Posteado por: mvmspanish | julio 6, 2017

EL ORGULLO VIENE ANTES DE LA CAÍDA – Proverbios 16:18

Como parte del proceso de santificación que Dios quisiera comenzar con cada uno de nosotros – una de las primeras cosas que Dios hará por el poder del Espíritu Santo – es sacar o prevenir que ciertos tipos de cualidades negativas entraran en nuestras personalidades. Y sin duda, una de las principales cualidades negativas que Dios detesta es el orgullo. 

Esta cualidad cancerosa, letal y destructiva, probablemente más que cualquier otra cualidad negativa, ha derribado más reinos, más imperios, causado más guerras, destruido más matrimonios, arruinado más amistades y llevado a más criminales a nuestros sistemas de cárcel que todos las otras cualidades negativas combinadas y unidas. 

El espíritu de orgullo tiene que ser el rey absoluto de todas las cualidades negativas y destructivas que pueden entrar en nuestras personalidades – y nadie está a salvo e inmune a el. Por lo tanto, todos los cristianos, jóvenes y viejos, necesitan mantener un ojo agudo en esta calidad negativa, y hacer todo lo que puede para no permitir que este espíritu obtenga un punto de apoyo y agarre su personalidad y mentalidad. 

Dios no nos condena a ser gozosos de haber logrado algo que Le agrada. Sin embargo, como con cualquier otra cosa que pueda empezar bien, siempre existe el peligro de un posible exceso. Lo que comienza como una alegría simple puede comenzar a crecer en algo mucho más mortal si una persona no se mantiene correctamente encima de ella. 

Uno de los frutos del Espíritu Santo es el fruto del auto control. No sólo una persona necesita usar el auto control para mantener una vigilancia adecuada para que el orgullo no tome control de su personalidad – pero también necesitará la ayuda del Espíritu Santo para ayudarlo a mantener el control apropiado en cada situación. Esto es especialmente importante para aquellos que son llamados por Dios a trabajar en cualquier tipo de posición de liderazgo dentro de Su iglesia. 

Proverbios 16:18 declara que: “Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.”  

Aquí ves dos palabras clave “orgullo” y “altivez”. 

El diccionario y varios de los diferentes diccionarios bíblicos describen el “orgullo” como: 

  • Una opinión indebidamente alta de uno mismo
  • Un espíritu dominador
  • Autoestima exagerada, presunción
  • Un ego hinchado e inflado
  • Jactarse – Un sentido presumido de la superioridad de uno

Lo que pone a algunos cristianos en grandes problemas con el Señor es estar en estas categorías mencionadas. 

Por lo tanto, lo que puede comenzar como un humilde, justificado y razonable tipo de auto-respeto por uno mismo y los propios esfuerzos y logros en el Señor, puede deteriorarse rápidamente y convertirse en el orgullo donde uno comienza a perder el sentido de quienes son realmente en el Señor. 

La otra palabra clave es la palabra “altivez”. Aquí está lo que el diccionario  tiene que decir sobre esta calidad negativa: 

  • Una actitud orgullosa y desprecio por los demás
  • Falta de respeto por los demás
  • Actitud pretenciosa, arrogante, superior
  • Un espíritu egoísta
  • Conducta hostil resultante de la arrogancia

Como vemos en la Escritura, el Señor usa un lenguaje muy intenso y fuerte al describir esta cualidad negativa. No sólo Dios llama el orgullo un pecado real a Su vista, sino que Él va un paso más allá y lo llama una actual abominación. Y “abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón” (Proverbios 16:5). 

Siempre que el Padre usa la palabra “abominación” – Él está usando la palabra más extrema e intensa que Él posiblemente nos pueda permitir saber, sin ninguna otra interpretación posible, para que no tengamos ninguna parte de la actividad que Él describe como una abominación. Así que debemos evitarlo como la peste. 

Cuando Dios pone las cualidades de orgullo y altivez en esta categoría de abominación – sabemos que Él está dando a todos nosotros una advertencia muy seria sobre este tema. 

Una vez que el orgullo comienza a infiltrarse en la personalidad de alguien – tiene que ser tratado y neutralizado con la ayuda del Espíritu Santo. Si no lo es, entonces continuará creciendo y propagándose a través de la personalidad y mentalidad de esa persona. A partir de ahí, comenzará a filtrarse en sus emociones, acciones y comportamientos. Y una vez que esta cualidad negativa comienza a manifestarse en sus acciones y comportamientos, entonces su juicio comenzará a nublarse, y ya no podrá separar la verdad del error. 

Eventualmente terminan convirtiéndose en su propio pequeño dios, pensando que tienen todas las respuestas y que el mundo entero gira en torno a ellos y lo que están tratando de lograr. Ya no están dispuestos a rendir cuentas a nadie más en su vida, incluyendo a Dios mismo. 

Su inflado sentimiento de orgullo y ego; su actitud pomposa, arrogante, mandona, sabe-todo les convencen de que son lo suficientemente inteligentes como para tener el control de los demás. 

La Palabra dice: Que nadie se gloríe en los hombres (1 Corintios 3:21). Esto es lo que le sucede a alguien una vez que el espíritu de orgullo comienza a entrar en su personalidad, comenzarán a buscar su propia gloria; y se convierte en todo sobre ellos y ellos solos. 

Los cristianos que han caído en este tipo de trampa de orgullo no sólo comenzarán a tratar de robar la gloria de cualquier otra persona que puede estar tratando de competir contra ellos, ¡sino que también tratará de robar la gloria que sólo se debe a Dios mismo! 

Es por eso que la Biblia nos dice que tenemos que ser transformados por la renovación de nuestra mente. Tenemos que aprender a desarrollar el pensamiento correcto en nuestro proceso de pensar. 

Cuando Dios dice que el orgullo vendrá antes de la “caída” – Él está dando a todos nosotros una gran advertencia de que algunas de estas caídas podrían terminar siendo muy severas. Necesitamos permanecer humildes y responsables en nuestro caminar con el Señor; si no lo hacemos tendremos que pagar con graves consecuencias. 

No debemos gloriarnos en nosotros mismos o en ningún otro hombre en esta vida, y no debemos glorificarnos en nuestros propios logros, ni en nuestras propias fuerzas, ni en ninguna de las riquezas que podamos haber adquirido en esta vida. La única persona a la que debemos gloriar en esta vida es al Señor. 

Recuerde que con cualquier tipo de posición de liderazgo viene el poder y la autoridad, y con el poder y autoridad viene la posibilidad de orgullo y corrupción. POR LO TANTO, ¡TENGAN CUIDADO!

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Responses

  1. Excelente tema Dios les siga bendiciendo


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