Posteado por: mvmspanish | septiembre 26, 2011

2 John 1:7-11, ¿CUÁL ES LA RESPONSABILIDAD DEL CREYENTE ANTE LA APOSTASÍA?

La Escritura nos da tres referencias sobre este tema. El apóstata de la Biblia habla acerca de que no son simplemente los no creyentes, pero son los maestros de las doctrinas apóstatas, que propagan su rechazo destructivas, tales como la negación de la Trinidad, el nacimiento virginal, la deidad de Cristo, y la segunda venida.

En primer lugar, se lee en 2 Juan 7-11 que el creyente no debe tener comunión con tal persona. Muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne.  Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis la recompensa completa. Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis: «¡Bienvenido!», porque el que le dice: «¡Bienvenido!» participa en sus malas obras.

Así que si alguien se ajusta a la descripción ilustrada aquí, el compañerismo es prohibido, hasta el punto de no permitir que la persona a entrar en nuestra casa.

En segundo lugar, se trata de la iglesia local. Si un miembro se encuentra proclamando una enseñansa  destructiva, ha de ser expulsado de la iglesia, como dice Pablo en Gálatas 1:8-9:Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.  Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, sea anatema.”

Como leemos en el versículo 9, si alguien en su iglesia es discuberto ser un apóstata, él o ella debe ser declarado anatema, que significa “intocable” y debería ser expulsado de la iglesia. También encontramos este consejo en Proverbios 22:10: “Echa fuera al escarnecedory se terminará la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.”

La tercera referencia es donde el creyente se enfrenta a una iglesia donde los apóstatas se encuentran en el control de la dirección de la iglesia y no puede ser depuesto. En este caso, la obligación del creyente consiste en separarse de la apostasía. En 2 Timoteo 3:5, después de caracterizar la apostasía como “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” Timoteo es amonestado a esos, evítalos. Timoteo se instó a separarse de apostasía.

También vemos a Pablo escribiendo a los Corintios acerca de esto: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Y vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: «Habitaré y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo». Por lo cual, «Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo impuro; y yo os recibiré y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas,dice el Señor Todopoderoso». Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” – 2 Corintios 6:14-7:1

Este es un paso importante que advierte al creyente a separarse de los apóstatas y no seguir a congregarse con ellos. Como vemos, no puede haber comunión entre la injusticia y la justicia. Los creyentes son parte de la justicia, mientras que los no creyentes son parte de la iniquidad, y no puede haber comunión entre los dos en la misma iglesia. 

Además, no hay comunión entre la luz y la oscuridad. Los creyentes son de la luz, pero los incrédulos son de la oscuridad. No hay nada en común entre los dos. No puede haber un acuerdo entre Cristo y Satanás, ya que tienen dos áreas de operación y dos programas distintos. Del mismo modo, el creyente es parte del programa de Cristo, mientras que el no creyente es parte de Satanás. Uno está destinado para el cielo y el otro está destinado para el infierno. Y no hay acuerdo entre el templo de Dios y el templo de un ídolo. El creyente es habitado por el Espíritu Santo, pero el no creyente no lo es. Puesto que no hay compañerismo, comunión o acuerdo en el área de culto con un no creyente, entonces hay un yugo desigual, por lo que no debemos ponernos en una situación de culto con los no creyentes. 

El comando de la separación de tres fases: 

  • Salid de en medio de ellos y
  • Apartaos, dice el Señor,
  • Y no toquéis lo impuro

En los versículos 17-18 tenemos tres promesas que se les da a los que cumplen y se separan: 

  • Y yo os recibiré
  • Y seré para vosotros por Padre,
  • Y vosotros me seréis hijos e hijas

En el versículo 7:1 Pablo concluye exhortando a los creyentes, sobre la base de estas promesas para llevar a cabo su separación de la apostasía cuando sea necesario. 

Cuando estudiamos el libro de Apocalipsis leemos las cartas a las siete iglesias, siendo este último escrito a Laodicea, o la iglesia apóstata. Difícilmente se puede negar que la mayoría de las iglesias de hoy se han convertido en parte de apostasía.

Por lo cual, “Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor.”

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