Posteado por: mvmspanish | agosto 18, 2010

¿Estoy orando con discernimiento?

George Mueller dijo que no hacia una petición, sin una palabra “de Dios” para apoyar su solicitud. De hecho,  Mueller nunca comenzó a orar hasta que había pasado algún tiempo leyendo la Palabra de Dios. Luego hizo una oración con una Biblia abierta y lleno sus peticiones con las promesas de Dios. Durante la vida de George Mueller, Dios le dio no sólo más de un millón de libras esterlinas, pero también Mueller trae más de treinta mil almas a Cristo en respuesta a la oración.

En 1 Crónicas 5:22, el pueblo de Dios ha ganado la guerra porque “la batalla era de Dios”. Siempre que los israelitas buscaron al Señor con respecto a cual batalla luchar y luego en Su orden ellos siempre tenían la victoria. Por otro lado, si fueron a la batalla sin su liderazgo perdieron la batalla.

La oración es nuestro campo de batalla, y debemos esperar que Dios nos ayudara a saber cuáles son las batallas “de Dios.”

A veces el Espíritu Santo nos da a entender que nuestra solicitud no cumple con su voluntad. A medida que continuamos orando, las palabras se pueden formar en nuestras mentes, palabras que nosotros reconocemos que el Espíritu se complace en lo que estamos orando. Puede ser simplemente un sincero: “Mi deseo más profundo es que el Señor sea glorificado en esta situación.

Si este es nuestro deseo en la oración, no elegimos cómo Dios responde a nuestra petición. George Mueller afirmó que podemos saber qué hacer cuando el camino que Dios elige es de tan poca importancia para nosotros que no íbamos a hacer nada para cambiar el resultado. Nuestra preocupación es que la respuesta sea su elección.

Nuestro objetivo en la oración es descubrir lo que Dios quiere que nos debemos preguntar, para que él sea glorificado. No oramos para decirle a Dios qué hacer, pero para escuchar lo que nos dice, lo que quiere hacer en nuestras vidas.

Padre Celestial, ayúdame a ser consciente cuando mi oración no está expresando un deseo de que tu recibas la gloria.

“No sabemos que tenemos que orar … el Espíritu intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios” (Romanos 8:26-27).

Esta es la famosa carta que escribió Gerhard Tersteegen al Señor Jesús, que debe ser el deseo de todo corazón:

A partir de este día y para toda la eternidad, su voluntad y no la mía. Gobierne y reine en mí. Me entrego sin reservas, y prometo que, con tu ayuda y poder, prefiero dar la última gota de mi sangre que consciente o voluntariamente ser falso o desobedientes a Ti, oh Señor.


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