Posteado por: mvmspanish | noviembre 3, 2014

BIENAVENTURADOS LOS QUE OYEN LA PALABRA DE DIOS Y LA OBEDECEN – Lucas 11:27-28

Lucas 11 vs 27-28 (s)

Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: “¡Bienaventurado el vientre que te llevó y los senos que mamaste!” Pero él dijo: “¡Antes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen!” (Lucas 11:27-28)

Jesús acababa de exponer a Sus críticos “religiosos” en frente de una multitud (Lucas 11:14-26), y cuando Él llegó al final de esta enseñanza, una mujer que había sido conmovida por todo lo que había oído y la bendición que ella había recibido levantó la voz y le dijo,  “Bienaventurado el vientre que te llevó y los senos que mamaste.  

Jesús no puso en duda la veracidad de la declaración de la mujer, pero señaló a una mayor verdad. Antes bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.”  

La verdadera bendición está reservada para aquellos que prestan atención a la Palabra de Dios y la obedecen; y demostramos la verdad de nuestra alabanza y adoración a través de nuestras acciones y la obediencia. 

En el Antiguo Testamento leemos Samuel diciendo a su pueblo: “¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros.” (1 Samuel 15:22)  

Jesús se centra en la importancia de la obediencia a la palabra de Dios. En otra ocasión Jesús hizo casi el mismo punto: “Entonces su madre y sus hermanos vinieron a Él; pero no podían llegar hasta Él por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo: “Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.” Él entonces respondiendo, les dijo: “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.” (Lucas 8:19-21)  

Una vez más, leemos que los que siguen Sus mandamientos son verdaderamente bendecidos porque conocen Dios Todopoderoso personalmente y encuentran gozo en escuchar y obedecer Su palabra.  

Nuestro objetivo en la vida, la razón por la que fuimos creados, es para la unión y comunión con Dios. Fuimos creados para Dios, y hasta que confiamos y descansemos en Él somos considerados incompletos y anormal.  

Nuestra adopción como hijos e hijas de Dios por medio de la sangre derramada por Jesús en la cruz transforma nuestras relaciones mundanas y requiere un nuevo orden de fidelidad a Dios y a Su reino.  

Por lo tanto, si usted dice que ama a Dios, demuestre a Él por honrarlo y obedecer Su palabra. Deje que Su luz brille a través de usted para que los que no Lo conozcan también puedan tener el deseo de seguirlo, y glorificar al Dios Todopoderoso.  

Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.” (Mateo 5:6)

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