Posteado por: mvmspanish | enero 4, 2017

DIOS PROTEGE A SUS HIJOS – 1 Juan 4:4

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“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” 1 Juan 4:4 

Este versículo da consuelo a los santos, los verdaderos hijos de Dios. Por lo tanto, no tenemos que temer de ser persuadidos por falsos profetas y anticristos, ya que pertenecemos a Dios. El Espíritu Santo que habita en nosotros es mayor que el que está en el mundo, que consiste en Satanás y todos sus ángeles caídos, demonios y aliados. 

El verdadero creyente es nacido de Dios y tiene el poder de Dios para la salvación como su recurso para la victoria. El es iluminado por el Espíritu Santo y por lo tanto tienen el discernimiento de la verdad y del error. Son como los de Berea en Hechos 17:11 que buscan en la Escritura, y no se dejan llevar por el camino extraviado. Tienen victoria sobre el enemigo, ya que confían en el Espíritu Santo que permanece en ellos en lugar de depender del sistema mundial. 

Como resultado de ser salvos, los creyentes tienen el Espíritu Santo de Dios dentro de ellos en vez de Satanás, quien está detrás de las escenas trabajando a través de sus demonios y transmitiendo falsos mensajes a través de falsos profetas. 

Este versículo es una de las promesas más reconfortantes de la Biblia para el creyente. Porque “somos de Dios” y porque Él está en nosotros a través del Espíritu Santo: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16) 

Así que si usted está en Cristo Jesús, el Espíritu Santo es el que es mayor en usted. Y cuando tenemos el Espíritu viviendo en nosotros tenemos victoria, porque Él es el que nos hace triunfar en cada circunstancia de la vida si le escuchamos y le obedecemos. 

La palabra superar significa vencer, prevalecer, triunfar, tener victoria. Al igual que el Señor tuvo la victoria final cuando Él asumió el trono en el cielo para traer el final de la edad. “Mira, el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha triunfado” – prevaleció o superó (Apocalipsis 5:5). Así que Él nos dio poder para triunfar y vencer también.

Pablo escribe a los Romanos afirmando: “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. (Romanos 5:17) 

Cuando somos de Dios, somos “nacidos de Dios y vencemos al mundo” – y el que vence al mundo es “sólo aquel que cree que Jesús es el Hijo de Dios.” (1 Juan 5:4)

Así como el Señor Jesús ha vencido al mundo, nosotros también venceremos y tendremos victoria sobre el mundo. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33) 

Con el poder que reside en nosotros, somos victoriosos sobre aquellos que, tristemente, se ven obligados a abrazar doctrinas falsas del anticristo y filosofías mundanas, porque: “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Esas son las personas que “aman al mundo” (1 Juan 2: 15-17) y tratan de cautivar al pueblo de Dios. “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8) 

Los creyentes, por otra parte no deben ser vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal (Romanos 12:21), pero los rescatamos con las poderosas “armas de nuestra guerra”, que son la Palabra de Dios y la oración. “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” (2 Corintios 10:3-5)

También debemos: “Tomar toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” (Efesios 6: 13-18)

Para aquellos que caminan en esta verdad, la victoria está asegurada, ellos superan al maligno. Esto significa que el cristiano no tiene lugar para el miedo. Tenemos muchos enemigos espirituales, pero ninguno de ellos es mayor que el Espíritu Santo de Dios que vive en nosotros; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.


Responses

  1. Es muy importante tener esta claridad, sobre la salvaciónn y vida del Cristiano en tiempos tan peligrosos como estos pero también tiempos tan victoriosos en Cristo Jesús señor nuestro.


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