Posteado por: mvmspanish | noviembre 16, 2016

SEA HUMILDE, GENTIL Y PACIENTE – MANTENGA LA UNIDAD DEL ESPÍRITU – Efesios 4: 2-3

efesios-4-vs-2-3

Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, haced todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz. (Efesios 4:2-3) 

¿Cómo vivir de una manera digna de la vocación cristiana? Este versículo nos dice como – por ser completamente humilde, gentil, paciente y soportar unos a otros con amor. Estas son palabras poderosas; ¿imagínese cuántos de los que nos rodean querrían cambiar para ser más parecidos a Cristo, si elegimos reaccionar de una manera humilde y amable? 

Sé humilde.” La humildad bíblica se basa en él carácter de Dios, por lo tanto, el cristiano debe emular el ejemplo de mansedumbre y humildad de Cristo: “Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas.” (Mateo 11:29) 

Y amable.” Una persona amable tiene una disposición sensible y un comportamiento amable inducido por el amor. Ser amable se centra en la forma en que respondemos a las personas con las que tenemos diferencias o que están teniendo un mal día. 

Sea paciente.” La paciencia es una virtud acerca de la cual se habla en la Biblia en el Antiguo y Nuevo Testamento. Según 1 Samuel “la falta de paciencia puede hacer que pierdas las bendiciones.” Cuando somos pacientes, no vamos a explotar tan fácilmente o reaccionar contra otros. En cambio, nos permite exudar un espíritu bondadoso en una situación difícil. 

Soportándose unos a otros en amor.” Necesitamos mostrar tolerancia a todos a través del poder del amor de Cristo. Debemos perdonar como Él nos ha perdonado. Se trata básicamente de una gracia cristiana en la semejanza con Dios. Significa que podemos estar felices y contentos cuando no estamos en control o dirigiendo las cosas a nuestra manera. Necesitamos esto para que los errores inevitables que se producen entre las personas en la familia de Dios no funcionen contra el propósito de Dios de reunir todas las cosas en Cristo. 

Necesitamos hacer un compromiso para amar a Jesucristo por encima de todas las cosas y de sacrificar todas nuestras mini-agendas por Su causa: “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.(Gálatas 2:20). Cualquier otra cosa debe tomar el segundo lugar a la prioridad de vivir una vida que refleja el amor de Cristo y modela Su humildad y bondad hacia todos los que han puesto su confianza en Él. 

Hagan todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz.” El apóstol Pablo era un constante defensor de la unidad de los cristianos, el sabía que requeriría esfuerzo y trabajo para caminar en unidad. 

Pablo hace una apelación similar en su primera carta a los Corintios. En el versículo 10 del capítulo 1, él escribe: “Les ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén enteramente unidos en un mismo sentir (de una misma mente) y en un mismo parecer.” Palabras similares se pueden encontrar en Filipenses 2:2 y Colosenses 2:2-3. ¡Pablo estaba constantemente instando a los cristianos a perseguir la unidad! 

Es esencial darse cuenta de que la gente no crea la unidad – es Dios que lo hace. Así que; cuando el pueblo de Dios es guiado por y lleno del Espíritu Santo, la paz, la humildad, el amor y la unidad cristiana se convierten en realidad. En Efesios 4:3, Pablo no nos llama a “crear la unidad”, o “hacer la unidad”, sino que dice: “Haced todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz”. La verdadera unidad cristiana se origina en la unidad de la Santísima Trinidad. Esta unidad es dada al creyente por el Padre a través del Espíritu por lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Como Efesios 2:22 promete, “En Cristo también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”. 

Debemos señalar que la unidad cristiana es radicalmente diferente de cualquier cosa que el mundo tiene que ofrecer. Los no cristianos pueden reunirse con pasión y eficacia en torno a diferentes causas, incluyendo agendas políticas, cuestiones morales como la pobreza o el racismo, o muchas otras razones. En contraste, la unidad cristiana no se forma alrededor de una causa; se centra en una Persona – el Señor Jesucristo. Al contemplar la inmensidad del amor y sacrificio de Jesús por nosotros, así como la gloria de Su deidad, debemos ser inspirados a perseguir una unidad que sobrepasa cualquier cosa que el mundo pueda planear. “Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito” (Filipenses 2:1-2). Los cristianos nunca deben aceptar las malas prácticas del sistema anticristo de este mundo con el propósito de una falsa “unidad.” 

Dios ha ordenado a Sus hijos verdaderos para exponer el mal dondequiera que esté, incluso en nuestras iglesias. “No participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas (repróchenlas). (Efesios 5:11) 

La unidad requiere un compromiso para desarrollar el carácter de Cristo, especialmente en la humildad y la sumisión. El orgullo es el gran enemigo de la unidad. Por eso, muchos pasajes de las Escrituras llaman a la unidad en el cuerpo de los creyentes y también nos urgen a cultivar la humildad y la sumisión mutua. Justo antes de que Pablo nos llame a la unidad en Efesios 4:3, nos insta a “ser completamente humilde y amable; sean pacientes, portándose unos con otros en amor ” (v. 2). Nos advierte en Romanos 12:3: “No piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.” Y en Filipenses 2:3-4, Pablo nos exhorta a “No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.” 

Mantener la unidad es un compromiso de esforzarse seriamente y en oración para perseguir la paz, resolver conflictos y preservar las relaciones a pesar de las diferencias personales. Habiendo plantado numerosas iglesias cristianas, el apóstol Pablo sabía que el conflicto frecuentemente amenazaba la unidad y el testimonio de las congregaciones locales. Por lo tanto, la mayoría de sus cartas contienen una exhortación como la que se encuentra en Efesios 4:2-3: “Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, haced todo lo posible para mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de la paz.” Debemos ser siempre pacientes con los verdaderos cristianos que todavía están tratando de desarrollar su fe y entendimiento del plan de Dios para la alegría, la paz y la victoria en la vida cristiana. 

Pablo y otros escritores del Nuevo Testamento sabían que Satanás siempre está tratando de sembrar las semillas del conflicto, la ofensa y la división en el cuerpo de creyentes, con la esperanza de destruir nuestro testimonio de Cristo. Como Pablo enseña, la mejor manera de prevenir que estas semillas de conflicto crezca es ser humilde y amable con aquellos que nos irritan, pasar por alto pacientemente las ofensas menores, soportar a los que nos defraudan y corregir con amor a aquellos cuyos pecados son demasiado graves para ignorar. Hay algunas personas que dicen que son “brutalmente honestas”. Satanás también las utiliza, por lo tanto, cuando se enfrentan a este tipo de personas, deberíamos preguntarles ¿qué aspecto les gusta más de administrar – la honestidad o la brutalidad? ¡Tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. (Lucas 17:3)

Una de las más bellas descripciones de la unidad de los cristianos se encuentra en Hechos 2:42-47: “Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración. 43 Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales (milagros) se hacían por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; 45 vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. 46 Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.

Como muestra este pasaje, la verdadera unidad cristiana puede proporcionar un poderoso y atractivo testimonio al mundo. Revela el poder redentor y reconciliador del Salvador. Muestra que las relaciones pueden soportar las decepciones y dolores de la vida cotidiana. La unidad también permite al cuerpo de los creyentes resistir las presiones del mundo, cuidar a los necesitados y llevar el evangelio a todo el mundo (Mateo 28:19-20).


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