte de la iniquidad, y no puede haber comunión entre los dos en la misma iglesia.

 

Además, no hay comunión entre la luz y la oscuridad. Los creyentes son de la luz, pero los incrédulos son de la oscuridad. No hay nada en común entre los dos. No puede haber un acuerdo entre Cristo y Satanás, ya que tienen dos áreas de operación y dos programas distintos. Del mismo modo, el creyente es parte del programa de Cristo, mientras que el no creyente es parte de Satanás. Uno está destinado para el cielo y el otro está destinado para el infierno. Y no hay acuerdo entre el templo de Dios y el templo de un ídolo. El creyente es habitado por el Espíritu Santo, pero el no creyente no lo es. Puesto que no hay compañerismo, comunión o acuerdo en el área de culto con un no creyente, entonces hay un yugo desigual, por lo que no debemos ponernos en una situación de culto con los no creyentes. 

El comando de la separación implica tres fases – 2 Corintios 6:17: 

  • Salid de en medio de ellos y
  • Apartaos, dice el Señor,
  • Y no toquéis lo impuro

Y en 2 Corintios 6:18 tenemos tres promesas que se les da a los que cumplen y se separan: 

  • Y yo os recibiré
  • Y seré para vosotros por Padre,
  • Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

En 2 Corintios 7:1 Pablo concluye exhortando a los creyentes, sobre la base de estas promesas para llevar a cabo su separación de la apostasía cuando sea necesario. 

Cuando estudiamos el libro de Apocalipsis leemos las cartas a las siete iglesias, siendo este último escrito a Laodicea, o la iglesia apóstata. Difícilmente se puede negar que la mayoría de las iglesias de hoy se hayan convertido en parte de apostasía.

 

Y por último Dios nos avisa: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.” (Apocalipsis 18:4-5) 

Recuérdate: Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. (Santiago 1:22)

 

 

Posteado por: mvmspanish | julio 13, 2017

ACERCA DE LOS DIESZMOS Y LAS OFRENDAS – Malaquías 3:8-10

¿Por qué diézmanos y damos ofrendas?

Diezmar y ofrendar es parte de la adoración a Dios. Es más que dar dinero para cosas que aparentar ser materiales. En el acto de traer parte del fruto de nuestra labor a la iglesia, un cristiano dice: 

  • Mi corazón está agradecido pues lo que tengo, lo tengo porque Dios me lo dio y de él son todas las cosas.
  • El dinero y las riquezas no son un ídolo en mi vida. A Dios le pertenece el primer lugar en mi corazón.
  • Reconozco que mi iglesia es mi responsabilidad, así como lo es la necesidad de mi prójimo. (Mateo 22:36-40)
  • El evangelio es importante para mí y quiero colaborar para que otros conozcan la verdad. 

Por estas razones el cristiano debe dar con gozo. La Biblia dice que nuestra actitud es muy importante cuando diezmamos y ofrendados. 

Jesús dice en Lucas 11:42 que los que diezman pero no practican el amor y la justicia son hipócritas. Y en 2 Corintios 9:7, Pablo dice que Dios ama al dador alegre. 

El amor y la alegría hacen que el diezmar y ofrendar sean actos de adoración al Señor.

Las bendiciones que vienen al dador también son incentivos que Dios usa para que los creyentes se cuiden los unos a los otros. Varias veces leemos la importancia de dar a los que están en necesidad. El mejor ejemplo lo tenemos en la primera iglesia en Hechos 2. 

¿Qué hace la iglesia con los diezmos y las ofrendas?

La iglesia se sostiene con los diezmos y las ofrendas de los hermanos. Tenemos que entender que la Iglesias no es un negocio donde uno paga por los servicios que recibe. 

Más bien, es una comunidad donde los miembros se cuidan, aportan a su comunidad, y trabajan para que el evangelio llegue a los demás.

La iglesia tiene gastos con que cumplir, como: mantener un edificio, pagar utilidades, comprar materiales de oficina, Biblias, comida, etc., y dar recompensa a los que cuidan y trabajan a tiempo completo en favor de la congregación como el pastor.

Dios espera que Su pueblo tome la responsabilidad de cuidar de Su Casa y de la obra que se debe realizar.

Con palabras fuertes, Dios dijo por medio del profeta Malaquías: “¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: “¿En qué te robamos?” En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes, la nación entera, están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando. Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto, dice el SEÑOR Todopoderoso, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. (3:8-10)

De acuerdo a ese pasaje, Dios advierte y bendice generosamente a los que se comprometen a cuidar de la obra de Su iglesia. 

¿Cuál es la diferencian entre los diezmos y las ofrendas?

