Posteado por: mvmspanish | diciembre 14, 2016

¿POR QUÉ NACIÓ JESÚS? – Juan 3:16

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¿Alguna vez se ha detenido a pensar en el significado más profundo del nacimiento de Jesucristo? Aunque muchas personas han oído la historia del nacimiento de Jesús, su significado real es mal entendido por muchos. 

Empecemos desde el principio. 

Dios creó a Adán y Eva y los colocó en el hermoso Jardín del Edén que proveía todas sus necesidades. Allí, Dios mismo caminó con ellos y les enseñó todo lo que necesitaban saber. (Génesis 2:8-25) 

Tenían todo, entonces ¿qué ocurrió? 

Dios dio a los seres humanos el regalo de la libre elección. Les dio la habilidad de decidir si Le obedecerían o no. Trágicamente, Adán y Eva siguieron al padre de la mentira, Satanás, y ambos comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal. Esta elección equivocada, esta rebelión contra su Creador, rompió su relación cercana con Él, y Dios tuvo que expulsarlos del Jardín del Edén. (Génesis 3) 

Desde el principio aprendemos que el pecado significa – una desobediencia directa a los mandamientos de Dios. 

Cristo tuvo que nacer porque después de que Adán y Eva pecaron al no cumplir el mandato de Dios de glorificarle en sus vidas; la humanidad habría sido eternamente perdida, apartada de Dios. Pero, porque el Padre nos ama tanto Jesús vino a la tierra para ser sacrificado para salvar a la humanidad del infierno que es la separación eterna de Dios. 

Entonces, ¿por qué Jesús tuvo que ser sacrificado por nuestro pecado? 

En el Antiguo Testamento Abraham, Isaac y Jacob ofrecieron sacrificios a Dios. Cientos de años antes del nacimiento de Jesús, Dios reveló a través de su fiel servidor Moisés un sistema religioso que incluía sacrificios y ofrendas de animales. Dios instruyó a Su pueblo a participar en los rituales físicos de los sacrificios de animales no porque eliminaran los pecados de la gente, sino porque los sacrificios eran necesarios debido a los pecados de la humanidad. Sin embargo, Hebreos 10:4 nos dice que la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Jesús tenía que nacer porque, sin el Verdadero Sacrificio, la humanidad estaba condenada. Todos morirían, sin esperanza. 

Bajo la Nueva Alianza, Dios reemplazó los sacrificios del sacerdocio levítico con el sacrificio final de Jesús mismo. La muerte de Jesús, su último sacrificio, hizo posible el perdón de los pecados, lo que a su vez nos permite mirar hacia adelante a vivir y reinar con Cristo en el Reino de Dios. Sin el nacimiento de Jesús, nada de esto sería posible. 

A través de Cristo, Dios ha restaurado lo que se perdió en el Jardín del Edén. Dios ha hecho posible que toda la humanidad, cada persona, llegue voluntariamente a una relación íntima con Él. Esto no podría haber sido posible, en el gran plan de Dios, sin el nacimiento y posterior sacrificio de Su Hijo, Jesucristo. 

La salvación de la humanidad dependía de que Jesús viniera a la tierra y viviera una vida perfecta, luego muriera en la cruz como el sacrificio perfecto por los pecados del mundo entero. 

La Biblia nos dice que “la paga del pecado es muerte, pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 6:23), y que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23) 

El nacimiento de Cristo no fue el nacimiento común de un hombre ordinario. El nacimiento de Jesucristo fue la encarnación de Dios mismo. En otras palabras, nuestro Creador se hizo hombre. El significado de esto es profundo y llevará toda la eternidad para que podamos apreciar. 

Entonces, ¿por qué nació Jesús? Él vino porque estamos perdidos en nuestros pecados y ofensas contra Dios. No podemos salvarnos a nosotros mismos, porque nuestros pecados nos han condenado y necesitamos un Salvador. Jesús nació para que pudiéramos tener vida después de la muerte. Él conquistó la muerte y el pecado por nosotros para que pudiéramos tener la vida eterna con Él en el cielo. 

Juan 1:14 dice que la Palabra, el Dios eterno mismo, se hizo carne, es decir, el hombre Jesús. Cuando esto sucedió, el Dios eterno salió de la eternidad en el tiempo para convertirse en un hombre de carne y hueso. Jesucristo era de hecho un hombre, pero al mismo tiempo, Él era Dios. Él es a la vez completamente Dios y completamente hombre. 

Aquí hay varias otras razones por las que Jesús nació: 

  • Jesucristo vino al mundo para buscar y salvar a los perdidos. “Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10) 
  • Él vino a ser una Luz en el mundo. “He venido como una luz en el mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” (Juan 12:46) 
  • Jesús les dijo: “Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.” (Juan 6:35) 
  • “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10) 

Y lo más importante es que Jesucristo vino al mundo para hacer la voluntad de Su Padre. “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38) 

Él vino al mundo como una demostración del amor de Dios. “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.” (1 Juan 4:10) 

El Padre envió a Jesús por su amor por nosotros. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.” (Juan 3:16-17) 

Pero recuerden que: 18 El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3:18) 

Oramos para que durante esta temporada navideña usted reflexione sobre lo que Jesús hizo por cada uno de nosotros y re-dedique su vida a Él o lo acepte como su Señor y Salvador. 

Por favor, se de cuenta de que la Biblia dice que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo (Romanos 10:9). Pero tú también tienes que hacerle Señor de tu vida porque Jesús dijo: “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21) 

¡Que vuestra Navidad esté llena de las bendiciones de Dios!

holly

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