Posteado por: mvmspanish | febrero 15, 2018

INVOCANDO A DIOS Y ENFOCANDO EN SU PALABRA – Jeremías 29: 12-14

Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad...” (Jeremías 29:12-14) 

Dios ve nuestro futuro antes de que se conviertan en nuestro ‘hoy’. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

Él ve el comienzo de nuestra vida y Él ve el final y todo lo demás. Salmo 139:16 dice: “Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.” 

El Señor conoce los planes que tiene para nosotros y espera pacientemente que vayamos a Él (vs. 12-14), y cuando obedecemos, nos saca de la cautividad de nuestros pecados y nos hace sanos de nuevo. 

Como creyentes, debemos entender que Dios no solo es nuestro Creador, sino que también Él necesita ser el Señor de nuestra vida. Por lo tanto, cuando apartamos nuestros ojos de nuestro Salvador, comenzamos a perderle de vista y comenzamos a dirigir nuestra vida hacia el pecado, las pruebas, y a las oportunidades y bendiciones perdidas. 

A lo largo de la historia, Satanás siempre ha planeado intentos y diversiones para que quitemos nuestros ojos del Señor. Por lo tanto, es muy importante estar muy listo y alerta de las diversiones que el diablo planifica para cada uno de nosotros todos los días. 

Muchas veces estamos consumidos por el trabajo, las cosas mundanas y la tecnología todo el día y solo reconocemos a Dios justo antes de irnos a dormir con una oración rápida de 20 segundos. ¡Qué terrible falta de respeto y gratitud por todo lo que nuestro Señor hace por nosotros! 

Cuando permitimos que las cosas mundanas consuman nuestras vidas, nos alejamos de Dios y es entonces cuando Satanás reclama la victoria alejándonos de nuestro Padre celestial. Debemos recordar que las Escrituras nos dicen que “no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). 

Dios no nos creó para vivir una vida distraída, nos creó para vivir una vida llena de Jesús. Aunque vivimos en un mundo imperfecto, la Biblia nos dice que “no os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13); para que nuestro enfoque siempre sea redirigido hacia Él. 

Es extremadamente importante mantenerse enfocado en Cristo “el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2); porque, si no lo hacemos, seremos como Pedro, que se distrajo con el viento y el mar rugiente, perdió la fe y comenzó a hundirse (Mateo 14:28-31). 

Deberíamos seguir el ejemplo de María, que fielmente se sentó a los pies del Maestro y escuchó lo que Él estaba enseñando, en lugar de Marta que estaba demasiado distraída por todas las demandas que se había impuesto en vez de disfrutar la visita de Jesús, su Creador y Salvador, que estuvo allí solo por un corto tiempo más antes de ser crucificado (Lucas 10:38-42). 

Como vemos, Satanás trata de distraernos de cualquier manera posible, es por eso que está escrito, “sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Pero tenemos el antídoto perfecto, porque cuando “nos sometemos a Dios, resistimos al diablo él huirá de vosotros” (Santiago 4:7). 

Debemos priorizar nuestro tiempo. Debe haber un tiempo para la oración diaria. Cuando las cosas se ponen agitadas, lo más sensato es tomarse un tiempo e ir a un lugar tranquilo para escuchar a Dios, tal como Jesús lo hizo muchas veces. La Escritura nos dice que si te acercas a Dios, Él se acercará a ti (Santiago 4:8). 

Necesitamos enfocarnos en el Señor para la guía diaria al meditar en las Escrituras porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. Y como Josué dijo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (1:8). 

Cuando caminamos con el Señor y nos acercamos a Él con todo nuestro corazón, Él se convierte en nuestro foco. Nuestro corazón anhela por Él y busca Su presencia. Nuestro deseo de tener comunión con Cristo y ser como Él crecerá mientras que nuestros deseos mundanos disminuirán. 

Cuando caminamos con el Señor crecemos en nuestro conocimiento del pecado y nuestra necesidad de un Salvador. Cuando actuamos de manera incorrecta seremos alertados por el Espíritu Santo y el Señor con su amor infinito, “si confesamos nuestros pecados, es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). 

Fuimos creados por Dios, y para Dios y nuestras vidas nunca se darán cuenta de su verdadero potencial hasta que Le pertenecemos por completo en rendición incondicional a Su Señorío.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: