Posteado por: mvmspanish | julio 21, 2014

ELEGIR EL CAMINO DE LA VERDAD – Juan 8:32

Juan 8 vs 32

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” – Juan 8:32  

Cada vez que el enemigo nos bombardea con mentiras, tenemos que aprender a aconsejar a nuestros corazones según la verdad de la Palabra de Dios y actuar en la verdad, sin importar lo que nuestra razón humana o nuestros sentimientos nos dicen.  

Cuando nos encontramos cediendo al cansancio, la frustración o la carne; cuando nuestra mente y las emociones se arremolinan con cosas que sabemos que no son ciertas, debemos tratar de detener e identificar la Verdad que contrarreste esas mentiras.  

Debemos decir la verdad a nosotros mismos; a veces en voz alta, y si es necesario más que una vez, hasta que la verdad desplaza y reemplaza las mentiras que estamos creyendo. Debemos clamar a Dios por la gracia de actuar en lo que sabemos que es verdad. Muchas veces, nos quedamos impresionados con el poder de la Verdad para calmar nuestras emociones turbulentas y para restaurar la cordura a nuestros pensamientos confusos.  

A veces el enemigo comienza a causar estragos en nuestras mentes y emociones y todo lo que podemos pensar es en lo equivocado que la otra persona ha sido, y lo profundamente herido que somos. Empezamos a dejar que los pensamientos rencorosos y vengativos se arraiguen en nuestra mente y reviven otros delitos del pasado que creíamos que habían ido. Tenemos la tendencia de obsesionarnos con tratar de encontrar la manera de reivindicar a nosotros mismos y demostrar nuestra inocencia. Cuando eso sucede nuestras emociones empiezan a girar fuera de control y entran en una espiral de ira y autocompasión creyendo una serie de mentiras del enemigo. Esto sólo conduce a horas o días de agitación y lucha interna.  

Cuando dejamos esta agitación y lucha interna y empezamos a nos centrar en Dios tenemos un encuentro con la verdad:  

Bienaventurados los mansos. . .

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. . .

Bienaventurados los pacificadores. . .

Mateo 5:5, 7, 9 

Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. . . Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen. . .

Mateo 5:39, 44 

Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 6:14-15 

Ahora tenemos una opción. ¿Debemos seguir creyendo las mentiras, o vamos a abrazar la Verdad? Aquí es cuando comienza la verdadera batalla. Nuestras emociones quieren aferrarse a la infracción y quieren amamantar al rencor y continuar enojado. Queremos justicia propia, pero en nuestro corazón sabemos que este tipo de elección sólo conducirá a la esclavitud.  

Cuando nos arrodillamos delante del Señor, con la Biblia abierta lidiamos con la Verdad, sabemos que tenemos que perdonar y que debemos liberar el delincuente y el delito. Nos damos cuenta de que el problema no es que no podemos perdonar; es que no queremos perdonar. Mientras dejamos que el Espíritu Santo nos guíe sabemos que tenemos que renunciar a cualquier derecho de vengarse o para retener el amor de aquellos que nos han herido.  

A medida que nuestra mente continúa siendo abierta por el Espirito Santo, somos recordados de las consecuencias de negarse a perdonar; de la misericordia que perdemos si nos negamos a extender compasión a los demás, y de las bendiciones que recibiríamos si estamos dispuestos a obedecer Sus mandamientos. En nuestro orgullo y obstinación es difícil dejar ir, pero debemos para estar en comunión con el Señor.  

Tenemos que seguir buscando y diciendo la verdad en nuestro corazón y tomar la decisión de actuar en la Verdad. Al hacer esto, nuestras emociones siguen poco a poco y nuestro espíritu es puesto en libertad.  

Con el tiempo, Dios nos da una mayor comprensión de la situación original; Él arroja luz sobre por qué reaccionamos de esta manera y nos muestra algunos problemas más profundas que no nos hemos dado cuenta y que es necesario abordar.  

Tenemos que estar agradecidos de que el Señor nos ama lo suficiente para orquestar las circunstancias para llevar estos problemas a la superficie, para que Le demos gracias por utilizar estas experiencias para hacernos más como Jesús.

 

FUENTE  

Nancy Leigh DeMoss

 

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Responses

  1. gracias a Dios por este mensaje tan edificante, la Gloria a Jesus!

    Dios te bendiga!

    Nancy Sepulveda

    Date: Tue, 22 Jul 2014 01:16:19 +0000 To: nancyyomaris@hotmail.com


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