Posteado por: mvmspanish | febrero 20, 2020

SI OÍS HOY SU VOZ NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES – Hebreos 3:12-15

Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: “Hoy”, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado, porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. (Hebreos 3:12-14) 

Estos versículos son una advertencia solemne y oportuna. A nuestro alrededor vemos hombres, mujeres, adolescentes y niños que están siendo “endurecidos por el engaño del pecado.” Tres veces en este capítulo, Dios suplica a los hombres, “no endurezcan sus corazones.” 

La incredulidad es un pecado que endurece el corazón. Cuando Satanás tentó a Eva en el jardín, hizo que ella no creyera la palabra de Dios: “¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto?” (Génesis 3:1). Él estaba diciendo: “Realmente no crees eso, ¿verdad?” Si la gente realmente creyera en Dios, no practicarían el pecado, porque sabrían que enfrentarán Su juicio severo. Al no creer en Dios y en Su Palabra, las personas hacen lo que quieren y la incredulidad se convierte en la raíz de todos los pecados y endurece el corazón contra los estándares de santidad de Dios. 

La voluntad es el poder por el cual la mente toma decisiones y actúa para llevarlas a cabo. Al principio, una persona se dedica a un placer prohibido porque lo desea, pero si sigue así, pronto descubre que no tiene fuerzas para resistirlo. Una vez que un pensamiento o acto se convierte en un hábito, si no se detiene se convierte en una necesidad. Tenga en cuenta, usted cosecha lo que usted siembra más pronto y más en abundancia que usted piensa. 

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo.” (v. 12) 

Aquí se nos advierte contra el pecado de incredulidad en el que cayeron los israelitas, lo que resultó en su alejamiento del Dios viviente, y él advierte a sus lectores que esto es exactamente lo que harán es rechazar la verdad de la salvación y la fe en Jesús Cristo y apartarse del Dios viviente. 

“Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” (v. 13) 

El engaño del pecado es que no puede cumplir lo que promete. Engaña a una persona para que piense que puede “tenerlo todo.” Promete placer, satisfacción, contentamiento, y vida, pero lo que ofrece en esas áreas es fugaz, y eso conduce a su calidad adictiva. El placer nunca es suficiente para producir la satisfacción y la realización deseadas; y los pecadores son forzados a perversiones mayores hasta que los mata. 

El pecado ofrece racionalizaciones y justificaciones para una mente engañosa y pecadora; sin embargo, la calidad del pecado como la droga siempre exige más, porque lo que una vez satisfacía ya no lo hace más. La persona en sus garras se convierte gradualmente en su esclavo y, en el camino, su corazón también se endurece. 

En este verso endurecido se traduce de la palabra griega para un callo y debe ser de gran advertencia. Un callo se forma alrededor de las palmas de las manos y en los dedos debido al uso constante y duro; y sugiere el significado de impenetrable, insensible, ciego o no enseñable. Una actitud endurecida no es una anormalidad repentina sino un estado mental habitual que se muestra en la inflexibilidad del pensamiento y la insensibilidad de la conciencia; y eventualmente hará que el arrepentimiento sea imposible. Por lo tanto, para evitar este terrible pecado de incredulidad, debemos reconocer cuán malo el realmente es. 

“Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.” (v.14) 

Jesús ordenó a Sus verdaderos discípulos que compartieran el Evangelio hasta el fin de la tierra. Desafortunadamente, algunas personas, al escuchar el evangelio y reconociendo su necesidad espiritual, demoran en tomar medidas. 

Este es el tipo de pecado más peligroso que equivale a la dilación porque la vida es corta y no sabemos qué pasará mañana (Santiago 4:13-14). La Biblia nos insta a estar bien con Dios hoy y no endurecer nuestro corazón, porque Jesús podría regresar en cualquier momento cuando no Lo esperamos (Lucas 12:40). 

Nuestro Señor ilustró la importancia de estar preparado para Su venida. En la parábola de las diez vírgenes que esperaban la llegada del novio y el comienzo del banquete de bodas, cinco de las vírgenes estaban preparadas para Su llegada. Las otras cinco no intentaron prepararse hasta que fue demasiado tarde, y se quedaron atrás. Y cuando finalmente estaban listas y le pedieran que abriera la puerta, Jesús les respondió: “Créanme, ¡no las conozco!” (Mateo 25:12). 

Una de las razones por las que no estaban preparados pudo haber sido porque solo creían superficialmente y, por lo tanto, procrastinaron y perdieron el día más importante de su vida. “¡Así que ustedes también deben estar alerta! Porque no saben el día ni la hora de Mi regreso” (Mateo 25:1-13). 

Por lo tanto, en el asunto de nuestra vida espiritual, no nos atrevemos a postergar, porque es un hábito pecaminoso y malo que puede tener consecuencias eternas, como vemos en la parábola que Jesús contó acerca de las diez vírgenes. 

Recuerda que, “El Señor es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable” (Salmo 145:8); y que, “Si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). 

Entonces, aproveche esta oportunidad, ahora mismo, para arreglar las cosas con Dios. No te arriesgues a perder ese momento cuando tu corazón está abierto para obedecerle; y por favor no asumas que tendrás otra oportunidad para hacerlo. 

Tenga esto en cuenta: “Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…” (Hebreos 3:15); porque, “el momento preciso es ahora. Hoy es el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

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Responses

  1. Hermosa palabra. Dios les bendiga.
    Me hace bien, para mi vida cristiana.

    • Gracias Angelica, que Dios te siga bendiciendo.


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