Posteado por: mvmspanish | mayo 10, 2018

ADVERTENCIA EN CONTRA DE JUZGAR A OTROS – Romanos 2:1-4

Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas. Sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre los que practican tales cosas. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escaparás del juicio de Dios? ¿O tienes en poco las riquezas de Su bondad y tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? (Romanos 2:1-4) 

El capítulo uno de Romanos retrató una imagen moral deplorable del mundo gentil; el mal, la idolatría, la perversión sexual y el libertinaje de todo tipo. 

Ahora vemos a Pablo dirigiéndose a los judíos que pensaban que eran mejores que los gentiles y estaban juzgándolos. Él comienza a dirigirse a los judíos sin mencionarlos por nombre, pero diciendo a los supuestos moralistas que: “¡Ustedes son tan culpables como ellos!” 

Aunque los “moralistas” pueden no entregarse a manifestaciones groseras del pecado como algunos hacen, todas las personas tienen pensamientos, motivos y actitudes que a veces desagradan a Dios. El argumento de Pablo es que incluso los “buenos pecadores” que juzgan a los demás son condenados. Necesitamos recordar lo que la Biblia nos dice que: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:8); y que todos “pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). 

Los judíos habían disfrazado su piedad a través de “guardar la Ley”. Si hubieran sido honestos, habrían confesado que la Ley era imposible de cumplir y acogieron la oportunidad de servir a Dios fielmente y no de manera hipócrita. 

Los judíos habían condenado con precisión las prácticas descritas por Pablo en Romanos, capítulo uno, pero también practicaban las cosas que ellos estaban condenando. Eso era hipocresía de la más alta orden. Ellos agradecieron a Dios que ellos no eran gentiles, y después actuaban como los gentiles que ellos menospreciaban. 

Necesitamos recordar que muchos judíos estiman a los fariseos; Jesús, sabiendo que las multitudes enfrentarían peligro espiritual si siguieran a estos maestros en sus acciones, los reprendió severamente: “¡Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas, que recorren el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacen hijo del infierno dos veces más que ustedes!” (Mateo 23:15). Y Él los llamó de “¡Serpientes, generación de víboras!” (Mateo 23:33). 

Los judíos asumieron que, debido a que eran el pueblo elegido de Dios, escaparían de Su ira, tal como muchos piensan hoy. En el Antiguo Testamento, resistieron los pronunciamientos y advertencias de los profetas, sintiendo que la calamidad nunca llegaría, a pesar de que no estaban guardando los mandamientos de Dios. Sintieron que como hijos de Abraham, Dios de alguna manera los necesitaba; pero estaban equivocados. Es tan fácil sentir superioridad espiritual hacia lo demás debido a nuestra herencia espiritual o por nuestra pretensión de obedecer a Dios. 

Cuando Pablo escribe esto, es posible que él haya mirado su propia vida, ya que una vez que él fue culpable de lo mismo. Antes de conocer a Cristo, él era una de esas personas orgullosas e farisaicas que miraban a las personas “malas” que lo rodeaban. Pero cuando se encontró con Jesús en su camino a Damasco para matar a los cristianos, empezó a entender a través de la habitación del Espíritu Santo que él era culpable de los mismos pecados que estaba juzgando en los demás. 

Todos tenemos una tendencia a criticar en otros los pecados que excusamos en nosotros mismos. Debemos ser conscientes de que nuestros propios pecados, a los que estamos ciegos, no distorsionan nuestro juicio sobre los demás.

Sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre los que practican tales cosas. (Romanos 2: 2). 

Dios juzga sobre la base de la verdad, la condición real de la persona. Él juzga, la forma en que realmente son las cosas, no la forma en que aparecen; y un día, nosotros personalmente le responderemos. 

¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escaparás del juicio de Dios? ¿O tienes en poco las riquezas de Su bondad y tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? (Romanos 2: 3-4). 

A veces nos podemos preguntar: ¿Por qué Dios no juzga a los adúlteros, los pervertidores de menores, los asesinos, los pedófilos, etc.? Cuando deberíamos enfocarnos en nosotros mismos y reflexionar, “¿Por qué Dios no me juzgó todavía por las cosas que hice y de las que aún no me he arrepentido ni cambiado?” 

Dios retarda Su juicio porque es bondadoso y paciente y quiere darnos tiempo para arrepentirnos. Pero si nos negamos a arrepentirnos, el juicio vendrá; podemos contar con eso. 

Recuerde que la bondad, la tolerancia y la paciencia de Dios no son una oportunidad para pecar; ¡es un llamado para arrepentirse! El arrepentimiento significa que examinamos nuestra mente y corazón primero antes de juzgar a alguien más. Dios es paciente: Él usó a Noé para llamar a las personas perversas a arrepentirse; Noé predicó y enseñó sobre el amor y el perdón de Dios, Su ira y juicio por cientos de años. Ninguna persona se arrepintió – 7 mil millones de personas se volvieron más perversas y malvadas todos los días en que vivían. Ellos eran tan malos y rebeldes que Dios tuvo que matar a todos ellos en el diluvio y Él salvó sólo a 8 personas; Noé y su familia. 

El punto en estos versículos se hace muy claro: si el moralista es tan culpable como el pecador obvio, ¿cómo escaparán del juicio de Dios? En la primera venida de Jesús, el carácter amoroso de Dios se reveló con gran énfasis; en la segunda venida de Jesús, el juicio justo de Dios será revelado claramente. 

Jesús enseñó: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mateo 7:1-2). 

Entonces, ¿dónde te encuentras?

 

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Responses

  1. Me gusta que me llegue este tipo de material que alimenta mi alma

    • Hola Ximena, Dios es fiel y Él nos envia lo que necessitamos. Bendiciones


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