Posteado por: mvmspanish | marzo 30, 2017

CARACTERÍSTICAS DE UN FALSO CONVERSO – Hechos 8:9-24

En primer lugar, hay que entender que la salvación no depende de una oración, un bautismo o el fondo religioso de nuestra familia. Los verdaderos conversos se examinan a sí mismos cómo el apóstol Pablo escribió a los corintios: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que fracasen en la prueba!” (2 Corintios 13:5). El verdadero convertido tiene un gran deseo de estudiar la Palabra y le gusta estar con otros creyentes que tienen un espíritu similar, y donde Jesús es siempre el centro de atención. 

Vemos en el relato de Hechos 8, que el Felipe mencionado fue uno de los siete diáconos originales seleccionados para servir en la iglesia de Jerusalén (Hechos 6:5). Felipe tenía un corazón para el evangelismo, y cuando la “gran persecución” surgió en Hechos 8:1, Felipe salió de Jerusalén para convertirse en un evangelista en Samaria (Hechos 8:5-12). Y vemos que el Señor lo usó grandemente. 

Ahora, en Samaria, conoció a un hombre llamado Simón, que practicaba la hechicería en aquella ciudad y asombraba a todo el pueblo de Samaria. Se jactaba de ser alguien grande, y todo el pueblo le dio su atención y exclamó. “¡Este hombre es al que llaman el Gran Poder de Dios!” Lo seguían porque por mucho tiempo los había tenido deslumbrados con sus artes mágicas. 

Pero cuando llegó Felipe, comenzaron a escucharlo mientras proclamaba las buenas nuevas del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo; y creyendo, fueron bautizados. 

Incluso Simón mismo ‘creyó’ y fue bautizado. Y siguió a Felipe por todas partes, asombrado de los grandes milagros y señales que veía. 

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que los samaritanos habían aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, porque el Espíritu aún no había descendido sobre ninguno de ellos; solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan les impusieron las manos, y ellos recibieron el Espíritu Santo. 

Cuando Simón vio que el Espíritu fue dado por la imposición de las manos de los apóstoles, ofreció a Pedro y Juan dinero y dijo: “Denme también a mí ese poder, para que todos a quienes yo les imponga las manos reciban el Espíritu Santo.” 

Pedro vio sus intenciones y le dijo: “¡Que tu dinero perezca contigo, porque intentaste comprar el don de Dios con dinero! 21 No tienes arte ni parte en este asunto, porque no eres íntegro delante de Dios. 22 Por eso, arrepiéntete de tu maldad y ruega al Señor. Tal vez te perdone el haber tenido esa mala intención. 23 Veo que vas camino a la amargura y a la esclavitud del pecado.” (Hechos 8:20-23). 

Los falsos conversos no aman verdaderamente a Dios y no les importa si Él finalmente recibe la gloria; en cambio, sólo buscan reconocimiento y atención para sí mismos. Simón no se preocupaba por Jesús; simplemente quería que Jesús le diera los deseos de su corazón carnal. Él malinterpretó completamente la salvación, porque la verdadera salvación requiere un cambio de corazón. Los falsos conversos piensan que es a través de sus acciones que son salvos. Pueden decir que la salvación no viene a través de las obras, pero sus corazones declaran algo completamente diferente. 

Simón quería dones espirituales para que pudiera ser el centro de atención y sentirse orgulloso de sí mismo. Cristo, por otra parte, enseña a Sus discípulos que “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.” (Marcos 9:35) 

Pedro expuso las intenciones de Simón y el estaba preocupado por las consecuencias de sus acciones, pero no porque decepcionara al Salvador, sino porque no quería lo que Pedro le dijo que le sucedería. Así que respondió: “Rueguen al Señor por mí, para que no me suceda nada de lo que han dicho.” (Hechos 8:24) 

El no sólo estaba preocupado por sus consecuencias, sino que también malinterpretaba cómo funciona el arrepentimiento; que es un deseo constante de ser puro delante de Dios. El arrepentimiento no necesitaba que otros intercedan por el, sino que es el acto de una persona que se humilla ante su Padre y pide perdón y desea cambiar. Y esto no sucede solamente en el momento de la conversión; esto es continuo cada día a lo largo de la vida del creyente. 

El falso converso odia la exposición y confrontación. Se defienden, o mejor aún, atacan con el fin de mantener la confrontación y la distancia apropiada. No pueden creer que pudieran haber pecado de alguna manera. El falso converso es orgulloso y nunca se hace responsable de los pecados que comete. En otras palabras, es ciego a sus pecados. 

Simón tuvo todos los motivos equivocados al venir a Cristo, y aunque no fue evidente al principio, su verdadero carácter fue descubierto a su debido tiempo. 

Los verdaderos conversos confían en Cristo y buscan llegar a ser más y más como Él todo el tiempo. Aquellos que dicen ser cristianos deben demostrar las características de los verdaderos cristianos que son: la sana doctrina, la obediencia a la Palabra de Dios y el amor. Deben trabajar diligentemente para difundir las buenas nuevas del evangelio, como estamos llamados a hacer (Mateo 28:19-20), sabiendo bien que podrían ser burlados y ridiculizados por muchos en estos tiempos cada vez más secular. Y aunque a veces los falsos cristianos pueden engañarnos, ciertamente no pueden engañar a Dios, ya que nada en toda la creación está oculto de Su vista. “Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas” (Hebreos 4:13). Al final de la edad, Sus ángeles separarán a los conversos verdaderos de los falsos, tal como la parábola nos dice que separa el trigo de la cizaña. 

Por lo tanto, el verdadero creyente produce el fruto de un nuevo estilo de vida, un estilo de vida que es agradable a la vista del Dios Todopoderoso. Si estamos enraizados y fundados en Cristo, esto debe ser evidente. Jesús dijo, “Yo soy la vid, ustedes son las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste da mucho fruto.” (Juan 15:5)

 

 

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Responses

  1. […] via CARACTERÍSTICAS DE UN FALSO CONVERSO – Hechos 8:9-24 — Mission Venture Ministries en Español […]

  2. Reblogueó esto en estanzury comentado:
    MUY BUENA MEDITIACIÒN


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