Posteado por: mvmspanish | agosto 15, 2019

EL PAPEL DE UNA MUJER MADURA PARA ENSEÑAR A MUJERES MÁS JÓVENES – Tito 2:3-5

Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno,  que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. (Tito 2:3-5)

¿Quiénes son las “anciana”? Pablo probablemente tenía en mente a las mujeres más allá de la edad fértil. La razón del consejo en Tito 2:3-5 para que las mujeres mayores enseñen a una mujer más joven casada y con hijos fue que la gran mayoría de las mujeres jóvenes en el primer siglo se casaban muy joven y necesitaban la dirección de una mujer piadosa más vieja.

Pablo anima a Tito a enseñar a todos los grupos de la iglesia; hombres mayores, hombres jóvenes, mujeres mayores, esclavos, ¡todos los grupos excepto las mujeres jóvenes! Pero enseñar y entrenar a mujeres jóvenes sobre cómo vivir vidas piadosas era y es principalmente la responsabilidad de las mujeres mayores, no del pastor o de los ancianos de una iglesia; por lo tanto, es vital que las mujeres piadosas y los ministerios de mujeres no pierdan de vista este objetivo.

Entonces, ¿qué deberían enseñar las mujeres mayores a las mujeres más jóvenes? Echemos un vistazo a nuestros versos.

Las ancianas deben ser reverentes en su conducta. El término “reverencia” se usó para caracterizar la conducta de santidad, lo que sugiere que él está hablando de mujeres que aman y obedecen al Señor. Ellas deben enseñar a las mujeres jóvenes “lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1), mujeres mayores que entienden la Palabra de Dios y que interpreta rectamente la palabra de verdad (2 Timoteo 2:15). La mujer reverente teme a Dios y vive en Su presencia sirviendo a Dios con todo su corazón, mente y alma. Ella busca Su voluntad para su vida y sigue Sus caminos. (Proverbios 31:26, Juan 14:15, Salmo 119:15)

Las mujeres mayores no deben ser calumniadoras. ¡La palabra calumnia en griego se usa para identificar al diablo! También significa chismes maliciosos. Una mujer piadosa no repetirá historias perjudiciales sobre los demás. Ella no difundirá rumores o medias verdades que dañen la reputación de alguien.

Las mujeres mayores no deben ser esclavizadas por el vino. Hay una conexión entre una lengua suelta y una bebida embriagadora. Una mujer que bebe probablemente hablará demasiado. Estos fueron los vicios comúnmente asociados con el tipo negativo de mujeres mayores en la sociedad Greco-romana.

Las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno. La palabra “bueno” podría traducirse como “hermosa y pura”. Como vemos, fueron las mujeres mayores, no Tito, las que debían enseñar a las mujeres más jóvenes cómo ser verdaderamente bellas, es decir, ser piadosas.

Esto es especialmente importante ya que la iglesia ve a mujeres más jóvenes que vienen a Cristo con antecedentes paganos. Tal vez no han tenido modelos piadosos para enseñarles cómo hacer sus hogares lugares atractivos para sus familias. No saben cómo amar a sus esposos e hijos. El feminismo mundano les dice que olviden a sus familias y encuentren satisfacción en las cosas del mundo. Las mujeres mayores piadosas deben hablarles sinceramente enseñándoles lo que es bello y atractivo relacionado a un hogar piadoso.

En sigida deben enseñar a las jóvenes a que amen a sus maridos. En este texto, la palabra que Pablo usa implica el amor a la amistad. Un esposo y una esposa deben cultivar una compañía íntima. El amor por tu esposo comienza en cómo piensas de él cada día. Si te quejas de sus malos hábitos o lo atacas verbalmente todo el día con tus malas palabras, no lo amas. Debes comenzar agradeciendo a Dios por él y pensando en sus necesidades y en cómo puedes satisfacerlas. El amor a la amistad requiere tiempo junto, compartiendo sus pensamientos y sentimientos, y sobre todo, estudiando la Palabra de Dios juntos.

Las mujeres más jóvenes no solo deben amar a sus esposos sino también respetarlos; Su esposo confía plenamente en ella y no necesita de ganancias mal habidas. Ella le es fuente de bien, no de mal, todos los días de su vida (Proverbios 31:11-12). Ver también Proverbios 31:28, 1 Pedro 3:1-6, Efesios 5:22-24.

