Posteado por: mvmspanish | febrero 9, 2017

LA SABIDURÍA DE DIOS REVELADA POR EL ESPÍRITU – 1 Corintios 2:6-16

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12 Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. 14 Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente. 15 En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. 16 Porque ¿quien ha conocido la mente del Señor, para que le instruya? Más nosotros tenemos la mente de Cristo. 

El objetivo de enseñar y estudiar la palabra de Dios es dejar claro lo que la Biblia dice para aquellos que están buscando la verdad. Todo lo que Dios considera un conocimiento esencial para Sus hijos se encuentra en Su Palabra – la Biblia. Sin embargo, Dios ha revelado Su verdad a todos los seres humanos en las cosas creadas (Romanos 1:20), llamada revelación general, y en Su Palabra escrita llamada revelación especial (1 Corintios 2:6-10). 

Como un fondo histórico tenemos que entender que uno de los problemas que existían en la iglesia Corintia era el fracaso de los cristianos de renunciar con la filosofía humana. Los corintios vivían en una sociedad muy intelectual e inmoral, un mundo que estaba basado en la razón y los deseos de los hombres, y cuando se convirtieron en cristianos llevaron esta clase de inmoralidad y este tipo de racionalismo a la iglesia. 

Pablo les escribe esta carta para animarlos que corten los lazos de su antigua vida mundana, tanto filosóficamente como en términos de conducta moral. 

Después de exponer la futilidad del pensamiento mundano en 1 Corintios capítulo 1, Pablo introduce a los cristianos al reino superior de la sabiduría divina. Este tipo de conocimiento y entendimiento no está disponible a través de la inteligencia y razonamiento humano, y viene estrictamente a través de la revelación divina. Sólo los en que reside el Espíritu de Dios tienen “la mente de Cristo” (versículo 16) y acceso a “las cosas que Dios les ha dado” (versículo 12). Porque, el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente (versículo 14). 

Por lo tanto, sin esta visión sobrenatural nadie puede conocer con exactitud al Señor ni Sus caminos. Muchas personas dicen que creen en Dios pero no pueden tener una comprensión correcta de Él porque sus percepciones se basan en sus propios pensamientos e ideas. Es más fácil diseñar un dios personalizado que se ajuste a nuestras preferencias que hacer los ajustes necesarios que la adoración del único Dios verdadero exige. 

Incluso los creyentes necesitan protegerse de intentar encajar a Dios en su imagen preconcebida de Él. La Biblia es la única fuente confiable de revelación divina, pero debemos tener cuidado de considerar las Escrituras en su totalidad. Es crítico que no escojamos solamente los versículos que queremos creer. Por ejemplo, al enfocarnos sólo en pasajes que enfatizan la bondad del Señor, excluyendo aquellos que hablan de Su santidad y justicia; esto identifica y muestra que no entendemos Su verdadera naturaleza. 

Hay una diferencia entre la “sabiduría terrenal” y la “sabiduría que viene de lo alto” (Santiago 3:14-18). Para aprovechar la sabiduría de Dios, debemos, en primer lugar, desearla y pedirle a Dios. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). El versículo siguiente especifica que debemos que “pedir con fe, no dudando nada” (versículo 6). 

Debemos de reconocer que la verdadera sabiduría viene de Dios y que Jesucristo es la encarnación de esa sabiduría (1 Corintios 1:30). Confiar en Cristo y ceder a Su Espíritu Santo es caminar en sabiduría, así que como cristianos, “tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

El amor de Dios, el mandamiento más grande, también es requerido. “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1 Corintios 2:9-10)

Aquellos que tienen la sabiduría de Dios la mostrarán en cómo viven: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. (Santiago 3:13) 

Para recibir la sabiduría de Dios, debemos estudiar diligentemente la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15), meditar en la Palabra, orar por la sabiduría, buscarla con todo nuestro corazón y andar en el Espíritu. Dios desea dar Su sabiduría a Sus hijos, pero debemos tratar de conocer al Señor teniendo en cuenta el consejo entero de la Escritura. La sabiduría divina está disponible para todo creyente, que la busca en la Palabra de Dios y pide por la iluminación del Espíritu Santo. 

Que nunca intentemos limitarlo a nuestras preferencias, y en cambio, que Él amplíe nuestra mente para darnos claro entendimiento de Su palabra. 

Cuando conocemos y practicamos la verdad, ella nos liberará. (Juan 8:32)

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