Diezmos: Como dice el nombre, el diezmo se refiere al apartar 10 por ciento del total de las ganancias para regularmente ofrendársela a Dios. El 10 por ciento es la suma tradicional y se traza al antiguo testamento, pero la Biblia habla de las bendiciones para aquellos que dan generosamente (ó sea más de lo requerido), aun si son personas de poco recursos. Normalmente una persona aparta el 10 por ciento de su salario mientras lo recibe semanal o mensualmente para dar a la iglesia. 

Ofrendas: Es un regalo especial. Regularmente se hace en adición a los diezmos y con motivos especiales. Por ejemplo, si la iglesia desea repartir regalos en navidad a familias en necesidad, puede pedir una ofrenda para cubrir estos gastos. Ofrendar de vez en cuando no substituye el compromiso de diezmar. 

¿Existen reglas para los diezmos y las ofrendas?

Absolutamente. Leímos en el pasaje de Malaquías que la integridad es requerida. El ejemplo de esto lo tenemos en Hechos 5 con la desafortunada historia de Ananías y Safira, una pareja que no fue sincera al ofrendar. Ellos vendieron una propiedad, pero sabiendo que debían de llevar la ofrenda completa para disposición de la obra, se quedaron con parte del dinero. Cuando el Apóstol Pedro, guiado por el Espíritu Santo, les pidió cuenta, ellos mintieron y ahí mismo murieron. 

A Dios no le importa la cantidad en sí, porque no todos tienen la capacidad de dar la misma cantidad. Cada uno llevará ofrendas, según lo haya bendecido el Señor, dice Deuteronomio 16:17. Lo que Dios busca es el acto de amor y reverencia detrás de la ofrenda. Esta fue la diferencia entre las ofrendas de Caín y Abel. Caín dio porque consideraba que era una obligación, en el sentido negativo. Abel, no solo aparto su ofrenda para Dios con gozo, pero se aseguró de escoger lo mejor. Abel dio con el propósito de agradar a su Creador.

En el nuevo testamento Jesús puso a una viuda pobre, quien solo tenía monedas de poco valor, como ejemplo de una ofrenda justa delante de Dios. De ella dijo en Marcos 12:41-43, “Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás.” Todo lo que ella tenía lo dio. Una persona no puede dar de esa forma sin tener la convicción de que Dios es fiel con los que lo aman de verdad.

¿Cuáles son las bendiciones para los que diezman?

Las matemáticas de Dios son increíbles. Prácticamente Dios dice dame para que yo pueda darte más: 

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.” – Lucas 6:38

También dice Proverbios 19:17 “Un préstamo al pobre es un préstamo al Señor, y el Señor mismo pagará la deuda”.

Para entender más acerca de los diezmos y las ofrendas haga clic en el siguiente enlace ¿QUÉ ES EL DIEZMO?

Posteado por: mvmspanish | julio 6, 2017

EL ORGULLO VIENE ANTES DE LA CAÍDA – Proverbios 16:18

Como parte del proceso de santificación que Dios quisiera comenzar con cada uno de nosotros – una de las primeras cosas que Dios hará por el poder del Espíritu Santo – es sacar o prevenir que ciertos tipos de cualidades negativas entraran en nuestras personalidades. Y sin duda, una de las principales cualidades negativas que Dios detesta es el orgullo. 

Esta cualidad cancerosa, letal y destructiva, probablemente más que cualquier otra cualidad negativa, ha derribado más reinos, más imperios, causado más guerras, destruido más matrimonios, arruinado más amistades y llevado a más criminales a nuestros sistemas de cárcel que todos las otras cualidades negativas combinadas y unidas. 

El espíritu de orgullo tiene que ser el rey absoluto de todas las cualidades negativas y destructivas que pueden entrar en nuestras personalidades – y nadie está a salvo e inmune a el. Por lo tanto, todos los cristianos, jóvenes y viejos, necesitan mantener un ojo agudo en esta calidad negativa, y hacer todo lo que puede para no permitir que este espíritu obtenga un punto de apoyo y agarre su personalidad y mentalidad. 

Dios no nos condena a ser gozosos de haber logrado algo que Le agrada. Sin embargo, como con cualquier otra cosa que pueda empezar bien, siempre existe el peligro de un posible exceso. Lo que comienza como una alegría simple puede comenzar a crecer en algo mucho más mortal si una persona no se mantiene correctamente encima de ella. 

Uno de los frutos del Espíritu Santo es el fruto del auto control. No sólo una persona necesita usar el auto control para mantener una vigilancia adecuada para que el orgullo no tome control de su personalidad – pero también necesitará la ayuda del Espíritu Santo para ayudarlo a mantener el control apropiado en cada situación. Esto es especialmente importante para aquellos que son llamados por Dios a trabajar en cualquier tipo de posición de liderazgo dentro de Su iglesia. 

Proverbios 16:18 declara que: “Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.”  

Aquí ves dos palabras clave “orgullo” y “altivez”. 

