Posteado por: mvmspanish | mayo 17, 2017

DESPIÉRTATE TÚ QUE DUERMES – Efesios 5:14

Las Sagradas Escrituras dicen: “Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.” (Efesios 5:14) 

El apóstol Pablo está constantemente exhortando a las iglesias a despertar. En la carta a los romanos él escribe: “Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos” (Romanos 13:11). Él ordena a los corintios que despierten y comiencen a vivir una vida piadosa. Él le dice a los tesalonicenses: “Así que tened cuidado, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:6); y él escribe sobre el mismo tema a la iglesia en Efeso. 

Aquí Pablo ofrece una invitación, un llamado para que aquellos que no son hijos de luz para que vengan a la luz y sean salvos. Las palabras se adaptan de Isaías 60:1, que dice: “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.” Pablo muestra el significado profético de esos textos declarando que “la gloria del Señor (que) ha nacido” no es otro que Jesucristo, el Mesías que tanto esperaba Isaías como todo judío piadoso. 

Despierta, tú que duermes describe al pecador que está durmiendo en la oscuridad del pecado e inconsciente de su condición perdida y destino trágico. Levántate de los muertos es una invocación al arrepentimiento, un llamamiento para apartarse de los caminos del pecado que te llevan a la muerte. 

A medida que analizamos más este versículo, llegamos también a la conclusión de que “despierta, tú que duermes” significa levantarse de un estado de sueño y falsa seguridad. “El sueño y la muerte” son representaciones impresionantes del estado en que las personas se encuentran. En el “sueño” estamos, aunque vivos, insensibles a cualquier peligro que pueda estar cerca; estamos inconscientes de lo que puede suceder a nuestro alrededor. Así es con el pecador, su mente está durmiendo y él no oye ni conoce a Dios, y no tiene sentido de peligro y espiritualmente está muerto. 

Dios a través de Su Palabra está diciendo a la iglesia: ¡Despierta! ¡Estas durmiendo! La muerte está a tu alrededor. La oscuridad te ha envuelto. Despierta y deja que el Espíritu Santo exponga las cosas que están mal en tu vida. Entonces Jesús podrá brillar a través de ti y disipar las tinieblas porque es Su luz que elimina la oscuridad que representa el pecado en tu vida. 

Mientras nosotros como cristianos debemos siempre estar dispuestos a traer el mensaje salvadora de la gracia de Dios al pecador, no debemos ser “partícipes con ellos” (v. 7) en sus pecados y de hecho debemos “no tener nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad” (V.11). En su lugar, debemos “denunciarlas” (v.11), señalando las consecuencias de sus acciones y enfocando su atención en Cristo que “nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios” (v.2) en pago de nuestra penalidad. Todo lo que hay que hacer es aceptar este perdón. Al hacerlo, nosotros que somos “luz en el Señor” (v.8), daremos luz en su oscuridad, porque “todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo” (v.13).

Como hijos de la luz (v.8), nuestras vidas deben exhibir el “fruto de la luz que consiste en toda bondad, justicia y verdad” (v.9). Debemos discernir “lo que es aceptable al Señor” (v.10), “caminando con prudencia, no como necios, sino como sabios “ (v.15), “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (v.16). 

Tenemos que darnos cuenta de que o estamos avanzando hacia la piedad, o nos estamos alejando de ella. Cada momento es una nueva oportunidad para seguir avanzando en la dirección correcta, siempre con nuestros ojos enfocados en Jesús. En Él está la luz, y para conocerlo, debemos buscarlo por medio de Su palabra. No debe haber estancamiento en nuestra caminata hacia nuestro hogar eterno.

El que duerme en nuestro texto, sea él un incrédulo o uno que profesa ser cristiano, está “dormido”, rodeado por la oscuridad; por lo tanto, Jesús les advirtió: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3: 19-21).

Así que, cuando somos salvo, estamos espiritualmente despiertos para una nueva vida con Cristo y Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

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Responses

  1. Hermoso mensaje. Que el Espíritu Santo nos guíe en todo momento. Amén.

  2. Buenas tardes que bueno es siempre recibir sus estudios o explicaciones son muy claros y siempre traen luz. Quisiera pedirles explicacion sobre San Marcos 3 o 4
    donde dice mirad comi ois, y los versiculos siguientes sobre el tener. Agradezco mucho su generosidad.

  3. gracias a los que hacen possible todo esto, Dios me los bendiga y les sigue guiando otraves del Espiritu Santo. estos estudios me ha ayudado mucho, bendiciones a todos.


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