Posteado por: mvmspanish | septiembre 8, 2010

Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Hebreos 10:17.

El Señor, en cumplimiento a su pacto de gracia, trata a sus hijos como si nunca hubiesen pecado. De acuerdo con el pasaje bíblico una vez que somos salvos y aceptamos Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, Dios considera nuestros pecados, cualquiera que sea su gravedad, como si jamás hubieran existido; como si se hubiesen borrado de su memoria. El gran libro en los cielos tiene páginas blancas a cerca de nuestros pecados. ¡Que gran milagro de la gracia!

Pero ¿cómo puede ser razonable que un cuyas obras han sido carmesí con el pecado pudiera hacerse “blanco como la nieve “?  ¡Eso parece imposible! Él o ella tendría que ser “nacido de nuevo”. Para ello sería necesario un gran milagro una inversión de tiempo  y la erradicación de todos los pecados del pasado.

La misericordia de Dios obra prodigios. Nuestro Dios nada sabe de nuestro pecado después que Jesucristo ha ratificado su alianza. Nos cuenta por hijos suyos y nos considera como justos; toma contentamiento en nosotros como si fuéramos perfectos y santos. Más aún, nos pone en puestos de confianza, nos hace guardianes de su honor, de sus tesoros y de su Evangelio.

Nos considera dignos y nos confiere un ministerio. Esta es la prueba más evidente de que no se acuerda más de nuestros pecados. Cuando perdonamos a nuestros enemigos, tardamos en depositar en ellos nuestra confianza; juzgamos que esto sería imprudente. Pero el Señor olvida nuestros pecados y nos trata como si nunca le hubiéremos ofendido.

“Vengan, pongamos las cosas en claro  dice el Señor. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve!  ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!” Isaías 1:18

El increíble es que “—Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús.” Lucas 18:27

Lo que parece increíble a la sabiduría humana es del todo razonable al Dios de la creación. Ha permitido al hombre la libertad para el pecado (de modo que él también podría ser libre de elegir la justicia), pero nunca puede fallar en su propósito creativo. “Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres “(1 Corintios 1:25).

Esta sabiduría divina se centra en la muerte sacrificial y resurrección victoriosa de Cristo, nuestro Creador y Redentor, que “nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su propia sangre” (Apocalipsis 1:5). Como resultado, ahora nuestro “culto racional” a Él está en cada uno de nosotros nos ofrecemos a Él como “un sacrificio vivo” (Romanos 12:1).

Hoy, esa misericordia me hace vivir en armonía con ese perdón y trato de hacer todo que agrada a mi Señor.

Señor, gracias por perdonarme. Yo quiero vivir cerca de ti en agradecimiento por olvidar mis pecados y quiero caminar mas como Cristo cada día. Amén.


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