El diccionario y varios de los diferentes diccionarios bíblicos describen el “orgullo” como: 

  • Una opinión indebidamente alta de uno mismo
  • Un espíritu dominador
  • Autoestima exagerada, presunción
  • Un ego hinchado e inflado
  • Jactarse – Un sentido presumido de la superioridad de uno

Lo que pone a algunos cristianos en grandes problemas con el Señor es estar en estas categorías mencionadas. 

Por lo tanto, lo que puede comenzar como un humilde, justificado y razonable tipo de auto-respeto por uno mismo y los propios esfuerzos y logros en el Señor, puede deteriorarse rápidamente y convertirse en el orgullo donde uno comienza a perder el sentido de quienes son realmente en el Señor. 

La otra palabra clave es la palabra “altivez”. Aquí está lo que el diccionario  tiene que decir sobre esta calidad negativa: 

  • Una actitud orgullosa y desprecio por los demás
  • Falta de respeto por los demás
  • Actitud pretenciosa, arrogante, superior
  • Un espíritu egoísta
  • Conducta hostil resultante de la arrogancia

Como vemos en la Escritura, el Señor usa un lenguaje muy intenso y fuerte al describir esta cualidad negativa. No sólo Dios llama el orgullo un pecado real a Su vista, sino que Él va un paso más allá y lo llama una actual abominación. Y “abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón” (Proverbios 16:5). 

Siempre que el Padre usa la palabra “abominación” – Él está usando la palabra más extrema e intensa que Él posiblemente nos pueda permitir saber, sin ninguna otra interpretación posible, para que no tengamos ninguna parte de la actividad que Él describe como una abominación. Así que debemos evitarlo como la peste. 

Cuando Dios pone las cualidades de orgullo y altivez en esta categoría de abominación – sabemos que Él está dando a todos nosotros una advertencia muy seria sobre este tema. 

Una vez que el orgullo comienza a infiltrarse en la personalidad de alguien – tiene que ser tratado y neutralizado con la ayuda del Espíritu Santo. Si no lo es, entonces continuará creciendo y propagándose a través de la personalidad y mentalidad de esa persona. A partir de ahí, comenzará a filtrarse en sus emociones, acciones y comportamientos. Y una vez que esta cualidad negativa comienza a manifestarse en sus acciones y comportamientos, entonces su juicio comenzará a nublarse, y ya no podrá separar la verdad del error. 

Eventualmente terminan convirtiéndose en su propio pequeño dios, pensando que tienen todas las respuestas y que el mundo entero gira en torno a ellos y lo que están tratando de lograr. Ya no están dispuestos a rendir cuentas a nadie más en su vida, incluyendo a Dios mismo. 

Su inflado sentimiento de orgullo y ego; su actitud pomposa, arrogante, mandona, sabe-todo les convencen de que son lo suficientemente inteligentes como para tener el control de los demás. 

La Palabra dice: Que nadie se gloríe en los hombres (1 Corintios 3:21). Esto es lo que le sucede a alguien una vez que el espíritu de orgullo comienza a entrar en su personalidad, comenzarán a buscar su propia gloria; y se convierte en todo sobre ellos y ellos solos. 

Los cristianos que han caído en este tipo de trampa de orgullo no sólo comenzarán a tratar de robar la gloria de cualquier otra persona que puede estar tratando de competir contra ellos, ¡sino que también tratará de robar la gloria que sólo se debe a Dios mismo! 

Es por eso que la Biblia nos dice que tenemos que ser transformados por la renovación de nuestra mente. Tenemos que aprender a desarrollar el pensamiento correcto en nuestro proceso de pensar. 

Cuando Dios dice que el orgullo vendrá antes de la “caída” – Él está dando a todos nosotros una gran advertencia de que algunas de estas caídas podrían terminar siendo muy severas. Necesitamos permanecer humildes y responsables en nuestro caminar con el Señor; si no lo hacemos tendremos que pagar con graves consecuencias. 

No debemos gloriarnos en nosotros mismos o en ningún otro hombre en esta vida, y no debemos glorificarnos en nuestros propios logros, ni en nuestras propias fuerzas, ni en ninguna de las riquezas que podamos haber adquirido en esta vida. La única persona a la que debemos gloriar en esta vida es al Señor. 

Recuerde que con cualquier tipo de posición de liderazgo viene el poder y la autoridad, y con el poder y autoridad viene la posibilidad de orgullo y corrupción. POR LO TANTO, ¡TENGAN CUIDADO!

A medida que los estudios bíblicos disminuyen y la trivialidad lo reemplaza, lo inevitable sucede y la congregación deja de venir. 

La fe verdadera proviene del estudio de la Palabra de Dios. “Así que la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Una congregación saludable se compone del sano crecimiento de los cristianos, los que son bien enseñados en la Palabra de Dios. 

