Posteado por: mvmspanish | septiembre 14, 2016

EL TEMOR DEL SEÑOR ES EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA – Salmos 111:10

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El principio de la sabiduría es el temor del Señor; Buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientos; Su alabanza permanece para siempre. (Salmo 111: 10)

El salmista nos dice que la verdadera sabiduría comienza con el temor, es decir, el temor de Dios; el respeto por Su ley y mandamientos y el temor de ofender a nuestro Creador.  

El que teme (respecta) el Señor se aparta del mal; porque, el que vive en el pecado ni teme a Dios, y no es sabio. (Adam Clarke) 

El temor Señor es el principio de la sabiduría; es un asunto tan importante que Salomón lo menciona dos veces, una vez en Proverbios 1:7 y luego de nuevo en Proverbios 9:10, añadiendo que los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. Por lo tanto, el temor del Señor es el principio de la comprensión de que estamos en presencia de un Dios santo, justo y omnipotente y que Él nos hará responsables por nuestros motivos, pensamientos, palabras y acciones. El temor de Dios es el deseo de vivir en armonía con Sus normas justas y para honrarlo en todo lo que pensamos, decimos y hacemos. 

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría significa que hasta que entendemos quién es Dios y desarrollamos un temor reverencial a Él, no podemos poseer la verdadera sabiduría. La verdadera sabiduría viene solamente de entender quién es Dios y que Él es santo y justo. La esencia de la Ley en Deuteronomio 10:12-13 dice: “Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas (reverencies) al Señor tu Dios, que andes en todos Sus caminos, que Lo ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, 13 y que guardes los mandamientos del Señor y Sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?” El temor de Dios es la base de nuestro caminar en Sus caminos, sirviendo y amándolo. 

Tener un temor bíblico de Dios, para el creyente, incluye entender lo mucho que Dios aborrece el pecado y temer Su juicio del pecado.

Hebreos 12:5-6 dice: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él; Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.” Este versículo describe la disciplina del creyente de Dios. A pesar de que se realiza en el amor, debemos temer Su disciplina, y tratar de vivir nuestras vidas de tal manera que Le agrada. Recuerda, Dios quiere que seamos santos como Él es (1 Pedro 1:16). 

Como creyentes tenemos Su promesa de que nada puede separarnos de Su amor (Romanos 8:38-39). Tenemos Su promesa de que Él nunca nos dejará ni nos abandonará (Hebreos 13:5). El temor de Dios significa tener tal reverencia por Él que esto tiene un gran impacto en la forma en que vivimos nuestra vida. El temor de Dios es tener respeto por Él, sometiéndonos a Su disciplina, y adorándolo con admiración. 

La buena noticia es que el temor de Dios es sólo el principio del conocimiento. De hecho, la gran noticia es que el amor de Dios se refleja a través de Jesucristo en las Escrituras del Nuevo Testamento ¡tiene el poder de expulsar este miedo y ponernos en libertad! 

Porque: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.” (1 Juan 4:18) 

“Pero Dios demuestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8) 

¿Cómo podemos comprender la Buena Nueva de Jesucristo, si no entendemos primeramente el temor de Dios? ¿Sin reverencia y respeto por un perfectamente santo y justo Creador, podemos apreciar realmente lo que Jesucristo, el Hijo de Dios, hizo por nosotros en la cruz del Calvario? 

En última instancia, todo se reduce a la perspectiva y posición. ¿Quién es Dios y qué es mi punto de vista sobre Su naturaleza, Su poder y justicia? ¿Quién soy yo, y cuál es mi posición humana con relación a Dios Todopoderoso? 

Una vez que entendemos y aceptamos la Palabra de Dios, podemos vivir nuestras vidas en una apreciación especial de verdades coexistentes – “Del temor de Dios” y “Del amor de Dios”. 

“Digan ahora los que temen a Jehová, que para siempre es Su misericordia. (Salmo 118:4) 

“Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en Su misericordia.” (Salmo 147:11) 

En Su gran amor por nosotros Dios nos creó para tener una relación padre-hijo con Él. Llegamos a ser normal sólo cuando Le permitimos que nos adopte como hijos Suyos por medio del sacrificio que Jesús proporcionó en la cruz para nuestra salvación. 

Si respetamos y tememos a Dios no tenemos nada más que temer, pero si nos negamos a respetar y temer a Dios vamos a temer por toda nuestra vida. 

Jesús dijo; He venido para darles vida en abundancia; y Él desea darnos vida al máximo. Dios nos ama mucho. Es por eso que Jesús vino a esta tierra, Él quiere una relación con nosotros. Es por eso que Él quiere que cada persona crezca en sabiduría, mediante la búsqueda de Su Santa Palabra con todo su corazón.


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