Posteado por: mvmspanish | febrero 2, 2017

¡EL QUE TIENE OÍDOS, QUE OIGA! – Mateo 11:15

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El Señor Jesucristo debe haber considerado que esta forma de comunicación persuasiva y poderosa es de gran importancia, porque aparece ocho veces en los cuatro evangelios y siete veces en Apocalipsis, todas dichas por el mismo Cristo, así como una vez más al parecer proclamada por el Apóstol Juan en Apocalipsis 13:9. 

Es urgente, por lo tanto, que la gente no sólo “oiga” la Palabra de Dios como dice el refrán ‘entra por un oído y sale por el otro’, sino que realmente lo escucha, con mentes comprensivas, corazones creyentes y vidas obedientes. 

¿Qué significa oír? 

  • Implica una disposición a escuchar, a prestar atención.
  • Implica una sinceridad comprometida a escuchar lo que se dice.

Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Escuchar el mensaje de Dios con mentes y corazones creyentes significa el contraste entre ir al cielo o al infierno.

Jesús también dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28). Nuestro Señor no sólo nos prometió la vida eterna, sino también nos asegura que la vida del creyente es verdaderamente eterna y nunca puede ser quitada de nosotros.

Necesitamos leer las Escrituras porque para oír la voz de nuestro Salvador Jesucristo necesitamos estar fundamentados en la Palabra. Necesitamos entender Su gran amor y el precio que Él pagó en la cruz por nosotros, para que un día podamos unirnos con Él en el cielo y pasar la eternidad con Él. Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. 26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. 28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:25-29). Todo el mundo lo oirá en esto momento, y para la mayoría de las personas será demasiado tarde.

En 1 Tesalonicenses 4:16-17  leemos: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Aquí leemos acerca de los que eran y que son fieles a Su Palabra y escuchan y obedecen lo que Él dice.

“¡El que tiene oídos para oír, que oiga!” Es una advertencia vital que los oyentes deben tomar en consideración con mucho cuidado, porque, la búsqueda de la verdad de Dios requiere energía y concentración; y se necesita una voluntad de ser desafiado y de cambiar.

Oír las palabras de Dios y no ponerlas en práctica es como un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina (Mateo 7:26-27). Y Romanos 10:17 nos dice que “la fe viene por oír y oír por la palabra de Dios.”

Si no oímos, perderemos lo que Dios tiene para nosotros. Desafortunadamente, la mayoría de las personas que se llaman a sí mismas de Cristianos no escuchan lo que el Espíritu les dice a ellos o a las iglesias. Prefieren seguir sus propios caprichos, la última tendencia, o las tradiciones de los hombres. 

La única manera de ser realmente cristiano es escuchar lo que el Espíritu dice y obedecerlo. Jesús explicó que la familia de Dios consiste en aquellos que escuchan al Padre: “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen” (Lucas 8:21). También dijo: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye” (Juan 8:47); “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen” (Juan 10:27); “Todo el que es de la verdad oye mi voz.” (Juan 18:37)

Jesús dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:31-32)

¿Estamos escuchando a nuestro Padre? ¿Estamos dispuestos a escuchar la palabra de Dios? 

Oír y obedecer lleva una gran responsabilidad, que es seguida por recompensas que están fuera de este mundo. Por lo tanto, ¡el que tiene oídos para oír, que oiga!

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Responses

  1. gracias por vuestros mensajes de aliento bendiciones

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