¿Estás escuchando al mundo como base para vivir? O, ¿estás escuchando a Dios? La fe viene por oír y si sólo están escuchando la negatividad de las noticias entonces esa es la fe que tendrán. Si usted está escuchando solamente el mal y el caos en la televisión, entonces usted tendrá desorden en su vida. La semilla y el suelo determinan el cultivo. Si no te gusta lo que está creciendo en tu jardín, entonces aprende a sembrar algo diferente, porque: “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y auto control” (Gálatas 5:22-23). Estos tipos de frutas vienen sólo plantando la palabra de Dios en su corazón y nutriéndolos para crecer en un buen suelo. 

Plantar la palabra de Dios en tu corazón es tan importante que Pedro dijo: “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda. Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina” (2 Pedro 1:3-4). 

Por Cristo tenemos grandes y preciosas promesas. Si no sabemos cuáles son estas promesas, entonces nunca escaparemos de la corrupción en el mundo. Pablo dijo a Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfectamente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17). 

La Palabra de Dios nos equipa para la vida. Es el aliento de Dios y es todo lo que necesitamos para vivir. Jesús dijo, las palabras que les digo son vida (Juan 6:63). 

Necesitamos que la Palabra de Dios sea plantada en nuestros corazones, de otra manera no creceremos en la fe, porque la fe viene por el oír y oír por la Palabra de Dios (Romanos 10:17). 

Es la responsabilidad de la familia enseñar la Palabra de Dios. Esto lo encontramos el los mandamientos de Dios a Israel desde los primeros días: “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” (Deuteronomio 6: 4-9). 

Sin embargo, si los padres deben enseñar a sus hijos, ellos necesitan primero ser enseñados y en segundo lugar, también necesitan tener un deseo de: 

  • Amar a Dios con todo su corazón, mente y alma (Mateo 22:27).
  • Poner Su Palabra en tu corazón. “Tu palabra he escondido en mi corazón, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11).
  • Y ponerla en práctica. “Pero sean hacedores de la palabra, y no sólo oidores, engañándose a vosotros mismos” (Santiago 1:22).

Tanto los niños como los adultos pueden ver a través de la hipocresía. Necesitan ser enseñados por padres sinceros y maestros de la Biblia que aman al Señor y enseñan solamente las verdades de Dios.

Acuérdese de pedir a Dios que te guíe y humíllese antes de Él porque: “Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso” (Proverbios 16:18). 

Sólo puedes enseñar después de haber oído, estudiado y entendido la Palabra de Dios. Por lo tanto: “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

Posteado por: mvmspanish | junio 22, 2017

DIOS RECOMPENSARÁ A CADA UNO SEGÚN SUS OBRAS – Romanos 2:6-8

Dios recompensará a cada uno según lo que merezcan sus obras. Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad. Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad recibirán el gran castigo de Dios. (Romanos 2: 6-8) 

Como estudiantes cuidadosos de la Biblia, necesitamos leer este pasaje en su contexto, ya que describe que la vida eterna será “según lo que merezcan sus obras”. Pero eso no significa que será obtenido por obras y hay una gran diferencia a medida que leemos acerca de “obras” en otros pasajes de la Biblia. En Romanos 6:23, Pablo dice: “El don gratuito de Dios es la vida eterna en Jesucristo nuestro Señor”. La vida eterna no es obtenida, es recibida gratuitamente. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8). Necesitamos entender claramente que la fe recibe la vida eterna libremente como un regalo y no a través de obras. 

Esto queda claro no sólo en Romanos 2:6-8 sino también en Santiago 2:14-26 y muchos otros lugares que enseñan la necesidad de obediencia en la vida de la fe y en la herencia de la vida eterna. 

La Biblia enseña sobre recibir la vida eterna de acuerdo con las obras, pero no sobre ganar la vida eterna a través de las obras. “De acuerdo con las obras” significa que Dios tomará el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22) y las “buenas obras” por las que dejamos que la luz de nuestra fe brille (Mateo 5:16), y Él los aceptará como evidencias de nuestra fe. Su sentencia de absolución no será porque no somos culpables; será porque Cristo pagó el precio por nuestra culpa. El lugar de nuestras obras en el juicio servirá como evidencia sostenida de que realmente confiamos en Cristo. Por lo tanto, cuando somos absueltos y recibidos en el reino, no será por las obras, sino que será conforme a las obras. Habrá “armonía” entre nuestra salvación y nuestras obras. 

El punto principal es que Dios juzgará a cada persona imparcialmente de acuerdo a sus obras / hechos y cada persona estará ante Dios en el juicio; o sea ante el Tribunal de Cristo o el Juicio del Gran Trono Blanco. 

Él dará la vida eterna a los que, con perseverancia en hacer bien, buscan gloria, y honra, e inmortalidad. 

