Posteado por: mvmspanish | enero 12, 2011

ENSEÑAR A LA GENTE QUE SE PELEA SIN HACERSE PELEÓNERO – 2 Timoteo 2:24-26

2 Timoteo 2 vs 24-26

Aquí están las palabras que describen la misión para la cual Pablo está preparando a Timoteo. Lo más importante es que él instruya a estos falsos maestros pendencieros sin llegar a ser como ellos.

1.      Amable para con todos. Significando suave, esta palabra se encuentra también en otras de las cartas de Pablo: “Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” – 1 Tesalonicenses 2:7. En otras palabras, nuestra enseñanza no necesita tener un borde de la ira o una actitud de tratar de sumar puntos en contra de la oposición.

2.      Apto para enseñar: Esta característica siguiente consiste en una habilidad en la enseñanza. La enseñanza ante la controversia requiere la habilidad y la delicadeza.

3.      Sufrido: Falta de resentimiento o que tengan la paciencia, que es difícil en presencia de la oposición. Aquí vemos a Pedro enseñándonos como Cristo es nuestro ejemplo: “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” – 1 Pedro 2:23.

4.      Con mansedumbre corregir: Es decir, la cualidad de no ser demasiado impresionado por el sentido de la propia auto-importancia, pero corrigiendo con humildad y mansedumbre. Tenemos que ser muy sensibles al Señor y asegurarse de que cuando corregimos oponentes, nuestro ego no está involucrado. Tenemos que darnos cuenta de que no somos nosotros que hacemos los cambios en la persona, sino que Dios nos está utilizando para ablandar los corazones y las mentes a través de las Escrituras.

5.      Por si quizá Dios les conceda que se arrepientan. Confiar en Dios para hacer el trabajo es la característica definitiva. En vez de hacer esto en nuestra propia fuerza, enseñamos o corregimos con la esperanza de que Dios “les conceda el arrepentimiento que conduce al conocimiento de la verdad.” En lugar de creer que nuestra enseñanza logrará esto, tenemos la firme confianza de que Dios lo hará por medio de su Espíritu, a través de las instrucciones de Su palabra que nos ha dado para enseñar, que contiene el poder en sí mismo para lograr el cambio:

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.  Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” – Hebreos 4:12-13.

Nuestro trabajo es de enseñar la verdad de la Palabra de Dios con un corazón puro y con un espíritu claro. Es el trabajo de Dios cambiar el corazón de nuestros adversarios, no el nuestro. Vemos la misma clase de la actitud de que Pablo habla, en la epístola de Pedro: “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” – 1 Pedro 3:15-16.

Lo que nos permite enseñar a los opositores con el espíritu adecuado es una comprensión correcta de Aquel que debe producir el cambio. “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” – 2 Timoteo 2:25-26.

6.      Dios les conceda el arrepentimiento: En griego, arrepentimiento significa literalmente “un cambio de mentalidad”, con la sugerencia de “remordimiento”. De acuerdo con este versículo Dios es el que da o concede el arrepentimiento.

La gente está tan acostumbrada a una teología humanista que se centra en la libre acción y voluntad propia, que fácilmente se olvida de la soberanía de Dios. Todo lo que tenemos es un regalo, no el producto de nuestra búsqueda y la aceptación de Dios. “Nosotros le amamos porque Él nos amó primero” – 1 Juan 4:19.

Cuando fielmente predicamos y enseñamos la Palabra, esto es un medio por el cual Dios nos usa para abrir el corazón y transformar el alma de aquellos que Él ha puesto en nuestras vidas.

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Responses

  1. La gloria se para nuestro Señor Jesucristo, por tan buena enseñanza. Algunas veces caemos en enseñar bajo nuestra propia sabiduria y no ganamos nada, pero cuando predicamos con un corazon puro y llenos del Espiritu Santo de Dios logramos muchas cosas. El Poder de Dios es maravilloso…. Dios les bendiga

  2. Dios les siga dando ánimo, fuerzas y les recompense grandemente para seguir en esta grande labor..¡DIOS LES BENDIGA!!!

    • Gracias Eliseo, toda la honor y gloria son para el Señor. Bendiciones a usted también.


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