Posteado por: mvmspanish | junio 21, 2018

JESÚS PREDICA EN LA SINAGOGA EN NAZARET – Lucas 4:18-19

“El Espíritu del Señor esta sobre Mi, porque Me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor.” (Lucas 4:18-19) 

El Señor leyó este hermoso versículo escrito por el profeta Isaías refiriéndose a Sí mismo, predicando en la sinagoga de Nazaret y proclamando: “Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído” (Lucas 4:21). Note que Él vino a predicar el evangelio a los humildes y no a los orgullosos. 

Él también vino a liberar a los cautivos. Esto nos recuerda el año de Jubileo del que se habla en Levítico 25 y se define como el año sabático después de siete ciclos de siete años (49 años). El quincuagésimo año fue un tiempo de celebración y regocijo para los israelitas. 

El año del Jubileo involucró un año de liberación del endeudamiento (Levítico 25: 23-38) y todo tipo de esclavitud (vs. 39-55). Todos los prisioneros y cautivos fueron puestos en libertad, todos los esclavos fueron liberados, todas las deudas fueron perdonadas, y todas las propiedades fueron devueltas a sus dueños originales. Además, todo el trabajo debía cesar por un año, y aquellos obligados por contrato fueron liberados de ellos. Uno de los beneficios del Jubileo fue que tanto la tierra como la gente pudieron descansar. 

El Jubileo presenta una bella imagen de los temas de redención y perdón del Nuevo Testamento. Cristo es el Redentor que vino a liberar a los que son esclavos y prisioneros del pecado – “Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:1-2). 

La deuda de pecado que le debemos a Dios fue pagada en la cruz cuando Jesús murió por nosotros: “Y cuando ustedes estaban muertos en sus delitos y en la in-circuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz” (Colosenses 2:13-14), y se nos perdona la deuda para siempre. Ya no estamos más en cautiverio, ya no somos esclavos del pecado, y habiendo sido liberados por Cristo, podemos verdaderamente entrar en el reposo que Dios provee. 

Cuando Cristo citó “para proclamar libertad a los cautivos “, Él realmente expandió e interpretó de la siguiente manera: “Y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18). 

El “cárcel” que Cristo vino a abrir es evidentemente una prisión espiritual, una ceguera de la mente. “Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres” (Juan 8:36), y libres de la esclavitud del pecado se traduce en convertirse en un “real sacerdocio,… pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquél que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable” (1 Pedro 2:9). 

Para poner en libertad a los oprimidos también tenía un significado adicional, porque después de Su crucifixión, mientras Su cuerpo estaba en la tumba, Su espíritu descendió al Hades, donde los espíritus de todos los que murieron en la fe estaban esperando por Él, y “cuando ascendió a lo alto, llevo cautiva un gran numero de cautivos. . . ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo” (Efesios 4:8, 10). 

La buena noticia es que todavía estamos en el “el año favorable del Señor,” que es el año en que somos restaurados y liberados. Es el año en que aceptamos a Jesús como nuestro Mesías y reconocemos la necesidad de un Salvador y decidimos que vamos a servirlo, alabarlo, adorarlo, honrarlo, buscarlo y obedecerlo por el resto de nuestra vida. 

Jesús nos ungió para ser Su embajador, habitado por el Espíritu para llevar el mensaje de buenas nuevas, mientras ayudamos a cumplir la gran comisión de Cristo. El evangelio está siendo predicado a los pobres, los ciegos están viendo y los cautivos están siendo liberados. ¿Usted creerá, recibirá y será liberado?

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