Posteado por: mvmspanish | agosto 12, 2012

YO PONDRÉ MI CONFIANZA EN DIOS – Salmos 56:3-4

En el día que temo, yo en ti confío. 4 En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?  - Salmos 56:3-4

De acuerdo con la declaración introductoria de este Salmo, David escribió esto cuando él había sido capturado por los filisteos en Gat (1 Samuel 21:10-15), y se inicia este salmo expresando su situación y su temor. A partir de este miedo inicial, el pone su confianza en Dios – que es la única respuesta que debemos tener ante cualquier situación.

Cuando miramos a Dios y leemos su Palabra, esto traerá cualquier situación de vuelta en la perspectiva y la comprensión de que si confiamos en el Señor, no hay necesidad de tener miedo, porque Él es mayor que todo lo que tememos. En el caso de David, se trataba de los enemigos que lo rodean, para nosotros puede ser cualquier cosa que amenace y nos asusta.

Si lo pensamos bien, nos damos cuenta que no vemos la plenitud de nuestra esperanza en Dios hasta que el miedo llega y nos hace depender de Dios y ponemos nuestra confianza en Él.

David reconoce abiertamente que tenía miedo. Tener miedo significa estar temerosos de alguien o algo que es peligroso, que puede causar dolor o es una amenaza. Se trata de un instinto normal y una realidad que todos tenemos que tratar en un momento u otro. No es una debilidad que tenemos, que es un elemento que surge del hecho de que vivimos en un mundo caído y pecaminoso. Sólo se convierte en un problema, para un creyente, cuando comienza a ser el factor más apremiante en nuestra vida, lo que nos permite responder más al temor que al Señor que mora en nosotros y nos promete que Él cuidará de nosotros y nos protegerá. 

El miedo es una de estas cosas, diseñado para hacernos sentir que “necesitamos” de Dios, y que nos lleva a Él cuando nos damos cuenta que no tenemos el poder para salvarnos de los peligros inminentes. 

En ti confío - Como el único que puede salvar, y esto es lo único que puede tranquilizar la mente en medio del peligro.

Tratamos con el miedo decidiendo confiar en Dios, alabando Su nombre y Su palabra. Nuestra alabanza y adoración a Dios expresa nuestro amor por Él y reconoce Su amor por nosotros y “el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18). Con el amor y las promesas de Dios que reside en nosotros, que fluye a través de nosotros, ¿qué puede hacerme el hombre?

Sin duda podemos confiar en Dios y Su palabra, porque el Señor dice: “No temas porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios …” (Isaías 41:10) 

Confiando en Dios:

  • Produce evidencia de nuestra fe
  • Trae la paz y la satisfacción
  • Trae ayuda en momentos de necesidad
  • Trae alegría en el presente y nos asegura de la felicidad eterna 

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? - Salmo 27:1 

Debemos recordar que nuestra confianza debe estar siempre en Dios, Él es nuestra luz y nuestra salvación. Por lo tanto, ¿qué puede hacerme el hombre?

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Responses

  1. Para mi estas reflexiones biblicas son de bendición


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