Posteado por: mvmspanish | febrero 16, 2015

RIQUEZAS TERRENALES NO SON LA RESPUESTA A NUESTRA SEGURIDAD ETERNA – Lucas 12:13-21

Rich fool - bigger barns (S)

Esta parábola en Lucas 12:13-21 del rico insensato tiene una lección muy importante para cada uno de nosotros. 

Jesús estaba enseñando cuando alguien en la multitud le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo.” 

Es obvio que por tal interrupción, que este hombre no vino para oír a Jesús Cristo enseñar. Él había llegado por otros motivos. El hombre aparentemente pensó que podía usar a Jesús para mediar en el caso de su herencia. Tenemos que saber que en aquel tiempo era costumbre que la gente llevaba sus disputas a los rabinos para una solución, pero esto fue claramente un acto de egoísmo y avaricia. 

Jesús inmediatamente se niega y responde: “Hombre, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes?” 

Entonces, Jesús se dirigió a la multitud y les dije: “¡Ten cuidado! Absténganse de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” 

Tenemos que recordar que la codicia y egoísmo son mencionados en los Diez Mandamientos, porque es una advertencia a uno de los principales problemas humanos. Donde el egoísmo está involucrado nunca es suficiente y hay el deseo constante de querer más.

Este era un tema que todos necesitan ser conscientes, así que Jesús advierte no sólo al hombre, pero toda la multitud. A continuación, procede a decirles la parábola de un granjero, que tuvo gran éxito en la agricultura. (Lucas 12:16-21). 

“Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas.” (v. 16) 

Cuando leemos la parábola, descubrimos que había tres problemas con este hombre. En primer lugar, usted notará que sólo pensó en sí mismo. En segundo lugar, no cree en Dios y en tercer lugar no tenía ningún plan para ayudar a su prójimo. 

Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? (Yo) no tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”. 18 Entonces pensó: “Ya sé. (Yo) Tiraré abajo mis graneros y (yo) construiré unos más grandes. Así (yo) tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes. 19 Luego (yo) me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’”. 

Este hombre asume que su vida consiste en la abundancia de las cosas que posee; los cultivos son suyos y proveerán para su bienestar durante muchos años por venir, así que él cree. Y él va a disfrutar de la vida y va a comer, beber y festejar. 

“Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”. (v. 20) 

La necedad y el egoísmo del hombre rico se ven porque él no piensa en su “cuerpo”, que es mortal, y que su vida puede terminar en cualquier momento. 

También no considera las necesidades de los demás, porque las necesidades de los pobres él ni siquiera toma en consideración. Él cree sólo de sí mismo como se denota por el número de “yo” y “mi” en estos versículos. Ni una vez él agradece y glorifica a Dios por la abundancia de la cosecha. 

Este hombre vive como si Dios no existiera, y Dios no es un factor en su vida o en las decisiones que él hace. Él no busca el consejo Santo y él no ora. Él racionaliza y determina que mantendrá todo, y luego lo consumirá en autoindulgencia. En su mente, su tierra, sus bienes y su vida están bajo su control. La tendencia es que una persona exitosa está más enfocada en el momento y ven su seguridad solamente en su riqueza. 

Tenemos que tener mucho cuidado cómo vivimos, ya que nunca sabemos cuándo va a terminar nuestro tiempo aquí en la tierra. 

Jesús continúa explicando que quien almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios es un necio, como este rico insensato. (v. 21) 

Si nuestros planes para el futuro se centran sólo en uno mismo y no en Dios y en las necesidades de los demás, no somos diferentes que el rico insensato. Es prudente planear, pero debemos hacerlo con sabiduría y con la ayuda de Dios a través de la dirección del Espíritu Santo mediante la oración y la lectura de la Biblia. 

El granjero rico es un tonto no porque es rico o porque guarda para el futuro, sino porque parece vivir solamente para sí mismo, y porque cree que él puede preservar su vida con sus abundantes posesiones.  

La lección de la parábola es que el hombre rico no preparó para la vida eterna y no se dio cuenta que todo es creado por Dios. Él no tenía ninguna relación con el Dios vivo. En su planificación el no tuvo ningún respeto por el Dios que lo creó y le había dado las posesiones y la administración de la tierra. 

Esta parábola nos enseña que las riquezas terrenales no son la respuesta a nuestra seguridad eterna. Lo importante es que seamos ricos espiritualmente para heredar la vida eternal. 

Tenemos que asegurarnos que nuestro corazón esté en el lugar correcto. Jesús dijo: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. 20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. 21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6:19-21)


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