Posteado por: mvmspanish | enero 20, 2014

LA MISERICORDIA DEL SEÑOR – Salmo 145:8

Salmo 145 vs 8 S

“El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. (Salmo 145:8) 

Ninguno de nosotros merece la misericordia de Dios, porque “nos apartamos cada cual por su camino” (Isaías 53:6), y “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Lo que merecemos es la muerte y la separación eterna de Dios, que nos creó. Sin embargo, “es por el gran amor de Jehová que no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lamentaciones 3:22). Él “no nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Tan grande es su amor por los que le temen (Salmo 103:10-11).

Es por su misericordia, no nuestros méritos, que somos salvos. Él “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia (Tito 3:5). “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,  aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo – por gracia sois salvos” (Efesios 2:4-5). Es“según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.” (1 Pedro 1:3)

De hecho, uno de los títulos propios de Dios es “el Padre de las misericordias” (2 Corintios 1:3). Una y otra vez el salmista nos asegura que “Su misericordia es para siempre” (26 veces en el Salmo 136:1-26; también Salmo 106:1; 107:1; 118:1, y otros). Su misericordia no sólo es infinita, pero eterna. 

¿Cómo puede uno rechazar su misericordia? “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Romanos 2:4). Tristemente, la mayoría lo rechaza. En lugar de ello, el desafío divino es: Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta (Romanos 12:1-2). Esta debe ser nuestra respuesta lógica a la gran misericordia de Dios. 

 

Fuente: Henry Morris , Ph.D.

http://icr.org  

Traducido por: Mission Venture Ministries en Español

 

 


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