La vida eterna comienza en el momento en que llegamos a conocer a Dios a través de la fe en Jesucristo. Se hace más dulce a medida que crecemos para conocerlo mejor en esta vida. Pero será insondable en el momento en que entramos en la presencia de Dios en la eternidad, libres de todo pecado. 

Pablo describe esta vida eterna con estas palabras: gloria, honor e inmortalidad (2:7). La gloria se refiere a la esperanza de todos los creyentes, de que seremos transformados a imagen del Hijo de Dios, para que la gloria de Dios se refleje en nosotros (Romanos 5:2, Romanos 8:18, 21; Romanos 8:29-30; Romanos 9:23; 1 Corintios 2:7; 1 Corintios 15:43; 2 Corintios 3:12-18; 2 Corintios 4:17; Colosenses 3:4. 

Recibir el honor será oír del Señor Jesús diciendo: “Bien hecho, bueno y fiel siervo…”. “¡Ven y participe en el gozo de tu Señor!” (Mateo 25:21) Toda la gloria y el honor que recibimos en el cielo, inmediatamente devolveremos en alabanza al Cordero resucitado mientras cantamos (Apocalipsis 4:11): “Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” 

La inmortalidad se refiere a la esperanza de la resurrección, cuando recibiremos nuevos cuerpos que no están sujetos a enfermedades, envejecimiento y muerte (1 Corintios 15:42; 1 Corintios 15:50-54). Pablo dice que aquellos que buscan la gloria, el honor y la inmortalidad reciben la vida eterna (2:7). 

Pero Pablo también menciona el otro destino eterno: “Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad recibirán el gran castigo de Dios.” 

Pablo dice que los impíos reciben “el gran castigo de Dios” (2:8). 

Hay muchos versículos tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento que se refieren al juicio de Dios, aquí sólo hay algunos: 

“Yo, el Señor, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:10). 

El Señor dice: “Yo os juzgaré a cada uno de vosotros según sus caminos, oh casa de Israel” (Ezequiel 33:20). 

En Mateo 16:27, Jesús dice: “Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho.” 

Gálatas 6:7-8 nos dice: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.” 

En Apocalipsis 2:23, después de decir cómo juzgará a los que se unen a la inmoralidad ya la idolatría de “la mujer Jezabel”, el Señor advierte a la iglesia en Tiatira: “os daré a cada uno según vuestras obras.” 

En el gran juicio del trono blanco, “los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:12). 

Y finalmente en Apocalipsis 22:12, Jesús dice: “He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.” 

Así que la enseñanza consistente de las Escrituras es que Dios juzgará a cada uno de nosotros de acuerdo con nuestras obras.

Advertencia: Jesús dijo en (Mateo 7:21-23): “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

La verdadera conversión significa que debes arrepentirte de tus pecados y confiar en Jesús para la salvación. Una vez que una mente arrepentida se aleja de su propio camino y quiere seguir a Dios, ella se rinde a Dios y Su autoridad. Esta persona se esfuerza para ser como Jesucristo y producir los “frutos del Espíritu”. Cristo habló de “dar mucho fruto”. Luego inspiró a Pablo a enumerar los “frutos del Espíritu”: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (autocontrol) – en Gálatas 5:22-23. Esto se hace evidente en la conducta de la persona convertida guiada por el Espíritu.

La mente arrepentida cambia de ser egoísta “de obtener mi manera” al modo de vida de “dar”. El pensamiento de un cristiano se transforma completamente, hacia una totalmente nueva manera de ver la vida.

Recuerde que: La fe sin obras es muerta porque: ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma (Santiago 2:14-17).

Posteado por: mvmspanish | junio 15, 2017

COMO ORAR USANDO LA ESCRITURA – Salmo 145:18

El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad. (Salmo 145:18) 

Cuando miramos la vida de Cristo, vemos que Su relación con el Padre determinó todo lo que Él hizo (Juan 5:19-20). La vida de oración de Jesús fue dinámica y creativa. Él oró temprano; y oró tarde. Él oró cuando estaba ocupado, cuando tenía grandes decisiones que tomar, después de hacer milagros, y cuando estaba lleno de dolor. 

Encontró fuerza y ​​consuelo a través de la comunión con el Padre. Él no pasó cada momento a solas con el Padre, sino que Él invirtió cada segundo de Su vida en la presencia de Dios. 

¡Dios lo ama cuando oramos usando Su Palabra! Dios sabe que Su Palabra es nuestra mejor arma contra las cosas de este mundo. Por lo tanto, encuentre un lugar tranquilo y comience con una breve oración como: Señor, te necesito, vengo a buscarte y necesito ayuda. “Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu palabra” (Salmo 119:18). 

