Posteado por: mvmspanish | abril 26, 2018

LOS QUE NO TIENEN EL ESPÍRITU NO PUEDEN ENTENDER LA PALABRA DE DIOS – 1 Corintios 2:12-15

Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. 14 Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen espiritualmente. 15 En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. (1 Corintios 2: 12-15) 

En estos dos primeros versículos, aprendemos que Dios se deleita en revelar Sus profundos pensamientos para nosotros, como Pablo escribe: “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. 

¿Cómo es que algunas personas pueden leer un pasaje bíblico y lo encuentran aburrido, confuso o incluso tonto, mientras que otros reciben una gran comprensión y bendición del mismo pasaje? La respuesta es que muchos están funcionando solo por el espíritu del mundo, “el espíritu que ahora está actuando en los que viven en la desobediencia” (Efesios 2:2), mientras que otros son habitados por el Espíritu de Dios, habiendo recibido el Espíritu Santo cuando ellos confiaron en Cristo para el perdón y la salvación. 

En el momento en que confiamos en Jesucristo y decidimos seguirlo y obedecerlo, recibimos al Espíritu Santo como “garantía” de nuestra salvación (2 Corintios 1:22, Efesios 1:14). Por lo tanto, el Espíritu Santo ha sido provisto a cada creyente para que podamos obtener las respuestas de Dios a través de la verdad de Su Palabra; y el Espíritu de Dios, que conoce los pensamientos más íntimos de Dios, comunica esas realidades a nosotros. 

En contraste, Pablo explica por qué algunas personas no responden al Espíritu Santo: “Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen espiritualmente.” 

El “hombre natural” es una persona que no tiene el Espíritu Santo. Sus valores naturales son físicos y materiales. Una persona así no puede entender las cosas espirituales. Ellos están controlados por sentimientos, estados de ánimo, impulsos y deseos. Solo pueden pensar por razonamiento natural, elecciones lógicas hechas sobre la base de metas centradas en el éxito, la riqueza, el poder y el placer. Tal persona no “acepta las cosas del Espíritu, porque son locura para él”. Esto literalmente significa que no aceptan las cosas de Dios y por lo tanto no pueden discernir aquellas cosas que son verdaderas, porque no tienen el receptor espiritual, el Espíritu Santo, para permitirles apreciar la verdad de Dios. 

Si usted dice que la Biblia es demasiado difícil de entender, que no tienes tiempo para leer-la porque es demasiado aburrido, debes entender que no has nacido de nuevo y que no tienes el Espíritu Santo viviendo en usted. 

Un cristiano recién nacido puede no tener mucho conocimiento sobre la Biblia, pero tiene el deseo de aprender más y así busca la verdad de Dios y está ansioso por hacer preguntas, lo cual es una señal de que el Espíritu habita en el. 

Pablo continúa, dando una perspectiva contrastante: “La persona espiritual, sin embargo, puede evaluar todas las cosas, pero ella misma no puede ser evaluada por nadie.” Las personas espirituales son aquellos cristianos en los que el Espíritu se ha convertido en el poder fundamental de la vida, y que consistentemente obedecen la enseñanza de la Escritura. Como resultado, tienen un gran potencial para ser usados ​​por Dios por el poder del Espíritu Santo. Pablo entendió y predicó el mensaje de la cruz, él era una persona espiritual con la capacidad de discernir los corazones de los corintios. En contraste, su incapacidad para comprender la cruz reveló su condición no espiritual y los descalificó de criticar a Pablo (verso 15). 

El creyente maduro, por tanto, puede discernir, apreciar y comprender la esencia de la verdad espiritual. Ellos oran sobre cuestiones difíciles y revisan la palabra de Dios en busca de respuestas en todo lo que hacen; y al hacerlo; ellos tienen la garantía de tomar la posición sobre valores y cuestiones sobre las cuales el mundo natural está totalmente confuso. En realidad, el mundo no puede entendernos. Somos un misterio y ellos no entienden por qué alguien es voluntario para el ministerio de niños o para el ministerio de jóvenes, año tras año, o dan el 10% de sus ingresos para el trabajo del Señor. Ellos no pueden entender por qué alguien quiere hablar de Jesús todo el tiempo y convertirlo en el centro de su atención. Nuestro estilo de vida parece extraño para las personas de este mundo y tenemos convicciones que otras personas no tienen, somos amables y compasivos cuando otros son crueles; y esto, porque tenemos una visión de la mente de Cristo. 

Pablo concluye esta sección con estas palabras dramáticas: “Porque ¿quien ha conocido la mente del Señor, para que Lo instruya? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16). Aquí Pablo cita a Isaías 40:13, donde el profeta exaltaba la majestad y el misterio insondable de Dios, y nos recuerda que no podemos conocer la mente de Dios sin el Espíritu Santo. Pues sin la luz del Espíritu de Dios, estaremos en la oscuridad. 

La mente de Cristo es la disposición de servir en vez de ser servido y de dar nuestra vida como siervos para los demás, y eso puede ser visto en el entendimiento de la persona acerca de la cruz, y si ellos toman su cruz diariamente para seguir a Cristo (Lucas 9:23). 

Si usted compromete su vida a Jesucristo, Él enviará al Espíritu Santo el maestro de la verdad para vivir en usted y conocerás la verdad y la verdad te hará libre (Juan 8:32). Usted finalmente tendrá la capacidad de entender y tendrá el deseo de aprender y obedecer Su Santa Palabra. Es triste ver, sin embargo, que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas (Juan 3:19). 

Sin embargo, tienes una opción: “Si no les parece bien servir al Señor, escojan hoy a quién han de servir: si a los dioses que sirvieron sus padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitan. Pero yo y mi casa, serviremos al Señor” (Josué 24:15).

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