Posteado por: mvmspanish | septiembre 9, 2012

Vivificados en Cristo – Efesios 2:4-6

4Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). 6 Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, – Efesios 2:4-6 

En estos versículos encontramos la verdad más importante en todo el cristianismo: por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo.

Antes era una vida sin esperanza, ahora podemos tener la esperanza y la seguridad en Dios. Anteriormente la vida era vacía y sin valor, ahora podemos entrar en el gozo del Señor y empieza a ser normal y disfrutar de la vida con Él a nuestro lado.

Mirando más profundamente a este maravilloso pasaje nos damos cuenta de que estábamos espiritualmente muertos, a causa de los pecados y porque no estábamos libres del poder de nuestro ser pecaminoso. Nacemos por naturaleza hijos de ira, y nos convertimos en hijos de desobediencia después de rechazar a Cristo cuando llegamos a la edad de responsabilidad.

Debido a su gran amor por nosotros,. . . Dios nos dio vida juntamente con Cristo cuando admitimos que somos pecadores y no podemos alcanzar una vida eterna por nosotros mismos – (Romanos 3:23). Creemos en Jesucristo como Hijo único de Dios que fue crucificado por nuestros pecados – (Romanos 5:8). Y confesamos que Jesucristo es el Señor de nuestra vida – (Romanos 10:9), y Él perdonó todos nuestros pecados. Así que después de haber sido salvo por la gracia mediante la fe en Cristo Jesús, los creyentes son vivificados por la elección de renacimiento espiritual de acuerdo con el amor y misericordia de Dios. La salvación es de hecho una elección hecha a conciencia por los que buscan una relación con el Padre divino y Su hijo Jesucristo.

Siendo vivificados con Cristo significa experimentar la vida de Dios dentro de nosotros, significa ser nacido de Dios por medio de Su Espíritu. El vacío en nuestra vida se llena con la alegría de la salvación y somos hechos completos cuando somos levantados de la tumba de pecado, y estamos sentados con Él en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Siendo vivificados con Cristo significa que “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.” (Efesios 2:10)

Siendo vivificados con Cristo significa que Él ha venido a vivir en nosotros, y Él se ha unido a nosotros, y nosotros somos una persona con Él. Jesús mismo nos enseñó: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Juan 15:5). Al igual que la vid y los pámpanos están interconectados compartiendo la vida junta, así ahora nuestra identidad ya no está en Adán, sino que es en Cristo. Ya no somos los seres humanos comunes, somos nuevas creaciones relacionadas con la vida de Jesucristo y estamos íntimamente unidos a Él, porque Cristo es nuestra vida.

Una vez que aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, es importante que nos tomamos en serio estos versos y nunca debemos pensar de nosotros mismos de cualquier otra manera, porque todo el trabajo del enemigo es para desacreditar a esta importante verdad que estamos vivos en Cristo Jesús y nunca más volveremos a ser la misma persona. Tenemos que recordar que: Hemos sido hechos vivos para Dios, “en Cristo” hemos sido resucitados a una nueva vida inalcanzable para nosotros fuera de Cristo, y debemos recordar que “en Cristo” estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales. Tenemos que saber estas palabras para que pudiéramos vivir estas verdades en nuestra vida cotidiana.

A través de la fe en su Hijo nuestro Padre nos salva por gracia, no por obras, méritos u obras. Solo aquellos que creen en Jesucristo serán salvo, los demás están condenados y en dirección hacia al infierno por toda la eternidad. Como creyentes, debemos recordar que estábamos muertos, pero Dios actuó en nuestro beneficio, nos hizo vivir, Él nos dio vida juntamente con Cristo a través de Su gloriosa gracia y no por nuestras obras, por lo tanto, debemos estar eternamente agradecidos y no se gloriar. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. 9 No por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)

Dejando a un lado el orgullo, la avaricia y la lujuria, los creyentes son bendecidos con el don de la vida eterna. La aceptación de este regalo es objeto de arrepentimiento y aceptación de acuerdo con el plan perfecto de Dios para nuestras vidas. Como Sus creaciones divinas, estamos hechos a su imagen, para servirle, para alabar y adorar a Dios.

En Cristo Jesús, somos transformados de semillas de la ira a los hijos de Dios. Por la fe somos nacidos de nuevo y vivificados espiritualmente en la gloria de Dios Todopoderoso.

Nuestro Señor está invitando a todos a participar en su vida, una vez estábamos muertos espiritualmente y esclavizadas por Satanás, ahora como creyentes nacidos de nuevo, nuestro corazón, nuestra mente y nuestro espíritu, han sido puestos en libertad.

Debido a nuestra posición en Cristo podemos superar cualquier problema o situación. En el pasado sólo podían confiar en nosotros mismos, pero ahora tenemos el poder abundante del amor de Dios, Su misericordia y Su gracia y Su compañía en cada momento de nuestra vida. 

Gracias Padre por darme vida eterna y me vivificar en Cristo.

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