Posteado por: mvmspanish | febrero 23, 2015

¿ESTÁS ALMACENANDO TESOROS EN LA TIERRA O EN EL CIELO? – Mateo 6:19-21

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“No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. 20 Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. 21 Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” 

Aquí vemos a Jesús contrastar  “tesoros en la tierra” con “tesoros en el cielo”, y enseña que nuestras posesiones terrenales y adquisiciones son vulnerables y temporales, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. 

Jesús instruyó a los creyentes a “almacenar tesoros en el cielo”, en lugar de la tierra. El uso del término “almacenar” es importante, ya que implica una dedicación de energía y esfuerzo en el tiempo para adquirir recursos. La búsqueda del tesoro terrenal, aunque sin duda es honorable y digno, si se utiliza para proveer para su familia, como alimentos, ropa y una casa, simplemente no va a durar. Los tesoros que durarán son los que tienen un propósito para el Reino de Dios, porque nunca desvanecerán, ni puede ser robado de la poderosa mano de Dios.

Jesús quiere que sepamos que: Donde está nuestro tesoro, allí los deseos de nuestro corazón estará también. 

En Proverbios 4:23 leemos: “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Aquí Salomón nos está diciendo que guardemos nuestros corazones por encima de todo, centrándose en aquellos deseos que nos mantendrán en el camino correcto con nuestro Padre celestial. 

La cuestión del corazón era algo sobre el cual Jesús enseñó muchas veces, como más tarde les da otro ejemplo en la historia del joven rico en (Mateo 19:16-22). Aquí vemos a un hombre joven rico que obedece los mandamientos del Antiguo Testamento; sin embargo su corazón está controlado por sus posesiones. Él es rico y, supuestamente, tiene mucho a su favor, pero él no está dispuesto a dejar sus cosas con el fin de seguir a Jesús. Cuando llegó el momento de amar al Padre y no tener otros dioses (cosas) delante de Él, este joven no está dispuesto a dejar de lado la riqueza que obtuvo aquí en la tierra, con el fin de obtener la vida eternal. 

Los tesoros terrenales son los que potencialmente puede ser robado, destruidos o consumidos. Jesús se refiere a ellos como la polilla, el óxido y el ladrón. La polilla es un insecto pequeño parecido con la mariposa que aparece no dañar nada, pero puede destruir el tejido más caro que jamás podría tener. El óxido destruye las cosas que se cree indestructible. Y el ladrón siempre está tratando de entrar y robar. 

Durante todo el Sermón del Monte, Jesús nos enseña a arrepentirse, cambiar nuestras mentes y nuestras actitudes. Jesús está hablando de almacenar tesoros eternos que estarán con nosotros para siempre. Nuestra perspectiva debería ser como la de los santos del Antiguo Testamento, como se describe en Hebreos 11:13-16, que confiaron en las promesas que Dios les dio. 

Entonces, “¿cómo podemos almacenar tesoros en el cielo?” La respuesta es, viviendo de la manera que Dios nos ha enseñado a vivir en Su Santa Escritura. El mandamiento más importante en toda la Biblia es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” 38 Éste es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22:37-39) 

Tenemos que entender que cuando nuestra atención se centra en las cosas de la tierra, de manera que estamos poniendo nuestros tesoros por encima de Dios, y estamos sirviendo a ellos en vez de nuestro Salvador, necesitamos investigar nuestros corazones y nos preguntamos: 

  • ¿Tenemos un espíritu terrenal o celestial?
  • ¿Estamos invirtiendo en la eternidad futura, o estamos invirtiendo en el aquí y ahora?
  • ¿Estamos absortos con el temporal, o estamos enfocados en el eterno?
  • ¿Estamos persiguiendo la codicia o caminamos en humilde obediencia a Dios?

Nuestro enfoque determina nuestras prioridades. Si nuestro tesoro está en el cielo, nuestro corazón estará allí también. Estaremos preocupados por la santidad de Dios, llegando a ser más como Cristo, y compartir el evangelio. Vamos a estar muy dispuestos a construir Su Reino y no nuestro reino. Reconoceremos que somos mayordomos y que estamos encargados de la gestión de los bienes terrenales y que no son los nuestros en el primer lugar. Además, estaremos constantemente recordados que como verdaderos creyentes nacidos de nuevo somos extranjeros en este mundo y que nuestro verdadero hogar, está en los cielos con nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

En última instancia, el objetivo del mensaje de Cristo se puede encontrar en la última frase. “Tesoros”, aquí, indica la posición del corazón. Como dedicamos nuestro tiempo, nuestra energía, y nuestro dinero, revela la verdadera naturaleza de nuestros deseos. ¡Qué humillante y convincente! Realmente, la Palabra “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12)

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Responses

  1. Dios es bello y maravilloso y como hija del Dios altísimo se que el mejor lugar es el Reino de los cielos que las riquezas de este mundo es pura vanidad la vida eterna es la que realmente interesa, Dios provee a cada necesidad pues el es dueño del oro y de la plata. Bendito y alabado sea su nombre o Dios en el nombre del señor Jesucristo mi salvador.


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