Orando la Escritura nos da fuerza, ya que crea una relación íntima con el Creador. Cuando estamos en una pérdida de palabras sobre cómo orar en cualquier situación que enfrentamos, orar la Escritura nos ayuda a hacerlo de una manera que es agradable a Dios. “Porque, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). 

Aquí hay algunos ejemplos que le ayudará con su vida de oración. Si usted es nuevo en la oración, hable con el Padre como si estuviera hablando con su mejor amigo, porque Él es su mejor amigo. 

“Y la paz de Dios, que trasciende todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). 

Dios, reconozco mi necesidad por Ti hoy. Y reclamo Tu paz que trasciende todo entendimiento. Por favor guarda mi corazón y muéstrame cómo proteger mi mente. Sé que a veces soy débil, por lo tanto recurro a Tu fuerza hoy. Gracias por estar cerca de mí, guiándome y equipandome en mi caminata diaria. En el nombre de Jesús. Amén. 

“Cuando tengo miedo, pongo mi confianza en ti” (Salmo 56:3). 

Querido Señor, elijo poner mi confianza en Ti hoy. Cuando los pensamientos ansiosos se apoderan de mi mente, es fácil quitar mis ojos de Ti y sentir miedo. Pero elijo poner mi confianza en Ti Señor. Porque en Ti, cuya palabra alabo, he puesto mi confianza; No tendré miedo, porque ¿qué puede hacerme el hombre? (Salmo 56:3-4). Gracias por darme esta asombrosa seguridad. Amén. 

“No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías 41:10). 

Querido Jesús, gracias por estar siempre conmigo. Tu nombre, Emanuel, significa Dios con nosotros. Estoy tan agradecido hoy que estás cerca de mí, no importa qué pensamientos ansiosos puedan intentar deslizarse en mi mente. Gracias por ser mi fuerza cuando me siento débil. Gracias por defenderme y nunca dejarme caer. Eres fiel, siempre. Te amo, Señor, y confiare en Tu fuerza hoy y todos los días de mi vida. Amén. 

“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). 

Gracias Señor por estas palabras de aseguramiento. Estoy agradecido de que me hayas dado una mente sana para entender la verdad de Tu Sagrada Escritura. También gracias por un corazón amoroso, que yo siempre pueda amar a los demás como Tu me amas (Juan 15:12). ¡Gracias Señor por Tus inexpresables dones! (2 Corintios 9:15). Amén. 

“¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas” (Josué 1:9). 

Querido Padre, sé que en Ti soy un conquistador. A veces, puede sentirse tan difícil de creer eso. Gracias por este estímulo y por estar a mi lado. Amén. 

“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido” (Salmo 34:18). 

Señor, mi corazón se siente roto, mi mente está agitada y mi espíritu está inquieto. Cuando me siento descompuesto o derrotado, corro hacia Ti, sabiendo que siempre estás presente y siempre cerca. Por favor, ayúdame y guíame a través de esta difícil situación, por favor, dame sabiduría y sana mi espíritu. Gracias por reconfortarme, Jesús. En Tu poderoso y santo nombre, amen. 

“Jehová fortalece a su pueblo; el SEÑOR bendice a su pueblo con la paz” (Salmo 29:11). 

Señor, gracias por darme fuerzas. Cuando estoy teniendo dificultades, ayúdame a recordar que nunca estás lejos. Necesito recordar de estar quieto, y saber que tú eres mi Dios (Salmo 46:10) y que nunca me dejarás ni me desampararás si obedezco Tus preceptos. Gracias por todas Sus muchas bendiciones. Amén. 

“El Señor te bendiga y te guarde;

25 el Señor te mire con agrado y te extienda Su amor;

26 el Señor te muestre Su favor y te conceda la paz”

Números 6:24-26

 

Posteado por: mvmspanish | junio 8, 2017

UNA ACTITUD PIEDOSA – Efesios 4: 22-24

¡Una actitud piadosa es el comienzo de relaciones efectivas! 

La actitud es cómo nos acercamos a otros con nuestra visión de la vida, nuestro comportamiento, nuestro estilo de vida, nuestros sentimientos, nuestro modo de pensar y nuestra manera de comportarnos. Todo viene de la obra de Cristo en nosotros. 

Jesús mantuvo una actitud perfecta en todas las situaciones porque Él oraba por todo y no se preocupaba por nada. Nosotros también debemos buscar la orientación de Dios sobre todos los aspectos de nuestras vidas y permitir que Él realice Su voluntad perfecta sin interferencia. 

La actitud de Jesús era de nunca ser defensiva, desalentada o deprimida porque Su objetivo era de agradar al Padre en lugar de alcanzar Su propia agenda. En medio de pruebas, Él fue paciente. En medio del sufrimiento, Él esperaba. En medio de la bendición, Él era humilde. Incluso en medio del ridículo, abuso y hostilidad, Él  “no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:23). 