También deben instar a las mujeres más jóvenes a amar a sus hijos. Esto puede ser difícil a veces, especialmente cuando prueban tu paciencia por su desobediencia. Sería bueno memorizar 1 Corintios 13:4-7 para que pueda aprender a relacionarse tanto con su esposo como con sus hijos. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Las mujeres más jóvenes deben enseñar a sus hijos los caminos de la Biblia. Deben cuidar de sus hijos con el amor de Cristo, disciplinarlos con cuidado y sabiduría, y entrenarlos en el camino que deben seguir (Proverbios 22:6, Proverbios 31:26-28). Y Dios le ordenó a todo Israel que Amara al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes (Deuteronomio 6:5-7).

Las mujeres más jóvenes deben ser prudentes. Literalmente significa estar en control racional de los impulsos y pasiones.

Las mujeres más jóvenes deben ser puras. Esto se refiere a la pureza sexual. No debe asociarse con nada que alimente su imaginación con los supuestos placeres del romance ilícito. Si algo le molesta porque no se satisfacen sus necesidades emocionales o físicas, necesitas encontrar un momento apropiado y hablar honestamente y tranquilamente con su esposo sobre esas necesidades.

Las mujeres más jóvenes deben tener la belleza interior que solo proviene de Cristo. Deben usar su creatividad y sentido del estilo para crear belleza en su vida y en la vida de sus seres queridos. (1 Pedro 3:1-6)

Las mujeres más jóvenes deben estar ocupadas en su casa. El recordatorio aquí es que su deber es primero con su hogar y su familia. Puedes trabajar fuera del hogar pero nunca descuidando su llamado principal de estar atenta a su hogar y su familia. (Proverbios 31:13-15, Proverbios 31:27)

Ella crea una atmósfera acogedora de calidez y amor para su familia e invitados. Ella usa la hospitalidad para ministrar a quienes la rodean. (Proverbios 31:20-22)

Ella trabaja diligentemente para completar sus tareas diarias. Ella no pasa tiempo mirando y pensando en aquellas cosas que no complacen al Señor. (Filipenses 4:8)

Las mujeres más jóvenes deben ser amables. Esta característica también es parte del fruto del Espíritu dado por Pablo en (Gálatas 5:22-23), que es relevante para todos los cristianos. La mujer amable piensa en las necesidades de los demás y hace todo lo posible para satisfacer esas necesidades. Cuando un miembro de la familia está molesto o desanimado, ella responde con simpatía y palabras amables.

Una mujer amable sirve a su esposo, su familia, sus amigos y sus vecinos con un espíritu amable y amoroso. Su hogar no es solo un refugio seguro, sino también una base para amar, servir y extender la mano a los demás.

Las mujeres más jóvenes deben estar sujetas a sus propios maridos. Pablo también escribe que las esposas deben someterse a su esposo en (Efesios 5:22–33), al igual que Pedro (1 Pedro 3:5). En Tito, esto está destinado a contrastar con la cultura de los no creyentes en Creta, donde las esposas probablemente no respetaron a sus esposos. Esta sumisión no significa vivir como un sirviente, o nunca tomar la iniciativa. Más bien, significa vivir con amor bajo el liderazgo de un esposo. Pablo compara el matrimonio cristiano con la relación entre Cristo y la iglesia (Efesios 5:22–33).

Para que nadie blasfema la palabra de Dios. Esto es para dejar a los falsos maestros sin posibilidad de atacar la fe cristiana.

Para nosotros en el Ministerio Mission Venture, es un ataque personal cuando escuchamos a alguien menospreciar o blasfemar a nuestro precioso Señor y Salvador y la Biblia. Nuestro mundo de hoy no es un lugar fácil para los cristianos que creen en la Biblia, pero no debemos permitir que eso nos detenga de enseñar la verdad de la Palabra de Dios. Jesús nos dijo que seríamos perseguidos, tal como Él fue (Juan 15:20), pero todo lo que nos pide que hagamos es defender Su Palabra, la Biblia y compartir Su mensaje del evangelio con gracia y amor. Dios hará el resto.

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