Posteado por: mvmspanish | julio 6, 2015

¿CÓMO SABES QUE USTED ES SALVO? – Gálatas 2:20

Gálatas 2 vs 20 (S)

¿Es usted alguien que dice: “Jesús es mi Señor”, “Creo en Dios”, “Yo amo a Jesús”? 

Mucha gente cree en hechos relacionados con Cristo. Ellos creen que Él es el Hijo de Dios y que Él murió en la cruz por los pecados del mundo. Pero ellos no Lo aman supremamente, ni están dispuestos a obedecerle y seguirle. Esto no es la verdadera fe en Cristo y nunca traerá la salvación. 

Si realmente has arrepentido, creído y recibido a Cristo, habrá evidencias definitivas de la salvación y de cambios en su vida. 

Una persona que es verdaderamente salvada tiene nuevos deseos. Mientras que en el pasado, no se preocupaban por las cosas del Señor, ahora las ama. La Biblia dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17) 

Cuando somos verdaderamente nacidos de nuevo, el Espíritu Santo viene a vivir en nosotros. Una cosa que Él hace es hacernos saber que Dios es verdaderamente nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos porque, “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.” (Romanos 8:16) 

Uno de los primeros signos que una persona que es verdaderamente nacida de nuevo experimenta, es que hay cambios en su vida y que el fruto de la morada del Espíritu Santo es exhibido en su manera de vivir. 

En la Biblia, la palabra fruto se utiliza a menudo para describir acciones externas de una persona que se derivan de la condición del corazón. El buen fruto es lo que se produce por el Espíritu Santo. Gálatas 5:22 nos dice: el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Cuanto más dejamos que el Espíritu Santo obre en nuestras vidas, más este fruto es evidente (Gálatas 5:16, 25). Jesús dijo a sus seguidores: “Yo los escogí a ustedes, y los designé para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca…” (Juan 15:16) 

Otra forma de saber es, que los verdaderos creyentes nacidos de nuevo quieren que otros experimenten la alegría y la paz que han encontrado en Cristo. Quieren compartir a Cristo con todo el mundo y aman a sus hermanos en Cristo. La Biblia dice: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece en muerte.” (1 Juan 3:14) 

Si usted ha entendido completamente lo que significa creer en el Señor Jesucristo pero sin embargo, todavía no está seguro, hay una razón. La razón es que usted no está dispuesto a dar su corazón al Señor. Usted no está dispuesto a obedecerle. 

Jesús enfrentó y condenó a los hipócritas y fariseos cuando les dijo a sus caras; “¿Por qué ustedes Me llaman: ‘Señor, Señor,’ y no hacen lo que Yo digo?” (Lucas 6:46). Además, declaró que “ustedes son de su padre, el diablo.” (Juan 8:44) 

Jesús definió la prueba final para quien quiere ser un verdadero cristiano cuando declaró: “Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.(Lucas 9:23) 

Para ayudarle a entender qué es lo que le impide ser salvado, considere cuidadosamente las siguientes preguntas: 

  • ¿Es algo más importante en su vida que Jesucristo?
  • ¿Hay algún pecado en su vida que usted no está dispuesto a renunciar?
  • ¿Está voluntariamente se manteniendo alejado de la comunión con otros cristianos?
  • ¿Está involucrado en una relación pecaminosa con alguien que no está dispuesto a renunciar?
  • ¿Está guardando amargura y rencor en su corazón contra alguien?
  • ¿Hay algún punto de orgullo que usted no está dispuesto a renunciar a fin de ser salvo?
  • ¿Ha cometido algún pecado en contra de alguien que usted no está dispuesto a hacer las paces?

Sea lo que sea en su vida, si usted no está dispuesto a obedecer a Dios, entonces significa que no se ha arrepentido. Usted no va a ser salvo a menos que cambie su actitud de corazón y se arrepiente. El Señor Jesús dijo: “… a menos que se arrepientan, todos pereceréis igualmente.” (Lucas 13:3) 

Las Escrituras nos dicen: Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, 27 sino cierta horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. (Hebreos 10:26-27) 

Cuando usted es salvo, eso no quiere decir que usted se convierte de inmediato perfecto o que ya no lucha con el pecado. Pero usted deja de participar en el pecado intencionalmente y desafiantemente. No se puede amar a Dios y amar a las cosas que Le afligen. 

Usted sabrá que es realmente salvo cuando usted puede regocijarse en lo que dijo el apóstol Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20) 

Un hecho absoluto es que la salvación siempre trae transformación y regeneración.

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