El apóstol Pablo habla de una actitud semejante a de Cristo en su carta a la iglesia en Éfeso: “Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; 23 ser renovados en la actitud de su mente; 24 y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad” (Efesios 4:22-24). 

Entonces, ¿cómo nuestra actitud afecta nuestra vida diaria? Cuando tenemos una actitud justa, Dios puede usarnos mejor, y otros pueden ver Su obra, en nosotros. 

Los cristianos tienen la responsabilidad de tener la mejor actitud posible al impactar a los demás para Cristo. Cuando tenemos una altitud mala, podemos ver la aptitud de nuestros antiguos modos de pecado buscando conquistar nuestros pensamientos, sentimientos y perspectivas sobre la vida y, por lo tanto, ser un mal testigo para Él. 

“Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado” (Romanos 12:3). 

Cada vez que intentamos controlar nuestras circunstancias, nuestro futuro y la gente que nos rodea, sólo estamos demostrando que queremos ser un dios. Dios no quiere que intentemos convertirnos en dioses. En cambio, Él quiere que nos convirtiéramos en Él, asumiendo Sus valores, Sus actitudes y Su carácter. Debemos  “ser renovados en la actitud de su mente; 24 y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad “(Efesios 4:23-24). 

Una actitud semejante a Cristo también nos ayudará a lidiar efectivamente con problemas. Entonces, ¿cómo manejas problemas? ¿Usted los ve como oportunidades? ¿O, usted los ve como amenazas? 

Podemos dejar que las malas situaciones nos controlen o podemos permitirnos aprender y crecer a partir de ellas. Podemos ser guiados por el Espíritu en nuestra actitud, o ser controlados por las malas actitudes de los demás que son el reflejo de Satanás. Una elección es dada; surge una oportunidad; y depende de nosotros como respondemos. 

La Biblia nos dice que pongamos nuestras actitudes en obediencia a la Palabra de Dios. Necesitamos aplicar disciplina a nuestra vida de pensamiento y someterlas a las de Cristo. Una buena actitud es una cuestión de fe, despreciando nuestros sentimientos, con una determinación de abrazar la perspectiva y disposición de Dios. Como 2 Corintios 10:5 declara: “Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.” 

Charles Swindoll escribió una excelente descripción del significado de la actitud. Él dijo: “Cuanto más vivo, más me doy cuenta del impacto de la actitud en la vida. La actitud, para mí, es más importante que los hechos. Es más importante que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que el éxito, que lo que otras personas piensan, dicen o hacen. Es más importante que la apariencia, talento o habilidad. Hará o quebrará una empresa… una iglesia… un hogar. Lo notable es que tenemos una opción cada día con respecto a la actitud que abrazaremos para ese día. No podemos cambiar nuestro pasado… no podemos cambiar el hecho de que la gente actuará de cierta manera. No podemos cambiar lo inevitable. Lo único que podemos hacer es jugar con lo único que tenemos, y esa es nuestra actitud. Estoy convencido de que la vida es el 10% de lo que me sucede y el 90% de cómo reacciono a ella. Y así es con ustedes… somos responsables por nuestras actitudes”. 

Necesitamos pensar en lo que la Palabra de Dios nos dice; las cosas buenas y virtuosas. Si nos concentramos en lo negativo, nuestra actitud reflejará lo mismo. La Palabra de Dios nos dice para enfocar en: “todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio” (Filipenses 4:8).

Posteado por: mvmspanish | junio 1, 2017

LA ESCRITURA EN LA PARED, UN MENSAJE PARA HOY – Daniel 5

La decadencia de los valores morales en América y en el mundo entero significa tragedia inevitable hoy, como sucedió en el tiempo de Daniel. 

En Daniel capítulo 5 de la Biblia, está registrado que en el auge de una fiesta tremenda Belsasar ordenó que los vasos de oro y de plata que fueron sacados del Templo en Jerusalén fueran llevados al palacio, para que el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebiesen de ellos. 

Belsasar los usaría como vasos de vino durante esta fiesta extravagante, y mientras en su orgía alababa a sus propios dioses. Esto era un desafío abierto al Dios vivo de Israel cuyas exigencias morales eran conocidas en todo el mundo. 

De repente, los dedos de una mano humana aparecieron frente a todos y empezó a escribir en la pared de la sala de banquetes del palacio. Era un mensaje de juicio para un pueblo que era impío, no tenía moral y tenía un comportamiento despreciable. 

Cuando profanaron las copas de oro dedicadas al servicio de Dios, su juicio fue pronunciado sobre ellos cuando la mano escribiendo sobre la pared que era el mensaje de Dios para ellos les decía: “MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN”, significando: Mene, Mene – Dios contó los días de tu reinado y determinó su fin. Tekel – quiere decir que usted fue pesado en la balanza y pesó muy poco. Y finalmente Uparsin – Tu reino fue dividido y entregado a los miedos y persas. 

