Posteado por: mvmspanish | agosto 26, 2012

MATRIMONIO – “Por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.” – Mateo 19:6

Aquí tenemos un hermoso ejemplo de una oración que puede ser utilizada para la solemne promesa de matrimonio: Para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (Juan 17:23). Este es un ejemplo de amor de cómo Dios quiere que funcionemos. Así como Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo son individuos separados dentro de la Divinidad, sin embargo, son uno en propósito. En el matrimonio, el esposo y la esposa son personas diferentes, para que sean uno en propósito. 

La Escritura nos dice que: “El que encuentra esposa encuentra el bien y alcanza la benevolencia de Jehová.” (Proverbios 18:22) 

1 Corintios 13 describe cómo debe ser el amor: El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 

En las enseñanzas de Pablo él quiere que nos demos cuenta: “que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios” (1 Corintios 11:3). La sumisión es un elemento clave para el buen funcionamiento de cualquier negocio, gobierno, o la familia. Dios ordenó la sumisión en ciertas relaciones para evitar el caos. Es esencial entender que la sumisión no es entrega, retirada o la apatía. No significa inferioridad, porque Dios creó a todos los hombres a su imagen y porque todos tienen el mismo valor. La sumisión es el compromiso mutuo y la cooperación.

Así, Dios llama para sumisión entre iguales. Él no hizo el hombre superior, Él hizo un camino para que el hombre y la mujer trabajaren juntos. Jesucristo, aunque igual con Dios el Padre, se presentó a Él para realizar el plan para la salvación. Del mismo modo, la esposa, aunque igual al hombre ante Dios, debe someterse a su marido por el bien de su matrimonio y la familia. Sumisión de igual a igual es la sumisión por elección, no por la fuerza. 

Dios creó a las líneas de autoridad para que su mundo creado funcionara bien. Dios creó a los hombres y mujeres con características únicas y complementarias. Un sexo no es mejor que el otro. No debemos dejar que el tema de la autoridad y la sumisión se conviertan en una cuña para destruir la unidad en el matrimonio. En su lugar, debemos usar nuestros dones para fortalecer nuestro matrimonio y glorificar a Dios.

En Efesios 5:25-33 leemos: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama, 29 pues nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.” 

Pablo dedica dos veces más palabras para decir a los maridos ama a su esposa que le dice a las esposas deben someterse a sus esposos. Entonces, ¿cómo debe un hombre amar a su esposa? 

  1. Él debe estar dispuesto a sacrificar todo por ella.
  2. Él debe hacer su bienestar de primera importancia.
  3. Él debe cuidar de ella mientras cuida de su propio cuerpo.

Ninguna esposa debe temer someterse a un hombre que la trata de esta manera. 

Debemos darnos cuenta de que la unión de marido y mujer une a dos personas, de tal manera que poco puede afectar uno sin afectar el otro. Unidad en el matrimonio no significa perder su personalidad en la personalidad del otro. Por el contrario, significa cuidar de su cónyuge como te preocupas por ti mismo, aprender a anticipar las necesidades de él o ella, ayudando a la persona a ser todo lo que él o ella puede ser.

La historia de la creación del plan de Dios dice en Génesis 2:24 – “Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne,” y Jesús también se refirió a este plan en (Mateo 19:4-6).  “Por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.”.

 

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Responses

  1. Que Dios te bendiga mi amado hermano por estas REFLEXIONES biblicas son de mucha bendición

    • Gracias Maria, toda la honra y glória son para el Señor. Bendiciones

      • Muy. Bueno. Escuchar nuevamente palabra de Verdad gracias hna.


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