Posteado por: mvmspanish | agosto 31, 2010

“Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis. Mateo 21:22

Cuando una persona nace de nuevo, la vida del Hijo de Dios nace en él y él está lleno del Espíritu Santo. La oración es vital en la vida del santo y con la oración puede alimentar o morir de hambre a su nueva vida en Cristo. Cuando oramos, es como regar un jardín, nutrimos nuestro espíritu y nuestra alma por estar en la presencia del Señor.

Muchos miran a Jesús en la oración como medio de conseguir cosas, pero desde la perspectiva de Dios es una forma de llegar a conocerlo mejor. Jesús dijo: “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Nuestra fe debe ser como la de un niño pequeño, pero ¿cuántos de nosotros preguntamos como un niño? Nuestro Señor dice: – De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” En el reino de los cielos, hay alegría, paz y confianza. Tenemos que abordar el trono de Dios con fe total y tenemos que dar a Jesucristo la oportunidad de mostrarnos lo que Él quiere hacer en nuestras vidas.

Es lamentable que muchas veces personas no oren o piden a menos que estén en el borde de la desesperación. Una persona necesita aprender a hablar a Dios en todo momento y no sólo cuando se meten en problemas. Muchas veces cuando nos metemos en problemas, buscamos el consejo de otros en lugar de buscar la guía de Dios. El mejor consejo que podemos conseguir es humillarnos ante nuestro Padre Celestial y pidiéndole para restaurar nuestra comunión con él. Siempre debemos venir primero a Dios con nuestros problemas que Él es tan amable de escuchar y el Señor nos guía cuando pasamos tiempo en Su presencia. Debemos darnos cuenta de que mientras somos autosuficientes, y no pedimos nada a Dios, terminamos fallando miserablemente.

Una comunión íntima con la oración es lo que cambia una persona, y esto a su vez les da la fuerza por el Espíritu Santo para cambiar las cosas. La oración cambia las cosas internamente que se expresan externamente por nuestra actitud y conducta.

Cuando no oramos, lo que sufre es la vida del Hijo de Dios en el creyente, que se nutre no sólo por la comida, sino con oración y la lectura de Su Palabra. El hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Gracias Señor por el deseo de permanecer en constante comunión con Usted a través de la oración. Amén


Responses

  1. Amén! Sólo con la comunión con el Espíritu Santo podremos crecer en Dios.

    • Amén! Marco, gracias por su comentario. Bendiciones


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