Antes de que esa misma noche terminara, el rey Ciro de Persia atacaría a Babilonia; Belsasar sería muerto, y Darío de Media tomó el reino. 

Los navíos del Templo que Belsasar profanó, no eran simplemente artefactos; fueron santificados a Dios. 

La verdad de esta historia es evidente para nuestro propio tiempo, porque mostrar desobediencia a Dios, que es soberano sobre las naciones, es invitar al desastre. 

Una señal seguro de un juicio venidero para un país es cuando lo que se dedica a Dios y reservado para el uso sagrado está lleno de venalidad y vicio. Es perjudicial para cualquier nación es cuando la verdadera religión se usa en nombre de prácticas idólatras. 

Belsasar, la Biblia dice, llamó a alguien a leer la escritura en la pared, pero sólo Daniel, el profeta de Dios, podía leerlo. Precediendo el juicio de una nación, aquellos que verdaderamente conocen al Señor, aquellos que entienden Sus mandamientos no serán muchos o populares, pero todavía estarán en demanda. Sólo ellos pueden realmente discernir los tiempos proféticos porque son siervos fieles de Dios. 

Todos hemos oído el viejo dicho: “Los que no aprenden de la historia están destinados a repetirlo”. Pero obviamente, Belsasar no había aprendido esta lección. 

Su abuelo, Nabucodonosor, había sido un hombre orgulloso e ignoró a Dios. Por esto él sufrió de inanidad por siete años antes de finalmente confesar, “Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia” (Daniel 4:37). 

Belsasar sabía todo esto, pero se negó a aprender de él (Daniel 5:17-22). 

La historia nos dice que veintidós grandes civilizaciones han subido y caído, y las razones de su destrucción son asombrosamente similares. 

  • Abandonaron sus convicciones religiosas y rechazando completamente los principios básicos de la moralidad. 
  • Estaban obsesionados con el sexo y sus perversiones. 
  • Redujeron la calidad y el valor intrínseco de su dinero, al tiempo que aumentaron el nivel general de los precios de los bienes y servicios. 
  • Ya no veían el trabajo honesto como una virtud necesaria. 
  • Permitieron que el respeto a la ley disminuyera seriamente y la violencia se convirtiera en un medio aceptado para alcanzar las necesidades individuales y de grupo. 

¿Aprenderemos de la historia? Estas cinco razones para la destrucción de civilizaciones poderosas anteriores están actualmente desenfrenadas en América y en todo el mundo. 

¿Estamos viendo la escritura en la pared? ¡Definitivamente! ¡Parece que el juicio es inminente! 

Hoy, la gente a menudo argumenta que tienen sus propias balanzas para juzgar los asuntos de la vida, y cómo la historia se repite la Biblia dice que: “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 17:6). Pero un día, todos van a enfrentar a Dios como Él realmente es, y serán juzgados por los patrones de Su Palabra. 

Cuando miramos el versículo entero dice: “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.” Ellos tenían un Rey, por supuesto, pero ellos Lo rechazaron. 

Esto es esencialmente lo que la gente está haciendo hoy. “No hay temor de Dios delante de sus ojos“, y son “amantes de los placeres más que amantes de Dios” (Romanos 3:18; 2 Timoteo 3:4). 

Cuando todo hombre cree en lo que es cómodo y hace lo que le agrada, se convierte de hecho en su propio dios, y esto no es más que humanismo. Pero, así como este antiguo humanismo estaba vacío y el pueblo pronto deseó un rey humano, el humanismo ateísta moderno también volverá al panteísmo y el mundo se rendirá a un rey humanista para conducirlos a una confrontación mortal final con el verdadero Rey de los reyes. 

Cristo murió en la Cruz para rescatar a las personas de todo tipo, lengua, y nación. Así que no sólo en América, pero el mundo entero tiene una opción a hacer. O volvemos por la fe en Jesucristo, o nos uniremos al destino de otras naciones que desde hace mucho tiempo han sido olvidadas. 

¿Por qué somos tan tontos para creer que podemos escapar del juicio de Dios? ¿Por qué seguimos ignorando la escritura en la pared? ¿Por qué los predicadores no declaran esto desde los tejados? 

Vamos a arrodillarnos en arrepentimiento y fe o seremos llevados a nuestras rodillas en derrota. 

¿Confiarás en Cristo como tu Salvador hoy? Si usted es cristiano, ¿ha caído en el pecado y necesita hacer las cosas bien con su Señor? 

Preste atención al llamado de Jeremías 18:8 antes de que sea demasiado tarde: “Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles”. 

Así como Ezra también escribió en 2 Crónicas 7:14: “y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.”

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