Posteado por: mvmspanish | agosto 23, 2017

¿USTED REALMENTE AMA A DIOS Y AL SALVADOR? – 1 Juan 2:15-16

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:15-16) 

Cuando se nos dice que no amemos al mundo, la Biblia se refiere al sistema de valores corruptos del mundo. Satanás es el dios de este mundo, y tiene su propio sistema de valores contrario al de Dios (2 Corintios 4:4). En 1 Juan 2:16 detalla exactamente lo que promueve el sistema de Satanás: la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida. Todo pecado imaginable puede resumirse en esos tres males; la envidia, el adulterio, el orgullo, la mentira, el egoísmo, y mucho más brotan de esas tres raíces. 

El mundo es lo que dejamos cuando llegamos a Cristo. Isaías 55:7 dice: “Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar,  y de él recibirá misericordia.” 

Amar al mundo significa dedicarse a los tesoros, filosofías y prioridades del mundo. Dios les dice a Sus hijos que establezcan sus prioridades de acuerdo con Su sistema de valores eterno. Debemos “buscar primero” el reino y la justicia de Dios (Mateo 6:33). Nadie puede servir a dos señores (Mateo 6:24), y no podemos ser devotos a Dios y al mundo al mismo tiempo. 

Cuando entramos en la familia de Dios por medio de la fe en Cristo, Dios nos da la habilidad de abandonar los deseos del mundo: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17). Nos convertimos en ciudadanos de otro reino, porque “nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20). Nuestro deseo es conocer a Dios, y nos damos cuenta de que lo eterno es realmente importante – no lo temporal y dejamos de amar al mundo. 

Cuando hemos experimentado la presencia de nuestro Dios y Salvador tenemos un profundo anhelo de conocerlo mejor y de hacernos santos en nuestros deseos, pensamientos y conducta. 

Continuar amando al mundo como lo hacen los incrédulos, paralizará nuestro crecimiento espiritual y nos hará infructuosos para el reino de Dios. Jesús nos da dos ejemplos sobre esto. Uno se encuentra en Lucas 6:43-45:  Porque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa, árbol malo que produzca fruto bueno. 44 Pues cada árbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarza. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.” 

Y el otro se encuentra en Juan 15:1-8 Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. »Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. 

En Juan 12:25, Jesús llevo este pensamiento un paso más allá cuando dijo, “El que ama su vida, la perderá; y el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”. Jesús dijo que si amamos algo más que a Él, no somos dignos de Él (Mateo 10:37-38). 

En resumen, el término mundo en la Biblia se refiere al sistema maligno controlado por Satanás que nos aleja de la adoración a Dios. Por lo tanto, no podemos recibir la vida de Dios si estamos buscando la vida en otro lugar. 

La advertencia en nuestro pasaje (1 Juan 2:15-16) corresponde muy bien al último versículo de 1 Juan 5 que dice: “Hijitos, guardaos de los ídolos.” Un ídolo es cualquier cosa que reemplaza a Dios, cualquier cosa que hacemos más grande que Él. Por lo tanto, debemos recordar que la idolatría es cuando Dios es removido del trono y algo más se pone en Su lugar. Por eso debemos examinar nuestros corazones y ponernos de rodillas ante el Señor. Necesitamos buscar Su perdón y pedirle que nos advierta a través de Su Espíritu Santo cuando empezamos a desviarnos en la dirección equivocada. 

Acuérdense de fijar sus mentes en las cosas de arriba, no en las cosas terrenales (Colosenses 3:2). Y, todo lo que hacéis, hacedlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).

Anuncios

Responses

  1. Quiero darles las Gracias por esta palabra tan llenadora a mi alma y a mi espíritu Dios les continúe bendiciendo y usando para llevar la palabra de nuestro Dios.,

    Powered by Cricket Wireless

    • Gracias Danny, que Dios te siga bendiciendo también.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: